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March 17, 2026 40 mins

Durante años, Paso Canoas, el principal punto fronterizo entre Panamá y Costa Rica, recibió a miles de migrantes que buscaban llegar por tierra a los Estados Unidos. Ahora, más de un año después de la llegada de Donald Trump al poder y la implementación de sus políticas antimigratorias, Paso Canoas está recibiendo a otro tipo de personas en tránsito: aquellos que, al ver la situación en los Estados Unidos, decidieron que era mejor regresar al país al que le habían dicho adiós. Visitamos Paso Canoas para entender cómo se vive ese regreso. 

En nuestro sitio web puedes encontrar una transcripción del episodio. 

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Este podcast es propiedad de Radio Ambulante Studios. Cualquier copia, distribución o adaptación está expresamente prohibida sin previa autorización.


For years, Paso Canoas, the main border crossing between Panama and Costa Rica, welcomed thousands of migrants seeking to reach the United States by land. Now, more than a year after Donald Trump came to power and implemented his draconian anti-immigration policies, Paso Canoas is receiving a different kind of migrant: those who’ve decided to return to the country they had left behind. We visited Paso Canoas to understand what this reverse migration means for the town and for the region.

This podcast is the property of Radio Ambulante Studios. Any copy, distribution, or adaptation is expressly prohibited without prior authorization.

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Speaker 1 (00:02):
Estos reambulantes soy Daniel Alarcón. En julio del 2025, una mujer
joven de alrededor de 20 años, venezolana, se encontraba en la
frontera entre Costa Rica y Panamá. Cambiamos su nombre a
su petición.¿ Cómo

Speaker 2 (00:13):
te querés llamar?

Speaker 3 (00:18):
Mar. Mar. Mar,¿ cómo estás? Bien

Speaker 1 (00:19):
Nuestro editor senior, Luis Fernando Vargas, la conoció en Paso Canoas.
Es una ciudad pequeña de más de 11.000 habitantes permanentes, justo
en la línea que divide a los dos países. Tiene
casas y comercios a ambos lados. Estaba con su mamá
y su hermana menor en el parque del lado costarricense,
sentadas en una banca cerca de un árbol, cubriéndose del
sol intenso y abrumador del mediodía. Ella y su familia

(00:41):
habían salido de Venezuela cuatro meses antes para llegar a
los Estados Unidos.

Speaker 3 (00:45):
La meta de todos de ir allá era tener una
buena economía, un buen futuro y después regresarse otra vez
a su país porque tampoco es que nos queríamos quedar
mucho tiempo allá, ¿verdad? Y lo mío era seguir estudiando allá. Trabajar,
comprarme mis cosas en Venezuela y volver.

Speaker 1 (01:04):
Cruzaron la selva del Darién, pero este año era muy
diferente a los años anteriores, donde miles de personas pasaban
por ahí a diario.

Speaker 3 (01:11):
Cruzamos el Darién. Duramos cuatro días ahí en esa selva.
Bien feo

Speaker 2 (01:16):
Ya está hallando

Speaker 3 (01:19):
mucha gente

Speaker 1 (01:20):
o no?¿ Para allá

Speaker 3 (01:20):
Ya no pasan.

Speaker 1 (01:24):
Lo novedoso no es que Mar esté ahí. Total, en
los últimos años Paso Canoas ha sido un lugar de
tránsito constante para migrantes como ella, buscando una vida mejor.
Son historias que hemos escuchado muchas veces. En realidad, lo
que llama la atención de Mar es que no acababa
de cruzar la frontera de Panamá a Costa Rica para
seguir su ruta hacia el norte. No, eso lo había
hecho hace meses. Llegó hasta México. Lo novedoso es que

(01:47):
ya estaba de vuelta. Lo que quería hacer ese día
era cruzar de Costa Rica a Panamá, para seguir su
camino hacia Venezuela. Mar se estaba devolviendo. A ver si

(02:08):
nos dejan pasar, dice. Porque las autoridades migratorias panameñas le
estaban negando el paso a cualquiera que no tuviera un
pasaporte vigente, algo que muchísimos migrantes después de meses o
años en el camino no tienen. Historias como la de
Mar abundan en Paso Canoas. Durante el último año, ahí
han llegado miles de personas de diferentes nacionalidades que en

(02:28):
algún punto buscaban oportunidades en Estados Unidos, que estuvieron dispuestas
a atravesar miles de kilómetros en condiciones dificilísimas y con peligros.
Todo por una esperanza, un sueño. Pero que con la
llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos
y sus políticas antimigratorias,

Speaker 4 (02:44):
Decidieron que era mejor regresar al país al que le
habían dicho adiós.

Speaker 1 (03:12):
Nuestro editor senior Luis Fernando Vargas visitó Paso Canoas para
entender cómo se vive ese camino de regreso. Los dejo
con él.

Speaker 2 (03:20):
Mar, su hermana menor y su mamá empezaron su viaje
desde Venezuela hacia los Estados Unidos en marzo del 2025, menos
de dos meses después de que Trump hubiera entrado a
la Casa Blanca por segunda vez. Querían pedir asilo, pero
iban con cautela. No estaban muy al tanto, pero sí
habían escuchado que el nuevo gobierno en Estados Unidos tenía
una estricta política en contra de la migración. Y es

(03:42):
que desde esos momentos ya estábamos inundados de noticias como
estas

Speaker 5 (03:47):
A menos de dos horas de iniciar la nueva administración,
el gobierno de Estados Unidos canceló el programa de citas
CBP One para migrantes en busca de asilo.

Speaker 6 (03:54):
Donald Trump está cumpliendo con sus promesas de campaña y
esta misma tarde desde el Pentágono se ordenó el despliegue
de 1.500 soldados a la frontera sur. Lo han llamado una
oleada gigante. Estamos hablando del mayor operativo conjunto de inmigración
en la historia del estado de la Florida.

Speaker 2 (04:11):
Pero decidieron intentarlo. De todas formas, querían hacer el trámite
de asilo formal, entrar legalmente. Después de viajar por Colombia
y cruzar el Darién y Panamá, se atascaron en Costa Rica.
No en Pazucanoa, sino en otra frontera, con Nicaragua. No
les alcanzaba la plata para seguir, así que ella y
su mamá buscaron trabajo y al poco tiempo lo consiguieron.

(04:33):
Mar lo hizo en una tiendita de víveres. Fue una
de las etapas más difíciles del viaje. Vivíamos en una
carpita

Speaker 3 (04:38):
con una carpa. Y nos tocó dormir en las calles.
En la carpa, pero en la calle.

Speaker 2 (04:46):
Fue ahí que empezaron a notar eso que ya mencionamos antes.
Muchos migrantes regresando rumbo al sur.

Speaker 3 (04:52):
Sí, varia gente venía bajando otra vez a su país
o se quedaban aquí en estos países porque en México
es más o menos peligroso, sí.

Speaker 2 (05:04):
No eran caravanas, sino grupos pequeños, pero eran constantes. Y
es que Estados Unidos, en el primer día del gobierno
de Trump, no solo había cancelado las citas de migración
en la frontera con México, sino que literalmente había cerrado
la frontera. México era un país complicado para quedarse esperando
a que algo cambiara. Hay las historias de secuestros, extorsiones, asesinatos,

(05:26):
trabajos forzados y violencia que enfrentan los migrantes son comunes.
Muchas rutas de tránsito, especialmente las de los viajeros indocumentados,
son controladas por el crimen organizado. Además, existen redes de
tráfico de personas para cruzar la frontera con Estados Unidos.
Todo esto ha hecho que la ONU considere el paso
por México la ruta migratoria terrestre más peligrosa del mundo.

(05:49):
Con ese peligro y sin garantías de que iban a
poder cruzar a Estados Unidos y establecerse allá sin ser
deportados o detenidos, muchos con miedo o ya cansados de
tanto tiempo viajando, sentían que no valía la pena entrar
a ese país. Pero Mari y su familia no estaban
listas para renunciar a la posibilidad de entrar a Estados Unidos.
Para ese momento llevaban dos meses de viaje y después

(06:13):
de buses y caminatas llegaron hasta México.

Speaker 3 (06:16):
Teníamos el miedo porque decían que se agarraba más adelante
un cartel para secuestrarte y pedirte plata. Pero asumimos el
riesgo y nos fuimos de noche caminando, duramos como dos
días caminando hasta Tapachula.

Speaker 2 (06:29):
Como ya dijimos, su plan cuando salieron de Venezuela era
poder pedir una cita a través de la aplicación del
Servicio de Migraciones de Estados Unidos para ingresar como solicitantes
de asilo. Y a pesar de que la administración había
eliminado ese proceso desde enero, querían seguir, a ver qué pasaba,
a ver cuándo se reanudaba. Tal vez no lograrían conseguir
la cita por la aplicación, pero de pronto habría otra manera.

(06:54):
Se tuvieron que quedar en Tuxtla, Chiapas, casi a 2.000 kilómetros
de la frontera con Estados Unidos. Ahí de nuevo fue
necesario trabajar, ahorrar un poco de dinero antes de seguir.
Mar consiguió otro empleo en una obra de construcción de
un puente.

Speaker 3 (07:08):
El primer día me dieron para limpiar y el segundo
día nos llevaron a donde estaban haciendo la ciclovía, pero
como no había mucho personal, me dieron de bodeguera. Tenía
que entregar los materiales y las cosas, que si el pico,
la pala, a los trabajadores y anotar y así.

Speaker 2 (07:30):
Y mientras juntaban dinero, esperaban a ver si la situación
en Estados Unidos cambiaba. Pero las citas seguían sin abrirse,
las ruedas y las deportaciones seguían pasando y el gobierno
estadounidense seguía luchando con las cortes para eliminar el estatus
de protección temporal para los venezolanos. Las cosas se veían
cada día menos optimistas. Durante dos meses vivieron y trabajaron

(07:54):
en condiciones difíciles, como lo habían hecho en Costa Rica.
Ya estaban cansadas y teniendo en mente todo lo que
habían oído en el camino sobre la situación en Estados Unidos,
dijeron ya no más. Cuatro meses en la ruta y
su meta se veía casi imposible. Su plan de trabajar
allá un tiempo y volver a su país ya no
parecía factible, práctico ni atractivo. Y así empezó el camino

(08:17):
de vuelta. Mar y su familia regresaron con un grupo.
No era grande, apenas unas 11 personas. Venían en buses y
volvieron rápido, en unos pocos días, y en varios lados
Mar escuchaba lo mismo.

Speaker 3 (08:29):
O sea, todos comentan, no, sí, nos vamos a Venezuela
porque es mejor estar en nuestro país que estar en
un país ajeno y así.

Speaker 2 (08:39):
Y fue así que llegó a Paso Canoas ese día
de julio que la conocí. Varias personas de su grupo
se habían quedado en San José, la capital costarricense, buscando
alguna forma de hacer algo de dinero para continuar el
trayecto por Panamá y Colombia. Había un sentimiento amargo que
se notaba en Mara. No era enojo, pero sí decepción
sumada al desgaste.

Speaker 3 (09:01):
Cansado del viaje, pero ya no quiero seguir ya en
otros países, prefiero estar en mi país. Allá uno tiene
su casita y ya pues, la situación en Venezuela no
está muy buena, pero es mejor estar en paz.

Speaker 2 (09:23):
Aunque ya llevaba gran parte del camino recorrido y ya
no vivía el miedo por la situación en México, ese
trayecto que le faltaba a Mar, que es en realidad
poquito comparado al resto, se había vuelto cada vez más complicado.
Si ese día en que hablé con ella lograban cruzar
la frontera con Panamá, Mar iniciaría su viaje a una
región cercana al Darién para coger una lancha hasta el

(09:45):
Caribe colombiano. El viaje era en lancha porque el gobierno
panameño había empezado el cierre de la ruta del Darién
hacía un año. Esta noticia es de esos primeros días

Speaker 7 (09:55):
Miedo y zozobra reinan entre cientos de migrantes que se
encuentran en Necoclí, paso obligatorio en territorio colombiano para cruzar
la selva del Darién, luego de que las autoridades panameñas
instalaran cercas con alambres de púas para impedir el cruce
en la frontera en cuatro diferentes puntos.

Speaker 2 (10:12):
En las imágenes en redes sociales y noticieros se ven
los caminos que durante años miles y miles de caminantes
habían trazado en la selva del Darién, siendo bloqueados por
metros y metros de alambre de púas. Con esa táctica,
el gobierno panameño pretende que la selva del Darién vuelva
a ser de nuevo un tapón. Así que para julio del 2025,
la única opción para muchas personas era tomar la lancha.

(10:35):
Un camino también peligroso. Hay muchos testimonios de lanchas hundiéndose
o siendo vencidas por el oleaje. Además, estaba el tema
del costo.

Speaker 3 (10:44):
Están bien caras. Son casi 300 dólares por persona. Hay muchas
personas que como saben que uno es migrante y piensan
que uno trae mucha plata, así que somos súper ricos
y toda la cosa. Entonces nos ven como cara de
cheque y por todo te cobran. Por todo.

Speaker 2 (11:07):
Pero esa preocupación por el dinero sería para otro día.
Antes tenía otro reto. lograr cruzar la frontera de Costa
Rica a Panamá en Paso Canoas. Me despedí de Mar
deseándole buena suerte en ese trayecto del viaje, preguntándome por
qué Paso Canoas había vuelto una traba para muchos migrantes
en su retorno al sur y qué significaba eso para
un pueblo que por años ha vivido de la migración.

Speaker 1 (11:31):
Una pausa y ya volvemos. Estamos de vuelta. Luis Fernando
Vargas nos sigue contando.

Speaker 2 (11:47):
Ya lo dijimos. Pazucanoa se ha vuelto una traba para
muchos migrantes en su retorno al sur. La ciudad se
ubica justamente en la línea fronteriza. Los puestos migratorios y
de aduanas están regados por la carretera interamericana que está
en el centro del pueblo. Pero el límite entre ambos
países ahí no lo marca un río o una cordillera.
Es en realidad una línea de tiendas y almacenes comerciales.

(12:10):
Son de tipo duty free. libre de impuestos, como las
de los aeropuertos. Además, hay una zona de tolerancia de
libre tránsito. Tienes completa libertad de caminar y comprar o
vender cosas a 100 metros de cualquier lado de la línea fronteriza.
Muchos centros comerciales tienen entradas en ambos países. Hay pasillos
con tiendas donde entras y no tienes muy claro de

(12:32):
qué lado de la frontera estás. Antes, era un lugar
de compra para los costarricenses. Era barato, más barato que
la capital u otras ciudades, y tenías el atractivo de
que podías cruzar al país vecino. Luego, cuando la migración
masiva empezó desde el sur hacia el norte, fue la
ciudad más impactada de Costa Rica por la crisis humanitaria.

(12:53):
En el momento más crítico, unas 2,600 personas pasaban por ahí
a diario. Todas habían salido del Darien hacia poco. Muchas
no tenían dinero para continuar o incluso para quedarse ahí.
Una persona que brinda ayuda humanitaria en la zona me
dijo que repartían comida en las calles y campamentos. Muchas
veces 900 platos se quedaban cortos para todas las familias y

(13:14):
personas que necesitaban comer. Hoy la cantidad de gente que
está regresando al sur es mucho menor. El gobierno costarricense
dejó de dar cifras oficiales, pero las organizaciones humanitarias que
trabajan en la zona calculan que son unas 200, máximo 300 personas
que pasan por ahí diariamente. y están en una situación
muy vulnerable.

Speaker 8 (13:36):
Nosotros en este momento decimos que en el flujo migratorio
hay dos castas.

Speaker 2 (13:42):
Él es Rafael Lara, coordinador nacional de la Red Clamora
en Panamá, una organización religiosa que durante muchos años ha
brindado ayuda humanitaria a migrantes. Con el Darío encerrado, en
los últimos meses han concentrado su operación en Paso Canoas.

Speaker 8 (13:57):
Está la casta de los migrantes que tienen pasaporte vigente.
y la casta de los migrantes que solamente tienen cédula
o un registro de nacimiento.

Speaker 2 (14:09):
Los que tienen pasaporte vigente pueden cruzar a Panamá y
seguir su camino, o apoyarse en los pocos funcionarios de
la Organización Internacional para las Migraciones que quedan por la
zona para entrar a un programa de retorno voluntario asistido.
Ellos te ayudan con los trámites necesarios para regresar en
avión a tu país de origen. Luego están nosotros, los
más vulnerables, los que son la mayoría.

Speaker 8 (14:31):
Los migrantes con cédula nada más, o sin cédula, o
solamente registro de nacimiento, pues tienen que jugársela.

Speaker 2 (14:41):
Aquí explico. Porque si no tienes un pasaporte vigente, en
Panamá necesitas un permiso consular, algo que hasta hace unos
meses era imposible por el quiebre de las relaciones diplomáticas
entre Venezuela y Panamá. Y si no tienes lo que
necesitas para pedir el permiso, la opción es cruzar de
manera irregular, evitando a los oficiales de Servicio Nacional de Fronteras.

Speaker 8 (15:01):
Entonces el gobierno de Panamá a estos los llega a
encontrar en los puestos de control, capaz que los devuelven
a Costa Rica, no sin antes ponerle una sanción significativa,
una multa que ellos nunca van a pagar.

Speaker 2 (15:17):
Multas de entre mil y cinco mil dólares. Y si
esa multa no se paga, las autoridades panameñas no los
dejan seguir su camino. Esta política hizo que en febrero del 2025,
cuando empezó a notarse el retorno de migrantes desde el norte,
se formara un grupo importante de personas varadas en Paso Canoas.
Las autoridades migratorias de Panamá no las dejaban pasar sin pasaporte.

(15:39):
Llegaron a ser cerca de 300, la mayoría venezolanas. Era una
escena que Paso Canoas ya había vivido varias veces durante años,
cuando las personas iban hacia el norte, con migrantes cubanos, africanos, haitianos, venezolanos.
El 11 de febrero del 2025 hubo una reunión entre el ministro
de seguridad de Panamá y el de Costa Rica para

(16:01):
discutir las condiciones del paso de estos migrantes a Panamá.
Si Panamá iba a dejarlo seguir su camino, creían que
el ingreso al país fuera controlado, con supervisión de documentos
y de antecedentes penales en territorio costarricense. Acordaron llevar a
las personas a un albergue para hacer el trámite. Pero
a los minutos las cosas estallaron. Una caravana de decenas

(16:23):
de venezolanos decidió cruzar la frontera sin permiso. Las autoridades
costarricenses en Paso Canoas no los detuvieron, pero a unos 5
o 6 kilómetros llegó el CENAFRON, el Servicio Nacional de Fronteras
de Panamá.

Speaker 9 (16:41):
Ahora ha llegado una cantidad considerable del Servicio Nacional de
Fronteras y también de la Policía del Tránsito y han
tratado de atajar esta caravana de migrantes que van caminando
ya aproximadamente hace hora y media desde que salieron del
detector de Paso Canoas y no están permitiendo en estos
momentos que los migrantes crucen.

Speaker 2 (17:01):
Era tenso. Había discusiones, gritos. No pasó agresiones físicas, pero
las autoridades panameñas regresaron a la caravana de vuelta a
Costa Rica, donde la policía los llevó a un albergue
en Paso Canoas. Pasaron varios días ahí, sin poder continuar
su camino. Yo estaba en San José, donde vivo, siguiendo
esta noticia, y la imagen que recuerdo es cruel, brutal.

(17:24):
En casi todos los reportajes la vi. Una madre gritándole
a los policías que le han cerrado el camino. Y
también a la cámara que está grabando la escena. Con
un brazo cubre a su hija pequeña, de unos 6 u 8 años.
La niña llora, asustada, desconsolada. Es una escena que se
te queda en la mente. Esa caravana marcó un antes

(17:46):
y después en Paso Canoas. A los días de estar
en el albergue, las personas que fueron detenidas en la
caravana se fueron yendo poco a poco de la ciudad.
A unos se los llevaron los buses del gobierno panameño
después de la revisión de sus antecedentes penales y sus papeles.
Pero no había campo para todos. Los que quedaban buscaron
la forma de seguir su camino. Tal vez, me dijeron,

(18:08):
usaron coyotes. Y es que desde ese día, por el
miedo a no poder pasar, la trata de personas que
ya era un problema en la zona se ha incrementado.

Speaker 10 (18:18):
Esa medida provocó un incremento también en todos estos abordajes
por parte de Reds, de Trata, una situación compleja en
la zona. Pero bueno, se ven obligados también a coordinar
con estas personas debido a la limitación, ¿verdad?, de que
no se les permite continuar.

Speaker 2 (18:35):
Él es José Chavarría, trabajador social que colabora en Paso
Canoas con el Servicio Jesuita para Migrantes, una de las
organizaciones que desde hace años brindan ayuda y monitorean la zona.
Las organizaciones humanitarias han visto una nueva manera en que
los migrantes están cruzando a Panamá. Los que vienen de
vuelta desde el norte necesariamente tienen que pasar por San José,

(18:56):
la capital costarricense. Ahí toman el último bus a la
frontera de Paso Canoas, que llega cerca de la medianoche.

Speaker 10 (19:03):
Siempre en los últimos buses llegan la mayor cantidad de
personas en este flujo. Los que tienen la posibilidad seguirán
su rumbo y aquellas personas que... no tienen esta posibilidad
de continuar de manera inmediata, son los que vemos diariamente
durante el día en esta frontera,

Speaker 2 (19:22):
que en realidad suelen ser mucho menos de los 200 o 300
que calculan que pasan diariamente. También hablé con Adriana Calzada,
es mexicana y pertenece a la Congregación de las Hermanas
de la Caridad del Verbo Encarnado. También es una de
las coordinadoras de un comedor solidario que maneja un grupo
de diferentes congregaciones religiosas en la Iglesia Católica de Pazucanoas.

(19:44):
Es el lugar de atención humanitaria más importante en la
ciudad actualmente.

Speaker 11 (19:48):
Nosotras atendemos en un comedor humanitario y nosotras más o
menos un por medio, si te puedo decir, sí sería como 50.
Hemos tenido veces que hemos atendido a 90 personas en el
comedor y hay veces que hemos atendido a 10 personas en
el comedor.

Speaker 2 (20:01):
Es decir que aunque pasen migrantes diariamente por Paso Canoas,
ya no se ven con tanta facilidad. Es una situación
drásticamente distinta a la que la ciudad ha vivido en
los últimos 10 años. También es una situación diferente en otro aspecto,
el emocional. Adriana ha notado que los migrantes que están

(20:21):
llegando a la comunidad ahora se ven muy afectados.

Speaker 11 (20:25):
Vienen con desilusión, cansancio, frustración, como ya hartos

Speaker 2 (20:33):
o sea, hartos de veras. Ella llegó a Pazucanoas en
el 2024 para trabajar dando ayuda a los migrantes. Es una
iniciativa de congregaciones de diferentes países que vieron que se
necesitaba ayuda humanitaria en Paso Canoas, un punto importante en
la ruta migratoria. Adriana, que siempre ha andado de un
lugar a otro, se ofreció como voluntaria. Antes de eso,
trabajaba en un albergue en Palenque, Chiapas, zona sur de México,

(20:56):
con personas que todavía se dirigían hacia los Estados Unidos.
Y claro, vio trauma, vio cansancio físico, vio muchas cosas.

Speaker 11 (21:03):
Era cuánto nos robaron, cuánta gente vimos que mataron al
Darien o vimos que se cayó el niño. O sea,
todas las historias que ya estamos de terror.

Speaker 2 (21:11):
Pero también vio la camaradería de una experiencia compartida. Lo
vivimos juntos y eso nos une, aunque apenas nos conozcamos.

Speaker 11 (21:19):
Mucha solidaridad entre ellos, entre los grupos. Las personas contaban, ¿no? También,
o sea, dentro de todas estas cosas tremendas, cómo se
apoyaban en la selva, pues nos ayudamos. No, pues yo,
esta persona me cargó a mi niño, yo me encontré
una familia y los ayudé.

Speaker 2 (21:36):
Ahora,¿ el sentimiento es más cercano a la desesperanza?

Speaker 11 (21:39):
Sí, una sensación de un sueño. Yo no quiero decir
un sueño frustrado, porque digamos un sueño transformado, ¿no? La
gente sigue con esperanzas. Pero sí, muchísima gente vendió todo
para llegar allá. El camino hacia arriba fue tremendo y
ahora venir hacia abajo, pues sí es triste, ¿no?

Speaker 2 (21:56):
Más allá de que sea cierta o no, la idea
del sueño americano, esa de que Estados Unidos es un
lugar donde puedes llegar sin nada y ascender socialmente, fue
parte del movimiento migratorio que vivimos por más de una
década en diferentes países de Latinoamérica. Era un motor, una
promesa para muchas personas que decidieron emprender el viaje, a
pesar de los riesgos. Otra de las personas que brinda

(22:18):
ayuda humanitaria me dijo que ha oído muchas veces la frase,
yo no sé qué fui a hacer, refiriéndose a tratar
de llegar a Estados Unidos. Muchos se sienten engañados. Me
lo confirma directamente en mi conversación con José, un hombre
venezolano de voz suave que conocí afuera del Comodoro Solidario
cuando estuve en Paso Canoas. Tiene unos 30 años, es alto,

(22:39):
con tatuajes. Llevaba más de un año en el camino.

Speaker 12 (22:42):
Con amigos y

Speaker 2 (22:44):
con

Speaker 12 (22:45):
mi pareja y mi gato.

Speaker 2 (22:46):
Poco a poco subió hasta llegar a los Estados Unidos
y logró entrar a Texas.

Speaker 12 (22:51):
Yo entré el 18 de enero, ya los 20 días. Ya fui
deportado porque ya no tenía protección posible.

Speaker 2 (22:58):
No tuvo tiempo ni de asentarse. Fue deportado a México.
Su pareja también. Tuvo que hacer muchos malabares para que
le enviaran a su mascota, pero lo logró. Ahí decidieron
que no querían volver a intentar cruzar a los Estados Unidos.
Ya les quedó clara la posición de Trump.

Speaker 12 (23:15):
Ya como es tema político y también, ya, él también
tiene como una ideología de que somos el patio trasero. Ya,
no es tan atractivo de ver allá. Ya, a lo
mejor en otro mandato con otro presidente más considerado, así
que con él, no.

Speaker 2 (23:34):
Hablemos un momento de algo que dijo José. Eso de
que Trump tiene una ideología de que somos el patio trasero.
Es que es importante entenderlo. Para los que han diseñado
las nuevas políticas migratorias de Trump, que José diga eso
es un triunfo. Que los migrantes se sientan desanimados en
el camino es precisamente lo que buscaban, lo que querían.

(23:54):
La ruta siempre ha sido peligrosa, larga y cruel. Y
sin embargo, la gente seguía intentándola. Entonces, hagámosla imposible, inútil.
Que entiendan que ya no hay manera de que entren.
Si te suena cruel, lo es. Pero algo es cierto.
Lograron su objetivo.¿ Planeas ir pronto

Speaker 12 (24:13):
para Panamá? Quisiera intentarlo este mismo día. Panamá, a ver
cómo nos reciben. A ver si nos dejan seguir avanzando.

Speaker 2 (24:20):
Hay una palabra aquí que me llama la atención. Avanzar.
A ver si nos dejan seguir avanzando, dice. No retroceder.
Como si, aunque frustrados y desilusionados, se negaran a rendirse
por completo. Como me dijo Adriana, los migrantes se devuelven,
pero su meta de tener una vida mejor sigue. Paso

(24:40):
Canoa se enfrenta a muchos retos actualmente. El crimen organizado,
incluyendo la trata de personas y el tráfico de drogas,
es un tema muy delicado. Me recomendaron no salir a
recorrer las calles en la noche. Me dijeron que tuviera
cuidado en el hotel en que me hospedé porque pasaban
cosas sospechosas. Como es una comunidad pequeña, hay idea de
quiénes están involucrados en el coyotaje. Las organizaciones que brindan

(25:03):
ayuda tienen cuidado. Me dijeron muchas cosas off the record.
Y es que hay que entender que Pazoconoas está ubicado
en un área del país llena de rezagos. La pobreza
es la norma, la falta de infraestructura pública también, y
el empleo escasea. El turismo, que es gran parte del
sustento de las zonas fuera del Valle Central de Costa Rica,

(25:25):
que es el área más urbana, nunca ha sido fuerte.
La ruta migratoria por tierra que ha existido por prácticamente
una década ha transformado varias veces a Pazoconoas. Como ya
dijimos antes de la llegada de los primeros migrantes, se
conocía como un centro de compras por sus tiendas libres
de impuestos. Era común que la gente de diferentes partes
de Costa Rica fuera a comprar los regalos navideños ahí. Luego,

(25:48):
con la aparición de los migrantes, esos compradores llegaron menos.
Y a medida que aumentaba la crisis humanitaria en Paso
Canoas y con la llegada del COVID, los compradores dejaron
de sostener la economía de la ciudad. Paso Canoas tuvo
que adaptarse. Este es Rafael Lara, el coordinador de la
red Clamor que escuchamos hace un rato. Me dijo que
durante años, cuando la gente iba hacia el norte, nunca

(26:10):
faltaron las quejas y la xenofobia.

Speaker 8 (26:13):
Había personas por todos lados. regados por todo Pasotanoas y
durmiendo en carpitas. Entonces las personas que vivían ahí y
los comerciantes comenzaron a quejarse de cómo es posible que
le están ensuciando el frente de su negocio o el
frente de su casa. Pero toda esta gente que estaba
en la calle también consumía.

Speaker 2 (26:35):
O sea, a pesar de las quejas por años, su
sustento fueron estos miles de migrantes que cruzaban mensualmente.

Speaker 8 (26:42):
El migrante llega a comprar Una botella de agua porque
tiene sed y verdadera sed. Ese es el sacrificio que hacen.
Sin embargo, el que se queda con ese dinero es
el comerciante local.

Speaker 2 (26:53):
Y ahora que la cantidad de personas que llega a
Paso Canoas es una fracción de lo que llegaba antes,
y que la mayoría de estos se bajan del bus
en la madrugada y cruzan directo a Panamá, Paso Canoas
se enfrenta a un reto, porque sin migrantes, el pueblo sufre.
Hay evidencia de esto. A finales del 2023, cuando miles y
miles de personas buscaban llegar al norte, Panamá y Costa

(27:16):
Rica implementaron un flujo controlado de migrantes. Las personas eran
llevadas directamente desde la selva del Darién a un alberga
a varios kilómetros del centro de Paso Canoas. Los migrantes
se dejaron de ver en la ciudad y la gente
local protestó.

Speaker 8 (27:28):
Comenzaron entonces los comerciantes a quejarse de que habían

Speaker 2 (27:35):
bajado las ventas. Repasé noticias de esa época, cuando se
controló el flujo de migrantes, Me encontré con una nota
de una mujer que decía que su hotel, que años
antes lo había construido para compradores que llegaban a la frontera,
estaba vacío. Y lo dijo claro.

Speaker 13 (27:49):
La situación actual, con pocos migrantes parando en el pueblo
antes de continuar su camino, hace pensar en esa época.

Speaker 2 (28:08):
Ahora Paso Canoas tiene el reto de descifrar cómo sobrevivir económicamente.
Se nota la necesidad. Vi a unos migrantes salir de
un taller mecánico. Ese taller era su lugar de hospedaje.
En Paso Canoas hay hoteles en cada esquina, pero a
veces las personas que llegan en peor situación económica ni
los pueden pagar. Entonces han surgido estos hospedajes informales, casas

(28:30):
y negocios de personas que también están sufriendo económicamente. En
un restaurante pequeño en que comía un día, se invitaba
a los clientes, con un cartel escrito con marcador, a
que preguntaran por su hospedaje económico. Comparado con el paso
canoa del que había escuchado estos últimos años, parecía un
pueblo fantasma.

Speaker 1 (28:50):
Una pausa y volvemos.

Speaker 2 (29:01):
Estamos de vuelta, los dejo con Luis Fernando. El camino
es distinto para los migrantes que, después de meses o años,
vuelven al sur. Cuando se dirigían hacia el norte, el
trayecto era difícil, pero mucho menos solitario a nivel de
ayuda humanitaria. Debido a problemas financieros, muchos a causa de
recortes de fondos provenientes de Estados Unidos, varias organizaciones que

(29:24):
daban ayuda humanitaria han reducido sus operaciones en diferentes partes
de América, incluyendo Costa Rica, incluyendo las Okonoas. Ahora, las
condiciones del retorno son de extrema vulnerabilidad. Antes, por lo menos,
dice Joseph Chavarria, del Servicio Jesuita para Refugiados, había un acompañamiento.

Speaker 10 (29:43):
Bueno o malo, pero había un acompañamiento donde las personas
tenían en su ruta la capacidad de poder, en los
distintos países, acceder a la respuesta humanitaria que se estaba
gestionando por parte de los distintos países. Y que en
esta nueva lógica del retorno no se podía acceder.

Speaker 2 (30:03):
Ese ha sido el reto en Paso Canoas, levantar de
nuevo una estructura que permita apoyar a los migrantes.

Speaker 10 (30:09):
Poder acompañar de la manera más integral a esta población
debido a que efectivamente hay un desgaste, hay un dolor.
Personas desgastadas emocionalmente con sus sueños venidos al suelo, quebrantados,
con la esperanza de poder llegar, construir una nueva condición
de vida para ellos y para sus familias. Y que

(30:31):
ya esa ilusión que los movía ya no estaba.

Speaker 2 (30:36):
Hoy, como se habrán dado cuenta, las organizaciones que apoyan
a los migrantes que pasan por Paso Canoa son casi
todas religiosas. El Servicio Jesuita, por ejemplo, maneja la Casa Rupe.
Está a menos de 10 minutos caminando desde la iglesia, donde
está el comedor solidario para migrantes.

Speaker 10 (30:52):
Como puedes ver, según nuestra capacidad organizacional, podemos contar con
una serie de artículos de higiene, Es

Speaker 2 (31:03):
una casa pequeña, como muchas alrededor. Hay una cocina donde
los migrantes que llegan pueden preparar su propia comida. Un
cuarto con una cama donde pueden descansar un rato, aunque
no quedarse a dormir. Un baño para tomar una ducha.
Una pequeña sala donde sentarse. También tienen cositas para los niños.

Speaker 10 (31:21):
quedó un juguito, una galleta. Y esas condiciones donde son
situaciones de extrema necesidad, de extrema vulnerabilidad, pues generan un
alivio efectivamente y reviven esa fuerza.

Speaker 2 (31:33):
Además está el trabajo de la red humanitaria local de
la frontera sur. Vecinos de Paso Canoas que desde hace
varios años, cuando el flujo migratorio que iba del sur
al norte era crítico, se unieron para brindar ayuda. Hoy
reparten kits de higiene y comida en diferentes puntos de
Paso Canoas, entre otras acciones. Pero es una lucha constante
en un panorama que se puede sentir desolador. Aún así,

(31:56):
vi una cantidad enorme de empatía y de solidaridad. Antes
de tomar el bus de vuelta a San José, fui
a ver cómo funcionaba el comedor solidario en la iglesia.
Eran las 11 de la mañana. El calor, 35 grados con extrema humedad,
era abrumador. La iglesia se ubica al frente del único

(32:21):
parque de Paso Canoas, ese donde conocí a Mark. El
parque se construyó tan solo hace unos años y es pequeño.
Tiene una cancha para deportes, una fuente, unas bancas de
piedra y unos juegos para niños. Ahí, un grupo de
unas 15 personas se esperaban frente a la iglesia, en unas
bancas y un pedazo de césped, protegidos por la sombra

(32:41):
de un árbol. Todos eran migrantes en tránsito. Uno, colombiano,
quería quedarse en Costa Rica, probar suerte acá. pero la
mayoría eran venezolanos y se dirigían a sus países. Esperaban
el almuerzo entre conversaciones casuales, navegar en redes sociales y
hacer llamadas con seres queridos. Hablaban de varias cosas, de

(33:04):
un tatuaje que una chica se quería hacer con el
nombre de su novio, de alguien que no entendía por
qué en Costa Rica a un cuarto de hotel se
le dice cabina. Con el paso de los minutos llegaba
más gente, poco a poco, una, dos, máximo tres personas.
Un flujo tan pequeño como constante. De pronto, la esquina
del parque se llenó de vida. Llegaron a ser cerca

(33:25):
de 50 personas. Un día regular en el comedor. Cuando hablamos
de migración, siempre resaltamos el movimiento. Pero migrar también es esperar.
Esperar por trámites, por buses, a que haga mejor clima,
a que anochezca o a que vuelva a amanecer. Ese
día se esperaba el almuerzo. Y luego, la tarde. Donde

(33:45):
muchos intentarían cruzar la frontera con Panamá. Gran parte de
la vida de estos migrantes pasa en esos momentos de espera.
Se conversa, se forman vínculos, surgen las risas, se dan
abrazos y los niños juegan. Pasado el mediodía, la espera
por el almuerzo terminó. El portón de la iglesia se
abrió y la gente se empezó a acercar. Un pasillo

(34:11):
corto divide la iglesia del salón parroquial. Ahí se formaron
dos filas de personas. una para hombres y otra para
mujeres y niños. Adriana, la coordinadora del comedor, llegó a
hablarle a los comensales. Dio instrucciones, y para el tema
del manejo de la basura, dio un pequeño regaño.

Speaker 11 (34:33):
Entonces, uno, no tiramos la basura, porque no se tira
porque ya hay un obstáculo, y dos, por favor, respetemos...

Speaker 2 (34:50):
Pero hacía calor y no los detuvo más. La fila
empezó a

Speaker 14 (34:54):
moverse.

Speaker 2 (34:58):
Antes de entrar se anotaban en una lista, para llevar
control de si son nuevos o han ido varios días
a comer, solo para llevar una estadística y entender mejor
cómo se está moviendo el flujo de personas. Luego recogieron
su plato en un mostrador donde habían unos tres voluntarios
repartiendo y se sentaron. Comieron entre conversaciones que se perdían

(35:21):
en el eco del salón. Era un espacio de alivio,
de esos que no abundan en el trayecto. Así lo
han diseñado. Me pidieron mantenerme alejado en una esquina para
no interrumpir ese momento de cierta normalidad. Disfrute. Era una
pequeña victoria. Al igual que las risas de esas 50 personas
en el parque. Al igual que los chistes. Y la

(35:44):
gente que está en la primera línea atendiendo la crisis
lo celebra. Esta es Adriana otra vez.

Speaker 11 (35:50):
Y otra cosa que acabo de descubrir también es que
también a veces hay que tener cuidado de que no
todas nuestras conversaciones tienen que ser de eso, ¿no?

Speaker 2 (35:57):
De eso. O sea, de las dificultades, del trauma, de
los planes y esperanzas que nunca fueron. No todo es negativo.

Speaker 11 (36:05):
Hay muchísimas historias también tan bonitas. Hay muchas alegrías. Era
diferente cuando iban hacia el norte, definitivamente. Pero pues con
todo lo que te digo, las frustraciones y todo esto,
al final la gente, pues la gente es resiliente, ¿no?

Speaker 2 (36:19):
Como Graciela. Es un nombre falso. Es venezolana. Habla bajito
y se le nota cansada. También estaba en el parque
ese día. No quiso que la entrevistara, pero no le
molestó que grabara sonido ambiente alrededor suyo y de su
hijo jugando con el celular. Esto es de Teta Oro
con mi

Speaker 13 (36:34):
explicación.

Speaker 14 (36:38):
Pero para buscar cosas. Como oro. Ay, qué

Speaker 2 (36:43):
lindo. El niño nos mostró el juego a una documentalista
que estaba en el parque y a mí. Al rato
de conversar, Graciela nos dijo que va de vuelta a
su país. Y nos preguntó.

Speaker 14 (36:54):
Cuánto puede construir una cabita aquí? Una cabita. Una cavita.¿
Usted sabe qué es cavita?

Speaker 11 (37:00):
Qué es cavita? Es

Speaker 14 (37:03):
como una caja. Sí, esa es donde, por ejemplo, si
uno vende arepas, se mantengan calientes.

Speaker 2 (37:12):
Una cavita. Aquí le decimos hielera. Quería vender arepas en
el camino de vuelta a su país y quería comprar
una para mantenerlas calientes y ganarse algo. Le dijimos algunos
precios de los que ninguno de los dos estábamos completamente seguros.
No sé cuánto cuesta eso. Estaba pensativa, pero al rato

(37:37):
le llegó una noticia. En la casa Rupe hay una lavadora.
No había nadie en esos momentos, pero al día siguiente
podría lavar la ropa sin costo. La pequeña victoria del día.
Algo a que aferrarse.

Speaker 1 (37:53):
Según las organizaciones trabajando en Paso Canoas, en los primeros
meses del 2026, el flujo de personas en la ruta norte-sur
se mantiene similar a cuando Luis Fernando visitó la zona
a mediados del año pasado. La intervención militar en Venezuela
por parte de los Estados Unidos no parece haber cambiado
mucho las cosas. A unos 12 kilómetros del centro de Paso
Canoas se ubica el Centro de Atención Temporal a Migrantes,

(38:15):
o CATEM. Surgió como una instalación para albergar a los
migrantes y aliviar la crisis humanitaria en las calles de
Paso Canoas, Menos de dos años después de su inauguración,
el gobierno costarricense usó ese lugar para detener durante meses
a cerca de 200 migrantes enviados por el gobierno de Donald Trump.
Varias organizaciones de derechos humanos denunciaron las condiciones en que

(38:37):
se trataron a estas personas. Luis Fernando Vargas es editor
senior de Raúl Ambulante y vive en San José, Costa Rica.
Esta historia fue editada por Camila Segura y por mí.
Bruno Selsa hizo la verificación de datos. El diseño sonido
es de Andrés Aspiri, con música de Anato Irán, Rémi
Lozano y Andrés. Muchas gracias a Christopher Pérez y Adam
Álvarez del Servicio Jesuita para Migrantes por su guía. Agradecemos

(38:58):
también a Rebeca Sánchez y Susana Duarte de la Red
Humanitaria Local de la Frontera Sur y a todas las
personas que nos brindaron su testimonio. El resto del equipo
de Raúl Ambulante incluye a Paula Aleán, Adriana Bernal, Anelis Casasuz,
Diego Corzo, Emilia Herbeta, Camilo Jiménez Santofimio, Germán Montoya, Sara
Selva Ortiz, Samantha Proaño, Natalia Ramírez, Lina Rincón, Juan Pablo Santos,

(39:19):
David Trujillo, Elsa Liliana Ulloa y Mariana Zúñiga. Carolina Guerrero
es la CEO. Radioambulante es un podcast de Radioambulante Studios.
Se produce y se mezcla en el programa Hindenburg Pro.¿
Tienes un amigo que esté aprendiendo español? Cuéntale de Jive World,
nuestra aplicación para practicar español con las historias de Radioambulante.
Voces reales, acentos reales, historias reales. El español que se

(39:40):
habla en Latinoamérica. Entra a jw.app y pásale el dato.
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nuestro programa de membresías. Visita radioambulante.org y ayúdenos a seguir
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(40:02):
Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.
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Daniel Alarcón

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