All Episodes

March 23, 2024 23 mins

En este episodio profundamente inspirador, "Bajo el Crisol de la Fe: Cuando lo que Dios Hace, No Hace Sentido", nos unimos a la Coach Ivelisse  López mientras descubrimos cómo las dificultades de la vida pueden precipitar nuestro crecimiento personal y espiritual. Sumérgete en la parábola del hijo pródigo y descubre cómo nuestras luchas más grandes pueden convertirse en testimonios poderosos. Nuestra Coach, nos guía a través de la transición de pensamiento de "¿Por qué a mí?" a "¿Para qué a mí?". Con anécdotas poderosas y sabiduría bíblica, nos insta a abordar nuestras luchas con humildad y fe, y a buscar la fortaleza de Dios en tiempos de desafíos.

Además, en este episodio nos adentramos en la historia emocionante del amor ilimitado de Dios y su paralelismo con el padre en la parábola del hijo pródigo. A través de esta exploración, tu Coach Ivelisse, destaca la importancia de reconocer nuestros errores, superar desafíos y abrir nuestros corazones a Dios. El mensaje final es de llena de esperanza y aliento, donde nos recuerda que cualquier experiencia, incluso las más difíciles, pueden tener sentido con fe y esperanza. Este episodio de "Bajo el Crisol de la Fe" es un viaje de transformación personal y espiritual que no querrás perderte.

Mark as Played
Transcript

Episode Transcript

Available transcripts are automatically generated. Complete accuracy is not guaranteed.
(00:00):
Saludos, soy tu coach Ibelis López y esto es Bajo el Crisol de la Fe,
un podcast distinto dirigido a reflexiones y propuestas espirituales que nos
alientan en los desafíos y los retos del día a día.
Music.
¿Estás lista o listo para conectar con tu parte espiritual,
con tu parte de la fe, con tu parte de enfrentar los retos y desafíos de la

(00:23):
vida para seguir buscando Buscando lo que es tu misión, tu visión,
tu propósito, conforme a la voluntad de Dios.
Esto es Bajo el Crisol de la Fe.
Saludos, te habla tu coach Ibelis López.
Y en este episodio quisiera adentrarme dentro de una de mis especialidades,

(00:47):
que es precisamente la espiritualidad.
Y en estos días he tenido, no ha sido casualidad, sino causalidad,
varios encuentros con diferentes personas quienes me han compartido su testimonio.
Amén de también uno ver las cosas que están sucediendo en nuestro día a día,
lo que sale en las noticias, tanto en nuestro Puerto Rico como en el mundo entero.

(01:10):
Y demás está decir que las cosas pues no están muy buenas.
Yo tiendo a ser sumamente positiva, pero también soy bien realista.
Y la realidad es que vemos tantos desafíos y tantos retos que están sucediendo.
Tantas personas con tantas situaciones distintas y que están en necesidad,

(01:32):
en necesidad espiritual, en necesidad emocional,
necesidad de ser escuchados, necesidad de ser comprendidos, necesidad de ser
apoyados, necesidad de sentir la misericordia de Dios sobre ellos.
Y esto me trae a la mente un libro que leí hace muchos años,

(01:54):
que se titula Cuando lo que Dios hace no hace sentido.
Y claro está, el libro gira alrededor de situaciones desafiantes en la vida,
situaciones difíciles que muchas veces no encontramos el por qué me está sucediendo esto a mí.
Entiéndase el fallecimiento de un ser querido, entiéndase una situación de divorcio,

(02:16):
un reto económico, una enfermedad, en fin,
todo este tipo de situaciones que nos caen de la nada y que nos desaciertan,
nos confunden, nos frustran, nos trauman,
porque no entendemos, no entendemos nada.
Y ahí viene la pregunta, ¿por qué a mí? ¿Por qué me está pasando esto a mí?

(02:39):
Y en muchos casos me he encontrado con personas creyentes, ¿verdad?
Creyentes en términos generales, sin entrar en ninguna religión,
que sienten y hacen la pregunta de, ¿por qué a mí que soy creyente?
¿Por qué a mí que soy cristiana, cristiano?
¿Por qué a mí que le sirvo a Dios?
Y la respuesta que a mí me surge forma de otra pregunta, ¿y por qué no a ti?

(03:05):
¿Por qué no a mí? ¿Realmente qué nos hace tan distintos o especiales que pensemos
que nuestra vida tiene que ir por ahí sin desafíos,
sin retos, todo color de rosa, todo perfecto?
Cuando es precisamente a través de los retos, a través de los desafíos,

(03:26):
a través de esos momentos de oscuridad donde hay un mayor crecimiento.
Cuando nos encontramos en medio de nuestro desierto, en medio de nuestro problema,
en medio de nuestro dolor, en medio de nuestra frustración, cuando nuestro espíritu
está quebrantado ante lo que estamos viviendo.

(03:48):
Ahí realmente es donde viene un mayor crecimiento.
La palabra de Dios dice, Él nos rompe para hacernos vasijas nuevas.
Y muchas veces es precisamente lo que nos hace falta.
Que venga ese quebrantamiento en mí, porque así puedo renovar mis fuerzas.
Puedo renovar esos dones y esos

(04:09):
talentos y puedo renovar mi vida y todo aquello que Dios quiere de mí.
Así que lejos de preguntar por qué a mí, mi invitación es a que la pregunta
que hagamos es, ¿para qué a mí?
¿Cuál es el fin, cuál es el propósito que Dios busca dentro de esta situación,

(04:30):
dentro de este reto, dentro de este dolor, dentro de estas circunstancias que estoy viviendo?
Entonces, cuando cambiamos la pregunta de por qué.
Entonces nuestra mente, nuestra alma se abre y estamos en una disposición de escuchar, de recibir,

(04:51):
de ser dóciles a esa voz del Espíritu Santo que siempre nos va a decir,
que siempre nos va a dejar saber,
que siempre nos va a guiar precisamente hacia lo que es la voluntad de Dios Padre.
Ese para qué es lo que nos va a dar las fuerzas para seguir adelante al entender

(05:11):
que es parte del propósito, que es parte de la misión.
Y Dios obra ciertamente por caminos muy misteriosos que nosotros no entendemos.
Yo tengo una frase que utilizo muchísimo y es que yo sé lo que yo quiero,
pero Dios sabe lo que yo necesito.
Así que entre lo que yo quiero y lo que yo necesito, yo prefiero recibir lo

(05:33):
que necesito. Aunque no lo entienda, aunque no lo comprenda,
aunque en el momento no lo pueda ver.
Y es que yo miro a Dios como ese padre celoso, ese padre protector,
ese padre amoroso que quiere lo mejor para sus hijos.
Y a veces lo que es mejor para sus hijos no es necesariamente lo que sus hijos quieren.

(05:56):
Y para aquellos oyentes que son padres, piensen en cuántas veces nuestros hijos
quizás nos han pedido cosas, sean materiales o sean viajes o experiencias o lo que sea.
Y nosotros dentro de nuestra madurez, dentro de nuestra capacidad,
dentro de nuestra experiencia de vida, sabemos que eso que nuestro hijo o nuestra

(06:20):
hija nos está pidiendo no es algo que ellos necesiten, no es algo que nos va
a edificar, no es algo que nos va a ayudar.
Y entonces decimos que no y no nos tiembla el pulso para decirle que no.
Inclusive a veces se ponen y pelean con nosotros y entonces nosotros ponemos
peleones con ellos también, pero lo hacemos por amor, lo hacemos porque tenemos la convicción.

(06:43):
Que ese hijo o esa hija nos está pidiendo, que quiere en ese momento,
no es lo que le conviene, no es lo que lo va a ayudar en su vida,
en su desarrollo, en su crecimiento.
Y a veces nuestros hijos nos entienden, a veces no, pero nos dejan de amarnos
y nosotros ciertamente no dejamos de amarlos a ellos.
Así que ese es el mejor ejemplo que puedo ponerles, traerles,

(07:07):
ante este tema que estamos hablando hoy. Y así mismo yo pienso que Dios Padre
actúa con nosotros mismos.
Cuando sabe que eso que queremos es algo que no nos conviene y sin temblar el pulso nos dice que no.
Aunque pataliemos, aunque nos enojemos, aunque tengamos esas peleas,

(07:28):
como digo yo, con Dios, aunque le reclamemos, pues su contestación sigue siendo que no.
Porque sabe que eso no es lo que necesitamos para seguir creciendo,
para seguir desarrollándonos, para seguir acercándonos más a él.
Y entonces, ¿cómo trabajamos nosotros dentro de nuestra humanidad,

(07:48):
dentro de nuestra imperfección, con estas situaciones que nos surgen y las miramos
como lo que Dios hace o permite no hace sentido?
Pues miren, trabajamos con ella o la invitación es a que trabajemos con ella
en primer lugar desde la humildad, reconociendo nuestra pequeñez,

(08:10):
reconociendo nuestra nada y reconociendo que Dios...
Sigue siendo Dios, pero nosotros sin Dios, sin su amor, sin su misericordia,
sin su guía, ¿quiénes somos?
Y podríamos vivir una vida sin Dios, pero ¿cómo sería esa vida? ¿De qué estaría llena?

(08:31):
¿O de qué tendríamos escasez? Así que comenzamos operando desde la humildad,
reconociendo esa pequeñez y reconociéndonos como esos niños pequeños a los pies del Padre,
reconociendo que tenemos necesidad de Él,
que necesitamos de esa guía, que necesitamos de esas fuerzas que Dios siempre

(08:54):
está dispuesto a darnos.
Y dice la palabra que nuestra habilidad es su poder el que se fortalece.
Así que cuando estemos en medio de esa oscuridad, cuando estemos en medio de
ese vacío, cuando sintamos que nuestras fuerzas ya no son suficientes,
cuando sintamos que ya no podemos más,
es el momento perfecto para caer de rodillas en oración, en alabanza y pedirle

(09:19):
a Dios que sean sus fuerzas, que sea su poder el que se fortalezca en nosotros y en nuestras vidas.
Para poder continuar viviendo ese desafío, ese reto, ese proceso que nos toca vivir.
¿Qué más debemos tener? Un corazón contrito. Un corazón contrito y arrepentido
porque muchas veces andamos por la vida alejándonos de lo que sabemos que Dios quiere para nosotros.

(09:45):
Muchas veces andamos por la vida, como decía un sacerdote que conozco y compartí
con él hace mucho tiempo, y me decía, a veces andamos como reces,
por ahí, nos tiramos donde quiera,
no nos acordamos de darle gracias a Dios, no nos acordamos de mirar hacia el
cielo, no nos acordamos de que somos sus hijos.
Y si miramos las cosas que están pasando en la humanidad, vemos cuán ciertas son esas palabras.

(10:11):
Así que un corazón contrito es un corazón contrito.
Siente profundamente el haberle fallado a Dios, el haberse alejado de su presencia,
el no reconocer ni agradecer las bendiciones que tenemos día a día,
que no importa lo que estemos viviendo, siempre hay algo por cual agradecer.
Aún por los retos, aún por las pruebas, aún por las enfermedades,

(10:33):
aún por las situaciones, también podemos darle gracias a Dios cuando empezamos
a ver ese para qué. ¿Por qué?
Otra forma que debemos aceptar o asumir o abrazar es el de poder tener intimidad con Dios.
Y tener intimidad con Dios no es otra cosa que tomar ese tiempo a solas para

(10:57):
reflexionar, para orar, para hablar, para contarle a Dios lo que nos sucede.
Que Dios ciertamente lo sabe, claro que lo sabe, pero como sus hijos,
Él quiere que acudamos a Él en confianza, que podamos ir donde Él mirándolo
como ese Padre de amor y bondad que siempre está con los brazos abiertos,

(11:18):
que siempre está dispuesto a recibirnos.
Y ahí, qué mejor ejemplo que la parábola del hijo pródigo.
Ese hijo que se fue, habiéndole perdido la fortuna o la parte de la herencia
que le correspondía a su padre,
y se va por el mundo porque entendía que él sabía lo que quería,

(11:40):
que él era capaz de administrar lo que a él le correspondía porque él se lo
merecía, porque él tenía la razón, porque él sabía lo que quería.
Y este padre con mucha sabiduría y yo me imagino también que con muchísimo dolor
en su corazón porque sabía las consecuencias probablemente que su hijo iba a vivir,

(12:00):
accede a su deseo y le da la parte de su herencia y ve como este hijo se va
lejos, se va lejos de la casa, se va donde nadie lo conozca.
Porque quería vivir, o quería tener, no libertad, quería tener un libertinaje.
Vivir como le daba la gana, hacer lo que le daba la gana, sin tener que rendirle
cuentas a nadie, sin tener que dar explicaciones.

(12:23):
Y no es hasta que el mundo mismo le da con sudor a realidad en la cara a este
hijo que gastó su dinero, que gastó su fortuna, que vio que el valor que le
daban los demás era por lo que él tenía, por el dinero.
No era por lo que él era, no era por su esencia como ser humano,
no era porque él era un hijo de Dios también, sino simple y llanamente por su dinero,

(12:47):
por su estatus, porque tenía para irse a vacilar, como dice la palabra,
para estar metido en bebidas con mujeres,
haciendo y deshaciendo.
Y cuando este hijo se ve solo, se ve sin nada, absolutamente nada,
él recuerda cómo era su vida en la casa de su padre.

(13:09):
Es más, va más allá y recuerda cómo vivían los siervos de su padre,
que en esos momentos vivían mil veces mejor que él, que no tenía nada.
Y ante ese proceso de humildad, ante ese proceso de reconocerse,
ante ese proceso de ese corazón contrito,

(13:30):
ante ese proceso de intimar con Dios, es que este hijo pródigo se reconoce y
dice, caramba, yo voy a volver a la casa de mi padre.
Pero fíjense si realmente había un arrepentimiento real, que él no va con la
soberbia ni con el ego de que yo regreso a la casa de mi padre a hacer lo que a mí me da la gana. No.

(13:53):
Él regresa con la esperanza de poderle decir a su padre que lo reciba como un
jornalero, como un trabajador, como un servidor más para por lo menos tener
donde comer, donde dormir.
Y habiendo realizado esta introspección en su vida, habiendo meditado y habiendo
aceptado su falla, su error, lo próximo que hace es que toma acción afirmativa.

(14:20):
No se quedó en su dolor, no se quedó en su pena, no se quedó en su quebrantamiento,
sino que se levantó y tomó acción afirmativa y se dirige a la casa de su padre.
Y continúa esta parábola narrándonos cómo cuando este hijo va llegando a la hacienda de su padre,

(14:44):
su padre desde lejos lo divisa y se da cuenta que ese es su hijo.
Ese es el hijo que él tanto ama, ese hijo que se había ido,
ese hijo que estaba muerto, muerto ante la verdadera vida porque vivía sumido
en el mundo, pero que ahora estaba vivo porque regresaba a la casa de papá.
¿Y cuál fue la alegría, cuál fue el gozo de ese padre?

(15:08):
Y vuelvo otra vez y te repito, querido oyente, ponte en posición de papá,
de mamá y piensa cómo tú te sentirías si ese hijo querido, ese hijo amado,
esa hija amada vuelve a tu brazo, vuelve donde ti.
Pues claro que vas a tener un corazón lleno de alegría claro
que te vas a regocijar así como lo hizo este padre de esta parábola y este hijo

(15:32):
cuando llega que no tuvo que llegar a la hacienda porque cuenta la parábola
que el padre sale a su encuentro sale a recibirlo de la misma manera que Dios
sale a recibirnos a cada uno de nosotros sale a nuestro encuentro es más,
se hace el encontradizo para que tú y yo podamos conectar con él.
Entonces, cuando este hijo se encuentra con su padre, él ejecuta la decisión

(15:55):
que había tomado y dice la palabra que él le dice, padre,
he pecado contra el cielo y contra ti, no merezco llamar mi hijo tuyo,
trátame como a uno de tus jornaleros.
Y ahí está una vez más ese espíritu de humildad, ese espíritu de un corazón
contrito que nunca es rechazado por Dios.

(16:15):
¿Y cuál es la respuesta del padre? Vamos a hacer una fiesta, vamos,
pónganle los zapatos, cálcenlo, vístanlo, pongan el anillo, vamos a hacer una
fiesta, vamos a matar el mejor ternero que tenga porque mi hijo ha vuelto a la vida.
Y hay una celebración, hay un regocijo, hay una felicidad, porque aquello que

(16:38):
estaba perdido ha sido rescatado.
Aquello que pensaba que ya no tenía vuelta atrás, es todo lo contrario,
regresa. Y así mismo es Dios con nosotros.
¿Cuánta alegría hay cuando nosotros abrimos nuestro corazón nuevamente a Dios?

(16:59):
Cuando conectamos con Él, cuando sabemos hablarle, cuando sabemos pedirle,
cuando nos arrepentimos, aún
en medio del quebranto, aún en medio del desafío, aún en medio del reto.
Y entonces ese corazón de Dios se alegra porque está presto a recibirnos con
esos brazos abiertos esos brazos llenos de amor, llenos de misericordia.

(17:21):
Y en mi experiencia de vida, si hay algo que le falta o nos falta a nosotros
en este mundo es saber volver a los brazos del Padre,
es saber reconocer nuestras limitaciones es saber reconocer las cosas que estamos viviendo,
el para qué las estamos viviendo y poder abrazarlas porque es que van a conectarnos

(17:45):
con lo que es nuestra misión, con lo que es nuestro propósito.
Y por otro lado también es que tengamos la sensibilidad y la empatía de poder
mirar hacia el lado y saber que mi problema, que mi enfermedad,
que mi quebranto, que lo que yo estoy viviendo no es el fin del mundo.
Que si yo miro hacia atrás o si miro hacia el lado voy a poder ver a otros seres

(18:07):
que están iguales o peor que yo, porque tengo vida, porque estoy vivo,
porque aún hay oportunidades para cambiar la historia de mi vida.
Y entonces esa oscuridad empieza a disiparse, esas tinieblas empiezan a disiparse
y empezamos a poder ver las cosas con mayor claridad.

(18:29):
Empieza a entrar la luz a nuestra vida y con esa luz viene esa claridad mental
que nos va a permitir ir a lo próximo.
A pesar del quebranto, a pesar del desafío o el.
Fíjense en que no estoy hablándoles de una varita mágica donde todos nuestros

(18:50):
problemas se van a resolver.
No, estoy hablando de poder vivir en verdadera aceptación con aquello que nos corresponde vivir.
Y en la medida que nosotros vivamos en esa aceptación, nuestra vida va a ser mejor.
Nuestra vida va a ser más plena y por ende nos vamos a sentir más felices.

(19:12):
Vamos a tener menos ansiedad, menos estrés.
Vamos a ir pudiendo botar esas pastillas de las que dependemos o estar metido
en sesión tras sesión tras sesión con psiquiatras, con psicólogos,
que no está mal, no estoy diciendo que esté mal,
pero si nos convertimos en que para poder vivir dependemos de eso,

(19:36):
entonces caemos en una codependencia porque no estamos creciendo,
no estamos desarrollándonos.
Así que, queridos oyentes, la vida ciertamente es un desafío,
la vida ciertamente es un reto, y no hay perfección, porque somos humanos,
somos, y lo he repetido en episodios anteriores, somos perfectamente humanos

(19:58):
y perfectamente imperfectos.
Y día a día nos debemos levantar buscando caminar hacia esa excelencia de vida
que eventualmente nos puede llevar a una perfección, pero no una perfección exigida,
no una perfección que busquemos con el látigo encima,

(20:18):
castigándonos y exigiéndonos. No, no, no, no.
Es la perfección que viene de sentirnos amados, de sentirnos bendecidos,
de vivir una vida en gratitud, de vivir una vida con esperanzas y sobre todo
de vivir una vida haciendo luz para otros.
Que otros puedan ver nuestras experiencias, ver nuestra vida y puedan ver a

(20:40):
Dios a través de nosotros. De eso es que se trata, mis queridos oyentes,
estos retos y estos desafíos que vivimos.
Que no importa cuán fuerte sea la situación, si tenemos a Dios o tenemos todo.
Porque como les dije al principio, Dios sin ti y sin mí sigue siendo Dios. Dios.

(21:01):
Sin embargo, ¿quiénes somos tú y yo sin Dios en nuestras vidas?
Personalmente les puedo dar testimonio de que cuando vivimos una vida de la mano de Dios,
hay verdadera felicidad, hay verdadero gozo, hay verdadero crecimiento,
a pesar y aún en medio de los desafíos y de las adversidades y de las tribulaciones.

(21:24):
Y es que todo cobra sentido cuando lo miramos a la luz de la fe y a la luz de la esperanza.
Así que, queridos oyentes, yo te invito a que abras tu corazón,
a que escudriñes el para qué de lo que estás viviendo.
¿Qué está buscando Dios en tu vida? ¿Qué está buscando Dios de ti?

(21:45):
Medio de lo que estás viviendo. Y yo te garantizo que cuando tú empieces a preguntarle
a Dios el para qué, cuando tú empieces a abrir tu corazón y tu mente y tu alma,
muchas cosas en ti van a cambiar.
Y esto que es hoy tu gran tormenta, tu gran desafío, tu gran reto,

(22:06):
cuando lo proceses bajo el crisol de Dios,
se va a convertir en tu mayor testimonio, en tu mayor victoria,
en tu mayor logro y tu mayor crecimiento.
Claro está, si así tú lo permites. Queridos,
yo les deseo que realmente puedan abrir sus corazones y puedan sentir lo maravilloso

(22:30):
que viene cuando uno vive una vida al amparo de Dios y al amparo de su voluntad.
Espero que este episodio, y confío que este episodio, muy distinto a todos los demás,
te haya servido, te haya llenado, haya llegado a ti en el momento ideal que
necesitabas escucharlo y que te sirva de bien y sobre todo que sea para gloria de Dios.

(22:55):
Esto ha sido todo por hoy. Anótalo, abrázalo, vívelo.
Se despide tu coach Ibelis López. Hasta la próxima.
Advertise With Us

Popular Podcasts

Stuff You Should Know
Dateline NBC

Dateline NBC

Current and classic episodes, featuring compelling true-crime mysteries, powerful documentaries and in-depth investigations. Follow now to get the latest episodes of Dateline NBC completely free, or subscribe to Dateline Premium for ad-free listening and exclusive bonus content: DatelinePremium.com

The Burden

The Burden

The Burden is a documentary series that takes listeners into the hidden places where justice is done (and undone). It dives deep into the lives of heroes and villains. And it focuses a spotlight on those who triumph even when the odds are against them. Season 5 - The Burden: Death & Deceit in Alliance On April Fools Day 1999, 26-year-old Yvonne Layne was found murdered in her Alliance, Ohio home. David Thorne, her ex-boyfriend and father of one of her children, was instantly a suspect. Another young man admitted to the murder, and David breathed a sigh of relief, until the confessed murderer fingered David; “He paid me to do it.” David was sentenced to life without parole. Two decades later, Pulitzer winner and podcast host, Maggie Freleng (Bone Valley Season 3: Graves County, Wrongful Conviction, Suave) launched a “live” investigation into David's conviction alongside Jason Baldwin (himself wrongfully convicted as a member of the West Memphis Three). Maggie had come to believe that the entire investigation of David was botched by the tiny local police department, or worse, covered up the real killer. Was Maggie correct? Was David’s claim of innocence credible? In Death and Deceit in Alliance, Maggie recounts the case that launched her career, and ultimately, “broke” her.” The results will shock the listener and reduce Maggie to tears and self-doubt. This is not your typical wrongful conviction story. In fact, it turns the genre on its head. It asks the question: What if our champions are foolish? Season 4 - The Burden: Get the Money and Run “Trying to murder my father, this was the thing that put me on the path.” That’s Joe Loya and that path was bank robbery. Bank, bank, bank, bank, bank. In season 4 of The Burden: Get the Money and Run, we hear from Joe who was once the most prolific bank robber in Southern California, and beyond. He used disguises, body doubles, proxies. He leaped over counters, grabbed the money and ran. Even as the FBI was closing in. It was a showdown between a daring bank robber, and a patient FBI agent. Joe was no ordinary bank robber. He was bright, articulate, charismatic, and driven by a dark rage that he summoned up at will. In seven episodes, Joe tells all: the what, the how… and the why. Including why he tried to murder his father. Season 3 - The Burden: Avenger Miriam Lewin is one of Argentina’s leading journalists today. At 19 years old, she was kidnapped off the streets of Buenos Aires for her political activism and thrown into a concentration camp. Thousands of her fellow inmates were executed, tossed alive from a cargo plane into the ocean. Miriam, along with a handful of others, will survive the camp. Then as a journalist, she will wage a decades long campaign to bring her tormentors to justice. Avenger is about one woman’s triumphant battle against unbelievable odds to survive torture, claim justice for the crimes done against her and others like her, and change the future of her country. Season 2 - The Burden: Empire on Blood Empire on Blood is set in the Bronx, NY, in the early 90s, when two young drug dealers ruled an intersection known as “The Corner on Blood.” The boss, Calvin Buari, lived large. He and a protege swore they would build an empire on blood. Then the relationship frayed and the protege accused Calvin of a double homicide which he claimed he didn’t do. But did he? Award-winning journalist Steve Fishman spent seven years to answer that question. This is the story of one man’s last chance to overturn his life sentence. He may prevail, but someone’s gotta pay. The Burden: Empire on Blood is the director’s cut of the true crime classic which reached #1 on the charts when it was first released half a dozen years ago. Season 1 - The Burden In the 1990s, Detective Louis N. Scarcella was legendary. In a city overrun by violent crime, he cracked the toughest cases and put away the worst criminals. “The Hulk” was his nickname. Then the story changed. Scarcella ran into a group of convicted murderers who all say they are innocent. They turned themselves into jailhouse-lawyers and in prison founded a lway firm. When they realized Scarcella helped put many of them away, they set their sights on taking him down. And with the help of a NY Times reporter they have a chance. For years, Scarcella insisted he did nothing wrong. But that’s all he’d say. Until we tracked Scarcella to a sauna in a Russian bathhouse, where he started to talk..and talk and talk. “The guilty have gone free,” he whispered. And then agreed to take us into the belly of the beast. Welcome to The Burden.

Music, radio and podcasts, all free. Listen online or download the iHeart App.

Connect

© 2026 iHeartMedia, Inc.