Episode Transcript
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Speaker 1 (00:02):
Esto es Raambulante, soy Daniel Alarcón.
Speaker 2 (00:05):
El Tupungato es muy duro, yo siempre por ahí recomiendo
ir a la concavo primero y después que va al Tupungato,
por más que sea más bajo en altura
Speaker 1 (00:14):
Ella es Gabriela Caballaro, guía de montaña en Mendoza, Argentina.
Y el Tupungato es un volcán de unos 6.570 metros de
altura en la cordillera de los Andes, un gigante de
hielo y piedra que tiene medio cuerpo en Chile y
medio en Argentina. Acá
Speaker 2 (00:28):
estamos solos, mirada alrededor... kilómetros a la redonda no hay nadie,
estamos absolutamente solos
Speaker 1 (00:35):
Y allí, en esa inmensa soledad, estaba Gabriela con otro
guía y dos turistas, una tarde de enero de 2024, cuando
empieza esta historia. Llevaban varios días de travesía guiados por
un arriero y acompañados por un par de mulas. Habían
comenzado el ascenso en Chile, por la cara norte del volcán,
la más usada para subir. Pero al cuarto día se
encontraron con que el lugar por donde tenían que avanzar
(00:57):
estaba bloqueado. Habían
Speaker 2 (00:58):
habido aludes Y se llevó parte de la cara por
la que teníamos que subir. Y era inaccesible para las mulas. Entonces, bueno,
el arriero que iba un poco más adelante no la
encuentra pasada.
Speaker 1 (01:12):
Y ellos, Gabriela y otro guía y los turistas tampoco
sabían por dónde seguir. El arriero que conocía bien el
volcán les propuso ir por otro camino que los llevaría
hasta la cara oeste.
Speaker 2 (01:23):
Entonces, bueno, dijimos, si el arriero lo conoce, si se
puede acceder hasta ahí, sigamos hasta ese lugar. Y bueno,
desde ahí vamos a tener que leer la montaña
Speaker 1 (01:34):
por donde vamos a subirla. Leer la montaña, descifrar sus señales,
anticiparse al peligro, tomar el miedo. Cosas que Gabriela ha
aprendido en los 15 años que lleva subiendo y bajando miles
de metros en Mendoza y en otras partes de la Argentina,
de Latinoamérica y del mundo. Pero cuando llegaron hasta allí
y tuvieron ante ellos la cara oeste, ya a 5.400 metros
de altura, supieron que era imposible.
Speaker 2 (01:57):
La veíamos realmente impracticable. Era una cara con roca, con
partes con nieve, con hielo. Entonces decidimos rodear la cara oeste,
irnos en travesía. En travesía significa ir como recto, digamos,
sin ganar tanta altura. Desde la oeste a la sur.
Speaker 1 (02:16):
Sabían que ahí, en la cara sur del volcán, había
una ruta conocida, ya varias veces transitada. Era un camino difícil,
algo hostil.
Speaker 2 (02:24):
El tema es que por la sur uno se mete
a un glaciar. Y cuando te metes en un glaciar
hay que respetar ciertos horarios por las condiciones de la nieve,
de hielo. No puedes meterte tan tarde porque las condiciones
empiezan a cambiar, empiezan a caer cosas de arriba porque
se empieza a derretir. Entonces a veces quedan piedras, caen
bloques de hielo.
Speaker 1 (02:45):
Igual iban a intentarlo, con cuidado. Pero cuando llegaron a
los 6.100 metros de altura, ya no tan lejos de la cumbre,
uno de los turistas comenzó a perder el ritmo. A
esa altura, con frío extremo y poco oxígeno, el cuerpo
entra en modo supervivencia. Seguir adelante sin condiciones favorables puede
ser muy peligroso. Así que decidieron parar para tomar algo caliente,
(03:08):
descansar y calcular los pasos siguientes. Fue entonces cuando el
otro guía señaló algo que veía a lo lejos. Entonces
me llama
Speaker 2 (03:14):
me acerco donde está él y me dice,¿ qué ves
Speaker 1 (03:18):
ahí? Gabriela miró hacia donde señalaba, unos 30 metros más arriba
de ellos, sobre el glaciar. Se
Speaker 2 (03:24):
veía una mochila con... Algo amarillo que en ese momento
parecía piel realmente. La primera impresión parecía una mano,
Speaker 1 (03:35):
una cabeza. Tal vez han escuchado sobre las historias de
cuerpos encontrados en los caminos de montañas como el Everest
o la Concagua. No es algo insólito en el montañismo,
menos en lugares tan extremos. Para Gabriela fue en principio perturbador,
pero desde donde estaban no podían realmente ver bien de
qué se trataba. Y aunque le daba mucha curiosidad, tampoco
(03:55):
podía acercarse.
Speaker 2 (03:57):
Y para poder ir hasta ese lugar, pues estaba como
apoyado en el glaciar. Yo ahí ya iba a tener
que sacar una cuerda, ponerme... No era tan accesible.
Speaker 1 (04:06):
Así que tomó unas fotos desde lejos y marcó el
lugar en el GPS, mientras el otro guía seguía camino
hacia la cumbre. Ella ya había decidido bajar con la
otra turista, que estaba muy cansada. Cuando volvieron a encontrarse
en uno de los campamentos unas horas más tarde, él
tenía más información.
Speaker 2 (04:21):
Ahí me dice, mira, era una mochila y lo amarillo
que vimos no es ningún cuerpo, es un aislante amarillo.
Speaker 1 (04:27):
Un aislante para poner en el suelo, debajo de la
bolsa de dormir, para protegerla del frío. En la mochila,
le dijo, había algunas cosas más. Unas herramientas, una cámara
de video, algo de ropa, pero ninguna identificación. Nada que
a simple vista indicara de quién era, ni hace cuánto
estaba ahí. La mochila queda allá.
Speaker 2 (04:43):
Por qué? Porque imagínate, esta mochila era una mochila de expedición,
pero a simple vista ya era muy grande y eso
por lo menos más de 20 kilos pesaba. Era imposible bajarla.
Speaker 1 (04:59):
Y aunque no hubiera ningún cuerpo, era obvio que detrás
de esa mochila perdida en el Tupungato, quién sabe desde cuándo,
había una historia. Y Gabriela quería averiguarla. Nuestra productora Emilia
Herbeta nos sigue contando.
Speaker 3 (05:14):
Gabriela tardó tres días en bajar del Tupungato y unos
más en llegar a su casa en Mendoza. En el
camino no conseguía pensar en otra cosa que no fuera
la mochila. Le intrigaba saber de quién era y cuánto
tiempo llevaba ahí. Así que cuando ya estuvo de vuelta
en su casa, empezó a hacer algunas averiguaciones.
Speaker 2 (05:32):
Habrá que investigar. Y sí, por supuesto, con reservas, porque
no sabemos de quién ha sido, no sabemos de qué
se trata. Esto, por supuesto, que hay una familia atrás, seguro.
Así que nada, la verdad que fue ahí, como tenerlo
bastante en reserva. Con la poca información que tenía, empezó
la búsqueda. Esta mochila pareciera que es de los 80, de los 90. Bueno,¿
(05:54):
quiénes han ido por esta cara? que no han regresado,
que no han vuelto, qué pasó. Entonces empecé a hablar
con gente que conoce muchísimo la historia del montañismo y preguntarles, mirá,
encontramos esto.¿ Vos qué pensás que es
Speaker 3 (06:09):
Aunque la mochila había quedado en la montaña, el otro
día sí bajó ciertas cosas. Una cámara de video Super 8,
unos rollos de película y una piqueta de hierro, esas
que se usan para romper el hielo. Aunque el metal
estaba algo oxidado por el viento, el frío y los años,
aún era posible distinguir un nombre tallado, Zabala. La piqueta
(06:29):
era una pista bastante buena. Hablando con otros guías y
buscando información en internet, Gabriela descubrió que Zabala era el
apellido de un viejo fabricante de herramientas para montaña de
la ciudad de Tandil, una zona de sierras en la
provincia de Buenos Aires. Con ese dato siguió investigando. Revisó
nombres de montañistas tandilenses y buscó información específica sobre expediciones
al Tupungato en las que hubieran participado andinistas de esa ciudad.
(06:53):
Pero le faltaba un nombre propio, algo que orientara la
búsqueda un poco mejor. Fue su novio, que también es guía,
el que lo propuso por primera vez. Estaban charlando sobre
el tema cuando le dijo« Che,¿ no será de Guillermo Vieiro?».
Gabriela sabía de quién hablaba. Guillermo Vieiro es un nombre
muy conocido en el andinismo argentino, uno de los próceres
(07:14):
del montañismo nacional. Y aunque vivía en Buenos Aires, solía
trabajar mucho con el club andino de Tandil. Lo llamaban
el domador de la Concagua, porque hizo varios ascensos a
esa montaña de 6.961 metros, la más alta de Sudamérica, e
incluso durmió en la cumbre aclimatándose para el Himalaya.
Speaker 2 (07:32):
Cuando se empieza a meter en este deporte, empezás a
leer y empezás a investigar y aprendés, ¿no? Quiénes hicieron
los primeros ascensos a montañas emblemáticas, quiénes abrieron una ruta nueva.
Era como famoso en la montaña. Era famoso
Speaker 3 (07:47):
por sus aventuras. Incluso la última, subir al Tupungato por
la cara este, una epopeya muy difícil que nunca más
nadie repitió. Vieiro murió en un accidente en enero de 1985,
mientras bajaba del volcán por la cara sur. La misma
donde encontraron la mochila. Iba junto a otro montañista, un
chico de 19 años llamado Leonardo Raval, que también murió. Sus cuerpos,
(08:10):
atados por una cuerda el uno al otro, fueron rescatados
un mes después. Gabriela googleó a Guillermo Vieiro y lo
primero que encontró fue un blog en el que contaban
su historia. Acompañando al texto había algunas fotos
Speaker 2 (08:21):
Claro, cuando veo la foto era la mochila. Estaba el
aislante amarillo. Era la mochila roja y negra y el
mismo aislante. No, no puede ser.
Speaker 3 (08:30):
Es que viendo la foto en la pantalla, empezó a
entender el valor de lo que había encontrado. Porque si
la mochila era realmente Guillermo Vieiro, entonces llevaba 40 años perdida
en la montaña.
Speaker 2 (08:42):
Yo trataba, obviamente, de decir, bueno, a ver Gaby, calmate
un poco, tapá un poquito la emoción como montañista, de
que estás montando algo que es parte de la historia
del montañismo argentino. Entonces, bueno, frená un poquito esa emoción
y ponete en el lugar de la familia. Se trata
de una persona que vivió ahí. Entonces, bueno, claro, abordarlo diferente,
(09:05):
abordarlo con todo un respeto y a partir de ahí
pasas a seguir cuáles eran.
Speaker 3 (09:11):
Preguntando, supo que al morir, Vieiro tenía tres hijos. Un
nene de siete, una nena de cuatro y una bebé
de apenas nueve meses. Gabriela no tuvo ni tiempo de buscarlos.
Ellos la encontraron antes. Es que noticias como la de
la mochila encontrada en el Tupungato corren rápido en el
mundo de montaña, y el rumor ya había llegado hasta
los hijos de Vieiro a través de otro guía. Fue Guadalupe,
(09:33):
la menor de los tres, la primera que se contactó
con Gabriela. Esta es ella.
Speaker 2 (09:37):
Nosotros no sabíamos que podía haber una mochila. Viste, cuando
no te prendí nos preguntamos eso. Ninguno de los tres
creo que nunca pensó que podría haber algo de mi
viejo en esa montaña, en ese volcán.
Speaker 3 (09:49):
Por eso al principio le costaba creerlo, pero cuando Gabriela
le envió el video de la mochila que habían grabado
con un celular en el Tupungato,
Speaker 2 (09:56):
yo la veo y digo, sí, o sea, yo ya
la había visto en otras fotos, le se la mando
a mi vieja, le digo, che,¿ estás en la mochila
de papá? Sí, me dice, seguro, 100% seguro, es la
mochila de tu papá. Y ahí empieza la locura, la
locura de contactos, de redes, no sé, empieza a aparecer gente,
gente que yo no había hablado nunca en mi vida
(10:18):
y que había estado en esa expedición misma de aquel momento.
Pero todos los amigos de su papá empezaron a decirle
que no, que esa no era la mochila de él.
Como diciendo, es imposible, no, tu papá no tenía una
cámara super 8, no tenía una cámara de video, me dicen, no, no,¿
cómo va a aparecer la mochila?
Speaker 3 (10:38):
Guadalupe tuvo unos momentos de angustia. Le había dicho a
Gabriela que sí era la mochila de su papá y
ahora otra gente le decía que no, que era imposible.
No sabía qué creer. Y mientras la mochila siguiera en
el volcán, no había muchas formas de saberlo. Quedaba solamente
una pista por explorar, la de los rollos de película
que habían encontrado adentro. Así que Gabriela los hizo revelar
(11:00):
y digitalizar. Después le envió el video a Guadalupe. Sentada
en su casa, de repente se abrió frente a ella
una ventana al pasado. Eran unos cuantos minutos de imágenes
sin sonido, en los que se vio a un hombre
joven vestido con ropa gruesa de montaña y un gorro
rojo de lana. Está sentado y escribe en un cuaderno
con las manos envueltas en guantes. Guadalupe lo reconoció enseguida,
(11:22):
porque ya había visto su cara en fotos.
Speaker 2 (11:25):
Claro que sí, era Leonardo el que estaba en la cumbre.
Se veía claramente, eran ellos, digamos, no había confusión.
Speaker 3 (11:31):
En la imagen se ve a Leonardo Raval, el chico
de 19 años que murió con su papá bajando del volcán.
El que filmaba entonces tenía que ser él, Guillermo. En
el video la cámara recorre el paisaje entre nevado y
nuboso de la cumbre. Entonces sí habían logrado llegar, algo
que nunca se había podido confirmar. Y ahí estaban, uno
de cada lado de la cámara, dos hombres en la
(11:54):
cumbre helada del Tupungato el último día de sus vidas.
una escena que había estado encerrada en esa mochila durante
casi 40 años. Esa imagen abrió para Guadalupe y sus hermanos
una puerta a un pasado al que los tres se
habían asomado siempre con cautela, con una mezcla de temor
y curiosidad, porque hasta ese momento la historia de su papá,
de su vida y de su muerte había sido para
(12:16):
ellos casi un tema prohibido.
Speaker 1 (12:19):
Una pausa y volvemos. Estamos de vuelta en Radio Ambulante.
Emilia nos sigue contando.
Speaker 3 (12:33):
Para Guadalupe y sus hermanos Azul y Rodrigo, todo lo
que tenía que ver con su papá estuvo siempre rodeado
de un aura de dolor y secreto.
Speaker 2 (12:40):
Mi vieja habló siempre muy poco y la verdad es
que muchas veces no de la mejor manera porque ella
tiene como un recuerdo muy... triste y doloroso. O sea,
siente que fue una estupidez perder la vida de esa manera, ¿no?
Y perderse hoy de su familia y de, bueno, nosotros, etc. Entonces,
(13:03):
como que, bueno, habla siempre muy desde el dolor, a
veces desde el enojo. Y
Speaker 3 (13:08):
es que la expedición del Tupungato se suponía iba a
ser el último gran ascenso de Guillermo. A su vuelta,
la familia entera se mudaría de Buenos Aires a la
provincia de Entre Ríos, donde a él, que era ingeniero,
lo esperaba un puesto nuevo en una empresa de telecomunicaciones.
Su esposa había renunciado a su trabajo y lo esperaba
para empezar esa vida nueva juntos. A ella, que se
(13:28):
especializaba en historia del arte, no le gustaba escalar y
le daba miedo que su marido se expusiera así. Después
de su muerte, no pudo perdonarle que hubiera entregado su
vida a la montaña, dejándolo solos. Y por eso no
hablaba nunca de él, tampoco lo hizo con nosotros.
Speaker 4 (13:43):
Era como una falta de respeto a mi mamá hablar
de mi papá.
Speaker 3 (13:47):
Ella es Azul, la hermana del medio. En el 85 tenía
cuatro años.
Speaker 4 (13:51):
No estaba bien vista la figura de mi papá, ¿no?
Como era una persona que nos había abandonado y que
había elegido otra cosa que no era su familia. Un
poquito fue un sálvese quien pueda. Fue una situación bastante
complicada económicamente y sobre todas las cosas emocionalmente para todos, ¿no?
Pero eso no
Speaker 3 (14:11):
significaba que su papá no estuviera presente
Speaker 4 (14:13):
de alguna manera. Siempre pensaba en él, siempre.
Speaker 3 (14:16):
No solo se preguntaba quién había sido su papá, por
qué o cómo había muerto, sino sobre todo cómo había vivido.
Speaker 4 (14:24):
Yo no tenía ni idea de la vida de mi papá,
ni qué había hecho, ni cuáles habían sido las instituciones
de las cuales él había formado parte. La vida de
su papá era casi un misterio, pura ausencia.¿ Cómo viví
yo mi vida? Yo no tenía padre. Era una persona
que se había matado en una montaña. Eso era todo
lo que yo sabía. No iba a saber más de él.
Todo lo que era de él era negativo, digamos. Y
(14:51):
no existió honrar su vida, contarme quién era.
Speaker 3 (14:55):
Y sus hermanos sentían algo similar. Y así crecieron sin
saber demasiado sobre el peso que el apellido Vieiro tenía
en la historia del andinismo argentino. Y en el centro
de todo ese silencio había algo especialmente prohibido. Una palabra
casi impronunciable. No podían hablar delante de su mamá de
(15:15):
nada relacionado con la montaña sin desatar una pelea. Pero
igual necesitaban saber más. Así que cada uno a su
manera buscó afuera esa información que no podían encontrar en
su casa. Cuando terminó el colegio, Rodrigo decidió viajar a
Mendoza para conocer a algunos de los amigos montañistas de
su papá y visitar los campamentos en la base de
la Concagua. Después, en su adolescencia, Azul y Guadalupe se
(15:37):
acercaron al Centro Andino de Buenos Aires, del que su
papá había sido parte. Averiguaron sobre sus expediciones, sus logros,
querían saber cómo era él como montañista. Pero esa curiosidad
vino con consecuencias y trajo conflictos grandes con su mamá.
Cuando Guadalupe y Azul fueron al Centro Andino de Buenos Aires,
su mamá les advirtió. Si empezaban a escalar, no les
(15:59):
iba a hablar más. Pero con el tiempo, y pese
a las advertencias de su mamá, las chicas también salieron
a la montaña. Guadalupe estudió psicología y se mudó a Bariloche,
una ciudad de la Patagonia Sur, al pie de la cordillera,
y ahí empezó a escalar en roca. Azul se recibió
de abogada y se quedó en Buenos Aires, pero viajó
varias veces a la cordillera para hacer ascensos con guías.
(16:20):
Y aunque después cada una tuvo experiencias distintas, en esos
primeros acercamientos al paisaje que había fascinado a su padre,
las dos sintieron lo mismo.
Speaker 2 (16:27):
Yo siempre tengo un vínculo muy ambiguo con la montaña,
como de amor y de terror. Azul tenía esa misma
mezcla de
Speaker 3 (16:36):
sentimientos.
Speaker 4 (16:38):
Miedo absoluto, pero una cosa hermosa a la vez. Y
me parecía algo, era como me volaba la cabeza llegar
al pie de una montaña y el silencio, como indescriptible,
no te podés creer lo que me genera la montaña,
pero por sobre todas las cosas miedo.
Speaker 3 (16:54):
Y ese miedo azul acompaña en muchas otras partes de
su vida, no solo en la montaña.
Speaker 4 (16:59):
Crecí viviendo con mucho miedo hasta el día de hoy,
todavía me peleo con ese miedo porque no entiendo qué
miedo es razonable y qué no, porque tengo como un
miedo que atraviesa todo. Si mi papá, una persona tan experimentada,
se mata en la montaña, dije, nadie está a salvo
en la vida.
Speaker 3 (17:19):
Más allá de esos acercamientos al mundo de su papá,
para los tres él siguió siendo una presencia difusa, sin
bordes claros, una figura por momentos casi fantasmagórica. La aparición
de la mochila transformó eso por completo. Sin que lo esperaran,
estaba enfrente a un rastro material del paso de su
papá por este mundo. Fue una conmoción enorme.
Speaker 4 (17:40):
O sea, yo no sabía cuánto necesitaba que él aparezca
hasta que apareció. Entonces, bueno, es fantástico porque me he
dado cuenta lo mucho que necesitaba que él aparezca como
en el plano de la realidad, no en mi cabeza, digamos, como... Bueno,
tengo un papá que existe. En algún punto siempre sentí
(18:00):
que él existía, pero necesitaba como profundamente un saludo acá,
en la realidad. Y fue a través de su mochila.
Entonces yo lo interpreto así, como que por fin apareció,
por fin, ¿entendés? Es real, existió.
Speaker 3 (18:16):
Esta reaparición inesperada no les
Speaker 2 (18:18):
trajo calma, al contrario. La noticia, digamos, cayó como una
bomba en mi familia. Fue... Una bomba a todo nivel, ¿no?
O sea, como de felicidad por un lado, como de
sentir que mi viejo otra vez nos estaba hablando, otra
vez estaba apareciendo. Pero bueno, también generó mucho caos porque
(18:40):
mi familia ya estaba bastante rota, digamos, ya estaba como
pendiente de hilos. Y bueno, y esto terminó de cortar
los hilos.
Speaker 3 (18:52):
La relación familiar nunca había sido fácil. Siempre había habido
peleas y desencuentros, y todo eso se tensó aún más
cuando tuvieron que tomar una decisión.¿ Irían o no a
buscar la mochila al volcán?
Speaker 1 (19:06):
Una pausa y volvemos. Estamos de vuelta en Raambulante. Emilia
Arbeta nos sigue contando.
Speaker 3 (19:20):
Desde el momento que encontró la mochila en el Tupungato, Gabriela,
la guía del comienzo de esta historia, se obsesionó con
la idea de volver a buscarla. Se lo propuso a
Guadalupe al poco tiempo de conocerla. También le preguntó si
ella y sus hermanos no querían participar. No iba a
ser sencillo, porque el Tupungato es un volcán muy desafiante,
pero podían intentarlo aunque no llegaran hasta la mochila en sí.
Speaker 2 (19:42):
Entonces lo que podemos ir haciendo es Armar un equipo
de personas, un equipo de avanzada, por así decirlo, que
son los que vamos a ir hasta la mochila, y
el resto del grupo puede ir quedando en campamentos de
menor altura, más seguros ahí.
Speaker 3 (19:56):
Guadalupe enseguida dijo que sí, y aunque intentó explicárselo a
su mamá, la decisión le costó una pelea más con ella,
que duró varios meses.
Speaker 2 (20:04):
Pude hablar de que entendiera un poco que esto era
algo mío y que necesitaba ser Y que yo entendía
sus miedos, pero que esto era algo que yo necesitaba
hacer por mí. No tenía que ver con ella.
Speaker 3 (20:19):
No solo entendía su miedo, sino también su enojo. Porque
aunque su mamá no quisiera hablar del tema, todo lo
que estaba pasando tenía que ver con su historia. Y
si había elegido bloquear todo eso, estaba bien. Pero a
ella le pasaba al revés. Y yo,
Speaker 2 (20:33):
al contrario, quiero a fondo conectar con esto. Y aparte,
yo decía,¿ cómo no voy a ir?¿ Vos entendés lo
que pasó?¿ Vos entendés que apareció una mochila en el
medio de la nada, 40 años después, a 6.000 metros de altura?
O sea,¿ cómo no? Si eso no es un llamado,
digamos que lo es. Tenía
Speaker 3 (20:56):
que ir. No solo eso, Guadalupe quería intentar llegar hasta
la mochila, que estaba a 6.100 metros de altura. Llevaba varios
años viviendo cerca de la cordillera y aunque lo máximo
que había subido era 4.500 metros, no lo veía físicamente imposible.
Lo que sí le daba
Speaker 2 (21:13):
miedo era otra cosa. Siempre me sentí un poco expuesta
a esto de, bueno, me puedo morir. Yo sé que
me puedo morir, mi papá se murió haciendo esto. Pero bueno,
como tratando de luchar contra ese fantasma y ese miedo
que se me presenta. Obviamente no cada vez que voy
a la montaña, pero sí en situaciones que son más
(21:33):
complejas o de dificultad técnica más alta, siempre está esto.
Speaker 3 (21:38):
Pero la dificultad del tupungato era mucho más que técnica.
Subir a buscar la mochila iba a ser también una
proeza emocional. Azul lo sabía, por eso al principio tuvo
muchas más dudas que su hermana.
Speaker 4 (21:50):
A mí en realidad me pareció una locura. No me
quiero ir a matar al volcán donde se mató mi papá,
no quiero que se mate mi hermana. Que ella siempre
quiso ir desde el día uno, ella, yo voy. Yo
era como, estás loca, o sea, no. Y después con
el tiempo empecé a pensar que quizás sí, era una
buena idea ir.
Speaker 3 (22:08):
Ver el entusiasmo de su hermana, la confianza de Gabriela,
todo eso la fue animando. Pero igual él tenía reservas.
Speaker 4 (22:15):
Pero en realidad, sobre todo, les quería avisar a los guías...
Les quería advertir a los guías, mirá que yo voy
a atrasar a la expedición, estoy haciendo un duelo que
nunca hice, no estoy estable emocionalmente.
Speaker 3 (22:29):
La expedición tenía fecha tentativa, el verano de 2025, entre enero
y febrero, cuando las condiciones climáticas fueran las mejores. Aunque
Gabriela y los otros guías no cobrarían por su trabajo,
igual había muchas cosas que pagar. Las mulas, la comida,
el equipamiento. Así que empezaron una campaña de recolección de
fondos y búsqueda de patrocinadores. La expedición iba a durar
(22:51):
unos 10 días, porque Azul y Guadalupe necesitarían ir parando en
campamentos de menor altura para aclimatarse y acostumbrar al cuerpo
a los cambios de presión y las menores cantidades de oxígeno.
Así que, además de juntar dinero para pagar todo eso,
también tenían que prepararse físicamente. Y aunque las dos lo
sabían bien, se demoraron en empezar. Como si entrenar fuera
(23:12):
poner en marcha una maquinaria ya imposible de detener. Un
primer paso concreto en el camino a reencontrarse con su papá.
Guadalupe empezó
Speaker 2 (23:20):
recién en noviembre. Me costaba mucho, digamos, hacerme cargo básicamente
de esa decisión. Creo que también, como emocionalmente fue un torbellino,
me costó mucho conectar con la idea de ir. Entonces
dije yo voy a ir así, voy a confiar mi cuerpo,
(23:41):
voy a confiar mis genes también porque dije algo debo
haber heredado todo esto.
Speaker 3 (23:46):
A Azul le pasó algo similar. Aunque se había decidido
a ir, no pensaba subir demasiado, quizás hasta podía quedarse
en el campamento base. Así que entrenó algunas veces con
un guía del Club Andino de Buenos Aires, pero nada más.
Estaba más enfocada en la parte logística de la expedición,
sobre todo en la búsqueda de fondos. La expedición comenzó
(24:09):
el 15 de febrero por la parte chilena del volcán. Eran
en total 10 personas, Azul y Guadalupe, Gabriela, una documentalista, un camarógrafo,
otros tres guías y dos asistentes, además de los arrieros
con las mulas. Era un día soleado de verano, caluroso.
En montañas así el ascenso debe ser lento, con descansos
(24:30):
para acostumbrar el
Speaker 5 (24:39):
caminata
Speaker 3 (24:42):
la primera noche la pasaron en un refugio llamado Agua
Buena donde al llegar los guías armaron las carpas prepararon
el mate y cocinaron la cena durante un rato se
sentaron sobre unas piedras a relajarse un poco y conversar
sobre lo que venía mientras todos charlaban la documentalista Melina
Tupa grababa lo que van a oír es material de
ese y los siguientes días ¡Azul
Speaker 2 (25:07):
Cuesta hacer lo que no quieres, ¿verdad? Salir de la
zona de confort.¡ Qué horrible! Mirá, acá en la montaña
esa frase es justamente literal. Van a pasar diez días
sin bañarnos, un montón de cosas que tal vez nosotros
estamos un poco más acostumbrados y para vos van a
empezar a hacer un montón de sensaciones nuevas. El hecho
(25:28):
de irte a dormir, no sé, con frío y que
tardes un rato
Speaker 3 (25:33):
A la mañana siguiente, muy temprano, siguieron camino.
Speaker 2 (25:37):
Así nos fuimos metiendo a la montaña. Al día siguiente
nos vamos a otro campamento, un poco más arriba, a 3200,
que es el campamento, el refugio Tupungato. Y a partir
de ahí ya se empieza a ver el Tupungato, porque
desde que salimos de Mendoza no lo vimos más hasta
que llegamos a esa parte.
Speaker 6 (26:03):
Qué te imaginás que es? No,¿ en serio?¿ Ese ya
es el Tupungato? ¡Guau! Tremendo. Tremendo.
Speaker 2 (26:16):
Lindo, ¿no? Sí. Te imagino tus emociones, porque a mí
me emociona verlo cada vez que estoy acá
Speaker 6 (26:28):
Estás acá, mira. para las
Speaker 3 (26:40):
chicas estar frente a esa silueta silenciosa e imponente ese
lugar hecho de piedra y hielo donde había muerto su
padre fue una primera
Speaker 2 (26:48):
revelación y en ese momento que yo veo el tupungato
no sé esas cosas que no se pueden explicar o
ponerme muchas palabras pero en el momento en el que
vemos el tupungato por primera vez con mi hermana fue
tipo quiebre o sea llanto tipo fue algo como medio
loco del tupungato ahí está mi papá o ese es
mi papá o sea no sé
Speaker 3 (27:10):
Avanzaron entre 700 y 800 metros de altura por día, durmiendo en
campamentos a 1500, 2000, 3000, 3500, 4000 y 4500 metros de altura. Cada una de las
hermanas tenía un guía asignado que la acompañaba de cerca.
Gabriela lideraba el grupo y marcaba los tiempos. Azul
Speaker 2 (27:29):
desde el principio había pensado subir hasta los 4000 metros como
mucho pero cuando llegaron al refugio que estaba a esa
altura se sentía bastante bien mejor de lo que esperaba
así que decidió seguir un poco más
Speaker 4 (27:57):
Termino subiendo un poco de casualidad llevada por la energía
del grupo. Siempre estuve reticente a avanzar. Y al final
terminé avanzando porque me subieron, básicamente. Fue la energía de
la gente que lo organizó la que me llevó, literalmente.
Yo fui llevada por ellos, como que me entregué por completo.
El paisaje era
Speaker 3 (28:15):
hermoso, pero Azul no podía desconectar su cabeza para apreciarlo.
Pensaba en su papá, en lo que significaba para ella
estar ahí, lo que le había costado física y emocionalmente.
Iba rodeada de gente, pero a la vez en soledad.
Speaker 4 (28:29):
Yo siempre le digo a Gaby que en realidad ella
se cargó una mochila tremenda, porque no fue solo que ella, Gabriela,
se cargó la expedición, cargaban con una mochila que era
nuestra angustia, nuestro duelo, pero así crudo, porque yo no
tenía flor de piel en la montaña, no podía caretear nada,
estaba como con el corazón en la boca. Entonces ellos
cargaron como con una angustia y un dolor que estaba
(28:53):
ahí como vivo por primera vez, el dolor en serio
de contactarnos con su muerte.
Speaker 3 (29:00):
En el refugio siguiente, cuando alcanzaron los 4.500 metros, Azul empezó
a sentir la altura, la falta de oxígeno, el cambio
en la presión atmosférica. Ya era más difícil dormir, seguir caminando,
así que decidieron que era el momento de que ella parara.
En ese campamento, Guadalupe le contó a su hermana que
había un dilema que la atormentaba
Speaker 2 (29:19):
desde hacía días. Yo estuve muy mal los últimos días,
o sea, muy mal internamente. De hecho, hubo un día
que yo casi que no hablé con nadie. Estuve como
muy introspectiva, como muy para adentro, porque internamente yo me
estaba debatiendo si seguir o no seguir.
Speaker 3 (29:36):
Era un miedo que le había agarrado fuerte y no
la soltaba. Conocía ese temor a seguir adelante, a arriesgarse.
Lo había sentido otras veces en la
Speaker 2 (29:43):
montaña. Cuando llegamos a uno de los campamentos, yo en
un momento le pido a mi papá que me dé
una señal de si tenía que subir hasta la mochila
o no, como no queriendo también, no queriendo tomar yo
la decisión. Y claro, y hay un derrumbe en la
pared oeste del volcán. O sea, yo si te voy
a interpretar esto es tipo, no vayas.
Speaker 3 (30:07):
Azul intentó sacarla de ese enrosque mental, llevarla de vuelta
al presente, al por qué estaban ahí, juntas.
Speaker 4 (30:13):
Yo lo que le hacía mucho hincapié es, che, pero
no importa lo que papá querría la señal que él
te daría para que subas, o sea, hace lo que
vos quieras hacer, eso, conectate con quién sos vos, con
tu deseo, yo estoy acá porque terminé queriendo venir, no
sé si a papá le gustaría o no, si le
gusta que yo esté acá o no no le pido
cosas y ahí es que dije, bueno, es
Speaker 2 (30:33):
verdad esta soy yo viviendo esta experiencia no soy viviéndola
a través de mi viejo, esto es mío esto es
algo que yo quiero hacer y bueno, no es repetir
la historia al contrario es vivir
Speaker 6 (30:48):
la suya
Speaker 3 (30:55):
al día siguiente Azul se quedó en el campamento con
un guía a 4.650 metros de altura mientras su hermana y
el resto siguió adelante caminaron otros dos días hasta los 5.500
metros a medida que subían desaparecían los animales y la
vegetación se volvía mucho más escasa a su alrededor el
paisaje ya era otro y hacia arriba, cada vez más cerca,
(31:18):
el hielo del glaciar. Fue ahí que Guadalupe empezó a
sentir de
Speaker 2 (31:22):
veras la altura. Yo, desde los 5.500 metros, yo sentía como
que una persona me estuviera agarrando la nuca así, presionando,
sentía una presión acá en la nuca, en la cabeza,
que me mataba.
Speaker 3 (31:36):
Ya no soportaba el sabor del jugo que tenía que
tomar para mantenerse hidratada y con minerales suficientes. Tampoco tenía
hambre y solo comía cuando los guías le insistían. La
mochila estaba a menos de 500 metros de altura. Quedaba solo
un día más de caminata. Pero las dudas habían vuelto.
Speaker 2 (31:52):
Tenía que irme con ellos para un campamento a 5.400 metros
de altura y después decidir si iba a ir a
la mochila a los 6.000 metros de altura. Y ese para
mí es el lugar del accidente. Ese fue el lugar
del accidente. Entonces, bueno, me daba terror realmente.
Speaker 3 (32:08):
A que pasara algo, a que un accidente como el
que tuvo su papá en ese lugar se repitiera.
Speaker 2 (32:13):
Como que mi idea era, mirá si le pasa algo
a los cinco guías que están yendo conmigo y yo
me quedo sola en la montaña, como que ese es
mi miedo. Ahora
Speaker 3 (32:23):
se da cuenta de que era un poco irracional. Las
condiciones en que subió a la montaña eran muy distintas
a las que vivió su papá 40 años atrás. Iba con
cinco guías y las técnicas de localización son muy diferentes
y mucho más precisas hoy a como eran antes. Pero
en ese momento no importaba nada de eso. La noche
anterior no pudo dormir. Habían decidido parar para descansar y
(32:45):
ella pasó casi todo el día sola en la carpa.
Speaker 2 (32:48):
Fue como un debate interno muy intenso y al final
ni lo decidí. Fui, simplemente fui.
Speaker 3 (32:59):
Se levantó a las 4 de la mañana con el resto
del grupo y después de tomar unos mates salieron caminando
hacia el punto del GPS que Gabriela había marcado un
año antes, cuando había visto la mochila. Si todo iba bien,
llegarían alrededor del mediodía, con suficiente tiempo para regresar al
campamento todavía con luz. Después de algunas horas, Guadalupe empezó
a sentirse muy cansada. El peso de todos esos días
(33:20):
de ascenso cayó sobre su cuerpo.
Speaker 2 (33:23):
Cuando llegamos más o menos a la altura de 6.000, yo
vi que había tipo una piedra súper cómoda. Yo dije,
yo me quedo acá. No, un poco más. Un poco
más adelante
Speaker 3 (33:33):
empezaba el glaciar. Aunque no podían verla desde ahí, calculaban
que estaban a unos 100 metros de la mochila. Guadalupe se
sentó y vio como Gabriela y otros dos guías se
colocaban los carampones para caminar sobre el hielo. No estaba sola.
Con ella se quedaron una guía y el camarógrafo que
acompañó a la expedición desde el inicio. Unos minutos más tarde,
mientras avanzaba sobre el glaciar, Gabriela no podía dejar de
(33:55):
pensar en una cosa.
Speaker 2 (33:57):
Era como ese fantasmita, así que tenía en la cabeza diciéndome, che,
si está armando todo esto y no está,¿ y qué
pasa si no está?¿ y qué pasa si no está?
No sabíamos. Si alguien más había pasado por ahí y
se la había llevado, no sabíamos si tal vez se
había caído por el glaciar. Podía no estar.
Speaker 3 (34:15):
Mientras Gabriela y los demás avanzaban, un dron se adelantó
sobre sus cabezas. Lo manejaba en remoto el camarógrafo que
se había quedado con Guadalupe. De repente lo vieron detenerse.
Speaker 2 (34:27):
Ese momento fue re emocionante porque como que nos empieza
a hacer señas con el dron subiendo y bajando, diciendo
hasta acá. Y nosotros estábamos yendo directo ahí, así que
fue como todo perfecto. Y entonces
Speaker 3 (34:40):
unos minutos después, la vieron. A lo lejos, un pequeñísimo
manchón rojo, amarillo y negro que se recortaba en medio
del manto blanco del glaciar. Estaba en el mismo lugar
donde Gabriela la había visto un año antes. Apoyada sobre
el hielo como si alguien simplemente la hubiera olvidado ahí.
Caminaron en esa dirección a paso lento, escuchando solo el
(35:02):
sonido de los crampones al entrar y salir de la nieve.
Era un día de mucho sol y la luz rebotaba
por toda la superficie del glaciar. Después de un rato
largo de maniobra sobre el hielo, lograron llegar hasta la mochila.
Tenían instrucciones precisas sobre
Speaker 2 (35:24):
qué hacer. No era cuestión de llegar, toquetearla. Primero, antes
de tocar, sacamos fotos, documentamos bien cómo estaba, de ahí
la ponemos en una zona segura y ahí sí necesitábamos
reacomodarla para poder bajarla. Acá
Speaker 5 (35:42):
hay que hacer un poco lo
Speaker 2 (35:45):
mismo, ¿no
Speaker 5 (35:46):
Sí.¿ Y si se nos va?
Speaker 3 (36:06):
La aseguraron con sogas y empezaron a moverla. La mochila
tenía sus propias sogas y otras piquetas sujetas por fuera,
así que las metieron para que no quedara nada colgando.
Después la borraron en una
Speaker 2 (36:18):
bolsa grande de
Speaker 3 (36:19):
plástico. Y ahí
Speaker 2 (36:20):
empezamos la vuelta, el regreso. Y ni bien llegamos a
donde estaba Guadalupe, en ese momento, la verdad, se me
llenan los ojos de lágrima, de emoción. No sé, yo
casi me muero, casi me muero. O sea, no sé
de dónde saqué fuerzas para salir corriendo. Imaginate que salí
corriendo a recibirlas. Y nada, los abracé, obviamente, todos llorando.
(36:42):
O sea, abracé la mochila. O sea, lo primero que
me salió fue abrazar la mochila. Fue increíble, o sea,
fue una alegría inmensa. Ese momento de entregarle literalmente la
mochila en las manos a su hija, Guadalupe, fue como, wow,
valió la pena todo.
Speaker 3 (37:02):
Mientras tanto, una de las guías se comunicó con el
campamento donde estaba Azul. ¡Vamos! Un momento, por
Speaker 5 (37:08):
favor, porque... Viene Azul, hay que ir a escuchar la noticia.
Un momento, por favor.
Speaker 7 (37:20):
Dependiditas, por favor. Azul para acampamento, dale.
Speaker 5 (37:25):
Está copiando, Azul para acampamento, está copiando, está súper emocionada.
Speaker 2 (37:29):
Mantenga la radio abierta que cuando llegan todos van a
hablar con Guada y entre Guada y Azul.
Speaker 3 (37:37):
Aunque se moría de ganas, Guadalupe resistió la curiosidad de
abrir la mochila en ese momento. Quería compartirlo con su
hermana Azul, que la esperaba en uno de los refugios
con el resto de la expedición. La caminata hasta allá
duró un día más. Cuando llegaron, colocaron la mochila sobre
una mesa y juntas comenzaron a sacar las cosas, una
por una. Tiene
Speaker 7 (37:58):
tierra, hielo
Tiene hielo, está bien.¿
Speaker 4 (38:14):
Tiene hielo, sí? Sí. No le encuentro la marca. Fue
medio duro hacerlo, pero yo en ese momento un poquito
me disocié porque me parecía que era su intimidad.¿ Me entendés?
O sea, algo muy íntimo es abrir la mochila de alguien.
Speaker 7 (38:31):
Sabés qué estaba
Speaker 6 (38:35):
acá? ¿Qué? La cámara de fotos. Sí, eso... Eso estaba
por fuera. Eso suponíamos. Sí
Speaker 4 (38:43):
A su alrededor, como si esperara la revelación de un tesoro,
estaba todo
Speaker 1 (38:49):
el resto de la expedición.
Speaker 4 (39:00):
Siento que montamos un show en ese momento, como que bueno,
había que sacar, mostrar, pero bueno, fue el momento donde
un poco hice un esfuerzo, porque no tenía muchas ganas
de en realidad mostrar en ese momento, como que quería
hacerlo en privado y ver qué guardaba él. Fue raro
Speaker 2 (39:19):
porque estábamos todos muy expectantes, o sea, había mucha gente
y estaban todos mirando y estábamos como todos muy expectantes
y nosotras como... Por eso
Speaker 4 (39:29):
hubiera estado bueno que fuera un poco más privado. No
se habló, pero entendimos, mi hermana y yo, no sabía
que ella también se había sentido así. De hecho, pensé
que ella lo había hecho con gusto. Nada, fue difícil
ver sus cosas. Lo último que le había tocado, ¿no?
Speaker 3 (39:43):
Pero todos habían trabajado tanto y tan fuerte que las
chicas sintieron que eso era lo que correspondía.
Speaker 6 (39:49):
Acá están los videos, los videos. Ah, yo sabía que
Speaker 5 (39:53):
tenían que estar. Dos de Super 8. A ver si están
sin usar. Puede ser, ¿no? Cubiertos.
Speaker 6 (40:01):
Café
Speaker 5 (40:01):
aspirina.
Speaker 6 (40:02):
Fósforos.¿ Qué es esto? Ah, una lupa. No abre latas.¿
Es un filtro?
Speaker 3 (40:27):
También una bolsa de dormir, una campera, vitaminas, un par
de piquetas, un termómetro. Azul y Guadalupe sacaron cada objeto
con delicadeza, con la sensación de que entrar en contacto
con ellos era entrar en contacto con su papá. Me
encantó
Speaker 2 (40:42):
mucho ver de adentro de la mochila un frasco de
vitamina C y estaba todo roto, o sea, estaba hecho
a trizas el frasco. Entonces digo, bueno, debe haber sido
una caída importante. Buscaban en esos objetos pistas de cómo
habría sido su muerte. Yo veo encima el acta de
defunción de mi viejo, obviamente dice politraumatismo y todos te
(41:04):
dicen muerte instantánea, pero tampoco nunca lo sabes, ¿no? Y
eso es como que también siempre estuvo en mi cabeza, ¿no? Como,¿
habrán estado un poco vivos, no? O sea,¿ habrán sufrido?
Speaker 3 (41:17):
Cómo habrían sido esos últimos momentos de conciencia? Ahí, en
esa mochila, estaban capturados los últimos momentos de su papá.
Unos momentos de los que no sabían, no saben demasiado.¿
Qué pasó con Guillermo y Leonardo ese día de enero
de 1985 cuando intentaban bajar de Tupungato? Es algo que nadie
va a saber. Lo que hay son hipótesis. La más
(41:38):
sólida es que uno de los dos se resbaló o
se cayó mientras bajaban por el glaciar y en la
caída arrastró al otro, porque cuando encontraron los cuerpos estaban
encordados entre sí.¿ Quién cayó?¿ Por qué?¿ Cómo alguien tan
experimentado como Guillermo pudo morir en un accidente así? Es
un secreto guardado para siempre en el volcán. Durante todos
(41:59):
estos años, los tres hermanos buscaron en su muerte el
sentido de la vida de su papá. Es que, como
nos pasa a muchos con nuestros propios padres, para ellos
entender las decisiones y elecciones del suyo ha sido y
es la tarea de una vida. Cada uno hizo su
propio proceso, a su manera y ritmo, y en gran
medida fue solitario y
Speaker 2 (42:18):
silencioso. Yo pasé como por muchas etapas, ¿no? De enojo,
de decir, qué pelotudo, te mataste y dejaste a una
familia solo. Pero en algún punto pasé por esa parte
de decir, bueno, te fuiste a matar a la montaña, dale.
O sea, qué necesidad. Y después entendí que fue un accidente.
(42:39):
O sea, que era su pasión y que fue un
accidente
Speaker 4 (42:43):
Siempre estuve en paz con mi papá. Nunca me agarró como,¿
por qué nos abandonaste? Es como, él tenía una pasión,
que la gente apasionada no puede tener hijos porque quizás
se mata. De hecho había gente que me decía,¿ pero cómo?
Tu papá fue a la montaña y los dejó a ustedes,
como insistiéndome de que yo me enoje. Y era como, sí, bueno,
(43:03):
está bien, no, nunca me voy a enojar con él.
Speaker 3 (43:09):
En Zulapia, en el cementerio de los andinistas de Mendoza,
la mamá de los chicos, su viuda, dejó registro de
este amor con una línea. Quedarás en la montaña como
siempre quisiste. Después de la expedición, todo lo no dicho,
lo no hablado, las cuestiones pendientes, en definitiva, las esquirlas
de un duelo demasiado largo y demasiado solitario, arrasaron con
(43:31):
lo que quedaba de la familia.
Speaker 2 (43:33):
La
Speaker 3 (43:33):
gente
Speaker 2 (43:33):
piensa, uy, seguro los reunió como familia. Yo pienso que
fue un proceso tan individual para cada uno que en
algún punto fue necesario que esto se rompiera de alguna forma, ¿no?
Como que, obviamente, yo hubiese preferido tener el apoyo de
mi vieja y nadie se peleé y que todo fuera
en términos de felicidad, pero creo que fue algo esto,
(43:54):
un proceso tan individual para cada uno de nosotros que
necesitamos atravesarlo de esta manera.
Speaker 3 (44:01):
Recuperar la mochila, de alguna manera, fue para ellos como
responder a un llamado o recibir una carta inesperada. Una
forma de comunicarse con él cuando ya no lo creían posible.
Speaker 2 (44:11):
Es como volver a sentirlo vivo, de alguna manera, y
yo creo que fue un poco eso, reencontrarnos con sus objetos,
reencontrarnos con él a través de sus objetos. Objetos como
la campera de plumas,
Speaker 3 (44:24):
que Guadalupe y después su hermano Rodrigo se probaron y
estaba intacta. O la bolsa de dormir, en la que
Azul sintió por primera vez el olor perdido de su papá.
Cosas comunes, cotidianas para cualquier montañista, que Guillermo puso en
su mochila pensando en volver a verlos y que estuvieron 40
años conservadas por el frío del volcán como esperándolos.
Speaker 1 (44:50):
Emilia Arbeta es productora de Raúl Ambulante y vive en
Buenos Aires. Esta historia fue editada por Camila Segura, Bruno
Selsa hizo la verificación de datos, el diseño sonido es
de Andrés Aspiri con música de Ana Tuirán, Remy Lozano
y Andrés. El resto del equipo de Raúl Ambulante incluye
a Paula Aleán, Adriana Bernal, Andrés Casasuz, Diego Corzo, Camilo
Jiménez Santofimio, Germán Montoya, Sara Selva Ortiz, Samantha Proaño, Natalia Ramírez,
(45:13):
Juan Pablo Santos, David Trujillo, Elsa Liliana Ulloa, Luis Fernando
Vargas y Mariana Zúñiga. Carolina Guerrero es la CEO. Radioambulante
es un podcast de Radioambulante Studios. Se produce y se
mezcla en el programa Hindenburg Pro. Si te gustó este
episodio y quieres que sigamos haciendo periodismo independiente sobre América Latina,
apóyanos a través de Deambulantes, nuestro programa de membresías. Visita
(45:35):
radioambulante.org y ayúdanos a seguir narrando la región. Radioambulante cuenta
las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.
CC por Antarctica Films Argentina