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June 2, 2026 37 mins

El médico argentino Marcos Hourmann llevaba casi dos décadas trabajando en España cuando una noche se encontró frente a una situación nueva para él: una paciente le pedía dejar de sufrir. La decisión que tomó cambiaría su futuro.

🗣️¡Pregunta lo que quieras! Estamos preparando un episodio especial con preguntas de los oyentes sobre cualquier cosa relacionada a Radio Ambulante. Para participar envíanos una nota de voz con tu nombre, desde dónde nos escuchas y tu pregunta al número de Whatsapp de este link. El número es (+1 555 917 9841).

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Este podcast es propiedad de Radio Ambulante Studios. Cualquier copia, distribución o adaptación está expresamente prohibida sin previa autorización.


Argentinian doctor Marcos Hourmann had been working in Spain for almost two decades when one night he found himself faced with a situation that was new to him: a patient was asking him to end her suffering. The decision he made would change his future.

This podcast is the property of Radio Ambulante Studios. Any copy, distribution, or adaptation is expressly prohibited without prior authorization.

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Episode Transcript

Available transcripts are automatically generated. Complete accuracy is not guaranteed.
Speaker 1 (00:00):
Hola, ambulantes. Antes de comenzar, quiero pedirles que nos ayuden
con algo que sé que les va a gustar. Es
para un episodio especial. Sabemos que hay muchos oyentes que
tienen curiosidad sobre el proceso editorial de Radio Ambulante o
la historia de la organización, incluso sobre las historias que
ya hemos hecho. Son preguntas que nos llegan a los
medios de contacto que tenemos o que nos hacen cuando
asistimos a alguna conferencia o evento. Entonces, se nos ocurrió

(00:22):
hacer un Ask Me Anything. Pregúntame lo que quieras. Un
episodio donde responderemos cualquier duda o curiosidad que tengan sobre
Radio Ambulante. Para eso, queremos pedirles que si tienen alguna
pregunta que siempre nos han querido hacer, nos la manden
en forma de nota de voz a un WhatsApp que
hemos abierto. Pueden encontrar el link y el número en
las notas del episodio. Por favor, solo envíen notas de audio,

(00:43):
ojalá tampoco muy extensas, y digan su nombre y desde
dónde nos escuchan antes de la pregunta. Muchas gracias, ya
queremos oírlos. Aquí el episodio. Esto es Radio Ambulante. Soy
Daniel Alarcón. La noche del 28 de marzo de 2005, el doctor
argentino Marcos Hurman estaba a cargo de la guardia del
Hospital Mora de Ebre, en Tarragona, a una hora de Barcelona,

(01:06):
en España. Marcos llevaba unos años trabajando allí, un centro
de salud pequeño, con pocos recursos y médicos más jóvenes
que él, que para ese momento ya tenía más de 20
años de experiencia como cirujano y médico de emergencias. El
trabajo le gustaba, la adrenalina de lo urgente nunca lo
había estresado, al contrario, Y esa venía siendo una noche tranquila,

(01:27):
parecida a cualquier otra. Hasta que las puertas de la
guardia se abrieron y llegó una mujer de 82 años llamada Carmen,
acompañada de su hija.

Speaker 2 (01:34):
Se lo habían diagnosticado hacía tres meses. Apenas llegó, Marcos
notó que quería decirle algo. Le pidió morir, pero Marcos
ni siquiera contempló el pedido.

Speaker 1 (01:54):
Así que empezó con los procedimientos de rutina en casos
como este.

Speaker 2 (01:58):
Intento sacarla adelante. Y más con el infarto que lo
que yo sé hacer. Y la manejo, la manejo, la manejo,
la manejo, lo que se puede, lo que se puede.
Y le ponemos de todo y después de casi dos, tres,
no sé, estoy muchas horas trabajando para sacarla adelante. Hasta
que llega un momento que la situación médica es irreversible
y no hay más nada que hacer.

Speaker 1 (02:15):
No había nada que pudiera hacer para salvarla.

Speaker 2 (02:18):
Se lo explicó a la hija que no hay más
nada que hacer y que no hay corazón ya viable.
Y que si está de acuerdo la vamos a sedar.

Speaker 1 (02:24):
Le explicó que la sedación es un procedimiento habitual en
pacientes como Carmen, cuando la medicina se queda sin opciones.
En este caso, le podría inyectar un cóctel de derivados
de morfina y otros sedantes para disminuir su conciencia y
aliviar su sufrimiento en el final. La hija estuvo de acuerdo.
Así que Marcos cedó a Carmen y se fue a
descansar a uno de los cuartos libres que había en
el hospital. Y eran casi las cuatro de la mañana.

(02:47):
Estaba durmiendo cuando una enfermera le avisó que la hija
de la paciente lo estaba buscando porque quería hablar con él.

Speaker 2 (02:52):
Y me dice la hija que no podía hablar más.
Hacía su madre sufrir. Entonces ahí vuelve otro ser humano.
Ahí ya es Marcos, no es el médico. El médico
había hecho todo hasta ahí, todo.

Speaker 1 (03:04):
Y ese Marcos, ya no en su papel de médico,
sino de ser humano, empezó a ver a la hija
de Carmen no como un familiar más de los muchos
que había visto en su carrera, sino de otra forma,
como una mujer vencida por el cansancio y la angustia.
Y entonces recordó lo que Carmen le había pedido al llegar.

Speaker 2 (03:20):
Dije, yo te voy a ayudar porque no hace falta
ver más a tu madre sufrir ni un segundo. Porque
esa es la palabra clave de esta historia, sufrir. Y
le digo, si quiere que sea ya, me dice que sí.

Speaker 1 (03:32):
Que sea ya, que muriera ya. Así que entró a
la habitación, cargó cloruro potásico en una jeringa y se
lo aplicó por vía intravenosa.

Speaker 2 (03:42):
Eso provoca la parada cardiorrespiratoria. Me salí de la habitación...
La miré y le dije, ya está

Speaker 1 (03:49):
Ya está. Carmen había muerto. Para ella y su familia,
la inyección de cloruro potásico fue el final de un
dolor tal vez ya demasiado largo. Para Marcos, en cambio,
fue el comienzo de una pesadilla que en ese momento
no tuvo forma de dimensionar. Nuestra productora Emilia Herbeta nos
sigue contando.

Speaker 3 (04:09):
Esa madrugada de 2005, cuando Marcos aplicó la inyección de cloruro
potásico a Carmen, ya llevaba 15 años fuera de Argentina. No
era el único médico de su familia. Su hermano mayor
estudió lo mismo. Pero eso no significaba que la suya
fuera una familia de doctores, para nada. Su mamá Esther
era comerciante y pianista, y su papá Luis trabajaba con

(04:29):
piedras preciosas, y además tocaba el violín con oído absoluto.
Una familia argentina de clase media trabajadora como muchas otras.
Marcos no recuerda cómo fue que se reveló para él
la vocación médica. De algún modo es como si siempre
hubiera estado ahí.

Speaker 2 (04:44):
Cuando yo era chiquito, 7, 8 años, yo siempre hablaba de querer
ser médico. Después de tantos años, llevo 40 años de médico,
lo cierto es que era lo que tenía que hacer

Speaker 3 (04:54):
Así que cuando a fines de los 70 terminó el colegio secundario,
se inscribió en la Facultad de Medicina de la Universidad
de Buenos Aires, de donde se graduó en 1985, con 24 años.
Primero pensó en especializarse en anestesiología. Durante las prácticas había
conocido a un anestesista que lo había impresionado un poco,
le causaba admiración. Así que un día fue a verlo

(05:14):
trabajar directo en el quirófano.

Speaker 2 (05:17):
Y me di cuenta que me divertía más estando del
lado del equipo quirúrgico. Y ahí dije, anestesia va a
ser un rutinario, me lo voy a pasar bien en cirugía.

Speaker 3 (05:27):
Decidió especializarse en cirugía general y estaba en plena formación
cuando en 1987 murió su mamá. Esther llevaba algunos años haciendo
diálisis por una afección en sus riñones. E iba muy bien,
hasta que una bacteria muy agresiva entró por su ombligo.

Speaker 2 (05:43):
La muerte de mi madre fue rápida. 24 horas hace
una infección sistémica y no pudimos hacer nada. Nada, la
entubamos y en los últimos minutos la desconectamos. No había
más nada a casa.

Speaker 3 (05:58):
La muerte de Esther fue un golpe duro para toda
la familia. Para Marco, su hermana, su hermano. Pero sobre
todo para su papá Luis.

Speaker 2 (06:06):
Mi padre y la muerte de mamá fue un antes
y un después. No tenía sentido ir a su vida.
De tanto lo que la quería... Me acuerdo que mi
padre era otro ser humano. No se

Speaker 3 (06:18):
creía que no estaba Esther. Tres meses más tarde, Luis
tuvo un ataque cerebrovascular y su salud se derrumbó. Marcos
y sus hermanos lo vieron convertirse en otra persona, perder
el control de su cuerpo y de su mente hasta
quedar postrado por completo. Fueron dos años de agonía en
los que, de alguna manera, Marcos y sus hermanos absorbieron
también algo de todo ese dolor. Y era tanto y

(06:39):
tan profundo que él sintió que podía hacerlo enloquecer.

Speaker 2 (06:42):
Ver a mi padre postrado es un dolor que ha
sido muy jodido en mi vida y me ha marcado mucho.
Esa impotencia, ¿sabes? De no poder ayudar, de decir basta.
Eso sí que lo sentía, pero a través de otras conductas.
No directamente en actuar hacia acabar el dolor, sino que

(07:02):
me hice cargo yo de ese dolor.

Speaker 3 (07:05):
Quizás fue por eso que a principios de 1990, cuando le
ofrecieron un puesto laboral en Barcelona, aceptó. Desde fuera podía
verse como un profesional frente a una oferta demasiado buena
para dejar pasar. Pero Marcos lo vivió de otra forma,
como una oportunidad para alejarse de todo ese sufrimiento. Así
que viajó hasta allá con su esposa y sus dos
hijas pequeñas. Antes de irse, se despidió de su padre

(07:28):
en el hospital. Un mes después, Luis murió en Buenos Aires.

Speaker 2 (07:32):
Digamos que la muerte de mi padre me manda a
la mierda. La muerte de papá a mí me lleva
a la locura de la injusticia de... también tenía que
sufrir hasta el final de su vida. Como me impactó,
ya te digo, hacia la tristeza más absoluta.

Speaker 3 (07:48):
Pero en ese momento nunca se le cruzó por la
cabeza que él podría haber hecho algo para terminar antes
con esa agonía. Lo que vinieron después fueron unos años
que Marcos define como de mucha autodestrucción, aunque no me
quiso dar muchos detalles. De todos modos, siguió trabajando. Se
especializó en cirugía cardiovascular y en medicina de emergencias. Pasó

(08:09):
una temporada con su familia trabajando en Tel Aviv. Luego
se divorció y en 2002 conoció a una enfermera española llamada
Yolanda y se enamoró. Se casaron tiempo después y en 2005
tuvieron un hijo. Después de varios años difíciles, al fin
era un buen momento. Trabajaba mucho y en distintos hospitales.
Y aunque nunca tuvo problema para conseguir trabajo en España,

(08:29):
sí vivía en carne propia lo que sienten muchos otros
inmigrantes como él. La sensación de estar siempre un poco
corrido del lugar. No ser ni de acá, ni de allá,
ni de hablar otro idioma, aunque en España y Argentina
se use la misma lengua.

Speaker 2 (08:44):
Cuando uno sale de tu casa, que es tu frontera,
estás en pelotas. Tenés que demostrarlo todo cien veces más,
tenés que tener cien veces más de cuidado, luchar por
los papeles, luchar por el DNI. Cuando voy a Buenos
Aires dicen que soy español, cuando estoy aquí dicen que
soy sudaca.

Speaker 3 (08:59):
Pero igual le gustaban España y el trabajo. Siempre había
sentido que la sala de emergencias era ese lugar donde
sabía exactamente qué tenía que hacer, donde se movía seguro, preciso,
con la cuota justa de conocimiento e intuición.

Speaker 2 (09:12):
Yo funciono en la emergencia médica, en lo frío, en
la decisión, Me siento como pez en el agua, tanto
en el quirófano como en la emergencia médica grave. Yo
sé lo que hago, me gusta esa sensación.

Speaker 3 (09:29):
Entre los varios trabajos que tenía, uno era el de
jefe de guardia nocturna en el Hospital Morra de Ebre.
Fue ahí donde llegaron Carmen y su hija el 28 de
marzo de 2005. Las personas que llegaban a la guardia en
general siempre querían vivir, que Marcos los curara, los sacara adelante.
Así que nunca antes se había encontrado en esa posición,
ante un dolor que pedía otro tipo de remedio. No seguir,

(09:51):
sino parar. No vivir, sino morir. Y fue justo en
ese momento que su propia historia y los dos años
que su papá pasó sufriendo se le vinieron encima.

Speaker 2 (10:03):
Lo que pasó con Carmen tiene que ver con esto,
no decir no pude ayudar a mi padre, yo te
voy a ayudar a ti. A esta agonía innecesaria cuando
no hay más nada que hacer ahora.

Speaker 3 (10:13):
Esta sensación también era nueva para él, identificarse así con
el paciente. Era un sentimiento del que siempre se había
protegido para poder sobrellevar el trabajo. De alguna manera era
una estrategia de supervivencia.

Speaker 2 (10:27):
Los médicos nos distanciamos del dolor ajeno. No te puedes
llevar todo a casa, esto es algo muy habitual. Lo
que me pasó a mí con Carmen fue una empatía
tanto con esa paciente y con la hija que yo
me transformé en un hijo más. Ya la parte médica
la había cumplido en la primera fase y cuando termina

(10:47):
todo esto, viene Marcos, el humano, que es la primera
que yo me identifico de verdad, casi tenía 30 años de médico, 35.

Speaker 3 (10:58):
Esa madrugada, antes de aplicarle la inyección de cloruro potásico
a Carmen y declarar su muerte, Marcos registró el procedimiento
en la historia clínica. Marcos sabía bien que lo que
estaba haciendo no era legal. No había ningún protocolo médico
que indicara una inyección de cloruro potásico en una circunstancia así.
Lo único autorizado en casos terminales como el de Carmen

(11:20):
era la sedación paliativa. Pero ya en ese punto no
le importó. Para tomar su decisión se apoyó en lo
único que tenía enfrente. Una mamá y una hija que
sufrían y pedían terminar con eso. Yo la podría haber

Speaker 2 (11:32):
dejado sedada, pero no era la intención de decir Yo
las voy a ayudar a terminar esta agonía que no
tiene ningún sentido cuando la medicina ya no llega. Esto
es muy importante. Cuando hay una situación médica irreversible, de
lo cual significa que las chances terapéuticas están agotadas,¿ para

(11:53):
qué prolongarlo?

Speaker 3 (11:55):
Después de aplicarle la inyección a Carmen, Marcos regresó a
una de las habitaciones libres del hospital a descansar, como
había hecho muchas otras veces. A la mañana siguiente, esperó
durante dos horas a los otros médicos internistas que lo
relevarían en la guardia. Les iba a contar del caso,
pero estaban en una reunión y no llegó a verlos.
En la guardia siguiente, le contó a la jefa de urgencias,

(12:15):
pero Marcos no recuerda que ella haya tenido ninguna reacción
en especial. Pasaron dos meses sin que volviera a hablar
del tema con sus colegas, hasta que un viernes por
la tarde, mientras se preparaba para operar a un paciente
en un hospital de Barcelona, recibió una llamada telefónica desde
el Morra de Ebre.

Speaker 2 (12:31):
Me llama el director médico del hospital diciéndome que no
me presente a la guardia del domingo por el caso
de Carmen. Me quedé helado

Speaker 3 (12:40):
No le dijeron nada más. Pero Marcos necesitaba saber qué
estaba pasando. Así que suspendió la cirugía en el hospital
de Barcelona y decidió conducir las casi dos horas de
recorrido hasta el hospital de Tarragona. Cuando llegó, se reunió
con el director y la jefa de recursos humanos. Allí,
en la reunión, le pidieron que contara qué había pasado
esa madrugada.

Speaker 2 (13:01):
Me pregunta por qué le puse potasio, le explico, y
entonces me dicen que me van a echar y que
me van a denunciar a la comisaría de la zona.
Marcos los

Speaker 3 (13:11):
escuchó sorprendido.

Speaker 2 (13:15):
Dime quién arruinó la vida. Vamos a por ti, directo.
Y así fue. Me fui de ahí a esa reunión, destruido.
No sabía cómo, o sea, paré tres veces del shock
de la vez que me venían, no lo podía creer.

Speaker 3 (13:28):
Quizás lo que más lo shockeaba era que la denuncia
no viniera de la familia de Carmen, sino de sus jefes,
de las mismas personas con las que había trabajado todo
ese tiempo, las que podrían entender por qué lo había hecho.
Pasó el fin de semana en su casa, con su
mujer y su hijo pequeño, intentando asimilar el golpe. Cuando
piensa en esos primeros días después de la denuncia, se

(13:50):
recuerda a sí mismo como perdido, en un estado de
incredulidad completa. Estoy en

Speaker 2 (13:54):
el jardín de mi casa, diciendo no puede ser, Pero
me fumé como cuatro paquetes de cigarrillo. Era como decir,¿
esto es real?¿ Es una película? No me lo podía
creer

Speaker 3 (14:06):
Enseguida contactó un abogado penalista para que lo defendiera en
el proceso que acababa de empezar. El abogado le advirtió
que debía estar preparado para lo peor. No era seguro,
pero podrían buscarlo para detenerlo en las siguientes horas. Cada
vez que sonaba el timbre, pensaba que era la policía.
Tu

Speaker 2 (14:23):
vida entra en un territorio desconocido. Y el territorio desconocido
es el sistema juzgado. Cuando entras ahí, no sabes qué
va a pasar.

Speaker 3 (14:33):
Ni cuánto puede llegar a durar.

Speaker 2 (14:36):
Una

Speaker 1 (14:36):
pausa y volvemos. Estamos de vuelta en Radio Ambulante. Emilia
nos sigue contando.

Speaker 3 (14:47):
En 2005, cuando Marcos fue denunciado, la eutanasia en España era ilegal.
Unos tres años antes, en 2002, Países Bajos se había convertido
en la primera nación europea en legalizar la práctica. Poco después,
Bélgica haría lo mismo. Pero en España, un país de
tradición católica, la resistencia de la Iglesia de parte de
la comunidad médica y de un sector político era todavía fuerte.

(15:09):
Algunos casos sí habían llegado a conmover la opinión pública,
como el de Ramón San Pedro, que quedó tetrapléjico en 1968,
a los 25 años, en un accidente en la playa. Todo
su cuerpo inmóvil, excepto la cabeza. Él fue el primer
español en solicitarle al Estado el derecho a la eutanasia
o al suicidio asistido, pero la justicia se lo negó

(15:29):
en varias ocasiones. Treinta años después, en 1998, con la ayuda
de 11 amigos a los que les encargó distintas tareas para
que ninguno pudiera ser culpado de su muerte, se suicidó
tomando cianuro frente a una cámara de video. El impacto
de su historia fue tan grande que incluso llegó al cine.
Javier Bardem lo personificó en la película Mar Adentro del
director Alejandro Amenábar. Pero no era solo Ramón. En 1984 se

(15:54):
fundó en España la Asociación Derecho a Morir Dignamente, que
todavía hoy trabaja en promover la libertad a la hora
de elegir cómo y cuándo morir, especialmente en el caso
de los enfermos terminales. O sea que el activismo por
el derecho a la eutanasia ya tenía más de 20 años
cuando Marcos le dio el cloruro potásico a Carmen. En
ese año, 2005, el doctor Fernando Marín, que hoy es vicepresidente

(16:15):
de la asociación, ya era miembro. Y todavía recuerda cómo
se enteró del caso de Marcos. Este es Fernando.

Speaker 4 (16:23):
Bueno, fue muy curioso. Vimos una notita en el periódico. Hospital, médico,
le ponen una inyección de cloruro potásico y nos quedamos
un poco alucinados. Pero este tipo,¿ quién es? No era
de la asociación DMD, no se había puesto en contacto
con DMD. Los desconcertó por completo. A nosotros nos pareció,

(16:44):
pero este tipo de que va, este es un francotirador
que va por libre. Menuda nariz le ha echado, ¿no?
Porque lo lógico es buscar un poco el amparo de
los que piensan como tú y buscar el amparo de
la asociación de derechos humanos libremente, se lo habíamos dado. totalmente, ¿no?
Y habríamos pagado los abogados y tal, pero no, no,

(17:04):
él fue a cada descubierta, ahí pongo mi cuerpo, pongo
mi vida y para adelante.

Speaker 3 (17:10):
Marcos no era el único médico enfrentando un proceso en
ese momento. En marzo de 2005, una semana antes de que
él le aplicara la inyección a Carmen, el médico de
urgencias Luis Montes fue denunciado anónimamente por causar la muerte
de 400 pacientes terminales con sedaciones irregulares en un hospital de
Madrid llamado Severo Ochoa. Ese caso puso de nuevo el
tema de la eutanasia en el foco de atención.

Speaker 4 (17:33):
Era una época en la cual pronunciarse a favor de
la eutanasia te ponía como una marca de extremista, de
este loco... Porque había mucha hipocresía y yo recuerdo muchas
veces yo estar en un coloquio, terminar, acercarse a algunos
compañeros o a algunas compañeras médicas y decirme, Fernando, eso

(17:53):
lo hacemos todos, pero no lo decimos.

Speaker 3 (17:57):
Pero Marcos no se contactó con Derecho a Morir dignamente.
Se las arregló solo, como pudo, como había hecho siempre.
Después de la denuncia, uno a uno fue perdiendo todos
sus empleos como médico en Barcelona y las ciudades cercanas.
Y cuando se postulaba uno nuevo, enseguida lo rechazaban. Su
reputación lo precedía. Era el médico de la inyección. Ninguno

(18:19):
de sus compañeros lo respaldó. Tenía algunos amigos médicos, pero pocos.
Durante sus años en España, su personalidad nunca le había
jugado a su favor. Y él lo sabe.

Speaker 2 (18:29):
Yo fui un médico complicado. Yo era un tío que
no se callaba nada. Te lo decía todo la cara.
Al que era un inútil se lo decía, al que
era bueno se lo decía. Intentaba formarlos dentro de él.
Entonces todo pensaba que era un hijo de puta. Pero
sí que me creí muchos enemigos

Speaker 3 (18:46):
Le pregunté a Fernando cómo le sonaba esto que decía Marcos.
Si él conocía otros casos donde denuncias así estuvieran motivadas
por rencores personales, resillas laborales o incluso problemas políticos. Y
me dijo que sí, que no era raro. A ver,
Marcos

Speaker 4 (19:02):
tiene carácter, ¿no? Y entonces, claro, si al director médico,
al gerente, le había mandado la mierda siete veces, pues decía,
voy a no haber una octava, te voy a denunciar
porque eres un capullo y me caes mal. Es todo
muy mezquino, pero es que somos así.

Speaker 3 (19:15):
Fernando me contó también que el caso de Luis Montes,
el médico acusado por las sedaciones, había estado mezclado con
cuestiones políticas. La

Speaker 4 (19:22):
Comunidad de Madrid lo utilizó como cabeza de turco para
ir contra ese hospital, que era un hospital progresista, de
gente un poco díscola con el partido de la derecha,
que todavía sigue gobernando en

Speaker 3 (19:34):
la Comunidad de Madrid. Pero hubo una diferencia clara entre
los dos casos. La denuncia contra Montes resultó ser falsa
y dos años después la causa judicial terminó desestimada y archivada.
En cambio Marcos sí había aplicado la inyección. Nunca lo
había negado e incluso, como sabemos, lo registró la historia clínica.
Y eso lo dejaba mucho más expuesto. Los meses después

(19:58):
de la denuncia, Marcos y su esposa Yolanda vieron como
su vida se venía abajo. Su hijo era apenas un bebé,
con Marcos sin trabajo y los abogados siendo tan caros,
finalmente perdieron la casa que recién habían comprado, porque no
pudieron pagar la hipoteca. Así que en febrero de 2006 decidieron
dejar España. Viajaron hasta Reino Unido, donde él ya había
trabajado unos años antes y se instalaron en Gales. Por eso,

(20:20):
cuando Fernando y sus compañeros de derecho a morir dignamente
intentaron contactarlo, no pudieron. Ya había dejado España. En Gales,
empezaron a fundar los cimientos de una vida nueva. Alcilaron
una casa y Marcos se apuntó al General Medical Council,
el sistema que regula la salud en Reino Unido, y
comenzó a trabajar como médico de urgencias en un hospital
de Cardiff. Vivía ahí, pero tenía siempre un ojo puesto

(20:43):
en Cataluña, siguiendo de cerca cada novedad sobre su proceso,
si había algún cambio en la causa, si se presentaba
algún testigo nuevo que le complicara las cosas o que
lo ayudara. También viajaba cada vez que se lo pedían
desde el juzgado. Andaba siempre con la sensación de que
la vida que llevaban era frágil, de que todo podía
derrumbarse en un segundo. Esa sensación se hizo más fuerte

(21:06):
un día de 2007.

Speaker 2 (21:08):
De ahí me llama una tarde el abogado diciéndome que
cambió el fiscal y que me pedían 10 años de prisión

Speaker 3 (00:00):
10 años de prisión, le dijo, y sin muchas más

(21:18):
explicaciones terminó la llamada. Y

Speaker 2 (21:21):
ahí me dejó, del teléfono por banco.

Speaker 3 (21:23):
Ahí lo dejó, a 10.000 kilómetros del país donde nació y
prácticamente desterrado del lugar que después eligió para vivir, recibiendo
la peor noticia de su vida. El nuevo fiscal había
pedido un cambio en la causa. Ya no era por eutanasia,
un delito no tipificado en el Código Penal Español, sino
por homicidio, un delito mucho más grave. Sintió un dolor

(21:44):
fuerte en el pecho. Era su presión arterial que subía
sin parar. Y Marcos creyó que estaba a punto de
tener un infarto. No llegó a tanto, pero esa fue
la primera vez en su vida que no pudo ir
a trabajar. Es que de todos los escenarios posibles que
había imaginado en ese tiempo, este era sin dudas el peor.
Desde un principio la idea de ir preso lo había aterrado.

Speaker 2 (22:05):
Pánico. Si tuviera que resumir de todos los miedos, estar
coartada de la libertad, más que perderlo todo.

Speaker 3 (22:13):
Era miedo, sí, pero también algo más.

Speaker 2 (22:16):
La impotencia de no poder hacer nada, porque no está
nada en tus manos hoy. Estoy a merced de un abogado,
de un fiscal y de un juez.

Speaker 3 (22:27):
Y había otra cosa que lo aterraba, no poder ejercer
la medicina.

Speaker 2 (22:31):
Era como si a Messi le decían que no podía
jugar fútbol. No, hombre, eso no. Bueno, no sé si
me sigue como médico, pero más o menos la sensación
es a mí no me quite lo que yo sí
sé hacer. Yo no sé hacer muchas cosas, pero medicina
yo sí sé hacer.

Speaker 3 (22:47):
Desde esa llamada en 2007 hasta que lo convocaron para el
juicio pasaron dos años más. Marcos los recuerda como un
tiempo en el que estuvieron siempre en vilo.

Speaker 2 (22:55):
Nosotros hacíamos la vida pensando que yo podía estar 10 años preso.

Speaker 3 (22:59):
En todo ese tiempo ningún colega lo apoyó o le
ofreció su ayuda. Pero Marcos tampoco la buscó.

Speaker 2 (23:06):
La fecha para el juicio fue fijada para marzo de 2009.
Ya iban casi cuatro años de proceso. Marcos viajó hasta
España para presentarse ante el juez. Sería un juicio por
homicidio que se realizaría con un jurado popular.

Speaker 3 (23:31):
Al llegar se reunió con sus abogados, que lo esperaban
con una noticia inesperada. La fiscalía le ofrecía un acuerdo.
Marcos escuchó las condiciones. Lo sentenciarían a un año de
prisión condicional y a una multa de 1.600 euros. Era una
buena oferta. Como no tenía antecedentes y la pena era condicional,
no iría a prisión. Y además podía seguir trabajando como

(23:52):
médico en España. Pero a cambio tenía que hacer algo
en lo que realmente no creía. Declararse culpable de homicidio imprudente,
o sea, homicidio por negligencia. Como si, digamos, hubiera matado
a Carmen por error, por haber entendido mal su pedido.

Speaker 2 (24:09):
Pero yo no me considero culpable, no para nada. O sea,
nunca me sentí, si no estaría liquidado. Si yo me
hubiera sentido culpable de homicidio, o sea, yo no puedo vivir.

Speaker 3 (24:20):
Aceptar esa culpabilidad era el precio que tenía que pagar
por su libertad. Pero después de cuatro años de incertidumbre,
de angustia y de ruina económica, estaba dispuesto a hacerlo.

Speaker 2 (24:29):
Digamos que lo que no iba a hacer es jugarme
la vida, jugarme la libertad por una cuestión de principios.
Puede ser, digamos, paradójico, ¿no? Sí, tengo que seguir con
mis convicciones y morirme bajo el... Y no, seré débil,
seré lo que quieran decirme, pero es mejor la calle

(24:49):
que las rejas.

Speaker 3 (24:53):
La denuncia contra Marcos la hicieron las autoridades del hospital
y después la querella fue llevada adelante por el Ministerio
Público Fiscal, porque la familia de Carmen nunca quiso sumarse
como denunciante ni declarar en su contra. Aunque el apellido
de Carmen se ha filtrado en algunas notas periodísticas, los
nombres de sus hijos siempre se han mantenido en reserva.
Marcos no mantiene contacto con ellos, los vio por última

(25:14):
vez el día de la sentencia. No han dado entrevista,
salvo unas pocas declaraciones al diario El País en noviembre de 2009,
unos meses después del juicio. En ese momento el hijo
de Carmen dijo, y cito textual,« El hospital le denunció,
pero ignoramos por qué quisieron ir a por él. Actuó
profesionalmente y cumplió con lo que acordamos. Solo hizo lo

(25:34):
que nosotros le pedimos. Nuestra madre estaba sufriendo y solo
queríamos que no sufriera». Intenté contactar a las autoridades actuales
del Hospital Morra de Ebre para pedirles una entrevista, pero
no obtuve respuesta. Solo encontré rastros de la postura oficial
del hospital en el mismo artículo de 2009 que mencioné recién. Ahí,

(25:54):
alguien de quien no se cita ni nombre ni cargo,
dijo sobre Marcos. El procedimiento que empleó no está recogido
en ningún protocolo. Actúa al margen de la ley y
nos vimos obligados a denunciarle. No actuamos bajo ninguna doctrina ideológica.
Después de recibir la sentencia por homicidio imprudente, Marcos salió
del juzgado acompañado por su esposa. Iba también con un

(26:16):
sentimiento nuevo. Una liviandad que hacía mucho no sentía. Como
si algo dentro suyo de pronto se hubiera soltado. Era
el miedo que, de a poco, abandonaba su cuerpo.

Speaker 2 (26:29):
Y ahí, en la libertad, nos volvió a sonreír porque
sentimos lo que era. Después de seis años casi de tortura,
nos sentamos a tomar un cafecito en el lado del
jugado y fue el mejor café de mi vida que
he tomado en toda mi vida de sentirme el beso
que puedo tomar o tranquilo que sé que esto ha terminado.

Speaker 3 (26:49):
Pero no era cierto. No había terminado. Lo supo más
de un año después, en octubre de 2010, cuando un hombre
desconocido tocó la puerta de su casa en Gales.

Speaker 1 (27:00):
Una pausa y volvemos. Estamos de vuelta en Radio Ambulante.
Emilia nos sigue contando.

Speaker 3 (27:13):
Cuando Marcos escuchó que tocaba la puerta, era un poco
más de las ocho de la mañana. Estaba cambiándose, sacándose
la ropa de trabajo después de pasar toda la noche
en la guardia del hospital de Cardiff. Caminó hasta la
entrada y, sin abrir,

Speaker 2 (27:25):
me preguntó quién es y me dice,«¿ Usted es el
doctor Marcos Ulmer?¿ Usted es el médico argentino que mató
a una paciente en España?».

Speaker 3 (27:33):
Esas palabras lo hicieron abrir la puerta de inmediato. Parado
delante suyo, el hombre se presentó como periodista de The Sun,
un periódico inglés conocido por sus coberturas sensacionalistas. Estaba ahí
porque pronto publicarían una historia sobre él y necesitaba corroborar
su identidad. Le dijo que alguien les había vendido la historia.
Es una práctica habitual en ese tipo de prensa, que

(27:55):
en ese momento ofrecía recompensas de hasta 10.000 libras, unos 15.000 dólares
por historias jugosas. Y la de Marcos tenía todos los ingredientes.
Antes de irse, el periodista le dio un consejo, una advertencia.
Marcos no tuvo mucho tiempo de reaccionar. Unos días después,

(28:15):
su cara estaba en la versión impresa del diario, junto
a un artículo que lo llamaba Killer Doc, Doctor Asesino,
y una foto que le habían tomado desde lejos y
sin su consentimiento. El artículo produjo un efecto en cadena.
De nuevo, como cinco años antes, Marcos perdió uno a
uno todos los trabajos como médico que tenía en Gales.

(28:36):
No tenía mucha forma de defenderse. Al dejar España y
registrarse en el Reino Unido para trabajar, omitió en los
formularios la información sobre su proceso judicial en España.

Speaker 2 (28:45):
Qué pasa ahí? Todos los trabajos ingleses te piden en
los antecedentes penales y si tienes algún problema, juzgarlo.

Speaker 3 (28:54):
En esa parte de la solicitud, Marcos marcó la única
respuesta que le pareció viable. No.

Speaker 2 (29:00):
Mentí, sí, sí, mentí. Obviamente mentí. Porque si yo ponía
que sí,¿ a dónde voy?¿ Qué hago? Supongo que tengo
un proceso judicial.¿ Quién me va a contratar de los hospitales? Ninguno.
Entonces miento, obviamente miento.

Speaker 3 (29:16):
Y la mentira ahora finalmente lo había alcanzado. Sabía que
eso era algo que podía pasar eventualmente, pero nunca imaginó
que lo delataran con un diario. Para Marcos fue devastador.
Ya

Speaker 2 (29:28):
estamos sin fuerza. Mirá, qué más nos va a pasar.
Está muy, muy, muy tocado. Hemos pasado una puta mierda
de años. Muy triste. Yo rompí la ley, es que
no sepa. No estoy diciendo que no. Pero el trato,
la forma, los que lo hicieron... cómo me trató el

(29:49):
hospital ese toda la cadencia del proceso fue destructivo total

Speaker 3 (29:57):
le pregunté si sabía quién había vendido su historia de
San quién podría querer hacerle ese daño porque la familia
de Carmen no era

Speaker 2 (30:05):
no, ni lo sabré durante muchos años fue una obsesión
estaba un poco desquiciado en saber quién fuete

Speaker 3 (30:13):
tiene algunas sospechas pero nunca pudo comprobarlas Lo que sí
cree es que fue alguien de allá, de Cardiff, no
de España.

Speaker 2 (30:20):
No, España no actúa así, es algo muy british. Hacer
eso es algo muy de un británico que conoce el sistema.

Speaker 3 (30:28):
De alguien que sabe lo que estos periódicos pagan por
historias como las de él. El artículo sobre el Killer
Dog trascendió la cobertura de The Sun. Otros diarios tomaron
la noticia y el nombre de Marcos apareció en la BBC,
en The Times y otros medios ingleses. Las notas hablaban
de la causa judicial en España, pero también de las
repercusiones legales en el Reino Unido. Se enfocaban sobre todo

(30:49):
en que Marcos le mintió al General Medical Council, que
finalmente lo acusó por actitudes honestas y conducta indebida y
le prohibió ejercer allá. Así que no le quedó otra
que hacer las valijas de nuevo y volver con Yolanda
y su hijo a España. Esta vez sí se contactó
con la Asociación Derecho a Morir Dignamente. Tal vez empezaba
a entender que no necesitaba enfrentar todo tan solo. Fernando Marín,

(31:12):
el médico con el que hablamos antes, recuerda que cuando
conoció a Marcos personalmente, lo primero que le preguntó fue
por qué había notado la inyección en la historia clínica
de Carmen. No lograba entenderlo.

Speaker 4 (31:23):
No comprendo por qué lo apunto, porque esto ocurre todos
los días en todos los hospitales del mundo. La tolerancia
clandestina existe y los profesionales, según el contexto, no corren
ningún riesgo. Pero él dijo, bueno, pues lo voy a apuntar,
lo voy a poner aquí. que le han puesto una
inyección letal.

Speaker 3 (31:44):
Yo también se lo pregunté.

Speaker 2 (31:46):
Lo escribí porque no hacía falta esconderme en nada. No
hay aplicación de cura potásico sin firma. No entra en
mi cabeza. Y yo tenía claro que si hacía eso,
lo escribía.

Speaker 3 (31:58):
Han pasado ya muchos años y a Fernando esa reacción
de Marcos lo sigue desconceptando. especialmente porque si no lo
hubiera notado en la historia clínica, es posible que nada
de lo que vino después, el escarnio, la causa judicial,
las mudanzas de país, hubiera pasado. De vuelta en Cataluña,
Marcos y Yolanda intentaron, de nuevo, rehacer su vida. Pero

(32:19):
no iba a ser fácil. Sobre Marcos pesaba su mala
reputación y cada vez que conseguía un nuevo empleo lo
perdía cuando la causa judicial salía a la luz. Así
que rebotó de empleo en empleo durante un tiempo, hasta
que finalmente se resignó a trabajar haciendo consultas a domicilio
para un seguro médico privado.

Speaker 2 (32:36):
Un trabajo menor para un cirujano y especialista en emergencias
con más de 30 años de experiencia. Nunca hubiera esperado terminar
así su carrera. La medicina ha sido mi bastón de

(32:59):
la vida, toda la vida. Es lo que me ha
dado la supervivencia y me la sigue dando. Pero la
medicina ha pasado a un punto puramente... Después lo di
todo y ahora doy lo justo para ayudar a mi
familia a estar viva. Sí que es verdad que yo
creía que iba a llegar al silo y no fue así.

(33:22):
Eso también hay que aceptarlo. No me tocó, culpa mía,
culpa del destino, errores cometidos, las decisiones tomadas. Yo sé
que soy un buen médico, esto lo sé, pero estoy
donde estoy. Y a veces digo, de verdad, he fracasado
como médico, pero bueno, digamos, tal vez las expectativas eran
muy altas y las cosas fueron de esta manera.

Speaker 3 (33:44):
Errores, decisiones. Le pregunté entonces si se arrepentía de haber
puesto la inyección de cloruro potásico a Carmen.

Speaker 2 (33:51):
No, no me arrepiento. Pero no lo volvería a hacer.
Claro que no lo volvería a hacer. Es

Speaker 3 (33:57):
que tiene que ser honesto. Si en ese momento hubiera
podido vislumbrar lo que vino después... No

Speaker 2 (34:01):
me pidan eso porque no soy un kamikaze. Pueden llamarme
lo que quieran, pero no lo volvería a hacer viendo
las consecuencias. Pero esto no es que estoy arrepentido de
haberlo hecho. No, es diferente porque a veces se confunde, ¿no?

Speaker 3 (34:16):
Tiene bien claro por qué no se arrepiente.

Speaker 2 (34:20):
Fue el acto más maravilloso que hice en mi vida.

Speaker 3 (34:23):
España

Speaker 5 (34:33):
se convierte en el sexto país del mundo que legaliza
la eutanasia activa. El Congreso de los Diputados la ha
aprobado esta mañana de forma definitiva después de algo más
de un año de tramitación parlamentaria debido a la pandemia.

Speaker 3 (34:45):
El 18 de marzo de 2021 el Congreso de Diputados aprobó por
mayoría absoluta la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia.
que desperanizó la muerte asistida en algunas circunstancias. Solo pueden
solicitarla quienes tengan sufrimiento intolerable por una enfermedad grave e
incurable o un padecimiento crónico e imposibilitante. Y es una
comisión la que decide si otorga o no el permiso.

(35:07):
A Marcos, la noticia de la legalización le generó una
mezcla de felicidad y alivio.

Speaker 2 (35:12):
La cesación fue, es un primer peldaño, maravilloso. Yo creo
que la ley de esta a los países los hace mejores.
O sea, yo desde que hay una ley de eutanasia,
Estoy contento porque sé que voy a morir cuando yo quiera,
de la forma que yo quiera. Y a mí me
da mucha tranquilidad, primero por mí, y segundo por la
gente que me ama. Yo no quiero que sufran nada

(35:32):
más que lo que tocan, pero nada más.

Speaker 3 (35:34):
Es que para él siempre se trató de eso, de
no sufrir más de lo que nos toca.

Speaker 2 (35:39):
Sufrimos demasiado los seres humanos. No hace falta. Tenemos que
sufrir cuando toca sufrir, sí, pero ni un segundo más
de lo que corresponda.

Speaker 3 (35:46):
Y siente que en eso él hizo su pequeña colaboración.
Perdió mucho en el camino, sí, Pero el día que
ayudó a Carmen a morir, quitó algo de sufrimiento innecesario
en el

Speaker 1 (36:03):
mundo. Y eso para él no es poco. En 2016, el
programa español de televisión Salvados invitó a Marcos a participar
en un episodio sobre la buena muerte a favor de
la eutanasia. Después de eso, recibió una propuesta para convertir
su historia en una obra de teatro. Aceptó y allí
él cuenta su versión y al final un jurado formado
por el público emite su veredicto. La obra se llamó

(36:24):
Celebraré mi muerte y se estrenó en enero de 2019. Emilia
Herbeta es productora de Radio Ambulante y vive en Buenos Aires.
Este episodio fue editado por Camila Segura, Bruno Selsa hizo
la verificación de datos, el diseño sonido es de Andrés Aspiri,
con música de Ana Tuirán, Rémi Lozano y Andrés. El
resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Paula Leán,
Adriana Bernal, Anelis Casasuz, Diego Corzo, Camilo Jiménez Santo Fimio,

(36:47):
Sara Selva Ortiz, Natalia Ramírez, Juan Pablo Santos, David Trujillo,
Elsa Liliana Ulloa, Luis Fernando Vargas, Franklin Villavicencio y Mariana Zúñiga.
Carolina Guerrero es la CEO. Radio Ambulante es un podcast
de Radio Ambulante Studios. Se produce y se mezcla en
el programa Hindenburg Pro. Si te gustó este episodio y
quieres que sigamos haciendo periodismo independiente sobre América Latina, apóyanos

(37:08):
a través de Deambulantes, nuestro programa de membresías. Visita radioambulante.org
y ayúdanos a seguir narrando la región. Radioambulante cuenta las
historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.
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Daniel Alarcón

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