Episode Transcript
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Speaker 1 (00:02):
Estos reambulantes son Daniel Alarcón. En Ayacucho, Perú, la mañana
del 3 de agosto de 1982, el teléfono en la casa de
los Valladolid empezó a sonar muy temprano. Desde la cama, Andrés,
de 14 años, escuchaba la voz de su papá, Julio, que
hablaba en tono grave, como preocupado. Me
Speaker 2 (00:22):
desperté y
Speaker 1 (00:22):
escuché unas conversaciones serias
Speaker 2 (00:26):
Entonces, ahí fue donde yo salgo, pues, y
Speaker 1 (00:30):
lo vio a mi papá, pues, todo triste, ¿no? Triste
y sorprendido. Impactado. Este es Julio.
Speaker 3 (00:35):
Yo me enteré por las autoridades. Me dijeron, ingeniero, acaba
de llegar un vecino y me dice que han destruido
todo Alpachaca
Speaker 1 (00:43):
Alpachaca, una sede de investigación de la Universidad de San
Cristóbal de Huamanga, en la que trabajaba como profesor de
agronomía y genética vegetal. Quedaba en una pequeña comunidad indígena
a un par de horas de Ayacucho. Allí, Julio y
sus colegas conservaban cientos de semillas y tubérculos andinos tradicionales.
Al terminar la llamada, Andrés vio cómo la figura de
(01:03):
su papá, un profesor entusiasta que a veces lo llevaba
a las excursiones que hacía con sus alumnos, se derrumbaba
con el teléfono aún en la mano. Esa fue, creo,
la primera vez en mi vida que vi a mi
papá llorar. Decía, no, no puede ser, no podía creerlo.
Andrés recuerda cómo, de golpe, los ánimos en su casa
se ensombrecieron. Era como estar en
Speaker 2 (01:23):
un velorio, ¿no? O sea, todo el mundo... cabizbajo, pensativo,
obviamente muy, muy preocupado, porque eran señales de que la
violencia estaba avanzando más.
Speaker 4 (01:37):
Un comando de Sendero Luminoso tomó la cárcel de Ayacucho
para liberar a los presos por el delito de terrorismo.
Aquí fallecieron dos policías y diez homicidas.
Speaker 5 (01:49):
Sabemos navegar en aguas turbulentas. No nos arregla el peligro,
no nos detiene el riesgo. Nuestra vida es lucha. Más lucha.
Más lucha
Speaker 1 (02:02):
Después de esa llamada, Julio partió con otros colegas hacia Alpachaca.
Quería hablar directamente con los campesinos y ver con sus
propios ojos cuánto de todo el trabajo que habían hecho
había quedado en pie. Andrés lo vio oírse, angustiado, preocupado.
Es que el trabajo que se hacía en Alpachaca era
así de importante. La protección de un conocimiento ancestral, legado
(02:22):
y herencia de un pueblo y de un país. Era
el lugar donde Julio y sus colegas imaginaban la agricultura
peruana del futuro, rescatando técnicas del pasado. La periodista colombiana
María Paula Rubiano nos cuenta la historia.
Speaker 6 (02:38):
Julio reaccionó tan mal al enterarse del ataque porque para él,
Alpachaca era mucho más que un proyecto laboral. Era un
proyecto al que llevaban dedicados casi 20 años. Desde el principio,
su historia con Alpachaca estuvo entrelazada con la historia de
Sendero Luminoso. Julio entró a trabajar en la Universidad de
Huamanga en 1965. Tres años después, un desconocido filósofo llamado Abimael
(03:02):
Guzmán entró a trabajar como profesor allí. En ese tiempo,
mientras el Partido Comunista Peruano se dividía y Guzmán se
integraba al grupo que luego se conocería como Sendero Luminoso,
Julio y sus colegas llegaban a Alpachaca para investigar cómo
trabajaban la tierra los campesinos de esa región de Ayacucho
y cómo podían ayudarles a mejorar sus cultivos. Para eso,
(03:26):
la universidad había comprado casi 1.500 hectáreas a una familia poderosa
de la zona. Era una hacienda que había funcionado como
en los tiempos de la colonia, Dentro de los terrenos
vivían 16 familias campesinas que trabajaban a cambio de coca, alcohol,
cigarro y, algunas veces, dinero. Cuando compró los terrenos, la
(03:47):
universidad contrató a buena parte de esos campesinos para que
trabajaran en la nueva sede de investigación. Julio recuerda que
por esos años, algunos estudiantes y profesores de la universidad
se sumaban a Sendero Luminoso, que hablaba de construir un
estado nuevo con ayuda campesina. Se reunían en aulas y
laboratorios vacíos, fuera de las horas de trabajo. Pero en
(04:09):
la universidad, Sendero ganaba tanto adeptos como opositores. Y Julio
era uno de ellos.
Speaker 3 (04:15):
La gran mayoría de los profesores y los alumnos nos
oponíamos contra la situación. Y fue un nuevo enfrentamiento al
interior de la universidad. La universidad no estaba para convertirse
en la base de una opción política, sino en cumplir, pues,
Su misión, ¿no?, que es atender las necesidades o hacer
Speaker 6 (04:38):
trabajo de investigación. A eso se dedicó Julio en Alpachaca,
a investigar las condiciones del suelo y el agua y
las técnicas y métodos de cultivos. La mayoría de los
habitantes eran campesinos con raíces quechua que vivían en casas
pequeñas de piedra y barro, techadas con las hojas secas
de la palma de Ichu y repartidas por las colinas.
A esas casas empezaron a llegar los primeros senderistas anunciando
(05:02):
un gran cambio. Mientras Sendero Luminoso crecía, los investigadores de
Alpachaca seguían trabajando y buscando financiación. En 1977 obtuvieron fondos de
cooperación internacional para crear un centro de capacitación campesina allí.
Con dinero suizo, instalaron unos galpones donde tenían vacas lecheras
(05:23):
y elaboraban quesos. En ese momento, los campesinos de Alpachaca
se dedicaban a sembrar papa, quinoa, haba y otros cultivos
para autoconsumo. A Julio le recordaban a sus abuelos maternos,
que vivían en una pequeña comunidad también de raíces quechua
llamada Aza, que queda a las afueras de Huancayo. Yo
crecí en la ciudad, pero cuando me iba a la chacra,
ahí pasé el
Speaker 3 (05:48):
Buenos años de mi infancia, los recuerdos más bonitos de
mi infancia los tengo en esa vida apacible, tranquila. Ahí
que en cierta forma nació mi inclinación por la chacra
para poder yo seguir la agronomía.
Speaker 6 (06:05):
De alguna manera quería ayudar a otros campesinos como sus abuelos,
y uno de sus primeros experimentos en Alpachaca tuvo ese objetivo,
acompañar a la comunidad en la búsqueda de formas de
cultivo más eficientes. El experimento fue así. Julio y sus
colegas sembraron una pequeña parcela con semillas mejoradas en laboratorios
y les aplicaron herbicidas y pesticidas. Al lado, los campesinos
(06:28):
sembraron una chacra, una forma de cultivo en la que
se combinaban distintas variedades de granos como maíz, quinoa y
kiwicha con otras especies, como calabazas. Los resultados a largo
plazo sorprendieron a Julio.
Speaker 3 (06:41):
cuando había regularidad en las lluvias y no había mucha granizada,
muchas heladas, entonces la producción de la parcela que llevamos
nosotros era muy superior a la de ellos. Pero cuando
sucedía al revés, que es lo más frecuente que ocurre
en los Andes, entonces ahí muchas veces de la parcela
(07:03):
que habían puesto nosotros no quedaba prácticamente nada. En cambio
de los campesinos, sí.
Speaker 6 (07:08):
Con estos resultados, empezó a estudiar esos cultivos y a
darse cuenta de que esas mezclas de especies y variedades
supuestamente poco eficientes tenían una razón de ser.
Speaker 3 (07:19):
Unas son más resistentes a sequías, otras son más resistentes
a excesos de humedad. Y de tal manera que sea
año con mucha lluvia o año con poca lluvia, siempre
van a tener ellos cosecha
Speaker 6 (07:34):
Quizás, pensó en ese momento, Él también tenía algo que
aprender de ellos, y no solo al revés. A menudo,
Julio llevaba a su hijo, Andrés, a las salidas de
campo que hacía con sus estudiantes en Alpachaca. Se montaban
muy temprano en un bus de la universidad y recorrían
una vieja carretera sin asfaltar.
Speaker 2 (07:57):
Viajábamos dando tumbos, no podía dormir. Pero la emoción misma
hacía también que no me duerma y esté atento a
las conversaciones de los alumnos.
Speaker 6 (08:07):
Cuando llegaban, Andrés veía cómo su papá le daba las
instrucciones a los estudiantes y él, aunque todavía era un niño,
también participaba.
Speaker 2 (08:16):
Recuerdo que una de las actividades era medir el tamaño
de las hojas. Entonces yo salía con mi regla, mi papel...
Y hacía prácticamente lo que hacían el resto de estudiantes
Speaker 6 (08:31):
A Andrés le gustaba ver de primera mano lo que
hacía su papá y también se sentía orgulloso cuando en
su casa lo veía empacando para irse al extranjero. Es
que Julio quería compartir con otros colegas lo que había
descubierto trabajando con las comunidades. Por eso iba a todos
los congresos internacionales de genética vegetal y agronomía a los
que lo invitaban. Además de viajar con otros colegas, empezó
(08:53):
a recorrer Ayacucho para hablar con los campesinos y recolectar
raíces y semillas. Tenían entre manos un nuevo proyecto para
conservar los cultivos andinos. Eran pocos, porque para la mayoría
de los agrónomos esas variedades no eran otra cosa que,
entre comillas, comida de indios. Ese
Speaker 3 (09:12):
término despectivo, que como era comida de indios, nadie se
interesaba en su mejoramiento.
Speaker 6 (09:21):
Nadie salvo Julio y algunos más, claro, que creían que
cuidar y estudiar esa supuesta comida de indios, especialmente las
semillas y tubérculos, era clave para el futuro de la
agricultura de la zona. Recolectaron más de 2.000 ejemplares, a los
que científicamente llamaban germoplasma, y guardaron todo en un cuartito
(09:41):
semienterrado que construyeron en Alpachaca. Una especie de bóveda para
preservar todo eso que, en su mirada, era como un tesoro.
Mientras tanto, Sendero Luminoso ya se había transformado en un
grupo armado y se expandía por todo Ayacucho. Para ese momento,
finales de los 70, su discurso se había vuelto totalitario. Definían
(10:02):
a sus opositores como venenos y purulencias que había que destruir.
Como Alpachaca recibía fondos de cooperación internacional, lo veían como
una vía de infiltración extranjera. Lo llamaban un enclave imperialista
en los Andes. En ese contexto, Julio y los otros
investigadores eran considerados directamente enemigos y, como enemigos, estaban amenazados.
Speaker 3 (10:24):
Tuve la mala suerte, digo yo, de ser miembro del
consejo universitario en calidad de director de investigación de la universidad.
Por toda esa labor, yo recibía llamadas así, decía, cuide
a su familia, nada más y colgaba. Nos decían, cuide
a su hijo, colgaba.
Speaker 6 (10:44):
Julio logró mantener a Andrés y sus otros hijos lejos
de esas amenazas hasta la mañana del 3 de agosto de 1982,
cuando Alpachaca fue atacado. La llamada telefónica con la que
empezamos esta historia. Las noticias llegaron hasta la casa de
Julio gracias a un campesino que trabajaba como capataz en
el centro de experimentación. Era un joven campesino
Speaker 3 (11:03):
muy bien fuerte y muy buena persona, de un corazón
muy noble. Cuando nosotros no íbamos, se estaba encargado del cuidado,
la atención, el material que guardábamos.
Speaker 6 (11:18):
Había caminado durante horas a través de la tundra para
avisarles que Sendero Luminoso había llegado a la madrugada y
había atacado a la comunidad y al centro de experimentación.
Julio y algunos otros profesores salieron rápido para allá. Cuando llegaron,
los campesinos los estaban esperando.
Speaker 3 (11:34):
Apenas llegamos nosotros, comenzaron a llorar todos, ¿no? A contarnos
llorando
Speaker 6 (11:42):
Les contaron que en la madrugada unos 100 encapuchados habían rodeado
las casas. Plantaron banderas rojas en los cerros y los
reunieron en la plaza central. Allí había más hombres y
mujeres con la cara cubierta ondeando banderas. Les anunciaron que
a partir de ese momento todo iba a cambiar. Después
entraron al centro de experimentación. Julio escuchó el relato un
(12:04):
poco en shock. Mientras unos encapuchados destruían el colegio, otros,
con fusiles y puñales, entraban a los galpones de las
vacas lecheras. Mataron a las 18 vacas y a los cuatro
toros en medio del llanto de las mujeres, que abrazaban
a los animales y preguntaban a gritos por qué no
las mataban a ellas también. Julio entendía lo que le contaban,
(12:25):
pero no podía procesar lo que veía.
Speaker 3 (12:28):
Pues habían dinamitado...
Speaker 6 (12:42):
No quedaba nada en pie. Pero igual, mientras recorrían el lugar,
Julio tenía la esperanza de que las semillas y tubérculos
enterrados se hubieran salvado. Tal vez fue entonces cuando llegaron
a esa cámara semienterrada que habían construido que terminó de
entender la dimensión del daño que Sendero había hecho.
Speaker 3 (13:00):
El lugar donde almacenábamos nosotros, las cabas donde teníamos la semilla,
la habíamos sacado, la habíamos incendiado. El germoplasma que teníamos ahí,
que a nadie le hacía daño, toda la colección de
tubérculos andinos, ahí metido en cabas, guardaditos, las semillas, para
volver a ser sembradas. Y dije, no, seguramente, no creo
(13:23):
que lo hayan destruido. Y no es así, pues lo
habían también quemado todo.
Speaker 6 (13:30):
décadas enteras de estudios científicos reducidas a cenizas
Speaker 3 (13:34):
Cuando vi la destrucción de Ampachaca, decía,¿ qué hemos hecho
nosotros para merecer que destruyan un centro que estaba destinado
a ayudar justamente a los más pobres? Yo no podía creer. Decía, ¿cómo?
Si todos saben que eso es para beneficio de todos,¿
(13:54):
cómo es posible que hayan hecho eso?
Speaker 6 (13:57):
Ese día triste fue la última vez que Julio visitó Alpachaca.
Siempre quiso volver, pero después del ataque era demasiado peligroso.
El ataque a Alpachaca fue un punto de quiebre. Era
la primera vez que Sendero atacaba un centro universitario de investigación.
Después de ese atentado, también destrozaron centros en Chuquibambilla, en Puno,
en Cusco, en Ucayali y también las instalaciones del Centro
(14:20):
Internacional de la Papa en Junín. la violencia contra las
comunidades indígenas se intensificó. En Alpachaca, Sendero asesinó a varios
líderes comunitarios que no colaboraban, acusándolos de ser representantes de
lo que ellos llamaban el Viejo Estado. Además, les prohibieron
a los campesinos comercializar sus productos y los obligaron a
(14:43):
entregar parte de su producción al Ejército Popular. Fue un
proceso de destierro. Para 1985 apenas quedaban 20 familias en el pueblo,
de unas 70 que había en 1980. Julio recuerda que una vez,
después del ataque en Alpachaca, mientras regresaba de otra comunidad,
vio un bus quemado en la carretera. Estaba lleno de papas,
(15:06):
maíz y otros alimentos que los campesinos llevaban a la
ciudad para vender. Veían la destrucción tan innecesaria y no comprendían.
Allí ellos hablaban,
Speaker 3 (15:14):
qué clase de personas, con qué corazón pueden incendiar a
estas pobres criaturas?
Speaker 6 (15:24):
En ese momento, dice, supo que Sendero jamás le ganaría
el apoyo de los campesinos.
Speaker 3 (15:29):
Porque Sendero no entendió la cosmovisión andina. No entendieron que
para los campesinos la papita es una persona. Y en Huancayo,
a la papita le llaman, en quechua huanca, le llaman axu.
Le llaman axu tatay, padre, papa. Me entendieron bien para
en el corazón. Los campesinos sentían un cariño como si
(15:50):
fuese su padre. No es un decir nomás, lo sienten.
Cuando ven esas clases como si a una, al padre
le dicen quemado, ¿no
Speaker 6 (16:01):
No pasó mucho tiempo para que la policía entrara al
Pachaca y las zonas aledañas y unos años más tarde,
el ejército. También empezaron a crearse grupos de autodefensa por
todo Ayacucho. La casa donde vivían los valladolid fue atacada
tres veces. El objetivo era sobre todo un familiar, que
era el prefecto de Ayacucho y vivía con ellos. En
(16:22):
la universidad, las cosas también se ponían cada vez más
complicadas para Julio. Una mañana, por ejemplo, las paredes amanecieron
cubiertas de carteles de sendero luminoso con una lista de
los 100 que debían ser eliminados. Entre ellos estaba él.
Speaker 3 (16:36):
Viendo esta situación, la familia se desesperó. Yo no quería
seguir sentando. A mí no me acobardaron. Pero entendí que
yo no era solo, sino que era la familia también.
Speaker 6 (16:48):
Tal vez en ese momento el miedo más grande era
que Sendero estaba reclutando a jóvenes como Andrés en las
calles de Ayacucho. Si bien todos estaban en riesgo, él
era el más expuesto. Por eso decidieron que, con 17 años,
lo mejor era que se fuera para Lima.
Speaker 2 (17:03):
Yo no quería irme. No quería dejar a mi mamá,
no quería dejar a mis hermanas, no quería dejar a
mis amigos del colegio. No los quería dejar, pero las
circunstancias te flotaban en la cara prácticamente.
Speaker 6 (17:19):
Así que se fue. Julio y el resto de la
familia se quedaron. Lejos de Ayacucho, ya en Lima, Andrés
encontró la manera de volver a conectar con eso que
su papá le había enseñado en los laboratorios de la
universidad y en Alpachaca. Y así, con un pie en
el pasado, dio el primer paso hacia el futuro.
Speaker 1 (17:39):
Una pausa y volvemos. Estamos de vuelta en Radio Ambulante.
María Paula Rubiano nos sigue contando. Era 1986 y Andrés, con 17 años,
llegó a la casa de unos tíos en Lima.
Speaker 6 (18:01):
Pero su cabeza seguía en Ayacucho, con su familia.
Speaker 2 (18:04):
Yo pensaba más en lo que les pasaba a ellos
que me pasaba a mí. La violencia en Ayacucho era constante.
No había día en que no amanezcan muertos, heridos, amenazados.
Speaker 6 (18:16):
Andrés vivía con una zozobra permanente y además conectarse con
su familia no era tan fácil. Sus tíos no tenían teléfono,
así que los domingos le tocaba ir a la casa
de otro familiar que sí tenía y de ahí llamaba
a sus papás. En una de esas llamadas, Julio le
preguntó qué iba a estudiar después. Andrés no lo tenía
(18:37):
muy claro. Había pensado en ser piloto militar, como unos
primos mayores a quienes veía como superhéroes. O de pronto arquitectura,
porque le gustaba mucho dibujar. Pero en el teléfono, sin
pensarlo mucho, dijo otra cosa.
Speaker 2 (18:49):
Yo así, bueno, agronomía. Y lo dije más un poco
para salir del paso. Pero cuando lo dije, me puse
a pensar y dije, ¿verdad?¿ Y por qué no? Y
ahí me quedé. Ya no tuve ninguna duda
Speaker 6 (19:04):
No era una vocación que saliera de la nada, claro.
Todo lo que había visto y aprendido de niño gracias
al trabajo de su papá estaba dentro suyo. Así que
se inscribió en la universidad y empezó a recorrer el
mismo camino académico que él. Para Julio, en cambio, la
vida universitaria estaba terminada. en parte porque los hostigamientos en
su contra nunca se dieron. A mediados de los 80 dejó
(19:27):
sus cargos como profesor y creó, junto a otros agrónomos,
la ONG Proyecto Andino de Tecnologías Campesinas, Pratec. Querían combinar
el conocimiento tradicional andino con el conocimiento occidental moderno. Un
trabajo hecho a la medida para Julio. En el Pratec,
Julio trabajaba con otros dos colegas, con los que recorría
la selva, la costa y la alta montaña peruana. En
(19:49):
esos viajes, Julio y sus colegas registraban todo lo que
les explicaban los campesinos. Por ejemplo, que además de sembrar
muchas variedades en distintos terrenos, sembraban en distintos momentos observando
las fases de la luna, la floración de ciertas plantas silvestres,
el aullido o el cambio de color del pelaje de
ciertos animales, el vuelo de ciertas aves, el brillo de
(20:09):
las estrellas, el sabor de las primeras lluvias y el
olor de la tierra. Estos conocimientos tradicionales con los que
Julio se familiarizaba tienen un nombre. saberes de crianza de
la chacra. Van desde entender cómo drenar el agua en
un terreno hasta los rituales para preparar la tierra antes
de la siembra. Por ejemplo, en algunas comunidades andinas, cuando
(20:31):
una familia va a sembrar, todos se ponen sus mejores
vestimentas y frente a la chacra se quitan los zapatos
en señal de respeto. Julio lo observó cientos de veces.
De
Speaker 3 (20:41):
ahí piden a la Pachamama, piden a los apusos a
los cerros superiores, Piden al sol, a la luna, a
las nubes, a todos piden que las paquitas o lo
que estén sembrando te vaya bien.
Speaker 6 (20:57):
En esos viajes y sobre todo en esas charlas con
los campesinos, Julio pudo entender mejor algo que ya había
intuido años atrás cuando trabajaba en Alpachaca.
Speaker 3 (21:06):
Ellos tenían una sabiduría que no me enseñaron en la universidad.
Speaker 6 (21:13):
Con el Pratec, Julio se dedicó a formar investigadores indígenas
y campesinos, quienes recogieron y documentaron más de 4.000 de estos
saberes de crianza de la chácara en cientos de comunidades.
El trabajo con ellos lo transformó por completo.
Speaker 3 (21:26):
Comencé ya a ver las cosas desde otra cosmovisión, no
desde la cosmovisión de la ciencia y la técnica moderna,
sino desde la cosmovisión andina. Ya pues ahí surgió una
riqueza grande de conocimientos. que antes pasaba inicializado.
Speaker 6 (21:46):
Era todo un sistema de conocimientos que recién ahora podía apreciar.
Speaker 3 (21:51):
Yo entendí que tenían también otra manera de ver las cosas,
que no era como nosotros, los técnicos que veíamos a
la planta como un agente transformador de energía. Ellos no.
Para ellos la planta, por ejemplo, de maíz, era Sara Mambo,
Madre Maíz. Y con su madre hay que tratarla con cariño,
(22:15):
hay que conversar con ella, hay que alegrarla, cuidarla, para
que ella también nos críe a nosotros, es decir, nos alimente.
Speaker 6 (22:23):
Y Andrés notaba esos cambios en su papá. Se dio
cuenta de que ese científico que él recordaba, el mismo
que lo llevaba al laboratorio y le hacía preguntas sobre
la clorofila después de la cena, se había convertido en
una persona muy diferente.
Speaker 2 (22:37):
Se volvió una persona muchísimo más espiritual cuando hablaba de
la conformación andina, el respeto y la veneración hacia los apus,
los cerros protectores, las deidades. No lo hacía de una manera, digamos,
automática o porque lo había escuchado, sino porque ya lo
estaba sintiendo.
Speaker 6 (23:00):
Mientras Julio se alejaba de los libros técnicos, Andrés se
metía de cabeza en montañas de estudios científicos e investigaciones.
Recién graduado de una maestría en genética vegetal, terminó en
la unidad de bioinformática del Centro Internacional de la Papa,
el CIP, que es un centro de investigación que guarda
miles de variedades de tubérculos andinos en uno de los
(23:20):
bancos genéticos más grandes del mundo. De algún modo, era
una versión monumental de ese pequeño banco de semillas que
su papá creó y que Sendero destruyó. Con este trabajo
Andrés empezó a pensar en otras maneras de recuperar el
conocimiento tradicional, distintas o complementarias a las de su papá. Así,
durante los 90, sus caminos profesionales avanzaron en paralelo pero sin cruzarse.
(23:44):
Eso hasta que en 2003 a Andrés lo convocaron a un
enorme proyecto para conservar los saberes relacionados con 11 cultivos andinos
nativos en más de 150 comunidades de Perú. Se juntaron seis instituciones,
entre públicas y privadas. Una fue el Pratec, donde trabajaba Julio. Allí,
Andrés se encargó de monitorear la diversidad genética que iban descubriendo.
(24:09):
Su trabajo ya no era estar sentado frente a un computador,
sino ir a las comunidades y acompañar la recolección de
semillas y tubérculos. En esas salidas, lejos del escritorio, entendió
por qué después de unirse al Pratec su papá había
cambiado tanto. Es que ese trabajo también comenzaba a transformarlo
a él.
Speaker 2 (24:27):
Fue una experiencia súper enriquecedora y fue, digamos, mi primer
y mayor acercamiento a lo que es el conocimiento tradicional.
Era otra forma de ver la vida, otra forma de
concebir la vida, otro tipo de relaciones muy diferentes a
lo que uno puede ver en la ciudad. Fue conocer
(24:47):
otro mundo prácticamente completamente.
Speaker 6 (24:50):
Durante tres años Andrés y su papá trabajaron juntos. Viajaron
por Ayacucho, Cajamarca y Puno, se sentaron en la misma oficina,
asistieron a las mismas reuniones. Hasta que en 2006 Andrés recibió
una llamada con una oferta de trabajo inesperada. Él lo
tomó como un desafío laboral más, pero para su papá
era una señal clara del destino que los Apus, las
(25:11):
deidades de los cerros, tenían preparado para Andrés.
Speaker 2 (25:15):
Mi papá siempre me dijo, siempre dice hasta ahora, que
los Apus sabían lo que hacían cuando entraste al CIP
y a trabajar al Pratec, porque te estaban preparando para
tu trabajo de ahora.
Speaker 6 (25:30):
Un extraño trabajo en una oficina única en el mundo.
Ahora él estaría encargado de defender conocimientos tradicionales andinos y
los recursos genéticos peruanos, como siempre había hecho su papá.
pero en su caso contra una amenaza global y mucho
más sofisticada. Los biopiratas.
Speaker 1 (25:50):
Una pausa y volvemos. Estamos de vuelta en Radio Ambulante.
Acá María Paula.
Speaker 6 (26:04):
Ese trabajo para el que Julio creía que los Apus
habían preparado a Andrés era un puesto en la Comisión
Peruana contra la Biopiratería. había sido creada unos pocos años antes, en 2004,
cuando Perú estrenó la Ley 28.2.16 que protege la diversidad biológica
peruana y los conocimientos colectivos de los pueblos indígenas del país.
(26:27):
Desde entonces, Andrés es uno de los tres cazadores de
biopiratas que existen en el mundo. Las otras dos son
compañeras suyas en la comisión. Es que Perú es el
único país que tiene una institución de este tipo. No
hay parche en el ojo ni pata de palo. Un
biopirata es mucho más discreto.
Speaker 2 (26:44):
Un biopirata justamente es alguien que pretende apropiarse de algo
que no le pertenece, relacionado con plantas, animales y conocimientos tradicionales.
Speaker 6 (26:57):
Por ley, en Perú, cualquier científico o empresa que quiera
explotar y vender especies peruanas tiene que pedir permiso al
gobierno y a las comunidades y repartir los beneficios con ellos.
Una forma de la biopiratería es saltarse esa regla y
simplemente recolectar semillas y plantas con un fin económico sin
pedir permiso. Un ejemplo concreto de esto es el de
(27:18):
la maca. Esta raíz, que es como un rábano arrugado,
es conocida como el viagra natural por sus propiedades estimulantes
(27:39):
de la fertilidad. Aunque las comunidades indígenas de Junín usan
su raíz con fines afrodisiacos y para la memoria desde
hace al menos 2.000 años, en los 90 surgió un interés internacional
por la planta. De hecho, fueron varias patentes sobre la maca,
incluyendo la que le otorgaron a una empresa llamada Pure
(27:59):
World Botanics en 1999, las que impulsaron la creación de la
Comisión contra la Biopiratería en Perú. El apetito por la
maca siguió creciendo y llegó a su pico entre 2013 y 2014.
Speaker 7 (28:15):
En
Speaker 6 (28:16):
esa época, legiones de empresarios chinos llegaron a la meseta
de bombón en el centro del Perú y se llevaron raíces,
semillas y hasta tierra que cargaron en camionetas. Pagaron en
efectivo a precios exorbitantes. Hoy, la provincia china de Yunnan
reemplazó a la provincia peruana de Hunín como la mayor
productora de maca en el mundo. La segunda modalidad de
(28:40):
la biopiratería es cuando alguien reclama como propios conocimientos tradicionales
ante oficinas de patentes. Es un poco complicado, así que
para explicarlo Andrés pone un ejemplo.
Speaker 2 (28:50):
Imagínate que una persona X Está caminando por el campo
y le da un calambre. Se sienta acalambrado y viene
un campesino y le dice, mira,¿ sabes qué? Para ese calambre,
tómate este juguito de esta plantita. El señor se lo
toma y efectivamente le cura el calambre. Entonces el señor dice, ajá,
(29:12):
esto puede ser un muy buen negocio. Entonces voy a
patentar este juguito que la señora me ha dado.
Speaker 6 (29:21):
Y es justamente cuando solicitan la patente que Andrés y
sus colegas tienen la oportunidad de, entre comillas, empezar su cacería.
Alrededor del mundo, los que buscan patentes están obligados a
publicar sus solicitudes para que un tercero pueda dar su
opinión o hasta oponerse. Y bueno, en este caso ese
tercero es Andrés. Cada día se sienta frente a su
(29:43):
computador y escarba una a una las solicitudes de patente
de nuevos descubrimientos en las oficinas de propiedad intelectual de
todo el planeta. No busca a ciegas. Su equipo tiene
una lista de 276 especies endémicas de Perú que son su prioridad.
Speaker 2 (30:00):
Buscamos a aquellas que estén utilizando estos recursos o estén
basadas en estos recursos y al identificarlas procedemos a analizar
si eventualmente están utilizando utilizando conocimientos
Speaker 6 (30:14):
tradicionales. Y si es así, para oponerse, desarrollan un documento
técnico que demuestra que la solicitud no cuenta ni con
nivel inventivo ni con novedad, que son dos de los
requisitos clave para otorgar una patente. Luego, la Embajada peruana
envía ese documento a la Oficina de Propiedad Intelectual del
país donde se solicita la patente, que decide si es
(30:35):
aprobada o denegada.
Speaker 2 (30:37):
A la fecha hemos logrado identificar 473 casos de biopiratería en
el sistema de patentes, de los cuales 170 se han resuelto favorablemente. Ahora,
hay casos que se han resuelto en un mes y
hay casos que se han resuelto en siete años.
Speaker 6 (30:57):
Ha peleado con empresas de cuatro continentes. En 87 ocasiones fue
contra empresas que querían patentar el uso de la savia
del árbol de sangre de grado, una resina que se
usa como vendaje líquido porque ayuda a cicatrizar heridas. En 2006,
después de descubrir unas solicitudes en la Oficina de Patentes
de Japón, empezó una pelea para proteger las bolitas jugosas
(31:21):
y rojas del camu camu, un fruto amazónico que es
parte de la dieta de muchas comunidades indígenas de esa región.
Las solicitudes buscaban patentar un agente antioxidante de la fruta
sin especificar cuál. Pero el análisis demostró que el antioxidante
más abundante en el camu camu era el ácido ascórbico,
o sea, la vitamina C. Absurdo. Pero tal vez el
(31:45):
caso más representativo para Andrés es el del Sacha Inchi,
un árbol que crece en toda la selva amazónica pero
cuya mayor diversidad genética está en Perú. Las semillas de
esta planta tienen muchísimos ácidos grasos y por eso las
mujeres chayaguitas, boras y huitotos las utilizan para hacer una
crema humectante. Andrés descubrió que dos empresas francesas querían la
(32:06):
patente de esas semillas para fines cosméticos. Desde la comisión
advirtieron que no deberían otorgarse. Básicamente
Speaker 2 (32:12):
porque estaban basados en conocimientos tradicionales de pueblos indígenas.
Speaker 6 (32:16):
Una de las empresas retiró la solicitud. La otra siguió
adelante y la oficina de patentes francesas sí se la dio.
La comisión empezó a llamar a periodistas y a activistas.
El caso hizo eco en Francia, en donde, gracias a
una ONG de ese país, llegó hasta la portada de
los periódicos.
Speaker 2 (32:33):
Salió en El Diablo Le Monde, en varias publicaciones salieron.
Y también se organizó el primer encuentro internacional contra la
biopiratería en Francia.
Speaker 6 (32:44):
Andrés asistió al encuentro, que se hizo en una sala
del Congreso francés. Y
Speaker 2 (32:48):
lo primero que me llamó la atención al llegar fue
que había mucha prensa. Cámaras de televisión, equipos, gente grabando,
tomando fotos. Sería una sala como para 100 personas, quizás un
poquito más y estaba completamente lleno. Ahí me di cuenta
de la magnitud del evento.
Speaker 6 (33:08):
Además de Andrés, hablaron activistas y campesinos de Ecuador, de
Guyana y de algunos países africanos sobre casos de biopiratería
que habían ocurrido en sus países.
Speaker 2 (33:17):
Pasó creo una semana o dos semanas máximo. Y la
empresa que tenía esta patente envió una comunicación a la
Embajada del Perú en Francia informando que retiraba su patente.
Fue muy gratificante, fue una alegría especial, es un logro.
(33:39):
Era más o menos como meter un gol en el
Mundial
Speaker 6 (33:44):
En 2014 entró en vigencia el Protocolo de Nagoya, que es
un acuerdo internacional ya ratificado por 142 países Y que, entre
otras cosas, establece que el uso de los recursos genéticos
tiene que beneficiar tanto a los países e investigadores como
a las comunidades de origen. Pero a pesar de este
tipo de acuerdos, hoy la lucha contra la biopiratería se
(34:05):
enfrenta a desafíos nuevos propios de los avances tecnológicos. Y
es que ahora los científicos pueden descifrar el código genético
de cientos de miles de especies y compartirlos en enormes
librerías virtuales. Si antes los biopiratas tenían que ir a
recolectar una planta física para extraer sus compuestos, hoy simplemente
pueden crear esos mismos compuestos de forma sintética usando estas
(34:29):
bases de datos. Desde que Andrés empezó su trabajo contra
la biopiratería, Julio siempre le insistió con un tema, que
nunca olvide que estos códigos genéticos no existirían sin el
trabajo de siglos de las comunidades indígenas.
Speaker 2 (34:44):
Él dice, mira, nosotros no tuviéramos estos recursos si no
hubieran sido criados con mucho cariño por los campesinos. Entonces
eso siempre hay que resaltarlo. No es así nada más,
no es que los recursos están ahí y ya. Nos
han sido criados con mucho cariño por los campesinos, nativos,
indígenas y hasta la fecha los tenemos por esa razón.
Speaker 6 (35:08):
Es que Julio, que sigue de cerca el trabajo de
su hijo, cree que hoy los debates en torno a
la biodiversidad solo se enfocan en el valor económico.
Speaker 3 (35:16):
Ahora todos están humillados por defender el conocimiento tradicional vinculado
a aquellas plantas que tienen valor económico, bien sea por
lo que son alimenticias para ellos. gente exclusiva o que
tienen principios activos que pueden ser utilizados en las grandes
(35:37):
industrias farmacéuticas.
Speaker 6 (35:39):
Pero reconocer solo eso, dice Julio, no es suficiente.
Speaker 3 (35:43):
También tenemos que cuidar la diversidad de saberes de crianza
y quienes tienen estos saberes de crianza son los campesinos.
Hay que cuidar a los campesinos también.
Speaker 6 (36:00):
Esos campesinos de hoy, descendientes de los campesinos con los
que Julio trabajó algunas décadas atrás, a los que se
acercó para ayudar y de los que, finalmente, terminó aprendiendo.
Speaker 1 (36:13):
María Paula Rubiano es periodista de Medio Ambiente y vive
en Medellín. Esta historia fue editada por Camila Segura, Emilia
Herbeta y por mí. Bruno Selsa hizo la verificación de datos,
el diseño sonido y la música son de Andrés Aspiri.
El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Paula Aleán,
Adriana Bernal, Aneris Casasuz, Diego Corzo, Camilo Jiménez Santofimio, Germán Montoya,
Sara Selva Ortiz, Samantha Proaño, Natalia Ramírez, Juan Pablo Santos,
(36:36):
David Trujillo, Elsa Liliana Ulloa, Luis Fernando Vargas y Mariana Zúñiga.
Carolina Guerrero es la CEO. Radio Ambulante es un podcast
de Radio Ambulante Studios. Se produce y se mezcla en
el programa Hindenburg Pro. Si te gustó este episodio y
quieres que sigamos haciendo periodismo independiente sobre América Latina, apóyanos
a través de Deambulantes, nuestro programa de membresías. Visita radioambulante.org
(36:59):
y ayúdanos a seguir narrando la región. Radioambulante cuenta las
historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.