Episode Transcript
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Speaker 1 (00:03):
Hola, ambulantes. Mucha gente nos pregunta, con toda razón,¿ por
qué pedimos donaciones?¿ Para qué usamos ese dinero? La respuesta
es sencilla. Red Ambulante Studios es un medio independiente, sin
ánimo de lucro, y nuestro trabajo es completamente artesanal. Detrás
de cada historia hay reporteros, editores, productores profesionales, músicos, en fin,
gente que investiga, verifica, escucha y vuelve a empezar hasta
(00:25):
que las historias quedan como deben quedar. Somos audaces y
cuidadosos a la vez. Y sí, eso cuesta dinero. Todo
eso requiere recursos y por eso estamos en campaña hasta
el 31 de diciembre. Así que nada, si valoras nuestro trabajo,
te invitamos a hacer una donación hoy. Entra a radioambulante.org
diagonal donar. Y recuerda, si estás en Estados Unidos, tus
(00:45):
donaciones son deducibles de impuestos. Muchas gracias. Aquí el episodio.
Esto es Radioambulante, soy Daniel Alarcón. Hoy les traemos algo distinto.
Como esta es nuestra temporada número 15, nos parece un buen
motivo para recordar, devolvernos en el tiempo algunas de nuestras
primeras historias, esas que publicamos en lo que se siente
como una época antigua, hace más de una década. Nuestra
(01:06):
forma de contar historias ha cambiado un poco. Fuimos creciendo
y eso nos dio la posibilidad de ser más ambiciosos,
de investigar más, de tomarnos más tiempo con cada episodio
e incluir más personajes. Pero en las que van a
escuchar hoy se puede encontrar, claro, la esencia de lo
que siempre ha sido reambulante, narrar historias sorprendentes, humanas y
propias de nuestra región. Así que en este episodio van
(01:27):
a escuchar tres de nuestras historias favoritas de esas épocas,
todas de Argentina. Empezamos con otro país que publicamos originalmente
en abril del 2013.¿ Tengo que decir
Speaker 2 (01:37):
el apellido también?¿ Solamente el
Speaker 1 (01:39):
nombre?¿ Puedes decir? Quiero que me llames María.¿ A qué? Alejandra.
Me llamo
Speaker 2 (01:41):
Alejandra y voy a contarle a ustedes sobre...¿ Cómo conseguí
un departamento en Buenos Aires
Speaker 1 (01:56):
Bueno, es solo una parte de la historia, pero no toda.
Para comenzar, no se llama Alejandra. Y ahorita se van
a dar cuenta por qué prefiere no usar su nombre verdadero.
Speaker 2 (02:06):
Y yo estaba pensando, ok, yo tengo que usar esa
situación a mi ventaja. Porque tengo que salir viva, tengo
que salir con plata. Y tengo que salir sin ir
al cárcel o sin ninguna marca en mi perfil.
Speaker 1 (02:25):
Como ven, esto se va a poner algo complicado. Estamos
en Buenos Aires, 2002. Esta es Camila Segura.
Speaker 3 (02:33):
Alejandra se muda de su ciudad natal, Seúl, en Corea
del Sur, a Buenos Aires, donde había pasado gran parte
de su niñez y adolescencia. Era la primera vez que
iba a vivir en Argentina como adulta, sin su familia,
y como cualquier persona, necesitaba un departamento donde vivir. Un
amigo coreano le dice que tiene un apartamento como para ella, amplio,
(02:56):
bonito y además barato. El amigo, sin embargo, le advierte
que si ella es supersticiosa, tal vez no quiera vivir ahí. Curiosa,
Alejandra indaga de qué se trata, y su amigo le
cuenta que hace poco un inmigrante asiático había sido asesinado
a cuchilladas en este departamento.
Speaker 2 (03:14):
Pero yo como soy una persona que yo pienso que
soy bastante educada y fuera de ese tipo de supersticiones,
y además estaba bastante desesperada para encontrar un departamento porque
ya necesitaba un lugar para vivir. Y yo dije, todo bien.
Speaker 3 (03:28):
Así que decide verlo un día al atardecer. No había
electricidad y había muy poca luz natural. Igual le gusta
y decide tomarlo. Pero cuando vuelve unos días después con
sus cosas, lista para mudarse, Ve todo lo que no
pudo ver esa tarde que decidió alquilarlo. El departamento estaba
lleno de sangre. En el dormitorio, en el baño, en
(03:50):
la cocina.
Speaker 2 (03:52):
Como el tipo fue asesinado y yo creo que nadie
quería limpiar, entonces yo tenía que limpiar todo, pero hubo
un problema. El colchón estaba lleno de sangre. Entonces yo dije, ok,
voy a limpiarlo lo mejor que puedo con planqueadora y
después voy a cubrirlo con un sábano, dos sábanas. Y
eso es lo que hice.
Speaker 3 (04:10):
Y no solo eso, por más bonito y barato que fuera,
Speaker 2 (04:13):
no había electricidad. En la noche estaba durmiendo con un
tipo de luz que se usa cuando uno va al camping.
Todo el ambiente en general era bastante inquietante.
Speaker 3 (04:25):
Y sin embargo, se queda. Decide instalarse en un departamento
que había sido la escena de un crimen. Ella, a oscuras,
durmiendo en su colchón manchado de sangre. Bienvenida a Buenos Aires.
Una vez solucionado el tema de dónde vivir, Alejandra necesitaba
(04:47):
encontrar un trabajo. Tenía una pequeña beca de su universidad,
pero no le bastaba. Un día, un chico coreano de
su nuevo barrio le dijo que había un argentino que
tenía un trabajo para alguien como ella.
Speaker 2 (04:59):
Y no me dijo específicamente qué se trata el trabajo,
me dijo que necesita una persona con mi perfil. Entonces
yo estaba pensando en enseñar en un colegio o algo
por esa manera, ¿no?
Speaker 3 (05:09):
Alejandra aceptó reunirse con ellos. El chico coreano, el señor
argentino y unas dos o tres personas más se juntaron
para un asado. Todos eran socios, y esa noche hablaron
de política, de la sociedad argentina, de la comida, en fin,
de temas generales. Pero detrás de todo estaba el trabajo,
su trabajo, al que se referían siempre como el proyecto.
Speaker 2 (05:32):
Y eso es la palabra que usaron,
Speaker 3 (05:33):
un proyecto.
Speaker 2 (05:34):
que querían obviamente armar un proyecto más grande, empezar algo
y quieren que yo sea parte de eso. Hablando mucho
del futuro, de la posibilidad, etcétera, etcétera, ¿no?
Speaker 3 (05:45):
Pero sin decir de qué se trataba exactamente. Al comienzo
no hablaron del pago, nadie le dijo su trabajo consiste
en esto y aquello. No. Con una copa de vino
y un plato de carne, el señor argentino le lanzó
un discurso casi filosófico, enfocado sobre todo en un tema específico.
Speaker 2 (06:02):
Hay muchos problemas con las fronteras, pero de verdad, uno
piensa bien, no debería existir fronteras nacionales. Que obviamente yo
estoy súper de acuerdo con todo ese tipo de discurso.
Y después hablando de cómo no es bueno ayudar a
la gente, especialmente en el caso, y obviamente dirigiéndome a mí,
(06:24):
una persona que es capaz de ayudar a gente.
Speaker 3 (06:27):
La capacidad que más parecía interesarles era su dominio de
varios idiomas. coreano y español, claro, pero también inglés y mandarín. Finalmente,
por lo menos le dijeron que le iban a pagar
bastante bien, así que brindaron por el proyecto y Alejandra aceptó.
Es que una mujer que duerme en un colchón cubierto
de sangre no se preocupa demasiado por aceptar un trabajo
(06:48):
sin saber exactamente de qué se trata. Es más, el
misterio era justamente lo que la atraía. Esto es lo
que me cuenta sobre su primer día.
Speaker 2 (07:02):
Un poco nerviosa, pero al mismo tiempo no soy una
persona súper nerviosa, entonces estaba bien. Estábamos en un auto
con dos señores de treinta y algo años chinos, yo,
el chico coreano.
Speaker 3 (07:15):
Otro señor coreano, algo enigmático, y el señor argentino, el
del asado. Juntos se dirigieron a Izeiza, el aeropuerto internacional
de Buenos Aires. Alejandra se dio cuenta que su trabajo
tenía que ver con los dos chinos. Ellos no
Speaker 2 (07:29):
hablaban ni castellano ni inglés. Entonces yo pensaba que yo
era más como un guía turística, que estaban acompañando a
ellos a la seiza para que ellos estén allá, hacer
todo el trámite, la aduana, ese pasaporte y chao, que
buen viaje, nada más. A
Speaker 3 (07:48):
Alejandra le pareció algo extraño.
Speaker 2 (07:50):
Porque primero,¿ por qué estaba en Argentina? Porque yo le pregunté, ah,
vinieron a visitar Argentina,¿ qué vieron? Ese trece tras el
cementerio de Recoleta, no sé qué. Y no vieron absolutamente nada.
Que es súper sospechoso. Y después, no parecían chinos que
tenían el lujo de viajar. Que uno se da cuenta
rápido como su manera de hablar mandarín. Entonces me parecía
(08:12):
que todo no estaba bien.
Speaker 3 (08:14):
En Ezeiza, Alejandra se baja con los chinos y los
demás se quedan esperándola. Y todo bien, fácil. Acompaña a
los chinos mientras pasan la aduana hasta que se suben
a su avión y se van. Pero todo le parece
algo desconcertante.
Speaker 2 (08:27):
Entonces yo les pregunté, cuando llegué al auto, al chico
coreano y al señor coreano, entonces,¿ qué es? Contadme ya,
la verdad, ¿no? Y el chico estaba así, medio calladito,
medio mirando las nubes. Y después el señor me dice, mira, eh...
Es un trabajo muy importante, de verdad, porque estamos ayudando
(08:50):
a los chinos, etcétera, etcétera. Es decir,
Speaker 3 (08:53):
ayudándolos a emigrar de manera ilegal a Estados Unidos. Y Alejandra,
según el argentino, era la que podía ayudarlos. Por supuesto,
no hablaban en términos de ilegalidad. Lo que hacían era
otra cosa, facilitar los viajes. Sí,
Speaker 2 (09:08):
facilitando, es la palabra que él usó, facilitando. Boluda no soy.
Aunque ingenuo así, pero boluda no. Entonces me di cuenta, oh, no,
lo que estoy haciendo es tráfico, ¿no
Speaker 3 (09:24):
Una de las rutas ilegales de China a Estados Unidos
en esa época pasaba por Brasil con una escala en
Buenos Aires para conseguir documentos falsos y de ahí a Canadá.
Con razón los chinos no habían hecho turismo. Con razón
no habían visto la recoleta ni habían salido de su
triste barrio.
Speaker 2 (09:40):
Yo les dije, mira... Eso es algo ilegal, ¿no? Yo
no soy argentina. Ellos me pueden deportarme a mí también.
Y después el chico dice, no, no pasa nada, no
pasa nada. Yo he hecho eso por, no sé, cinco años.
El señor, no sé, por algo, quince años, no sé qué, ¿cuántos?
Speaker 3 (09:56):
Ahí, sentada en el carro, Alejandra recuerda que ellos tienen
su pasaporte. Se los había entregado antes de comenzar a trabajar,
algo que ella misma reconoce como ingenuo. De alguna manera,
ya estaba comprometida.
Speaker 2 (10:09):
Y yo estaba pensando, ok, yo tengo que usar esa
situación a mi ventaja. Porque tengo que salir viva, tengo
que salir con plata, y tengo que salir sin ir
al cárcel o sin ninguna marca en mi perfil. Entonces
era una situación bastante complicada, pero yo siempre tengo una excusa.
Yo no sabía nada.
Speaker 3 (10:29):
Pero inocente no era, no exactamente. Alejandra decidió seguir en
el trabajo, o mejor dicho, en el proyecto. Era muy
bien pago y requería un esfuerzo mínimo. Cada dos semanas
pasaba tres horas con los chinos migrantes. Les traducía y
los entrenaba para su breve entrevista en la aduana de Ezeiza.
Le pedían consejos.¿ Qué hago si me preguntan en el
(10:50):
aeropuerto de dónde vengo y por qué estoy en Argentina?
Y Alejandra les ayudaba a inventarse respuestas. Pero los migrantes
no eran los únicos que se inventaban cosas. La misma Alejandra,
para protegerse, se reinventaba cada vez que le tocaba entrar
al aeropuerto.
Speaker 2 (11:06):
Entonces yo empezaba a ponerme disfraces, pelucas, anteojos, diferentes tipos
de vestimentas. O que no disfraces exactamente estilo de Mission Impossible.
Y en una manera, no sé si eso es algo
que tengo que agradecer, porque como hay mucho racismo y
la gente piensa que todos los chinos se ven iguales,
entre comillas, eso también me ayudaba. Entonces no tenía que
(11:27):
ser tan creativa tampoco.
Speaker 3 (11:30):
Durante los siguientes dos meses, a Alejandra le tocó acompañar
a más de 20 chinos migrantes en su salida ilegal por Ezeiza.
Un día dejó a tres chinos y cuando ella estaba saliendo,
alguien la paró. Era un empleado del aeropuerto. La llevaron
a una oficina que estaba al fondo, sin ventanas. Y
después un tipo,
Speaker 2 (11:50):
un señor, abre la puerta y me dice, ok, entré.
Entré y... Y me empezaron a mostrar diferentes fotos de mí,
con diferentes personas, con diferentes viajeros. Obviamente fotos que me
habían tomado desde el principio hasta como todos los dos meses.
(12:11):
Y pensaba que, wow, estoy en una película.
Speaker 3 (12:18):
Le preguntaron lo básico.¿ Quién eres?¿ Para quién trabajas?¿ Quiénes
son estos chinos a los que acompañas? Y tal como
lo había planeado, se hizo la boba. Yo solamente
Speaker 2 (12:28):
soy guía turística, soy traductora, porque soy coreana, que vivo
en Argentina ahora por mi trabajo, pero como hablo chino
estoy ayudando a esos viajeros, a esos turistas. Y me dice, ah,
te dejo hacer unas llamadas. Entonces yo llamo al chico
(12:48):
y al señor coreano hablando en coreano, diciendo que yo
estoy acá, hay un problema. Y el señor coreano me dice, ok,
espera un momento. Y después de una hora, llega una llamada.
Y me dejan ir.
Speaker 3 (13:03):
Pero ahí no acaba la cosa. Al salir, uno de
los agentes de seguridad le da la mano para despedirse
y discretamente le pasa un papelito. Alejandra no lo lee
hasta que sale del aeropuerto. El agente le había puesto
una cita.¿ Enredarse más en esto o no? Esa era
la pregunta.¿ En qué momento se debe renunciar?¿ Y cómo
sabe uno que si no sale de esto ya, después
(13:25):
no será demasiado tarde? Sus jefes, sus colegas, le dicen
que vaya, pero ellos tienen sus propios intereses. Alejandra lo duda,
pero llegado el día, decide ir. El agente la había
citado en una cafetería con bastante gente, en la esquina
de una calle muy transitada. Eso, por lo menos, la tranquilizaba.
Speaker 2 (13:44):
Entonces yo la encontré al tipo y el tipo me dice, no, che,
yo sé qué están haciendo ustedes. Y a mí, todo bien,
yo no tengo ningún problema. Pero obviamente, viste, yo tengo
una familia, tengo dos nenas, con la situación acá en Argentina,
es muy complicado. Obviamente pidiendo plata, ¿no?
Speaker 3 (14:05):
Alejandra no lo negó. Tampoco había por qué, si el
tipo ya sabía todo. Le explicó que ella no podía
tomar ninguna decisión sobre el soborno, que era algo que
debía conversar con sus jefes. Y el agente cambió de tema.
Speaker 2 (14:18):
Diciendo que desde que él me vio en la cámara,
estaba súper atraído a mí. En pocas palabras, diciendo que
él quiere que yo me acueste con él. Y si
me acuesto con él, él va a ayudarnos, etcétera, etcétera. Obviamente,
yo no estaba para eso. Pero tampoco le iba a
decir no en ese momento y yo le dije todo, ah, sí, claro, interesante, sí, oh, la, la, la.
(14:41):
No diciendo nada, no diciendo ni sí ni no.
Speaker 3 (14:46):
Alejandra ya había aprendido a hablar el idioma esquivo de
sus colegas y de los policías corruptos y fue capaz
de manejarlo. Pero esta conversación la asustó. Al salir de
la cafetería, llamó a sus colegas coreanos y les contó
lo que le había pedido el agente. El dinero, el soborno,
eso se solucionaba fácil. El otro tema, que quería acostarse
(15:06):
con ella, eso era algo más complicado.
Speaker 2 (15:10):
Ellos empezaron a reír, diciendo que es un tipo perverso,
que tiene una fantasía de una mujer asiática
Speaker 3 (15:19):
Los coreanos tenían una solución que propusieron con una frialdad asombrosa.
le pasarían a la gente a una mujer china, una
de las inmigrantes que Alejandra iba a acompañar. Esta fue
la línea que Alejandra no estaba dispuesta a cruzar. Ese
discurso de supuesta solidaridad con el inmigrante se desvaneció en
ese instante. Una cosa es ayudar a los migrantes a
(15:41):
pasar fronteras que consideras esencialmente ficticias, pero...
Speaker 2 (15:45):
Y otra cosa es ya prostituir a una persona, ¿no? Forzarla.
Entonces yo dije, no, eso está mal. Eso está completamente mal, ¿no?
No puedo llegar más allá. Y vamos a terminar con eso.
Speaker 3 (15:57):
Y así fue. Alejandra abandonó el proyecto de manera disimulada.
Se inventó excusas y no se comprometió con nada. Que
ella sepa, no prostituyeron a nadie, o por lo menos,
no por su cuenta. Cuando le pregunté por qué lo hizo,
por qué fue partícipe de este proyecto, Alejandra me respondió así.
Porque me gustaba la transgresión, ¿no
Speaker 2 (16:19):
Y... Obviamente no se justifica, pero soy una persona como
no creo en identidades, tampoco creo en fronteras nacionales y
tengo muy poca fe en la ley también, ¿no? Porque
la ley es algo que tiene que obedecer los pobres,
no la gente rica, ¿no? La gente rica siempre puede escapar.
Speaker 3 (16:38):
Y ella también. Un día, sin avisarle a sus colegas,
se fue de Buenos Aires y salió de Argentina para
buscarse la vida, no en su país, sino en otro.
Speaker 1 (16:58):
Esta historia fue producida por Camila Segura y por mí.
Camila es la directora editorial de Raon Gulante. Usamos la
música del compositor y percusionista argentino Marcio Doctor. Pueden encontrar
más música suya en su web, marciodoctor.com. Muy recomendado. Bueno,
vamos a una pausa y volvemos. Estamos de vuelta. La
(17:26):
segunda historia de hoy es sobre dos hermanos, un sueño
y algo que todo el mundo creyó imposible. Aquí los
dejo con Somos Fabricantes.
Speaker 4 (17:36):
Soy Elio San Pelumbre. Nací el 2 de abril del año 33.
Mi profesión es agricultor. El estudio llegué a tercer grado,
Speaker 1 (17:49):
tercer grado primario. Helio y su hermano Jorge Zampelunge crecieron
durante los años 30 y allí, en medio de la nada,
se dedicaron a inventar máquinas. Nuestros productores Ariel Plasencia y
Luciano Daniele visitaron a Helio, que hoy tiene más de 80
años y vive en la misma casa y tiene el
mismo taller de siempre. Luciano Daniele nos cuenta más.
Speaker 5 (18:10):
Cuando llegué a la casa de Helio, él estaba a
punto de salir para misa. Me pidió que lo esperara
y me dijo que ahí quedaban su casa y su
galpón abiertos. que me sintiera en libertad de mirar y
agarrar lo que quisiera. Sin dudarlo, me metí en el
taller y me encontré con el resumen de lo que
había sido la vida de los hermanos Zampelungue. No solo
los inventos y artefactos que habían construido desde que eran chicos,
(18:33):
sino además miles de pedazos de hierro, de madera, boleas,
muchas herramientas, unas oxidadas y otras no, y ese motor
rústico pero fiel que le dio forma a muchos de
los inventos. Cuando Helio volvió de misa, Me encontró examinando
todo el taller e intentó explicarme que esa misma curiosidad
(18:53):
fue la que lo inició en el camino de los inventos.
A pesar de su timidez, cuando le pregunté sobre su infancia,
me empezó a describir este pueblo en el que creció.
Speaker 4 (19:03):
Era muy despoblado, pocas casas, muy pocas. Después se agrandó más.
Era un pueblito lindo, muy tranquilo. A
Speaker 5 (19:14):
mí me gustó siempre la Habana. En el campo donde
vivían no había luz eléctrica. El pueblo está más o
menos a dos kilómetros. Vivían, y aún hoy, de la
agricultura y la ganadería. Ni siquiera hoy en día hay
agua potable. La sacan de un pozo. Y en esa
época no tenían acceso a la radio. Muy de vez
en cuando les llegaba uno que otro periódico de la
(19:34):
capital de Córdoba. Eran los comienzos de los años 40. El
único contacto con el mundo exterior era la pequeña escuela
a la que iba Helio con su hermano. Al no
tener con qué entretenerse, Helio pasaba su tiempo acostado en
el pasto viendo cómo pasaban los aviones fumigadores. Se obsesionó
(19:54):
con los aviones.
Speaker 4 (19:55):
Cuando tenía 7 u 8 años, bueno, se me metió en la
cabeza de que quería hacer avión. La pasión más grande
mía era hacer avión. No era tanto el deseo de volar,
sino de hacerlo y de verlo volar. Y cuando mi
hermano era más grande, bueno, le comenté a él y
él dice, tú tenés mucho más entusiasmo de hacer avión
Speaker 5 (20:20):
Los hermanos se enteraron que existía una revista gringa que
se llamaba Mecánica Popular y le rogaban a sus padres
que se la consiguieran. Esta revista existió desde 1902 y su
idea era introducir a los lectores en el hágalo usted mismo,
enfatizando en cómo la ciencia y la tecnología se podían
aplicar a la vida diaria. La versión latinoamericana se comenzó
(20:42):
a conseguir en Argentina desde el 47. Y fue uno de
los pocos materiales de lectura que llegaba a manos de
los hermanos Ampelungue.
Speaker 6 (20:50):
Modernícese. Fabrique un avión. El avión metálico que usted puede construir.
Usted también puede viajar al espacio
Speaker 5 (20:59):
Titulares como estos dispararon la inventiva que Helio reconoce tener
desde chico y que le fue transmitiendo a su hermano.
Pero esa afición por las hélices y las turbinas no
fue fácil de poner en práctica. Tuvieron que aprender todos
ellos mismos. La construcción del avión tuvo varios retos, pero
uno principal, el dinero. Los Ampelungue lo resolvieron abriendo un
(21:21):
pequeño taller mecánico en su chacra.
Speaker 4 (21:24):
Cuando hicimos unos pesos salimos en busca del motor. Fuimos
a un aeroclub. El que lo atendió, no sé si
era el presidente del aeroclub o el dueño del motor.
Y lo pregunta,¿ en qué lo vamos a utilizar? Queremos
hacer un avión. Pero dice,¿ ustedes son ingenieros? Más que ingenieros.
(21:45):
Y si lo hace, no pretenderá que vuele. Bueno, salimos
de ahí bastante desanimados.
Speaker 5 (21:53):
Esa experiencia empezó una relación complicada con el avión y
su futuro. Los hermanos se dieron cuenta que al contar
la verdad de sus planes, la gente se burlaba de ellos.
Así que decidieron decir mentiras y decir que el motor
era para construir una lancha. Y ahí lo pudimos conseguir
más fácil.
Speaker 4 (22:12):
Pero el que lo vendió el motor no estaba muy convencido.
Se quiso llegar hasta la chacra nuestra. Y ahí comprobó
que estábamos haciendo un avión, no una lancha.
Speaker 5 (22:23):
Hasta logró convencerlos de que dejaran su obra. Y así
fue por un par de años, hasta que un buen
día decidieron seguir con la construcción. Los problemas de la
falta de recursos, de la energía eléctrica y hasta de
la ausencia de planos fueron resueltos poco a poco.
Speaker 4 (22:39):
No había plano, no había nada. Revistas sí, pero medidas,
todas esas cosas, no había nada. Cuánto largo que un avión,
no lo tenían. Eso todo lo hacían acá algunos de nosotros.
Tizan el suelo, sino por medio de palo y marcaba
la forma en que era el avión
Speaker 5 (22:55):
Nada más que eso. La noticia de que los hermanos
Zampelungue habían vuelto al proyecto del avión no demoró en
correr por el pueblo. Y
Speaker 4 (23:03):
cuando iban por el pueblo, la gente, algunos los cargaban.
Con una tenaza y un martillo... Pretenden hacer un avión,
no es posible. Pero¿ cómo lo desanima la gente? Ahí
estaría en su acierto, no sé. Pero lo desanimaba cualquier cantidad.¿
Quién no iba a volar?¿ Quién no iba a volar
Speaker 5 (23:21):
Graciela Bartoli, una vecina de los hermanos, se acuerda bien
de las opiniones divididas que tenía la gente.
Speaker 7 (23:27):
Sí recuerdo que fue todo un alboroto. No era simple decir, bueno,
hizo un avión y va a salir volando. Gente le
creía y gente decía, bueno, no, eso aterriza a tierra,
viene a pique. Y otros, bueno, conociéndolo como eran ellos dos,
(23:47):
apostaban a que sí.
Speaker 5 (23:51):
Después de dos años de duro trabajo, la nave estaba terminada.
Helio tenía 30 años y Jorge 20. Pero venía el gran problema.¿
Quién lo volaba? Nosotros ni uno ni otro éramos pilotos.
Tenían entonces que encontrar a alguien dispuesto a correr el
riesgo de volar un avión hecho en casa. Según Helio,
se
Speaker 4 (24:10):
enteran dos pilotos de la localidad vecina. Era José Araya
y Libro Biondi. Y se vinieron. Cuando lo vieron, lo
vieron tan bien terminado que se tenía mucha fe que
iba a volar bien.
Speaker 5 (24:25):
Libero Biondi, piloto de profesión, todavía recuerda ese momento, aunque
en su versión los zampelungues fueron quienes lo buscaron a
él y lo convencieron de pilotear el avión. Y
Speaker 8 (24:35):
no había muchos aviadores en aquella época. Era uno de
los pocos. Así que vinieron a buscarme y me convencieron.
Un día me invitaron para comer un asado y de
paso volar el avión. Y me dijeron que estaban esperanzados
que el avión volara, que querían ver si volaba o
no volaba.
Speaker 5 (24:57):
Líbero, ni lento ni perezoso, se animó a aceptar volarlo.
Speaker 8 (25:01):
Recuerdo que le dije, mirá, digo, San Pelungue, yo no
me hago responsable si al aterrizar lo rompo.
Speaker 5 (25:09):
Pero Líbero nos asegura que él no aceptó el desafío
por valiente. No, siempre fuimos valecobardes.
Speaker 8 (25:16):
Era la edad que era joven, la edad del pavo
tal vez. Y entonces en aquella época a uno le
gustaba cualquier cosa. Y habré tenido 25, 27, 28 años habré tenido.
Speaker 5 (25:33):
Después del asado, llegó el momento clave. Ver si volaba
o no.
Speaker 8 (25:38):
Bueno, en verdad que no fue tan fácil porque... Había
un potrero de cerdo y para levantar vuelo sacaron un
alambrado y al levantar vuelo, en el primer intento, se
plantó el motor y vuelo otra vez, la segunda también.
Entonces me di cuenta de que tenía, por ejemplo, 10 litros
(26:00):
de nafto, 15, y al cambiar de posición para levantar vuelo
no entraban hasta el carburador y se plantaba y
Speaker 5 (26:09):
caía. Entonces decidieron echarle 20 litros de nafta a ver qué pasaba.
Y ahí sí anduvo, sí.
Speaker 4 (26:17):
Lo agarraron y lo sacaron afuera. Y lo llevaron a
punta del potrero. Y allá lo aceleraron. Qué alegría nosotros
cuando lo vimos en el aire. Pero el miedo era
muy grande.
Speaker 8 (26:30):
No, cuando estaba arriba estaba un poco preocupado. Tenía miedo
de romper el avión cuando aterrizaba. Así que no tuve
tiempo de mirar por dónde iba. Y sí, miedo, sí.
Di una vuelta grande y me acuerdo que cuando quería doblar,
el avión se iba. Y entonces andaba un poco preocupado.
(26:51):
Así que di una vuelta y apunté ahí al potrero
y lo pude aterrizar con mucha suerte sin romper el avión,
el tren, nada. Cuando aterrizó fue una cosa
Speaker 4 (27:06):
que no se puede contar.
Speaker 8 (27:09):
Los San Pelungue para ellos fue un día espectacular porque lloraban.
Después venía gente del pueblo Cabanach y venían y me
felicitaban por el viaje que hice sobre Cabanach. Y resulta
que me llevo una sorpresa, yo ni sabía que pasé
sobre Cabanach. De la preocupación que tenía para poder aterrizar
y no romper el avión, ni sé por dónde pasé.
(27:31):
Y ahí me enteré de que sí, que había volado
sobre Cabanach.
Speaker 5 (27:37):
Los recortes de periódicos que todavía decoran el galpón de
los San Pelungue reviven la hazaña. Y encima vuela, fue
el título del diario más importante de la región. Era
marzo del 64 y los pocos medios de la época cayeron
a los pies de Helio y Jorge. Para la gente
de Cábanas fue un gran acontecimiento, pero no todos los
habitantes creían que el avión de los hermanos hubiera volado,
(28:00):
así que exigieron un segundo vuelo. Entonces al año, el
año viene un piloto de la
Speaker 4 (28:06):
ciudad de Venado del Tuerto Y le dije,
Speaker 5 (28:09):
no, dé una vuelta al puerto, así lo ven todos.
Venado tuerto, dijo él. Así se llama la ciudad de
donde venía el piloto. Todos vieron volar el avión que
había construido Helio junto a su hermano. Llegar a este
momento había consumido todo en las vidas de Helio y Jorge.
El sueño que tuvo Helio cuando apenas tenía siete años
se materializó a los treinta. En un lugar como Cábanas,
(28:29):
en los años sesenta, un hombre de su edad ya
tenía esposa e hijos. Helio ya se sentía demasiado viejo.
Speaker 4 (28:37):
Mirá si tendría pasión de hacer un avión que tenía
miedo de casarme. Porque pone que alguna chica se da
por mirarme. Pero si tengo una mujer que no es
contra el avión, se termina el sueño. Después, a los 30 años,
voló el avión. Bueno, vamos a buscar novio y más,
(28:57):
que ya no me miraba nadie. Y tú que sigues solo, ¿no?
Speaker 5 (29:06):
Ese seguir solo de Helio es en realidad continuar codo
a codo con el hermano, pasar los días en la
chacra con sus padres, la agricultura y principalmente en el taller,
dedicándole muchas de sus horas a nuevas criaturas mecánicas.
Speaker 4 (29:21):
Hicimos la turbina más de 20 años para perfeccionarla. Cuando vimos
que más o menos tenía fuerzas para empujar, bueno, agarramos
y diseñamos un carruaje de cuatro ruedas y lo puse
muy arriba. No, 40, 50 kilómetros daba, pero el ruido era muy
grande el ruido. Y una noche se lo daba por
(29:42):
pasar en el pueblo. Y la gente no estaba enterada
de que nosotros habíamos hecho esa turbina. Y a la
alta noche casi estaban todos durmiendo. Se levantaban de la
cama y salían afuera y empezaban a mirar para arriba,
creyendo que era un avión, pero no, no era
Speaker 5 (29:59):
un avión. Hoy hay dos helicópteros que inventaron que aún
descansan en el galpón. pero esto sí que nadie se
animó a pilotearlos. Sin embargo, Helio no quiso quedarse con
la duda y recuerda que por su cuenta resolvió atar
el helicóptero a un árbol. Y como si fuese una marioneta,
manejó a distancia los controles y logró hacerlo despegar.
Speaker 4 (30:22):
Algunos sí, subí arriba, los manejé, pero no los largué,
no los pude largar. Primero para probarlos, los ataban afuera
y los manejaba todo por cuerda, ¿no? Y ahí lo
aceleraba y
Speaker 5 (30:36):
lo levantaba. La afición de Helio por los inventos siempre
lo mantuvo un poco aislado de la comunidad. Se peleaba
constantemente con todos, pero siempre tenía a su hermano de
su lado. Helio y Jorge contrató a los que le
decían que no podían lograr sus metas, desde que eran chicos.
Hoy a Helio, con sus 80 años, le toca batallar con
(30:57):
uno de sus más crueles oponentes, la soledad de sus días,
porque hace un año su hermano Jorge falleció. Es mucha
amargura
Speaker 4 (31:07):
sí, pero duele, duele la locura. No, pero en la
vida no hay que quererse tanto. No sé si en
un catecismo hay que quererse mucho más. No, no creo eso.
Porque si vos no te querés tanto, no lo sentís tanto.
(31:28):
Pero cuando lo querés,
Speaker 5 (31:29):
sí. Pero Helio sigue trabajando en su taller y sigue
soñando con sus máquinas. Combate el dolor de su artrosis
trabajando y, aunque no nos adelanta mucho sobre su nuevo proyecto,
nos deja saber que está haciendo una carroza y que
quiere sorprender una vez más a Cábana. Si anda, va
a ser muy lindo. Yo la
Speaker 4 (31:54):
quiero pasar en el pueblo. Claro, así, el día domingo,
paso la calle, una pasada
Speaker 5 (31:58):
más. Son las seis de la tarde cuando le digo
a Helio que ya es hora de que me vaya.
Pero Elio parece querer demorarme y que nuestro domingo se extienda.
Me dice,
Speaker 4 (32:06):
yo tengo un instrumento
Speaker 5 (32:08):
Está hablando de un acordeón que le regaló su padre
cuando tenía 30 años. Me cuenta que después que el avión voló,
tomó clases particulares. Lo saca y me sorprendo cuando esos
dedos toscos que han manipulado un martillo de hasta 5 kilos
empiezan a hacerlo sonar. Elio se guardó para el final
(32:42):
la última gran sorpresa. Los únicos acordes que recuerda de
memoria son los de un vals que se llama Il Aeroplano.
Elio se guardó para el final
Speaker 1 (33:00):
Esta historia fue producida por Luciano Daniele y Ariel Plasencia
en el 2013. Ambos son periodistas y viven en la ciudad
de Rosario, Argentina. Elio Sanpelunge murió en el 2022 a los 88 años.
Esta historia fue editada por mí, Daniel Alarcón y Camila Segura.
Muchas gracias a Sokio de Punk Productions. Vamos a una
pausa y volvemos con la última historia de hoy. Estamos
(33:34):
de vuelta en Raambulante. La próxima historia es sobre un
superhéroe que vivió en Argentina. Se llama Mengano y su
superpoder es llamar la atención. Aquí el episodio.
Speaker 9 (33:45):
Bueno, yo primero soy una persona igual que cualquiera y tengo,
por suerte, un poco de tiempo libre
Speaker 1 (33:52):
Este señor tiene un nombre que prefiere no usar. Entonces,
llamémoslo Mengano. Vive en Lanús, una ciudad al sur de
la provincia de Buenos Aires y quiere dejar algo muy claro.
Speaker 9 (34:01):
Siento la necesidad de decir que no estoy loco. No
estoy loco
Speaker 1 (34:07):
Hoy, el superhéroe. La historia de un hombre, su disfraz
y su lucha contra la inseguridad. Desde Argentina, Agustina Grasso
nos cuenta la historia.
Speaker 10 (34:17):
Vengano tiene 43 años, pesa 105 kilos, mide 1,80 m y tiene una
doble vida. Por un lado vive con su mujer, sus
dos hijos y es dueño de una empresa de seguridad privada.
Pero por otro, varias noches por semana... Se pone un
traje y recorre las calles de Lanús luchando contra la inseguridad, disfrazado.
Speaker 9 (34:38):
Y bueno, con eso salgo a mi motocicleta y salgo
a recorrer y voy haciendo cositas desde ayudar a una
abuela a llevar las bolsas, correr una bolsa de basura
que está en la calle, empujar un auto.
Speaker 10 (34:51):
Momentito. Para entender esto bien, hay que tratar de visualizar
este traje.
Speaker 9 (34:56):
Muchos lo ven parecido a Capitán América porque tengo el escudo.
Pero el escudo fue porque dije, si voy a ser
bueno en la calle, va a haber malos. Entonces el
escudo me hace sentir un poco más tranquilo.
Speaker 10 (35:07):
Su primer traje consistía en una remera negra antibalas sobre
una camiseta argentina. Su cara estaba oculta debajo de un
casco azul y un antifaz gris.
Speaker 9 (35:17):
Y bueno, después fue cambiando el traje cada vez hasta
el que tengo hoy, que es mucho más avanzado. Tengo
cosas ya parecen super en el visor nocturno, un montón
de accesorios lindos.
Speaker 10 (35:29):
Y su nombre, Mengano,¿ de dónde salió?
Speaker 9 (35:32):
Quiere decir cualquiera o quien sea. Es decir, cualquiera puede
hacer lo que hago yo. Entonces tenía que elegir entre fulano,
sultano o Mengano. Me quedé con Mengano. No sé por qué.
Speaker 10 (35:42):
Sucedió una tarde de verano del 2010. Mengano... quien se estaba
preparando para ser Mengano, estaba pintando el escudo de su
futuro traje en el fondo de su casa en Lanús,
cuando de repente...
Speaker 9 (35:53):
Había un corte de luz general en el barrio, entró
el ladrón a casa y bueno, que sí, que no,
hablamos y le agarro el arma con la mano y
me vuela el dedo este, el pulgar izquierdo
Speaker 10 (36:04):
Mengano tomó su dedo, que todavía le colgaba y tenía
manchas de pintura azul. Lo puso en una jarra con
hielo y llamó a un amigo para que lo llevara
a una sala de emergencias. Ahí, Le pusieron un par
de tablillas para enderezarlo y lo mandaron a su casa.
Un mes después, decidió no rendirse ante la delincuencia y
comenzó a patrullar por Aldo Bonzi, la localidad donde nació.
Speaker 9 (36:27):
Iba con un amigo, me acuerdo. Fue el único que
le dije,¿ sabe un amigo que hacía 20 años que no
lo veía? Y le dije, vení, voy a hacer esto
de contagiar el bien y lograr un resultado al barrio
donde él vive y donde yo nací. Era como un pueblito.¿
Viste con las películas del oeste? Está el sheriff... Y
llega un superhéroe a decir yo vengo a ayudar a
(36:48):
la seguridad.
Speaker 10 (36:55):
Pero como pasaría con Batman, Superman o con cualquier superhéroe,
no todos confiaban en Mengano. Es que imaginemos, un hombre
disfrazado andando por las calles. Alguna gente le tenía miedo
y se quejó con la policía.
Speaker 9 (37:10):
Era obvio, por más payaso que esté vestido, disfrazado, me corrían,
parecía el zorro. No podía estar en Andobon, si me
corrían con el patrullero me querían atrapar.
Speaker 10 (37:19):
Hasta que un día... Me
Speaker 9 (37:20):
capturan. Y me tuve que hacer loco en serio, me
saqué el casco, le mostré el documento. Le digo,¿ pero
qué me vas a llevar para averiguación de antecedentes si
yo tengo mi documento acá? Me perdonaron ese día, me
dejaron ir porque yo le dije que ahora venía y
me fui.
Speaker 10 (37:35):
Pero este no fue el único conflicto que Mengano debió superar.
También tuvo que enfrentarse a un archienemigo inesperado, su propia mujer.
Ella estaba cansada de que todas las noches él saliera
de su casa a patrullar las calles, hasta que un
día lo amenazó.
Speaker 9 (37:50):
Y me dice que me iba a tirar todo el
traje y lo iba a prender fuego. Estaba re enojada.
Speaker 10 (37:56):
En junio de 2010 se separaron. Andaba triste y no quería
que todo terminara. Entonces hizo una jugada maestra. Pidió la
ayuda de la radio, de un programa local llamado Perros
de la Calle
Speaker 11 (38:10):
Esta separación vendría a ser la kriptonita de Mengano? Sí,
en ese momento sí. Ahora, Silvia, te hago una pregunta.¿
No te da fantasía, no te sentís protegida con Mengano?
Speaker 10 (38:20):
Esta voz es de la esposa de Mengano.
Speaker 11 (38:23):
Obviamente
Speaker 7 (38:23):
que sí, estoy súper orgullosa de él
Speaker 10 (38:26):
y siempre lo banqué a muerte y bueno, obviamente que
lo amo. Funcionó. Mengano y su mujer se reconciliaron. Él
volvió a sus patrullas por el barrio, andando por las
calles en su traje muy especial. Pero algo había cambiado.
Parece que el programa de radio lo oyó mucha gente
y casi sin darse cuenta, Mengano se volvió famoso.
Speaker 9 (38:48):
Me llamaron de todos los canales que se te ocurran. Brasil, Venezuela,
Estados Unidos, China, Tapalero en Francia
Speaker 10 (38:55):
La figura de Mengano alcanzó nuevos límites. grabó un video
para Coca-Cola y, entre otros medios, dio entrevistas para la
televisión argentina, la BBC de Londres y un canal colombiano.
Speaker 12 (39:06):
Después de todo este revuelo, sus seguidores en Facebook se multiplicaron.
La página Mengano tu superhéroe llegó a tener 30.000 seguidores.
Speaker 10 (39:28):
Pero la popularidad no fue solo virtual. En Lanús, la
policía le pedía autógrafos y hasta mandó a hacer muñecos
de sí mismo, que ofrecía venta a través de su
página en Facebook. Había cambiado el sentido de su personaje.
Participaba en campañas solidarias, luchaba por los perros callejeros y
no se contentaba con ser una figura mediática. No, decidió
(39:51):
aprovecharse de su fama y fundar una escuela.
Speaker 9 (39:55):
Inauguré la única escuela de superhéroes en el mundo. Muchos dicen,
la escuela de superhéroes, que se tiran los chicos y vuelan. No, no.
Les enseñan a usar un matafuego, a llamar al 911, qué
hacer si una abuelita se cae, si le baja la presión.
Es re sencillo.
Speaker 10 (40:09):
La escuela de Mengano funcionaba en una plaza de Lanús.
Convocaba a los niños y les daba un antifaz y
una capa. Era su sueño. Decenas de niños superhéroes andando
por las calles. Pequeños menganitos patrullando por su nueva ciudad gótica.
Unas semanas después de la primera entrevista, todo cambió. Mengano
(40:31):
compartió una imagen muy sorprendente con sus 30.000 fans en Facebook.
En la foto, se veía el parabrisas de su coche
baleado con una inscripción que decía« Así me dejaron el auto».
Al día siguiente, explicó que había sido víctima de un
intento de robo y concedió una entrevista a un noticiero
local
Speaker 13 (40:49):
Vienen tres muchachos, uno de cada ventanilla y uno de frente,
en un garage que ustedes pudieron ver. Nos encañaron rápido
de los tres lados y yo tenía el arma arriba
de mi muslo. Entonces se ve que uno vio ese
movimiento que tenía adelante, me tiró un tiro que pega
en el capó. Entonces yo me tiro arriba de mi
señora y empiezo a tirar, el muchacho este ya tira también.
(41:10):
Y tiro, tiro, tiro como ocho tiros
Speaker 10 (41:13):
Escuchemos bien lo que dijo. Tenía el arma arriba de
mi muslo. Y este es el detalle. No cualquiera puede
andar armado en Argentina. Los medios hicieron eco del asunto
y las autoridades se enteraron. Un fiscal imputó a Mengano
por portación ilegal de arma de guerra. Por primera vez,
después de tres años, los periodistas empezaron a preguntar quién
(41:34):
era realmente este personaje
Speaker 14 (41:36):
Este hombre trabajó en una agencia de seguridad.
Speaker 10 (41:41):
Y así, de la noche a la mañana, el sueño
de ser un superhéroe se acabó. Todo este tiempo, él
había logrado mantener su identidad oculta. Nadie conocía su cara
ni su verdadero nombre. Ahora, Mengano pasó a ser Oscar
(42:01):
Natalio Lafose, un exoficial inspector de la Policía Federal Argentina,
cuya autorización para portar armas se había vencido en febrero del 2012.
Para ponerlo más claro, por más de un año, cuando
estaba de civil, cargaba un arma ilegal. Así, se convirtió
en el único imputado en el robo que él mismo denunció.
(42:26):
Unas semanas después, Mengano comunicó su retiro por lo que
llamó razones psiquiátricas. Desapareció de la vida pública, dejó de
salir a patrullar y de dar entrevistas en los medios.
Fueron meses de silencio. Todo indicaba el fin de su historia.
Hasta que reapareció y aceptó que lo volviera a entrevistar.
Quería contar su versión de los hechos. Y
Speaker 9 (42:48):
si te pones a pensar, todos los superhéroes, yo no
es que diga que soy un superhéroe, pero todos los
superhéroes tienen problemas con la policía y con los medios.
Es fija. Y me agarró así un bajón. Como dos
meses tuve como más, que no quería salir.
Speaker 10 (43:00):
Me cuenta que la intensidad del escándalo lo tomó por sorpresa.
Que el tratamiento que los medios le dieron a la
noticia lo
Speaker 9 (43:07):
afectó. Querían la nota, estaban todos en la puerta, no
podías ni salir.¿ Qué hago? Me quedo, vivía acá tres días. Salgo,
me enfrento, me pongo la máscara y empiezo a hacer
las notas,¿ todo bien? Y ahí veo que me sacuden.
Era un criminal, deudor, un loquito que tira tiro, que
tiene un arma ilegal. Ese es el mensaje que quedó.
Speaker 10 (43:27):
Él aclara que en realidad disparó dentro de su casa,
no fuera, y que eso logró separarlo del caso. Sin embargo,
aún no tiene permiso para volver a portar armas. Lo
noto triste, apagado, muy diferente al hombre que conocí meses atrás.
Y me acuerdo de algo que me dijo la primera
(43:49):
vez que conversamos.
Speaker 9 (43:51):
Siempre dije yo, el único poder que tengo es llamar
la atención.
Speaker 10 (43:54):
Ese es tu superpoder.
Speaker 9 (43:55):
Claro, sí, el poder que tengo. Siempre dije eso, porque
si no digo eso, ahí sí estoy loco
Speaker 10 (44:01):
Pero llamar la atención ya no está dentro de los
planes de Mengano. No como antes. Sin embargo, algunos vecinos
comentan que aún lo ven disfrazado recorriendo las calles de Lanús.
Speaker 1 (44:23):
De Mengano hay pocas noticias. El año pasado presentó adelantos
de una película de ficción sobre el personaje, pero no
se ha dado fecha de estreno. Agustina Gracio es periodista
ambiental y cronista freelance. Colabora con distintos medios de Argentina
y América Latina y vive en Buenos Aires. También tiene
un programa que se transmite en streaming llamado Hilo Verde.
La música de las últimas dos historias es de Andrés Aspiri,
(44:44):
Rami Lozano y Ana Tuirán. El diseño y sonido de
las últimas dos historias es de Andrés Aspiri con música
de Ana Tuirán, Rami Lozano y Andrés. El resto del
equipo de Ramblante incluye a Paola Leán, Adriana Bernal, Aneris Casasuz,
Diego Corzo, Emilia Herbeta, Camilo Jiménez Santofimio, Germán Montoya, Samantha Proaño,
Natalia Ramírez, Lina Rincón, David Trujillo, Elsa Liliana Ulloa y
Luis Fernando Vargas. Carolina Guerrero es la CEO. Raambulante es
(45:07):
un podcast de Raambulante Studios, se produce y se mezcla
en el programa Hindenburg Pro. Si te gustó este episodio
y quieres que sigamos haciendo periodismo independiente sobre América Latina,
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raambulante.org y ayúdanos a seguir narrando la región. Raambulante cuenta
las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.