Episode Transcript
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Speaker 1 (00:02):
Hay que entender que Erika no era de las que
se fijaban mucho en los chicos. Tenía unos 15 años, era
la mayor y con cuidar a sus dos hermanos ya
tenía suficiente en la cabeza. Vivía en Lima, donde su
familia había llegado después de salir de la selva peruana
con las manos casi vacías. Estamos hablando de los años 90.
Después de probar suerte en varios distritos de la capital peruana,
(00:25):
la familia de Erika construyó una casa simple con puerta
de metal, en un terrenito que se habían comprado por
apenas 60 soles, unos 25 dólares de la época. Esa casita quedaba
en Puente Piedra, un distrito de Lima que en realidad
apenas se sentía como parte de la ciudad. En algunos
puntos era completamente rural, con cerros pelados y amarillentos, casas
precarias y calles sin pavimentar. Y seco, todo seco. Bueno,
(00:49):
entonces Erika era una joven responsable, típica hermana mayor. Chicos, nada.
Speaker 2 (00:55):
Yo de verdad que no me interesaba, ni estaba mirando
ni si ese chiquito me gusta o si no es guapo, no, no, no.
Porque inclusive también yo pedí que mi mamá me pusiera
en un colegio de puras mujeres. Yo ya venía de
un colegio de puras mujeres antes de mudarme acá a
Puente Piedra. Usaba mi faldón grande, bien así, bien rescatada.
Speaker 1 (01:16):
Hasta que un día se cruzó con Henry. Era de
su mismo barrio, unos seis años mayor que ella. Lo
había visto antes y lo conocía. Venía de una familia
con más dinero que la suya, aunque existía una relación
estrecha entre ambas familias. El papá de Erika y el
tío de Henry habían pasado un tiempo en la cárcel juntos.
La familia de Henry tenía un terreno en Puente Piedra
que una prima de Erika cuidaba, y Erika a veces
(01:39):
la acompañaba porque allí había un televisor.
Speaker 2 (01:42):
Entonces nosotros siempre éramos los niños que se iba a
la casa del vecino a mirar televisión, porque nosotros no
teníamos esas cosas. Yo la verdad bajaba muy poco ya,
porque yo pues tenía que lavar, tenía que cocinar. Los
que bajaba aún más eran mis hermanitos, los dos. Pero
un día no sé qué pasó y bajé, pues nada,
bajé donde mi prima y justo en eso lo veo
(02:04):
que llega Henry.
Speaker 1 (02:06):
Lo vio bajarse de un auto rojo, muy bonito, el
carro de su papá.
Speaker 2 (02:10):
No sé qué me pasó, que en ese momento yo
cuando le vi, yo le dije a mi prima, guau,
le digo,¿ quién es ese chico? O sea, fue el
primer hombre que en ese momento, a esa edad, o sea,
me gustó, ¿no? Como quien dije, guau, o sea, qué guapo, ¿no?
Como un flash. Entonces yo me acuerdo que un día
(02:30):
yo le comenté a mi primo, pues no, él sí
me gusta, pero¿ qué se va a fijar? Pues en
una chiquita toda pobretona, le digo, ¿no? Nosotros somos de
familia humilde, así que bueno, yo piso tierra, le digo
a mi prima
Speaker 1 (02:43):
¿no? Este es Henry.
Speaker 3 (02:44):
Bueno, yo no recuerdo tanto de ella, pero ella sí
se acordaba de mí, porque yo en esa fecha ya
estaba con este negocio, ¿no?
Speaker 1 (02:53):
Es decir, tenía la cabeza llena de ideas, de las
ambiciones típicas de tantos jóvenes de veintipocos, con la mirada
fija en sus metas. Juntar dinero, conocer el mundo, vivir bien.
Si vio a Erika, pues era una niña a la
que no le dio mucha importancia. Y en todo caso,
pocos meses después de ese encuentro, Erika y su familia
se mudaron a otro distrito de la enorme capital y
(03:15):
las familias de Henry y Erika dejaron de ser vecinos.
Se perdieron el rastro. Algo que suele suceder. Entonces pasaron
los años, más de una década, y claro, cada uno
hizo su vida, hasta que un día, cuando Erika tenía
ya unos 25 años, de pura casualidad su padre se encontró
con la mamá y el hermano de Henry. Y
Speaker 2 (03:36):
le dice, oye,¿ qué es de tus hijas?¿ Cómo están?¿
Ya se casaron? Entonces mi papá le dice, sí, ya
una de mis hijas ya están casadas.
Speaker 1 (03:43):
Pero la mayor, es decir, Erika, seguía soltera. Intercambiaron los
números de teléfono.
Speaker 3 (03:48):
Y es así que un día llega mi madre y
me da el teléfono. Y lo tuve ahí como un
mes así. Y no sé, un día se me... Entonces
se me ocurre y dije, vale, voy a llamarla. Y
en tres ocasiones que llamé nunca la ubiqué.
Speaker 2 (04:01):
Entonces yo cuando salía de trabajar, yo siempre veía un
número de tantas llamadas. Pero la verdad es que no
nos tomaba importancia, pues decía, ya,¿ de quién será? Y
salía cansada, pues, ¿no? Hasta que un día estoy en
el carro y contesto a este número otra vez, digo, ya, bueno,
a ver quién es. Y contesto y era él. Dice, hola, Erka,
(04:21):
me dice,¿ te acuerdas de mí? Henry le contó que
vivía en Arequipa, la segunda ciudad más grande del Perú,
en el sur del país, aún ahora en avión de Lima. Ah, mira,
(04:44):
está bien. Y tú me dices, estoy saliendo del trabajo,
súper cansada. Y así empezamos a conversar y a conversar.
Y me acompañó prácticamente todo el trayecto de mi trabajo
a mi casa.
Speaker 1 (04:58):
Erika trabajaba en una textilería. Cada tarde recorría en bus
unos 40 minutos de trayecto por las calles atiborradas de Lima.
Mientras tanto, conversaban.
Speaker 3 (05:07):
Y empezó una emisión por teléfono.
Speaker 2 (05:09):
Me encantaba conversar con él y así se fueron dando
los días y cada vez las conversaciones se hacían más.
Empecé a agarrar confianza y así.
Speaker 3 (05:21):
Fue tan agradable la conversación, derivó a encontrarnos su vida,
mi vida, etc. Y eso fue generando una calidez, ¿no?
Speaker 2 (05:31):
Cuando él dejaba de llamarme, me causaba nostalgia, me sentía
que me hacía falta escuchar su voz para que mi
día esté completo
Speaker 1 (05:42):
Erika, sin querer, se estaba empezando a enamorar de Henry.
De una voz al otro lado del teléfono, de una
persona que no veía hace más de 10 años. Incluso hoy
le suena sorprendente, inverosímil. Henry le hablaba de libros que
estaba leyendo, de relaciones pasadas que no habían ido bien,
de sus sueños, de sus familias. pero apenas mencionaba su
(06:02):
día a día. En realidad, Erika solo sabía un par
de cosas, que trabajaba en Arequipa y que tenía tanto
trabajo que no tenía ni tiempo de viajar a Lima.
Ni siquiera entendía bien qué tipo de trabajo era, pero
disfrutaba tanto hablando con él que tampoco le daba mucha importancia.
Speaker 2 (06:18):
Entonces un día yo salgo a una reunión con unas
amigas y les digo a mi amiga lo que me
estaba pasando. Le digo, no sé, quiero saber qué es
lo que realmente estoy sintiendo por él. Le digo, porque
si él no me llama, me siento vacía. Le digo,
me siento rara. No sé, no sé, creo que me
estoy enamorando, pero¿ cómo me enamoro de una persona que
(06:39):
solamente estamos hablando por teléfono? Necesito verlo, necesito saber cómo está,
cómo es, pues, ¿no? Y entonces mi amiga me dice,
pero anda pues, me dice,¿ por qué no vas a
la equipa? Me dice, tú estás loca. Le digo,¿ cómo
voy a ir yo a buscarlo? Le digo,¿ cómo voy
a ir yo a buscarlo? No, estás mal. Ay, me dice,
por eso te vas a quedar soltero, no te vas
(07:01):
a quedar así por estar, pero ya los tiempos han cambiado.
Ella me dice, ya estamos en otro siglo. Me dice,¿
y si voy? Digo, no, yo,¿ qué pasaría si voy?
Igual voy, voy a ir y me voy a sacar
de una vez el clavo.
Speaker 1 (07:13):
Era un riesgo, pero se dejó convencer de que valía
la pena. Erika salió esa misma tarde, 12 horas, en bus
a Arequipa. Y cuando llegó, llamó a Henry desde la
central de buses. No le contestó. Llamó y llamó y nada.
No le quedó otra opción sino volver a Lima, destruida.
Física y emocionalmente destruida.
Speaker 2 (07:35):
Inclusive llegué a mi casa molesta, me encerré en mi cuarto,
tiré mi maleta, tiré el celular, lo tiré así de cólera,
me puse a llorar. Lloré mucho ese día porque... Yo
hacía buen tiempo que estaba, o sea, sola, ¿no? Y mal, pues,
o sea, la pasé mal porque dije, no, o sea,
él algo me está escondiendo. De repente tiene hijos, tiene
(07:56):
familia y yo,¿ qué estoy haciendo, no?
Speaker 1 (07:59):
Al día siguiente, Erika se recompuso un poco y prendió
su celular.
Speaker 2 (08:03):
Entra la llamada de
Speaker 3 (08:05):
él. Decidí llamarla para bien o para mal y contarle, ¿no?
Speaker 2 (08:09):
Entonces le contesté y yo le digo,¿ por qué me
hiciste eso? Le digo, entonces me dijo, No, Erika, me
dice este...
Speaker 3 (08:18):
Y quiero contarte que estoy más cerca de lo que
tú crees. Y que, es más, somos vecinos.
Speaker 2 (08:23):
Yo estoy en Lima, ¿no? En Lima, le digo. Pero, ¿cómo? ¿Cómo?
Si estás en Lima, entonces,¿ por qué?¿ Por qué haces
todo esto? Le digo, bueno, y me dice, no. Yo estoy,
es más, yo estoy cerca por donde tú vives. ¿Qué?
Le digo,¿ cerca por donde yo vivo? Y
Speaker 3 (08:41):
este, termina contándole la verdad. el lugar donde estaba, por
qué estaba, y pidiéndole disculpas porque lamentablemente se generó una
mentira
Speaker 1 (08:55):
Henry se vio envuelto en una mentira de la que
no supo salir, por vergüenza, por orgullo, pero no tenía
otra pareja, no tenía ni esposa ni hijos, tampoco vivía
en Arequipa. En realidad estaba en Lima, siempre había estado
en Lima. Y ahí
Speaker 2 (09:08):
él agarra y me lo suelta así, de un porrado.
Me dice, sí, Erika, me dice, yo estoy acá en Lima,
pero yo estoy privado de mi libertad
Speaker 1 (09:18):
Vivía en el penal de Lurigancho, la prisión más grande
del Perú. Soy Daniel Alarcón, esto es Radioambulante. Ya volvemos.
Estamos de vuelta en Radioambulante. Oye, cuéntame un poco de
(09:41):
tu delito, de cómo entraste en... Vamos
Speaker 3 (09:44):
a volver a la historia de Erika, pero primero quiero
explicar por qué Henry se encontraba en la
Speaker 1 (09:51):
prisión más temida del Perú. Entonces, seamos claros, cuando Henry
se refiere a sus actividades, pues su actividad principal en
esa época era transportar droga de Bolivia a Brasil. Corría
(10:12):
mucho riesgo, pero se salvó tres veces. Y como no
quería arriesgarse una cuarta vez... Me vine a Perú. Ya
me habían
Speaker 3 (10:19):
dicho ya que la gastronomía iba a ser un boom.
Entonces mi idea fue venir a Perú a estudiar gastronomía
porque me gusta la cocina. Especializarme y regresar y poner
un negocio de comida.
Speaker 1 (10:30):
Quería vivir sano, sin meterse en problemas. Pero un día,
en la puerta de un restaurante donde iba a presentarse
a un trabajo, recibió una llamada de un viejo amigo.
Speaker 3 (10:39):
Me cita a un parque de diversiones y yo recuerdo
claramente que me dice ven aquí, urgente, que es el
negocio de tu vida. Ya, ese fue un punto de
quiebre en mi vida porque al ir a ese parque
de diversiones, conversó con mi amigo, me muestra una máquina
inmensa de 40 toneladas
Speaker 1 (10:59):
La máquina era una pequeña montaña rusa y el plan
era desbaratarla, llenarla de 500 kilos de cocaína y exportarla a Alemania.
Repito, 500 kilos. Un negocio enorme. Y si todo salía bien,
Henry se llevaría 3 millones de euros. Con esa cantidad de billete,
pensaba Henry, ya no abriría un restaurante en Lima o
(11:19):
La Paz, sino en Amsterdam o Berlín. Y si te
estás preguntando por qué uno se arriesgaría de tal manera,
pues Henry también se lo ha preguntado.
Speaker 3 (11:29):
Yo he crecido, por ejemplo, en colegios de clase media.
Yo no tenía necesidad. Ha sido un aspecto de conocer
la adrenalina que te genera esto. Esa adrenalina de pasar
cosas prohibidas, sorprender a la autoridad. Entiéndeme, que me nutría
de algo que le haga un poco de sentido a
mi vida
Speaker 1 (11:49):
Es decir, uno puede ser adicto a muchas cosas, a
las drogas, al alcohol, al sexo, a las apuestas, pero
también a la adrenalina. Y esa adicción fue la que
terminó cambiándole la vida a Henry. Eran cinco involucrados en
el proyecto. Él, su amigo, dos alemanes y un infiltrado
de la policía. El amigo de Henry tenía razón, sí
(12:11):
era el negocio de su vida, solo que ese negocio
pues le salió mal, muy mal. Cuando lo arrestaron, Henry
negó todo.
Speaker 3 (12:19):
Y bueno, yo asumí que negando mi participación iba a
salir bien parado, pero no. Con el tiempo me di
cuenta de que si yo hubiera aceptado mi responsabilidad y
hubiera reconocido mi error, hubiera puesto una condena menor. A
mí me pusieron 20 por el cinismo, por no aceptar
Speaker 1 (12:41):
nada. 20 años. Y fue con esa condena que Henry
terminó en Lurigancho. Y si se están imaginando Lurigancho como
una de esas cárceles de película gringa donde todo es ordenado,
pues no. Es más bien como una ciudadela de un
poco menos de tres hectáreas, con sus barrios más tranquilos,
sus zonas peligrosas. Hay restaurantes, alcohol, droga, fiestas los fines
(13:02):
de semana con bandas de cumbia que vienen desde afuera
a amenizar un día de visita. Hay gente realmente temible,
los he visto, y otra que simplemente quiere pasar su
condena sin meterse en problemas. Se organizan torneos de fútbol
y en algunos pabellones hasta hay elecciones democráticas. Hay teléfonos
fijos y, por supuesto, celulares, herramienta indispensable para los que
(13:24):
siguen organizando sus trabajitos desde adentro o para los que
simplemente quieren mantener vínculos con la gente que extrañan, los
que los esperan afuera. Pero lo más notorio, lo primero
que ves cuando visitas esta cárcel, es que es un
lugar que sufre de un hacinamiento salvaje. Cuando fui por
primera vez, en 2006, había unos 11.000 reos viviendo en Lurigancho, un
(13:45):
lugar que había sido diseñado para albergar solo 2.500. Cada noche,
cientos de hombres dormían al aire libre, en cualquier esquina
en la que cayeran. A estos reos desafortunados se les
decían los sin zapatos. Lurigancho era un lugar espantoso, miserable.
Parecía sacado de un libro de Dante o de una
pintura del Bosco. Henry nunca había visto algo así.
Speaker 3 (14:08):
Yo conocí a un Lurigancho maleante, maleado, violento.
Speaker 1 (14:13):
No llevaba preso ni una semana cuando el penal explotó.
Un motín. Veo
Speaker 3 (14:17):
gente en el techo que disparaba porque era todo escotado.
Y había sonidos de granadas. Yo me acuerdo mucho del
tipo este que tenía una pistola que recargaba esas balas,
creo que son para matar osos o una escopeta, algo así.
Y hacía una bulla y yo debajo de mi cama decía,¿
(14:39):
dónde me he metido? Decía, no tenía ni una semana. Dice,
así va a ser todo este tiempo. Entonces tuvo que
venir la La policía, hasta el mareso, y le tomó
con un par de días, terminó de calmarlo, por eso
es que me acuerdo el olor a gas lacrimógeno durante
dos días. Ahí aprendí que el vinagre es bueno para eso.
(15:02):
Hasta mojar un paño con orines es bueno y te
lo pones en la cabeza, te ayuda que el efecto
del gas lacrimógeno no sea tan fregado. Y así empecé
mi llegada
Speaker 1 (15:14):
aquí
Estaba seguro que había llegado al infierno. El centro del
penal en esa época y ahora es un largo camino
al aire libre que conecta algunos pabellones. Se conoce como
el Girón de la Unión. Los limeños reconocerán ese nombre.
El verdadero Girón conecta las dos plazas principales de Lima
en el viejo centro de la capital. El Girón versión
(15:34):
Lurigancho es un mercado, una callejuela de comercio y tránsito.
Puedes comprarte una pipa o cortarte el pelo. Y en
la época en la que Henry comenzó su condena, era
también un lugar que daba miedo.
Speaker 3 (15:46):
Tú pasabas por el Girón y notabas las Las huellas
de las granadas, las huellas de las balas, en ese giro.
O sea, eso le daba un aspecto mucho más tétrico.
Se notaba algo, pues, la zona de guerra
Speaker 1 (16:00):
Una verdadera zona de guerra. Te robaban, te asaltaban. Alguna
vez un reo me contó que un día se había
ido a caminar por fuera de su pabellón y lo secuestraron.
Él mismo se reía de lo absurdo. Explicó. Unos internos
que no conocía de un pabellón menos privilegiado lo llevaron
a la fuerza a su zona de la prisión y
tuvo que pagar rescate por el solo privilegio de volver
(16:21):
a lo que era, en términos relativos, la comodidad de
su propia celda. Así era Lurigancho en aquellos días. Entonces,
ya entienden el tipo de lugar en el que estaba Henry.
Y quizá en este contexto se entiende un poco mejor
por qué no le había contado nada de esto a Erika.
Pero él sabía que ella se merecía esa explicación. En
(16:43):
ese momento que tú te diste cuenta que tenías que
decirle la verdad,¿ qué sentiste tú?
Speaker 3 (16:48):
Como dicen acá, sentí roche. Me avergonzó tener que decirle
que estaba aquí, ¿no? Pero al final, ha sido dos cosas.
O ya no me comunicaba con él y me dejaba así,
o simplemente le contaba la verdad y quedaba de alguna
manera un poco caballero en ser cortés y decirle, sí,
las cosas son de tal manera.
Speaker 2 (17:09):
Cuando me dijo eso, De lo que yo estaba parada,¿
cómo me senté? Me dio mucha pena enterarme de que
él estaba aquí. Y lejos de reprocharle o de,¿ por
qué no me contaste? O sea, yo lo único que
pregunté fue,¿ y cuándo te puedo ver? O sea,¿ nos
podemos encontrar? Porque yo necesito conversar esto, pero ya de
(17:31):
persona a persona, no por teléfono. Pero yo ya estaba
enamorada de él. Ya me vi enamorada de él.
Speaker 1 (17:39):
O sea, ya no había marcha atrás. Ya volvemos. Estamos
de vuelta en Radio Ambulante. Lo primero que sintió Erika
fue alivio. Alivio de que Henry no le había mentido.
A ver, aclaro. Sí le había mentido sobre algunas cosas.
(18:02):
Vivir en Arequipa, por ejemplo. Y sí, había omitido cierta
información básica de su vida. pero no tenía ni esposa
ni familia y lo más importante, lo que sentía por
Erika era genuino. Era un amor correspondido. Entonces quedaron de verse. Erika,
a diferencia de muchas personas en su posición, no tenía
miedo de ir al origancho. Ya conocía lo que era,
(18:24):
pues había estado allí antes, visitando a un conocido. Estaba
preparada para enfrentar ese lugar, a pesar de lo desagradable
que pudiera ser. Para ella, lo más importante era conocer
a Henry en persona. Finalmente, después de tres meses de
estar hablando, lo vería por primera vez. Estaba preocupada por
las condiciones en las que estaría Henry y no quería
llegar con las manos vacías.
Speaker 2 (18:46):
Me acuerdo que como me fui ese día el viernes
saliendo del trabajo, me fui a un centro comercial a
comprar azúcar, arroz. O sea, me imaginaba que lo estaba
pues en penurias, ¿no? Compré pollo, arroz, azúcar, rubia, todavía
hay dos kilos, así. Y con semejante peso llegué.
Speaker 3 (19:06):
La vi llegando con bolsas, ¿no? Bolsas de rasgos puyos, píndires,
cosas así, ¿no?
Speaker 2 (19:13):
Yo la vi y de verdad que sentí una enorme
alegría al verlo, me recibió las cosas.
Speaker 3 (19:20):
Yo la recordaba de 14 años y escuchaba por teléfono a
una mujer, ¿no? Pero sí, la reconocí cuando la vi,
porque tenía, o sea, observaba sus rasgos.
Speaker 2 (19:31):
Era como todo, como yo me lo había imaginado antes.
Speaker 1 (19:35):
Y como lo recordaba, a pesar de los años, no
tan alto, pelinegro, trigueño, con una sonrisa grande. Y él
lo primero que
Speaker 2 (19:42):
hizo fue darme un beso
Speaker 1 (19:45):
Aunque no lo creas, el penal se transforma cuando hay visitas.
Se vuelve un lugar más ameno, más suave y acogedor.
Es como si todos se pusieran de acuerdo en portarse bien.
Un consenso de que lo importante es que las familias
se lleven una buena impresión de ese infierno para que
no se preocupen tanto. Y así, con el penal mostrando
su mejor cara, Erika y Henry hablaron en serio, por
(20:05):
primera vez.
Speaker 2 (20:06):
Le dije a él que siempre se demuestre tal y
como es, ¿no? Nunca me demuestres a otra persona porque
yo me quiero enamorar más del hombre que estoy conociendo.
Muéstrate tal y como eres y de ese hombre yo
me voy a enamorar y quiero que ese amor perdure así.
Ya como te digo, cuando yo llevo su vida, yo
llevo con un sentimiento ya. Ya el sentimiento existía y entonces...
(20:31):
fue fortaleciéndose más, se fortaleció más cuando
Speaker 1 (20:33):
lo vi. Entonces, Erika y Henry empezaron una relación ya
con la verdad por delante. Ambos entendían la complejidad de
la situación, pero no les asustaba. La pasaban bien, se querían,
y con cada visita la relación se fortalecía. Hablaban por
teléfono todos los días, varias veces al día. Pero obvio
que había dificultades, porque un amor como el de Erika
(20:54):
y Henry no es para cobardes. A ver, las llamadas
que se caían y la impotencia de estar lejos, la
preocupación de que algo pueda pasar dentro del penal. Me
refiero a la constante amenaza de violencia, por supuesto, pero
hay otras posibilidades también. Por ejemplo, si entras a la
policía a hacer una pesquisa y te quitan el celular,
si te cambian de penal por alguna u otra razón
(21:14):
o por ninguna, porque esas cosas también suceden. Y para Erika,¿
qué decirle a las amigas, a la familia?¿ Qué van
a pensar? La soledad, no ser una pareja, entre comillas, normal.
Y dudar, todo el tiempo dudar. De si estoy loca, loco,
controlar los celos, yo aquí encerrado, confiando a ciegas, que
(21:35):
este amor es real. No cualquier pareja sobrevive a esa presión,
y menos sin compartirlo. Erika no se lo contó a
casi nadie, solo a sus amigas más cercanas. Para el resto,
Henry estaba de viaje, siempre de viaje. Se veían dos
veces a la semana, los miércoles y los sábados. De
esa primera visita, Erika había aprendido que no hacía falta
(21:56):
traerle nada a Henry de afuera. Más era el reto
y la incomodidad de pasar la seguridad a la entrada.
Te inspeccionaban todo, te hacían esperar. Era humillante. Y además,
todo lo que Henry necesitaba se conseguía adentro. Lo importante
era verse. A pesar de que él no estaba todos
los
Speaker 2 (22:10):
días conmigo, pero él siempre ha tratado de darme... Él
me ha dado... Estabilidad emocional, porque yo sabía que llegaba
un miércoles o un sábado y lo iba a ver
y lo iba a disfrutar. Iba a ser rico pasar
con él esos días que me complementaban los restos del día.
Speaker 1 (22:31):
Los miércoles y los sábados podían pasar todo el día juntos,
de la mañana hasta las cinco de la tarde, cuando
tocaba salir. Se les hacía muy corto el tiempo. Caminaban
por el pabellón, conversaban, hacían planes para el futuro. Y
Henry empezó a darse cuenta que no solo estaba enamorado,
sino que también la admiraba. Su carácter
Speaker 3 (22:49):
lo fuerte que es, lo clara que es, esas cosas
a mí me quedó mucho. Me sabe manejar, me nivela,
me ha nivelado mi vida, la vida, ¿no? Le ha
dado cierta madurez. Para mí él es, él también
Speaker 2 (23:01):
es como la columna de mi casa,
Speaker 1 (23:07):
¿no? Así de firme se sentía ese amor. pero eso
no significaba que fuera fácil llevar la situación.
Speaker 2 (23:12):
O sea, por ejemplo, extraño que ir al cine, de
ir a bailar, es algo que he dejado de hacer.
Lo he hecho, sí, pero con mis amistades, pero no
encuentras presencia. Lo rico que es irte con tu pareja
y disfrutar y de repente beber algo y después conversar
y mandarse de risa, o sea, o viajar, ¿no? Entonces,
(23:34):
de alguna u otra manera, siempre eso, de tiempo en tiempo,
como que te llegas a frustrar al ver que otras
personas sí lo hacen, ¿no? Cuando ya nosotros llevábamos un año,
casi un año para cumplir, su prima, su propia prima
me dijo, estás perdiendo tu tiempo, eres una chica bonita,¿
por qué no empiezas de nuevo?¿ Qué haces ahí? Lo
(23:55):
que pasa es... Es que yo soy una persona que
muy poco me dejo influenciar. A mí me gusta tomar
mis propias decisiones. Yo decidí eso y pues sigo adelante,
así hay bajas, así hay altas. Y lo que siempre
le he dicho a él, si tú realmente me amas,
como tú me dices, y nos agarramos fuerte de la mano,
vamos a lograr muchas cosas.
Speaker 1 (24:18):
Dentro de la cárcel, cuando ya has cumplido la mitad
de tu sentencia, se dice que estás de bajada. Se
supone que ya, para ese entonces, todo es más llevadero,
que ya hiciste las paces con este hogar que nunca
hubieras escogido, pero que te tocó. Conocí a Henry alrededor
del 2006 en mi primera visita al penal del Urigancho. Fui
para presentar un libro de cuentos y él estaba de
su vida, bien de su vida, entrando a solo el
(24:40):
tercer año de esos 20 que le habían dado. Y le
estaba acostando. La siguiente vez que lo vi, un par
de años después, ya era otra persona. Ya se había
reconectado con Erika, tenía esperanza, se sentía más centrado.
Speaker 3 (24:53):
El equilibrio que he tenido en mi vida emocional, o sea,
yo he madurado más que
Speaker 1 (24:58):
todo de la mano de ella. Estaba trabajando y ganando dinero.
Y si te estás preguntando cómo se gana dinero dentro
de la cárcel, pues hay mil posibilidades en un lugar
como Lurigancho. Henry hizo de todo. Tuvo una bodega, orientaba
en asuntos judiciales a sus compañeros, puso una pollería, trabajó
como optometrista, evaluando la vista de otros presos. Y algunos
(25:20):
incluso le pagaban para que escribiera las cartas que querían
enviar a sus novias. Y entonces, cuando lo vi la
segunda vez, se veía más sereno. Se había convertido en
un líder conocido en todos los pabellones del Urigancho. Se
dedicaba a conversar con los recién llegados y a darles consejos.
Porque
Speaker 3 (25:36):
no existe una receta, ¿verdad? Hay gente que llega y
tiene seis meses, un año, y yo los veo desesperados.
Y les pongo en el mar, les pongo cosas y
me dicen... Es que Henry tenía a Erika y con
ella un propósito. Y poco tiempo después, en el 2011, tendría
algo más. Un hijo. Rodrigo. Si una relación de pareja
a distancia es complicada, ser padre a la distancia es
aún más difícil.
Speaker 1 (26:12):
Para Henry se lograba con llamadas constantes, conversaciones largas, varias
al día y con las visitas. En una de esas
llamadas en el 2016, cuando Rodrigo tenía cinco años, Henry le
contó de Puno, la región del altiplano peruano donde había
crecido hasta mudarse a Lima. Le prometió que un día
irían y harían muñecos de nieve como los que él
había hecho de niño en las épocas de las heladas.
(26:34):
Poco después, Erika lo llamó a la cárcel.
Speaker 3 (26:37):
Me dice, oye, no sé cómo vamos a hacer, pero
tu hijo... Está viniendo para que hagas los muñecos de
nieve con él hoy día. Y era un verano de
los más fuertes aquí en Lima, imagínate. Tuve que conseguirme hielo,
tuve que conseguir unos amigos que me ayudaron a picar
el hielo, a hacerlo raspadilla. Y cuando llegó, hicimos los
muñecos de nieve. Le enseñé a hacer los muñecos de nieve.
Speaker 1 (27:00):
En la visita y en el patio?
Speaker 3 (27:01):
En el patio. Porque es un calor tremendo. Y es
uno de los recuerdos que él siempre lleva, siempre se acuerda.
Son cosas que quedan.
Speaker 1 (27:09):
Si uno se pone a pensar, es una imagen sorprendente,
la de los residentes de una cárcel inhóspita y violenta
en pleno verano, solidarizándose con un niño y sus esperanzas
de jugar en la nieve con su papá. Recordemos esa
(27:35):
imagen y avancemos unos años, varios años. hasta el 2020. Para entonces,
Henry ya estaba de bajada. Cuando cayó la pandemia, Rodrigo
tenía nueve años y Erika esperaba a su segundo hijo.
Estas llamadas con Henry que venimos escuchando hasta ahora vienen
de esos primeros meses. Marzo, abril, mayo del 2020, cuando todo
(27:56):
era incierto. Sonaba mi teléfono con un número del Perú
y yo corría a buscar mi grabadora para conectar el celular.
Me buscaba, creo, porque quería que alguien supiera lo que
estaba pasando dentro de la cárcel.
Speaker 2 (28:08):
porque
Speaker 1 (28:16):
tenía miedo. Llamada a penitenciaría Lurigancho. Para aceptar, no
Speaker 3 (28:21):
puede.¿ Qué te puedo decir? Es como si hubiera pasado
una ola, un tsunami o algo así, y ahorita estamos
en los rezagos. Te cuento, en el pabellón del costado, el 9,
hay seis amigos que ya me confirmaron que se fueron.
Aquí en el 7 donde estoy, todavía no, hay dos amigos
(28:42):
que se los llevaron, pero todavía no se sabe cómo
está su tratamiento, cómo han respondido. Fui al pabellón 3 de
mi amigo y el médico este que es interno me
confirmó nuevamente que 60 personas habían perdido la vida allá en
el pabellón 3. O sea que debe haber unas 150 personas que
(29:02):
han fallecido. Acá nomás se lo diría yo.
Speaker 1 (29:07):
Rumores, cifras sin confirmar. No se sabía si los que
enfermaban eran trasladados a algún hospital o si habían fallecido.
Por meses no hubo ni pruebas de COVID ni casi mascarillas,
hasta que los presos empezaron a fabricarlas ellos mismos con telas.
Los sin zapatos, es decir, esos reos que no tenían
ni celda ni techo, se hacían máscaras de plástico con
botellas de agua. Henry estuvo enfermo durante varios días. En realidad,
(29:30):
casi todos se contagiaron, con fiebre y malestar, como era
de esperado. siendo Lurigancho la prisión más hacinada del Perú.
Esta llamada es de mayo del 2020.¿ Tú sientes que lo
peor ya ha pasado o todavía
Speaker 3 (29:43):
no? Bueno, no sé. Y esto es la expectativa de
que los compañeros que se han ido evacuados regresen, ¿no?
Speaker 1 (29:50):
Para combatir la pandemia y evitar el contagio, las autoridades
hicieron lo que era a la vez lo más lógico,
pero también lo más cruel. Cancelaron las visitas. Y
Speaker 3 (29:59):
eso es extraño porque eso te conecta, ¿no? Te mantiene...
Como que recargaba emociones. Y al no haber eso, esa ausencia,
se siente. Sí, sí, es un vacío que no lo
llena nada. El no ver a tu familia
Speaker 1 (30:13):
sería complicado. Complicado para Erika también. Hablé con ella en
esa época, en plena pandemia, 2020. Necesito sentir su abrazo,
Speaker 2 (30:20):
necesito sentir su calor, necesito sentirme protegida. Ahorita, el no
verlo me hace como que me siento sola
Speaker 1 (30:36):
Sola y a punto de dar a luz. Sería su
segundo hijo con Henry. Se llamaría Gael.¿ Has logrado hablar
con tu esposa?
Speaker 3 (30:45):
Hoy día le hacen su último chequeo. Hace unos minutos
la llamé. Estaban empezando los últimos análisis de esta glicosa.
El rico quirúrgico.
Speaker 1 (30:53):
Pero qué emoción.
Speaker 3 (30:55):
Qué sientes? Sí, sí, sí. Anoche no pude dormir porque
estoy pendiente de eso. Así que llamo a casa cada
media hora. Bueno, acá las llamadas podemos hacerlas desde las 6
hasta las 9, nada más, en la noche. Entonces no... Me
refiero a que sea en el día, pues, que están
viendo ese tel.
Speaker 1 (31:08):
Ya.
Speaker 3 (31:09):
Y ya, pues. Ya hoy ya toca. 18 de mayo
toca la noticia de mi segundo hijo, de Gael
Speaker 1 (31:15):
Cuándo fue la última vez que viste
Speaker 3 (31:17):
a tu esposa? Bueno, yo lo vi la quincena. Antes
del 14 de febrero lo vi. Igual es mi esposa. Marzo, abril, mayo.
Tres meses. Casi ni buen rato. Ya no los veo.
Speaker 1 (31:29):
Eso es el tiempo más largo que has estado sin verlos?
Speaker 3 (31:32):
Uf, no te imaginas. Es larguísimo. Tremendamente largo. Pero me
ha servido para tratar de optimizar un poco más que
las comunicaciones que tengo sean más cargadas de afecto. O sea,
tratar de ser como ese salvavidas de toda esa tensión.
(31:53):
Porque yo les digo, ahora, bueno, tú ya que estás
en la cuarentena, entiendes en fracción lo que nosotros sentimos, ¿no?
Porque estás encerrado, estás limitado a tu tránsito.
Speaker 1 (32:05):
Y en esos días, entre tanto rumor aterrador, había uno
que le daba esperanza. Henry escuchó que en otros países
estaban liberando a algunos presos para descongestionar las cárceles. Se
atrevió a pensar que quizás él también saldría. Apenas le
quedaban cuatro años y siete meses para terminar su condena.
Y bueno, hubieran sido tres, pero le clavaron un año
(32:26):
extra por razones que son bastante complicadas de explicar. Le
Speaker 3 (32:29):
emocionaba mucho la posibilidad de salir.
Speaker 1 (32:47):
sobre todo para poder conocer a Gael, que sí terminó
naciendo ese día de mayo del 2020, cuando hablamos. Pero no
lo soltaron. En 11 años de relación, nunca antes Erika había
dejado de ir a verlo al Urigancho. En ese momento
no le quedaba otra sino esperar. Soñaba con el día
final de su condena, ese en el que sería vivir, finalmente,
a la casa que Erika les había construido.
Speaker 3 (33:10):
Tengo un deseo que ser, el día que salga, Quisiera
que me dejen el auto afuera y salir yo con
la llave. O sea, que no me espere nadie. Simplemente
que tener la llave, recogerle una cochera que fuera e
irme a mi casa.
Speaker 1 (33:26):
Ya
Speaker 3 (33:26):
volvemos.
Speaker 1 (33:37):
Estamos de vuelta en Radio Ambulante. Años atrás, un amigo
de Henry le había dado un consejo. Pase lo que pase,
le dijo, nunca dejes de mirar la puerta. Siempre recuerda
que un día vas a salir por donde entraste. Y
así fue. El 6 de enero de 2025, después de 21 años y
dos meses encarcelado, Henry cruzó la puerta del penal de Lurigancho.
(33:59):
Se había imaginado ese momento por más de dos décadas,
pensando en cómo sería salir, creyendo que sabía más o
menos lo que le esperaba. Pero en realidad pasó todo
muy rápido. Demasiado rápido. Tan rápido que sus padres y
hermanos ni siquiera alcanzaron a grabar la salida. Tan rápido
que Erika ni siquiera alcanzó a llegar para verlo cruzar
la puerta. Igual sintió alivio. O sea, ya. Ya pasó.
(34:22):
Estoy afuera, pensó. Sobreviví. Eran las cuatro de la tarde.
Después de los abrazos y algunas lágrimas, salió con ellos
a una ciudad que apenas reconocía.
Speaker 4 (34:31):
Son 21 años. Imagínate, es bastante. Yo que voy a cumplir 50
este año, es casi la mitad de mi vida que
he estado... ajeno a la Lima que estoy
Speaker 1 (34:42):
conociendo hoy día. En 2003, cuando comenzó su sentencia, Lima era
una ciudad de 8 millones de habitantes y la zona que
rodeaba la prisión era casi rural. En 2025, la capital peruana
tenía una población de más de 10 millones y estaba entre
las cinco ciudades más grandes de Sudamérica. Cuando salió, lo
que vio fueron calles llenas de casas y construcciones, tráfico, autos, buses,
(35:04):
motos y gente, mucha gente, mucho comercio. Para Henry fue abrumador.
Fueron todos a la casa de unos amigos, que son
casi como familia, que vivían a unas pocas cuadras. Ahí
llegó Erika un par de horas después. Luego Henry pidió
que lo llevaran a la playa, no para nadar, aunque
era verano, sino simplemente para ver el mar. Se quedó
(35:26):
un rato ahí, viendo las olas. Llevaba más de dos
décadas sin estar cerca del mar, de su inmensidad. Quizás
necesitaba un poco de perspectiva antes de comenzar su nueva vida.
es que hay que entender lo que estaba viviendo. Entró
a Lurigancho siendo un joven de 28 años, soltero, y enfrentando
una condena larguísima en la cárcel más peligrosa y hacinada
(35:47):
del país. Salió dos décadas después, un hombre de mediana edad,
con pareja, hijos y casa. Y aquí, la fantasía choca
con la realidad. Durante años, Henry había sentido algo parecido
a la nostalgia de una vida que nunca había vivido.
Esa vida de pareja, de familia. Henry soñaba con irse
del origancho, por supuesto, pero tal vez nunca se detuvo
(36:09):
a pensar cómo la miseria, la violencia y lo disfuncional
de ese lugar lo había moldeado. Pero no solo a él,
también a su relación con Erika, esa que era el
centro de esa vida que se imaginaba, de esa vida
que le esperaba afuera. El sueño de estar juntos fue
lo que los sostuvo a ambos por años. Erika nunca
dejó de pensar en el día en que Henry llegara
(36:31):
a vivir con ellos.
Speaker 2 (36:32):
Quería saber qué se siente convivir con una persona, estar
el día a día así, porque yo me imaginaba qué
es tener a una persona ahí que esté pendiente de
ti o ambas, ¿no? Y compartir, compartir todo.
Speaker 1 (36:48):
Pero,¿ qué pasó cuando consiguieron exactamente lo que esperaban? Bueno,
esas primeras semanas no fueron fáciles.
Speaker 2 (36:56):
Cuando él vino acá a Casa Paz empecé a ver
un carácter que yo jamás lo había visto allá, ¿no?
Y entonces eso como que me chocaba, me
Speaker 4 (37:10):
costaba entender. He tenido 14 años que me he acompañado ahí
y no he tenido, habré tenido pues 3, 4 discusiones en 14 años.
Los primeros 15 días teníamos 10 discusiones. Entonces me lo decían adentro,
la convivencia es distinta, porque cuando están juntos es distinto.
Aprovechar el tiempo de la visita para mostrar el lado
(37:33):
más amable. Pero ya en la convivencia están las virtudes,
los defectos, es 24-7. Ahí sí, totalmente, todo
Speaker 1 (37:43):
el paquete completo. Juntos en la misma casa, con los
dos niños, el gran reto ya no era la distancia,
sino la cotidianidad. Despertarse temprano, alistar los chicos para el colegio,
llevarlos a sus actividades, obligaciones, reuniones, gastos, Todos los detalles
banales que, en conjunto, son una vida. Poco después de llegar,
(38:03):
Henry se puso en la tarea de buscar trabajo, algo
no tan sencillo cuando acabas de salir de dos décadas
en la prisión. Tuvo que aprender a moverse en una
ciudad que había cambiado demasiado. Pero quizás el reto más
grande fue la relación entre Henry y Rodrigo, que tenía 13
años cuando salió de la cárcel. Henry me mostró un
video que se grabó el día de su liberación. Quería
(38:24):
sorprender a su hijo. Y para lograrlo, se había puesto
de acuerdo con el entrenador del equipo de fútbol donde jugaba.
Esa tarde, el entrenador puso a los chicos a hacer
un ejercicio que nunca habían hecho antes, patear penales con
los ojos vendados. Y los chicos dijeron, pero profe,¿ cómo
va a ser? No, es que
Speaker 4 (38:36):
esta es una nueva técnica de Europa, que es algo
que
Speaker 1 (38:42):
se había inventado mi esposa
Speaker 4 (38:44):
Y al final
Speaker 1 (38:45):
empezaron a patear. Henry estaba allí, escondido a un lado
de la cancha, y cuando le tocó a su hijo,
Henry se fue rápidamente al arco. Cuando le quitaron la
venda a Rodrigo, ahí estaba su papá. Ahí estaba Henry,
con el valor en mano,
Speaker 4 (38:57):
esperándolo.
Speaker 1 (39:10):
Es un momento conmovedor, por supuesto, ese largo abrazo, pero
un reencuentro como este no es el final de la historia.
Al contrario, para un padre y un hijo que nunca
han vivido en la misma casa, ese abrazo es apenas
el comienzo de un largo camino.
Speaker 4 (39:24):
Estando en el hogar, viendo las situaciones, el crecimiento, la
adolescencia de mi hijo, me lo han contado, pero vivirlo
es distinto, es totalmente distinto, porque tiene sus grados de
sus picos donde me ha sorprendido.
Speaker 2 (39:40):
Fue todo un cambio, todo un mundo para mi hijo también,
porque creo que mi hijo se había metido en la
calaicita de que él era el hombre de la casa,
entonces fue todo chocante, ¿no?
Speaker 1 (39:51):
Henry me dijo que se siente que le debe reuniones, cumpleaños,
navidades a su hijo mayor. Le debe, sobre todo, tiempo.
Speaker 4 (39:57):
Ahora, él nota mi vínculo con el menor y yo
me imagino que dirá, pues no, conmigo no hizo eso,
conmigo no pasó eso. Entonces, también se va cargando como
una atmósfera que viene reproches cuando no quiere hacer caso,
cuando no quiere escuchar. También entiendo que es parte
Speaker 1 (40:16):
de la adolescencia. Henry llevaba apenas seis semanas en libertad
y las cosas no iban tan bien. Desde el penal,
con los trabajos que hacía, había podido contribuir algo, para apoyar.
Erika cubría los gastos diarios y Henry aportaba para la
compra del terreno familiar. Pero fuera, de pronto, ya no.
No lo lograba. Conseguir trabajo con los antecedentes penales y
(40:36):
el estigma era complicado. Intentó ser taxista, pero nadie lo
quiso contratar. En la cárcel, además, era conocido. Todos le
pedían ayuda, consejos, le ofrecían trabajos, tenía amigos. Fuera no
era nadie, nadie lo conocía, incluso perdió el contacto con
algunos amigos que había hecho en el penal, personas que
consideraba como sus hermanos. No fue solo que tuvo que
(40:56):
aprender a moverse en la ciudad, también aprender otros detalles cotidianos,
por ejemplo, a no tenerle miedo a la policía. A
veces iba por la calle hablando por teléfono, veía a
un policía y rápidamente guardaba el teléfono, como un reflejo.
En la cárcel tenía las cosas bajo control, afuera no,
y eso agotaba su paciencia y agriaba su carácter. Quizás
(41:17):
donde más se notaba era en su relación con Erika. Entonces,¿
en algún momento has sentido como que estos retos, que
son normales de la vida doméstica, han sido como una decepción?¿
Como que esto no es lo que me esperaba?
Speaker 4 (41:35):
Bueno, al principio sí, porque yo en algún momento le
empecé a decir a mi esposa que he sido estafado,
porque ella tenía menos paciencia de la que yo me imaginaba.
Pero igual, ella también me dijo, me sucede lo mismo,
yo te considero más tolerante en ciertos aspectos. Entonces, al final,
fue un tema de ceder y comunicarnos.
Speaker 2 (41:58):
Escucha, yo como llegamos a un momento porque ya la
relación como que se estaba desquebrajando, entonces me encontraba entre
la espalda y la pared. Y el 14 de febrero que
decidimos salir al rato a caminar, Y conversar, ¿no? Conversar
porque lo que yo tenía esperado de eso no se
(42:22):
estaba dando, no estaba fluyendo.
Speaker 1 (42:26):
Era el día de San Valentín, primera vez que celebraban
esa fecha en libertad. Fueron al centro de Lima, a
un paso del verdadero Girón de la Unión.
Speaker 3 (42:35):
Queríamos ver el
Speaker 4 (42:35):
centro de Lima y nos sentamos en la Plaza de Armas,
me acuerdo, y eran casi las 12 de la noche. Nos
miramos frente a frente y... Nos agarramos de la mano
porque estábamos medio molestos. Y decidimos... Bueno, fue creo que
decisión mía sobre más que todo. Decidí poner las cartas
en la
Speaker 2 (42:54):
mesa. Decidimos conversar con adultos
Speaker 4 (42:57):
que somos. Decir que las cosas no estaban saliendo como
estábamos pensando, como habíamos planificado. Y que yo estaba dispuesto
a enmendar, reconocer que había empezado mal algunos aspectos en casa.
Y que estaba dispuesto a reformular... a retomar, hacer caso,
aceptar sugerencias, conversar.
Speaker 2 (43:18):
Sé que tenemos que trabajar en eso, que cambiar eso,
por el bien de nosotros, por el bien de la relación,
porque yo te amo y también sé que tú me amas.
Tratemos de arreglar esta situación y digo,¿ por qué no?
Nuestros hijos no necesitan. Le pedí que por favor sea más.
(43:41):
Yo sé que todo esto es nuevo para ti. Te entiendo,
le dije a mamá.
Speaker 1 (43:45):
Y en esas se fue la luz.
Speaker 3 (43:48):
En pleno centro de Lima se puso negro, negra, negra,
totalmente oscuro. Ella se abrazó a mí y seguimos conversando.
Y
Speaker 2 (43:57):
gracias a Dios se dio esa conversación el 14 de febrero
y que pues funcionó, ¿no? Y se ha ido encontrando,
hemos ido encontrando, armando el rompecabezas como para poder continuar
con nuestro amor. Todavía nos cuesta, hay algunas cosas que
yo a veces no estoy de acuerdo, él tampoco, pero
(44:22):
se trata de trabajarlo, de conversarlo y llegar a un acuerdo.
Speaker 1 (44:28):
Una pareja, luchando por salvar su relación, va caminando de
la mano por la ciudad y se encuentra súbitamente a oscuras.
Si esto fuera una novela y no la vida real,
dirías que es una metáfora hasta torpe de parte del escritor.
Cuando hablé con Erika, me dijo algo increíble, algo que
no me esperaba. En la cárcel, dijo, aunque no lo creas,
teníamos más libertad. Y es que estaban solos muchas veces,
(44:52):
tenían tiempo de conversar, los dos, de sus problemas, de
sus preocupaciones, de sus sueños.
Speaker 2 (44:58):
Porque nosotros acá ya no teníamos espacio para nosotros. O sea,
eran los chicos. No teníamos ese espacio como antes, como
para conversar, como la que teníamos
Speaker 1 (45:09):
allá. Allá, en el penal más peligroso y hacinado del Perú.
Allá donde éramos felices. Allá, en Lurigancho. Fuera de la cárcel,
ahora que tenían la oportunidad de crear juntos esa vida
que tanto se habían imaginado, les costaba encontrar esos espacios.
Les costaba. Pero ese día... a Oscuras, en el centro
de Lima, decidieron intentarlo. Porque la libertad, supongo, también es
(45:33):
algo que se construye. Oye, imaginemos que estás, como que
esto es un mensaje que Erika va a escuchar después.
Algo difícil decirle sobre este proceso, pero que quisieras que
ella entienda.¿ Qué le podrías decir?
Speaker 4 (45:48):
Bueno, yo estoy agradecido porque, o sea, yo considero que
no es nada fácil acompañar a una persona en una
situación así. O sea, Yo me pongo a pensar en
mi situación de, si fuera mujer, hacerlo, o sea, wow, digo,
es complicado. Pero no solamente eso, acompañar a alguien, no
en un momento difícil, sino que hacer un proyecto de vida.
O sea, arriesgar, poner en juego cosas de tu trabajo,
(46:13):
a nivel familiar. Pero a pesar de esas situaciones, ella
siempre ha estado pendiente. Este, ha estado fuerte. O sea,
me he contagiado a su fortaleza. O sea, yo estoy agradecido.
Y sobre todo, lo que tengo que hacer es devolverle
en la misma proporción esa dedicación y ese amor. Ese
(46:34):
amor que Erika le dio por años. Le tocó a
ella en un momento, me toca a mí ahora. Eso
es lo que tengo que decirle. Mamita. Te amo mucho.
Speaker 2 (46:41):
Te
Speaker 4 (46:45):
esperamos.
Speaker 2 (46:46):
Te esperamos.
Speaker 4 (46:52):
No te
Speaker 3 (46:52):
demores, amor. No te demores, mamá. Estamos tristes
Speaker 1 (46:58):
Esta historia fue reportada y escrita por mí y coproducida
con Sara Selva Ortiz. Sara es productora de Radio Ambulante
y vive en Madrid. La edición es de Camila Segura
y Luis Fernando Vargas. La verificación de datos es de
Bruno Selsa. El diseño es unido de Andrés Aspiri con
música original de Remy Lozano, Anatu Irán y Andrés. El
resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Paula Aleán,
(47:18):
Adriana Bernal, Aneris Casasuz, Diego Corzo, Emilia Herbeta, Camilo Jiménez Santofimio,
Germán Montoya, Samantha Proaño, Natalia Ramírez, Juan Pablo Santos, David Trujillo,
Elster Ileana Ulloa, Franklin Villavicencio y Mariana Zúñiga. Carolina Guerrero
es la CEO. Radio Ambulante es un podcast de Radio
Ambulante Estudios. Se produce y se mezcla en el programa
Hindenburg Pro. Si te gustó este episodio y quieres que
(47:41):
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a seguir narrando la región. Radioambulante cuenta las historias de
América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.