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February 10, 2026 35 mins

Daniel y Mercedes se cruzaron por casualidad una tarde de 1991 en una fiesta parroquial en Santa Fe, Argentina. Él era un sacerdote joven con chances de ascender y ella una monja principiante que disfrutaba la vida en el convento. La iglesia los contenía y le daba un sentido a su vida. Hasta que se cruzaron y todas sus convicciones se empezaron a tambalear.

En nuestro sitio web puedes encontrar una transcripción del episodio. 

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Este podcast es propiedad de Radio Ambulante Studios. Cualquier copia, distribución o adaptación está expresamente prohibida sin previa autorización.


Daniel was a young priest with a bright future within the church, and Mercedes was a novice nun who enjoyed life in the convent. For both, the church was the center of their lives, and filled them with purpose. Until they met by chance at a parish party in Santa Fe, Argentina one afternoon in 1991. At that moment, all their convictions began to waver.

This podcast is the property of Radio Ambulante Studios. Any copy, distribution, or adaptation is expressly prohibited without prior authorization.

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Episode Transcript

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Speaker 1 (00:02):
Estos reambulantes soy Daniel Alarcón. Era una tarde cualquiera de 1980
y Daniel Genovese, de 15 años, estaba en la Catedral de
Venado Tuerto, una pequeña ciudad en Argentina. Tenía los ojos
fijos en el atrio, perdido en sus pensamientos, con una
duda que acababa de nacer. Estaba en la misa y

Speaker 2 (00:19):
simplemente me vino la pregunta,¿ no tendría que ser sacerdote

Speaker 1 (00:26):
Era una pregunta inesperada para él, porque no llevaba tanto
tiempo yendo a la iglesia. Su familia tampoco era muy religiosa.
Lo habían bautizado, sí, y habían hecho la primera comunión,
pero nadie lo llevaba a misa o le hablaba de Dios.
Por eso, al principio, su relación con la iglesia había
sido más bien social. Iba a grupos de jóvenes en
la parroquia del pueblo, hacía amigos, tocaba la guitarra.

Speaker 2 (00:47):
Todos éramos jóvenes, todos adolescentes. Leíamos el evangelio, queríamos hacer
cosas que ayudaran a los demás. Y poco a poco
empezó a nacer un sentimiento religioso. Tal vez lo curioso
es que en algún momento, sin darme cuenta, empecé a
hablar con Jesús.

Speaker 1 (01:04):
Era un diálogo interno, íntimo, espontáneo, la forma que tomó
en él esa primera inquietud espiritual. Y cuando empezó a
preguntarse sobre si ser o no sacerdote, le pidió a
Jesús una señal.

Speaker 2 (01:16):
Recuerdo que iba caminando por la calle y había unos
chicos jugando al fútbol. Entonces, mientras voy caminando, le digo, bueno,
si querés que sea sacerdote, dame un pase. Y

Speaker 3 (01:25):
uno de los que estaba jugando no sé cómo, porque
patea y la pelota viene a mis pies.

Speaker 1 (01:31):
No fue la única vez. Entre más fuerte se hacía
la pregunta, más señales veía. Como eso empecé a ver
un montón de sincronicidades que decían, no, para,

Speaker 2 (01:39):
esto parece que va en serio.

Speaker 1 (01:40):
Pero no estaba del todo seguro, porque se sentía más
conectado a Jesús que a la iglesia como institución en sí.
De todos modos, algo de esa vida le atraía. El
trabajo para la comunidad, las horas entregadas a la lectura,
dos cosas que siempre le habían gustado. Así que se
fue 10 días a un retiro espiritual para pensarlo bien. Cuando salió,
ya se había decidido.

Speaker 2 (02:01):
Y en ese momento, cuando temé la decisión que dije, bueno, sí,
voy a seguir a Jesús en ese camino, me sentí
en paz. Y empecé el camino del seminario.

Speaker 1 (02:13):
Por la misma época, Mercedes Tarragona también esperaba una señal
de Dios. Tenía 13 años y vivía en Huaylehuaychú, otra ciudad
pequeña en el litoral argentino, a unos 450 kilómetros de Venado Tuerto,
unas 5 horas en carro. Sentada en el patio del colegio
mientras se balanceaba en un columpio, intentaba calmarse. Estaba angustiada
porque en el último tiempo las cosas en su casa

(02:35):
se habían vuelto muy caóticas. Su papá salía con otras mujeres,
su mamá la había tenido demasiado joven y apenas se
las arreglaba con la crianza. Y un hombre mayor de
la familia se le acercaba demasiado, de formas que ella,
siendo todavía una niña, ya intuía que no estaban bien.
Todo eso la hacía sentirse en peligro.

Speaker 4 (02:54):
Tenía una angustia tremenda y una soledad tremenda, tremenda. Y
entonces hago una oración, como digo, ay Dios mío, ayúdame.
Y en ese momento sentí algo como un abrazo fuerte
y la soledad desapareció

Speaker 1 (03:11):
Sintió que Dios estaba ahí para ella. Unos días después
vio pasar cerca de su casa a un grupo de
monjas y sin saber muy bien por qué, simplemente salió
corriendo detrás de ellas.

Speaker 4 (03:22):
Nunca había visto monjas en mi vida, más que la
novicia rebelde en la película. Y de pronto vi pasar
unas monjas y dije, ah, hago monjas, me voy con ellas.
Entonces me acerco a una de las monjas y le digo,¿
me llevan ustedes? Y la monja, claro, dijo... No, no
te podemos llevar, sos una niña. Le digo, por favor,

(03:44):
llévenme con ustedes

Speaker 1 (03:45):
Para convencerlas, les dijo que ya había terminado el séptimo
grado y que quería seguir estudiando.

Speaker 4 (03:50):
Entonces, yo voy a hablar con mis papás. Y bueno,
tenemos una manera,¿ cómo te vas a ir con las monjas?
Es preferible que te hagas puta

Speaker 1 (04:01):
Su mamá tampoco estaba convencida. Y quizás también se hubiera
opuesto a la idea si no hubiera sido porque un
recuerdo la asaltó de golpe. el de Mercedes Bebé, volando
en fiebre y una promesa que ella misma le hizo
a la Virgen de la Merced.

Speaker 4 (04:15):
Mi mamá dijo, mira, salvala, salvala, salvala. Yo la crío
hasta que vos la vengas a buscar. Y entonces mi
mamá se acordó, porque dijo, claro, el uniforme, la Virgen
de la Merced, y eso fue lo que habilitó que
me dejara ir.

Speaker 1 (04:32):
La mamá convenció a su marido y poco después Mercedes
partió con las monjas hacia Avellaneda. una ciudad pegada a
Buenos Aires donde la orden de mercedarias tenía un colegio secundario.
Ahí la aceptaron como estudiante, pero tuvo que esperar cuatro
años más, hasta cumplir 17, para tomar los hábitos. Sabía que
convertirse en monja significaba renunciar a tener su propia familia,

(04:53):
algo que siempre había querido, pero sentía que lo hacía
por una buena razón. En ese momento dije, bueno, me

Speaker 4 (04:58):
entrego para salvarlo a mi papá

Speaker 1 (05:04):
Para que dejara de ser tan mujeriego y que su
familia estuviera mejor, Además, ya llevaba años conviviendo con las monjas.
Se sentía una más de ellas y la vida ahí
le gustaba. Trabajar en el jardín, estudiar, cocinar, meditar, rezar.
El convento era su lugar en el mundo. Un mundo ordenado, previsible,
que contrastaba con el caos de su casa. Un mundo

(05:25):
del que no creía que iba a querer salir. Y
no fue hasta que se cruzó con la mirada de Daniel,
del padre Daniel, que esa certeza empezó a temblar. Nuestra
productora Emilia Arbeta nos cuenta la historia.

Speaker 5 (05:40):
Después de ordenarse como sacerdote a fines de la década del 80,
Daniel fue asignado a trabajar como secretario del obispo de
Venado Tuerto. No fue algo que pudo elegir. Ser cura,
como ser monja, significa que hay muchas cosas de tu
vida que se te imponen. De eso se trata el
voto de obediencia, de hacer lo que dicen tus superiores
y no preguntar por qué. Igual el trabajo le gustaba.

(06:04):
A la mañana daba la misa, después desayunaba y ahí
se ocupaba de cuestiones administrativas. A la tarde podía pasar
varias horas leyendo o preparando las clases que daba en
el seminario. Algunas veces salía con el obispo a visitar
las parroquias de la zona. Una tarde de 1991, por ejemplo,
el obispo le pidió que lo acompañara hasta una fiesta
parroquial en Firmat, un pueblo a una hora de venado tuerto.

(06:25):
Cuando llegaron, un par de monjas jóvenes jugaba con un
grupo de chicos. Vestidas con hábitos de color claro y
el pelo cubierto por un velo, se movían entre las
mesas como animadoras infantiles. Una de ellas era Mercedes. Apenas
se miraron ese día, pero un tiempo después volvieron a cruzarse.

Speaker 4 (06:42):
Pasan unas semanas y nos volvemos a ver en otra
fiesta parroquial. Dice, lugar en boliche, en boliche, fiesta parroquial,
fiesta parroquial.

Speaker 5 (06:51):
Empezaron a charlar
A Daniel enseguida le cayó bien Mercedes. Era simpática, alegre
y además la veía llena de energía.

Speaker 2 (06:59):
Era muy linda, era muy interesante, reflexiva, era agradable, estaba formada,
trabajaba con jóvenes. Tenía muchos elementos para decir, bueno, podemos
trabajar juntos en un proyecto más amplio.

Speaker 5 (07:13):
Así que le propuso que trabajara con él en algunos
proyectos que tenía con jóvenes en la parroquia. A Mercedes
le tentó la idea

Speaker 4 (07:20):
Me cayó bien él. Podemos trabajar, éramos jóvenes. Viste que
si no siempre tenía que estar trabajando con puras reviejos.
Y además era lindo. Con los ojos azules preciosos, esbelto,
todo vestido de negro, impecable, prolijito, tierno, amoroso, dulce. Tenía

(07:40):
vida en su mirada, en lo que decía.

Speaker 5 (07:44):
Tan distinto a otros sacerdotes que había conocido. Así que
aceptó y empezaron a organizar encuentros con jóvenes de la parroquia. Salidas, reuniones.
Al principio el trato entre ellos era protocolar, algo formal,
como marca la norma. Las relaciones entre sacerdotes y monjas
deben guardar cierta distancia.

Speaker 2 (08:04):
Yo no la trataba ni de voz hermana, o sea,
es usted hermana. Usted hermana como Estado que necesita y
la hermana me trataba de usted también, o sea, no
me diría cómo corresponde. No digo cómo Dios manda, sino
cómo al menos políticamente corresponde.

Speaker 5 (08:20):
Pero lo cierto es que cada vez que se veían,
la pasaban muy bien. Se quedaban conversando hasta tarde en
la curia o en el convento y solo paraban cuando
alguien más los venía a buscar. Los dos notaban que
había algo especial en el otro. Era

Speaker 4 (08:33):
lindo trabajar en conjunto, pero no es que yo sentí cosa, nada.
Lo que empezó fue una amistad preciosa.

Speaker 5 (08:43):
Un día Daniel le preguntó por qué no lo miraba
a los ojos, otro por qué no lo tuteaba. Y
al principio Mercedes no sabía bien qué decirle. No era
que no supiera la respuesta. Si no lo miraba a
los ojos, si no lo tuteaba, no era porque no quisiera.
Simplemente las reglas no se lo permitían. Era una falta
de pudor. Pero de a poco, y motivada por él,
empezó a romper algunas de esas reglas. Entonces ya le

Speaker 4 (09:05):
decía a Daniel, empezamos a tutearlo, ya lo miraba a
los ojos, sin darme cuenta... Yo estaba haciendo una alianza
con alguien fuera de mis votos o fuera de mis reglas.

Speaker 5 (09:22):
A veces sentía que con muy poco Daniel le mostraba
un mundo desconocido.

Speaker 4 (09:27):
Como que yo hubiera vivido toda una vida en una
casita con las ventanas cerradas. Y cuando conocí a Daniel,
Daniel empezó a abrirme las ventanas. Dijo, che, mirá, hay sol, che, mirá,
hay jardín. Porque muy suavemente empezó a cuestionarme o a

(09:49):
preguntarme o a hacerme ver cosas más allá, ¿no

Speaker 5 (09:51):
Pero tampoco que se sintiera tan culpable. Es que en
el fondo Mercedes no sentía que estuviera haciendo nada malo. Sí,
es verdad que estaba acostumbrada a obedecer, pero no siempre
pensaba que todas esas reglas tenían sentido. Además, Daniel no
era más que un amigo. Para una chica como ella,
que había crecido en el convento, rodeada de otras monjas,
Una amistad así era algo nuevo y le gustaba. Había

(10:13):
admiración

Speaker 4 (10:14):
mutua. Entonces era una explosión porque no te estabas midiendo,
no estabas siendo menos frente al otro. Entonces todo lo
que salía era bueno.

Speaker 5 (10:25):
La mañana de Navidad de 1991, unos seis meses después de conocerla,
Daniel se despertó con unas repentinas ganas de hablar con Mercedes.
Así que sin pensarlo demasiado, tomó el teléfono de la
curia y marcó el número del convento. Mientras escuchaba el tono,
pensaba en excusas para justificar la llamada.

Speaker 2 (10:41):
Sin ningún plan, simplemente marqué y atendió a ella, porque
podría haber tenido cualquiera. Y la saludé, le dije feliz Navidad.
Y ella, padre,¿ para qué llama? No, quería saludar a
la madre superior. Ah, bueno, le pasa. No, pero espere, hermano. Bueno,
ahí charlamos un rato, nada más.

Speaker 5 (11:02):
Nada más, una charla intrascendente. Sabían que iban a encontrarse
unos días después, porque ambos participarían en un viaje de
misión en los primeros días de enero. En ese viaje,
cada vez que tenían un momento libre, se buscaban para
compartir un rato. Una noche, cuando ya habían terminado con
las tareas del día, se quedaron junto a un grupo
de jóvenes para rezar.

Speaker 2 (11:22):
No éramos tal vez más de cuatro o cinco personas orando,
pusimos las manos sobre la mesa, unas sobre otras.

Speaker 4 (11:28):
Y la de Daniel quedó arriba mío. Y Daniel solamente
movió el dedo chiquitito acariciándome. Y yo lo sentí y
me lo permití. Ya no lo rechacé, no

Speaker 2 (11:44):
moví la mano, nada quedó. Era una caricia, era un contacto.
No es que dije ahora lo hago. Me nació y
al haberme nacido simplemente lo acepté. Bueno, ella tampoco retiró
la mano ni se molestó por ello. Se fue un
primer gesto de ternura combinada o aceptada.

Speaker 5 (12:01):
Era la primera vez que se tocaban. La misión duró
varios días más, pero Mercedes se tuvo que ir antes.
Tenía que viajar a Córdoba con otras monjas de su congregación.
Daniel la llevó hasta la estación de ómnibus. Mientras esperaban,
tomaron un helado y él después la acompañó hasta la puerta.

Speaker 4 (12:20):
Ahí yo lo abrazo antes de subir al colectivo. Y
le dije, mi amor por vos es muy puro.

Speaker 5 (12:28):
A Daniel le gustó que le dijera eso, pero no
supo bien cómo reaccionar. Mercedes tampoco entendía bien qué acababa
de hacer. Pero

Speaker 4 (12:36):
no sé qué le habré querido decir, como que estaba
sintiendo cosas, pero eran buenas, sanas, qué sé yo lo
que le quise decir. Era lo que me salió. Y
me subí con el corazón agitadísimo. Creo que todos los
que vieron eso se dieron cuenta, yo no me daba cuenta.

Speaker 5 (12:53):
Es que es difícil ponerle un nombre a lo que
no se conoce. Y ella no conocía el amor, al
menos no ese tipo de amor. No solo nunca lo
había vivido, sino que lo habían educado para no sentirlo.
Un montón de años vos trabajás la cabeza y aquí
todo lo que está aquí negás. Aquí, dice Mercedes, tocándose
el pecho a la altura del corazón.

Speaker 4 (13:15):
No hay espacio para la emoción, no hay. Entonces vos
vivís como analfabeto emocional. Por eso te encontrás con

Speaker 5 (13:22):
estas cosas y no sabes qué hacer. Lo que de
a poco empezaban a descubrir no era otra cosa que
sus propios sentimientos, un mundo interior al que ninguno de
los dos se había asomado antes.

Speaker 4 (13:33):
Fue como algo natural, como algo que no te lo cuestionás,
algo que va creciendo. Es como la masa cuando fermenta,
no hace ruido. La encontrás así después, pero mientras el
proceso eso no te das cuenta y sin embargo va
creciendo tremendamente.

Speaker 5 (13:51):
Pero todo eso que crecía y ellos no veían o
no querían ver, empezaba a ser evidente para los que
estaban alrededor.

Speaker 1 (13:59):
Una pausa y volvemos. Estamos de vuelta en Radio Ambulante.
Emilia continúa la historia.

Speaker 5 (14:12):
La primera a notar que algo más pasaba entre ellos
fue una amiga de Daniel. Era una chica de su
misma edad que solía colaborar con la iglesia y había
estado en la misión. Una tarde, cuando volvieron del viaje,
se lo dijo a él sin

Speaker 2 (14:25):
rodeos.¿ No te das cuenta que estás enamorado de la monja? No,¿
qué estás diciendo? No, esto no es así. Y ella
también está enamorada de vos. Porque cuando la miraste, te
bajó la mirada. O sea que lo podía percibir, cosa
que yo no percibí. No lo tenía incorporado en el lenguaje. Que, uh, pucha,

(14:47):
tal vez estoy enamorado. No, no. No fue la

Speaker 5 (14:49):
única en ver las señales. Para las monjas que vivían
con Mercedes, su relación tampoco había pasado desapercibida. Cuando volvió
al convento después de las vacaciones, se lo hicieron notar.

Speaker 4 (15:00):
Cuando llego, siento que hay como miraditas hacia mí, hay
cositas medias raras.

Speaker 5 (15:08):
Un día la llamaron para una reunión. No le pareció
raro porque a veces se reunían para hablar de cómo
iba todo en el convento. La superiora general, la máxima
autoridad de la congregación, que justo estaba de visita, también
se sumó esa vez. A Mercedes le tomó unos minutos
entender que esta reunión era diferente, que no estaban ahí
para hablar del convento, sino de ella. Una a una

(15:31):
vio cómo sus hermanas la reprendían por sus actitudes, su
forma de ser, sus amistades. Esa tarde la criticaron por
muchas razones, porque un día se puso una campera roja,
demasiado llamativa para una monja. porque una noche durante un
campamento de verano se había quitado el velo para dormir
en una de las carpas, porque cantaba canciones paganas con
las adolescentes del colegio, y especialmente por su relación con

(15:53):
el padre Daniel. Mercedes las escuchó entre sorprendida y herida.
Le hablaron sobre la forma en que miraba al sacerdote,
sobre la vez que habían compartido una cerveza y ella
se había llevado la lata como souvenir a su cuarto,
sobre cómo veían que les cambiaba el ánimo cuando conversaban.

Speaker 4 (16:10):
Y ahí fue la primera cosa que a mí me
empezó a lastimar, porque me empezaron como a quebrar. Porque
esa crítica así, de la nada misma, me rompió. Esa acusación.

Speaker 5 (16:25):
Daniel no tardó demasiado en enterarse de lo que había
pasado en el convento.

Speaker 2 (16:29):
Yo me indigné, me enojé. Lo que yo dije, bueno,
yo no la voy a dejar. Me puse más cercano.

Speaker 5 (16:35):
No podía defenderla sin empeorar la situación, pero podía no
dejarla sola. Así que volvieron a verse, aunque con más cuidado.
Seguían trabajando juntos, pero ahora evitaban caminar a solas o
que los vieran conversar demasiado en público. Un día lograron
encontrarse en una casita de la parroquia, un lugar algo alejado,
junto al río. Ahí, cuando estuvieron a solas, Daniel le

(16:58):
preguntó a Mercedes por una meditación que le había dado
la última vez que se vieron. Solían compartir este tipo
de textos religiosos, y este era una especie de ejercicio
de imaginación sobre el amor y el matrimonio. En esa

Speaker 4 (17:10):
meditación vos imaginabas primero el hombre con el que te
hubieras casado, los hijos que hubieras tenido. Cuando yo imaginé
a mi esposo, apareció Daniel. Eso me ayudó. Por primera
vez yo lo empecé a imaginar de una forma diferente.
Y

Speaker 5 (17:30):
a Daniel le había pasado lo mismo. Cuando tuvo que
imaginar a una esposa, en su mente apareció Mercedes. No
podían negar más lo que sentían. pero los votos de
castidad que habían hecho eran para siempre. La vida que
habían elegido era para siempre.

Speaker 2 (17:44):
La única salida era como un subterfugio poético, espiritual o místico.

Speaker 4 (17:50):
Ahí lo que le empezamos a hablar es, bueno, mirá,
en esta vida elegimos vivir de esta forma, vos monja,
yo cura. Entonces, la promesa que era.

Speaker 2 (18:01):
Quedémonos en el acto, le decíamos, antes de ingresar al
cielo y ahí hagamos la vida que no pudimos tener.

Speaker 4 (18:09):
Sentimos que podríamos formar una familia juntos, pero elegimos esto.

Speaker 5 (18:16):
Con esa promesa empezó para ellos algo nuevo, distinto. No
podían estar juntos en esta vida ni formar una familia,
pero sí podían estar el uno para el otro. Cuidarse
y acompañarse aunque fuera platónicamente. Daniel le hacía regalos que
Mercedes escondía en su habitación. Una medalla, un anillo, cassettes
con canciones grabadas y hasta un osito de peluche. Yo

Speaker 4 (18:37):
el osito lo tenía re escondido. A la noche sacaba
el osito y me acostaba con el osito. Durante la
mañana rápido lo metía atrás, lo escondía para que nadie
me encontrara el osito porque en los cuartos de las
religiosas entran, pueden revisarla.

Speaker 5 (18:53):
Pero aunque tenían cuidado, seguían en la mira de las
otras monjas. Sobre todo Mercedes. A mediados de 1992 viajó hasta
el convento central en Córdoba para participar de un retiro.
Y cuando llegó, volvió a sentir sobre ella las miradas acusatorias.
Pero no eran solo las miradas.

Speaker 4 (19:10):
Nadie me habla.

Speaker 5 (19:17):
Un silencio tremendo. Estoy totalmente aislada. En poco tiempo, ese
mundo que había sentido siempre tan propio se había transformado
en un lugar hostil. Decidió hablarlo en confesión, parcialmente, claro. Arrodillada,
le contó al cura lo que estaba pasando. No le
habló de su amor por Daniel ni de la promesa
de estar juntos en otra vida. Solo le dijo que
sabía que su amistad con él no era bien vista.

(19:38):
No le interesaba acusar a nadie, solo quería desahogarse. Una
hora más tarde, la superiora general la llamó a su oficina.
Le dijo que desde ese momento tendría que responder ante
ella y designó a otra hermana a la que Mercedes
debía dirigirse si tenía algún pedido. Por último, le dijo
que ya no podría ver ni trabajar más con el
padre Daniel. Mercedes la escuchó sin cuestionarla. En su cabeza

(20:00):
se mezclaba el dolor de esa prohibición con una decepción
más profunda. La traición, entendía ahora, era total. El cura
había violado el secreto de confesión. Cuando la superiora terminó,
Mercedes solo atinó a pedir una cosa, que la dejaran
volver a Venado Tuerto por última vez. Tenía una responsabilidad

(20:21):
con el obispo y con Daniel, con el trabajo que
hacían alrededor de la parroquia. No podía desaparecer sin explicaciones.
La superior aceptó y unos días después viajó hasta allá.
Llegó a la ciudad con una decisión tomada. Yo quería
cumplir con lo que me estaban pidiendo, que me destrozara
el corazón. Lo que le pedían implicaba romper la promesa

(20:41):
que habían hecho apenas unas semanas atrás. Cuando estuvieron finalmente
a solas, le dijo que ya no podían verse más.

Speaker 4 (20:48):
Ella me dijo
no me vas a ver más porque te lo están
pidiendo o porque vos no me querés ver.

Speaker 5 (20:53):
Y ahí, parada delante de él, le mintió. Digo, no,
yo no te quiero ver. No te quiero ver. Quería
honrar sus votos y para eso debía obedecer. No era
la respuesta que Daniel esperaba. Intentó disimularlo, pero estaba destrozado.

Speaker 2 (21:10):
De los momentos difíciles de mi vida, ese fue el
primero difícil y con una sensación de crisis de sentido
de vida y ganas de no vivir.

Speaker 5 (21:20):
Pero tenía que aceptar la decisión de Mercedes. No había
otra opción. Unos días después de ese encuentro, Mercedes se
enteró de que a su castigo se sumaba otro. El
traslado a un convento de Gualeguaychú, la ciudad donde nació,
a unas cinco horas de Venado Tuerto. Con esta noticia
quiso ver a Daniel una vez más. Una despedida después
de la despedida. Un amigo de él, también sacerdote, les

(21:43):
ofreció su departamento privado en otra parroquia. Fue una tarde
larga en la que conversaron, se tomaron de las manos.
Nos despedimos, hablamos, oramos

Speaker 4 (21:54):
Y cuando estamos volviendo, ahí me agarra Daniel y me
da un beso. Que fue el primer beso, beso.

Speaker 2 (22:04):
Hoy diría un beso simple, tierno, prolongado. No el mejor beso,
pero el primero. Fue hermoso.

Speaker 5 (22:12):
Y aunque sabían que estaban rompiendo todas las reglas, nada
de lo que acababa de pasar se sentía como un pecado.

Speaker 2 (22:19):
Creo que el pecado hubiera sido no haber besado.

Speaker 5 (22:24):
Es mucha luz para

Speaker 4 (22:25):
sentir que había algo malo

Speaker 5 (22:26):
Al contrario, el beso le daba fuerzas para enfrentar lo
que venía. Y sabía que no era poco. Unos días
después partió sola hacia Gualeguaychú para vivir en otro convento,
pero ya no estaba tan segura de seguir queriendo obedecer.

Speaker 1 (22:40):
Una pausa y volvemos. Estamos de vuelta en Raambulante, aquí Emilia.

Speaker 5 (22:56):
Aunque tenían prohibido verse y hablar, Daniel y Mercedes igual
se las ingeniaron. Entre ellos había casi 500 kilómetros de distancia
y para hacerle saber a ella que no estaba sola,
él llamaba al convento y cuando el superior atendía, cortaba.
Lo habían acordado la última vez que se vieron. Cuando
Mercedes escuchaba el ring del teléfono retumbando en los pasillos

(23:16):
del convento, sabía que él estaba pensando en ella. Me
acuerdo que la monja decía

Speaker 4 (23:21):
algo debe estar pasando con el teléfono porque ya me
han cortado, ya me han cortado. A cualquier hora, ¿viste?
Pero era como estoy, estoy, estoy, estoy.

Speaker 5 (23:31):
Cuando me contaron esto, no pude evitar preguntarles por qué.
Si ya era obvio que estaban enamorados, no se decidían
ir más allá, a dejar la iglesia.

Speaker 4 (23:39):
Porque no alcanzábamos a verlo. En ese momento, la lucha
no era, ay, no puedo estar con el amor de
mi vida, porque nosotros estábamos. Teníamos nuestra alianza espiritual hecha.
Teníamos nuestro compromiso por el otro.

Speaker 2 (23:55):
Estábamos tan convencidos en el rol que teníamos que no
podíamos pensarnos en algo diferente a eso.

Speaker 5 (24:03):
Pero lo cierto es que en el fondo Mercedes sí
pensaba en dejar la iglesia. Su confianza en la orden,
en la vida que habían elegido, había empezado a quebrarse
unos meses atrás, en esa reunión en la que sus
compañeras la acusaron por su amistad con Daniel. En Gualeguaychú
le asignaron un trabajo administrativo en el convento. Ella, que
siempre había trabajado con gente, ahora estaba todo el tiempo

(24:24):
sola en una oficina. Y la orden era clara, no
podía tener contacto con nadie. Era otra forma de castigarla.
Incluso antes de llegar, la superiora le hizo una advertencia. Mira,
aquí estamos todas muy bien. Espero que no vengas a
traerme problemas. Los rumores habían llegado hasta allá. Lo único
bueno que tenía ese lugar era que estaba más cerca

(24:46):
de su familia. A su mamá la veía con frecuencia
porque trabajaba limpiando el convento. Ella fue la primera en
darse cuenta de que Mercedes no estaba bien. La vio
muy delgada y desanimada.

Speaker 4 (24:57):
Entonces mi mamá en un momento, en una galería, me dijo,¿
qué está pasando? Digo, nada más,¿ por qué? Dice, porque
tu mirada, dice, está ahí, está triste. No tenés luz,
me dijo. Bueno, algunos problemas acá. Me dijo, bueno, o
hablas vos o hablo yo. Y mami, muy de armas

(25:17):
de tomar. Mercedes decidió que tenía que ser ella la
que hablara. Entonces, a los dos o tres días, le
dije a la superiora, miren,¿ qué tengo que hacer para ello?¿
Qué pasa? Es que no soy más feliz acá.

Speaker 5 (25:30):
Intentaron convencerla, la llamaron muchas veces de la congregación, pero
no hubo caso. Un mes después dejó el convento.

Speaker 4 (25:39):
Es muy triste la sanidad, ¿sabes? Porque primero que ya
nadie te habla, te ignoran, es un silencio, aplican como
un hielo tremendo. Me llevaron a... a un lugarcito del
centro de Gualeguaychú, donde había una oficina, y me dijeron,
entras por esta puerta, ahí vas a encontrar una falda,

(26:02):
una camisa y unos zapatos, dejas tu hábito, dejas todas
tus cosas, y salís por aquella puerta. O sea, que
nadie me dio un abrazo, nadie me saludó. Lo único
que me dijo, recordá que todavía tenés los votos, ojo
con lo que haces. Yo dije, madre,¿ usted cree que
yo me voy a ir a un prostíbulo?

Speaker 5 (26:22):
Y así, después de 10 años de ser una hermana, de
un momento a otro volvió a ser simplemente Mercedes Tarragona.
Durante el primer mes se quedó en la casa de
sus padres. Se sentía perdida, como sin cimientos

Speaker 4 (26:34):
O sea, todo lo que yo había hecho hasta ese
momento nada me servía. No sabía moverme en el mundo,
no sabía cómo buscar un trabajo. Todo lo que te
había sostenido no tiene sentido ahí. Me aturdía el ruido
de la casa de mis padres, la tele prendida me
agobiaba

Speaker 5 (26:57):
En todo ese tiempo fuera del convento nunca dejó de
hablar con Daniel por teléfono. Le avisó ni bien salió
y acordaron que viajaría a Venado Tuerto para trabajar con
él en la diócesis, como antes, pero ahora de civil.
En el viaje hasta allá solo podía pensar en una cosa.

Speaker 4 (27:13):
Tenía muchos nervios, muchos nervios, porque yo tenía el pelo
bien cortito, porque abajo del velo vos usás el pelo
bien cortito. Igual me había hecho hacer un corto un
poco mejor cuando salí, pero todo el viaje pensé,¿ será
que me va a querer ahora? Porque al no tener
el hábito, no sé si le iba a gustar de

(27:34):
esa otra forma.

Speaker 5 (27:37):
Cuando llegó Daniela fue a buscar a la terminal. Ese
lugar donde ya habían tenido varias despedidas ahora los reencontraba.
Cuando la vio bajar la notó distinta, pero al mismo
tiempo era la de siempre.

Speaker 2 (27:50):
Tenía pantalones, tenía una campanita de vaquero. Le vi el pelo,
le vi el pelo suelto. Gente estaba siempre cubierto, ¿verdad?
Me gustaba antes y me gustó ahí, claro.

Speaker 5 (28:02):
Ya instalada en Venado Tuerto, en un pequeño departamento que
le consiguió él, Mercedes comenzó a trabajar en la parroquia.
Con Daniel la relación era cada vez más íntima. A él,
como sacerdote, nadie lo controlaba y podían pasar muchas horas juntos, trabajando, charlando, besándose.
Pero nada más, ninguno de los dos se animaba a
ir más lejos. Y aunque todo parecía ir bien, Mercedes

(28:27):
empezó a sentir que no era suficiente. Ahora que había
dejado de ser monja, no la alcanzaba con la promesa
de pasar una vida juntos en el cielo. Quería una
relación acá, en la Tierra. Pero no podía pedirle a
Daniel que dejara el clero. Ella, más que nadie, sabía
lo que significaba hacer algo así. Pero tampoco podía seguir.
Tomé la decisión de irme,

Speaker 4 (28:48):
porque yo ya estaba sufriendo a esa altura.

Speaker 5 (28:51):
Daniel estaba de viaje, así que se lo dijo por
teléfono ese mismo día.

Speaker 4 (28:55):
Le digo, mirá, me voy. Así yo no puedo seguir.
Yo estoy enamorada y si no, no puedo seguir. Esto
no es suficiente, esto me hace mal.

Speaker 2 (29:06):
Entonces lo que yo le digo es, mira, no te vayas,
espera a que llegue, que vuelva a la ciudad y
ahí vemos.

Speaker 5 (29:15):
Cuando llegó unas horas más tarde, fue directo a la
casa de Mercedes. Y me dice,

Speaker 4 (29:20):
no te vayas, yo quiero compartir una vida con vos. Dice, mira,
la vida ya la estamos compartiendo. Ahí ella me nació
la mujer, adentro de mí. No, no, dice, pero yo
quiero formar familias.

Speaker 2 (29:33):
No querés que seamos una familia, que nos casemos, que
estemos juntos?

Speaker 5 (29:38):
Después de tanta resistencia, por fin estaba preparado para dejar ir.

Speaker 2 (29:43):
No quería una vida sin ella. Hasta ahora todo lo
que había tenido había sido muy bueno. Pero cuando la
conocí a ella y se abrió ese mundo afectivo, ah bueno,
yo no quería perderme eso.

Speaker 5 (29:56):
Mercedes dijo que sí. Así que esa misma tarde él
dio su última misa y después habló con el obispo.
Cuando volvió esa noche a encontrarse con ella, ya no
era el padre Daniel. La noticia sobre la monja y
el cura enamorados corrió rápido por la ciudad. Su historia
de amor era la materia prima perfecta para el chisme
y los rumores. Mercedes incluso recuerda que hablaron de ellos

(30:18):
en el periódico local, aunque no pudimos encontrar el artículo.

Speaker 4 (30:22):
Cuando Daniel avisa que se va a la iglesia

Speaker 5 (30:26):
me atacaron a mí. Era el relato perfecto. la mala
mujer que había tentado al buen sacerdote. El obispo la
llamó por teléfono y le pidió que abandonara la ciudad.
Cuando ella se negó, la situó en un café para
conversar personalmente. Literal, me dijo,

Speaker 4 (30:43):
cuánto querés? Y yo digo,¿ cuánto quiero para qué? Para
dejarlo a Daniel. Y yo lo podía creer. Se levantó
y

Speaker 5 (30:50):
se fue. Tal vez fue en ese instante que el
último hilo que lataba la iglesia católica se terminó de cortar.
Poco tiempo después se mudaron a Buenos Aires. Querían empezar
de nuevo en un lugar donde no fueran la ex
monja y el ex cura. Desterrados del mundo que conocían,
tenían que buscar uno nuevo. Un amigo los ayudó a instalarse,

(31:11):
les consiguió trabajo y un departamento. Pero no era suficiente
con eso. De alguna manera, Mercedes y Daniel tenían que
aprender a vivir en sociedad. Lo

Speaker 4 (31:20):
ayudó a Daniela a vestirse de acuerdo a las ocasiones,
me enseñó a mí a vestirme de acuerdo a las ocasiones,
me llevó a la peluquería, me llevó a un lugar
que me enseñaron a pintarme, nos llevó a restaurantes. Como
en un tiempo el tipo nos adelantó 10 años, porque nosotros
no teníamos ni idea.

Speaker 5 (31:41):
Tampoco sabían cómo estar juntos. A los 29 y 25 años, para
Daniela y Mercedes, el sexo era otro mundo desconocido. Algo
más de la vida que tenían que aprender. Y en
eso estaban solos. O bueno, juntos.

Speaker 2 (31:55):
Recuerdo que tal vez había un mes que estábamos conviviendo
y nada, no pasaba nada. Íbamos ahí y no había excitación,
no había potencia.

Speaker 4 (32:07):
Y lo tuvimos que ir como experimentando. Era muy divertido
igual entre nosotros porque éramos dos niños jugando. Y nosotros
teníamos mucha confianza, teníamos como tres años juntos. de conocernos,
no podíamos hablar cualquier tema entre nosotros.

Speaker 5 (32:23):
Unos meses más tarde se casaron por civil. La iglesia
no había liberado a Daniel de sus votos con el
argumento de que podría cambiar de opinión. Así que cuando
se casó, técnicamente aún era sacerdote. Durante los años siguientes
construyeron una vida familiar como cualquier otra. Tuvieron un hijo
que murió al nacer y después dos hijas más. Estudiaron, trabajaron,

(32:44):
se compraron una casa. Hicieron amigos, armaron un mundo nuevo
y propio, alejado de la iglesia católica y sus reglas.
Incluso se sumaron a la iglesia anglicana, una rama del
protestantismo en la que los sacerdotes sí pueden tener familia.
Daniel se hizo párroco y llegó a ser obispo. Hoy,
Mercedes se considera una persona espiritual, que tiene una relación

(33:05):
directa e íntima con Dios. Me dijo que esa monja
que fue, la hermana Mercedes, permaneció mucho tiempo dentro de ella.
Sobre todo la forma en que asumía sus responsabilidades. Pero
no la extraña. Para ella dejar la iglesia fue también
una forma de acercarse al mundo. Cuando vos sos

Speaker 4 (33:25):
cura o monja, de alguna manera sentís que sos mejor
que otros. Porque sos formada así. Cuando vos dejas eso,
es como que podés tocar al otro de verdad. Porque
vos ahora sos uno del montón.

Speaker 5 (33:43):
De alguna manera, eso es lo que a ellos les
llevó tanto tiempo hacer, animarse a vivir su amor como
tantas otras parejas del montón.

Speaker 1 (33:52):
Nuestra oyente, Heidi Yorkshire, leerá los créditos de esta historia
como parte de los beneficios de ser deambulante. Hola

Speaker 6 (34:00):
ambulantes. Soy Heidi Yorkshire de Portland, Oregon, y formo parte
de Deambulantes, el programa de membresías de Radioambulante Estudios. Apoyo
su periodismo porque cuenta historias preciosas que nunca habría escuchado
de otra manera. Si quieres ayudar a que siga narrando

(34:20):
América Latina, visita radioambulante.org. Aquí los créditos del episodio de hoy.
Emilia Herbeta es productora de Radioambulante y vive en Buenos Aires.
Esta historia fue editada por Camila Segura y Luis Fernando Vargas.
Bruno Seltza hizo la verificación de datos. El diseño de

(34:45):
sonido es de Andrés Aspiri con música de Ana Tuirán,
Remy Lozano y Andrés. El resto del equipo de radioambulante
incluye a Daniela Narcón, Paola Aleán, Adriana Bernal, Aneris Casasuz,
Diego Corzo, Camilo Jiménez Santofimio, Germán Montoya, Samantha Proaño, Natalia Ramírez,

(35:09):
Lina Rincón, Sara Selva Ortiz, David Trujillo, Elsa Liliana Ulloa
y Mariana Zúñiga. Carolina Guerrero es la CEO. Radioambulante es
un podcast de Radioambulante Studios. Se produce y se mezcla
en el programa Hindenburg Pro. Radioambulante cuenta las historias de

(35:31):
América Latina. Soy Heidi Yorkshire. Gracias por escuchar.
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Host

Daniel Alarcón

Daniel Alarcón

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