Episode Transcript
Available transcripts are automatically generated. Complete accuracy is not guaranteed.
Speaker 2 (00:07):
El 3 de junio del año 2011, en Bloomington, Indiana, una joven
de tan solo 20 años desaparece sin dejar rastro. Su nombre
era Lauren Elizabeth Spearer. Era estudiante de segundo grado en
la Universidad de Indiana. Apasionada y socialmente activa y con
grandes planes por delante. Aquella madrugada, tras una noche de fiesta,
(00:32):
Lauren caminó sin zapatos por una calle del campus y
simplemente se desvaneció. Este es un caso enigmático en el
que los hechos conocidos conviven con vacíos que persisten. Y
más de 14 años después, Lauren sigue siendo una presencia ausente, recordada,
(00:55):
esperada y sobre todo no olvidada. Bienvenidos a un nuevo
episodio de Dosier Criminal. Aquí cada caso es más que
un crimen. Es una historia marcada por el misterio, el
silencio y verdades que esperan ser contadas. Si te gusta
este contenido, suscríbete y deja tu like. Así me ayudas
(01:17):
a seguir dando voz a quienes ya no pueden hablar.
Mi nombre es May García y estáis escuchando Dosier Criminal.
Lauren Spierer nació el 17 de enero de 1991 en Nueva York.
Era hija de Charlene y Robin Spierer. Fue siempre una
(01:40):
estudiante destacada. Se graduó con honores en el año 2009 y
se inscribió en la Universidad de Indiana, donde estudiaba marketing
de moda. Era amiga, entusiasta y activa en la comunidad
judía del campus. y con una sensibilidad social marcada. Pasó
(02:03):
una parte de su vida en un programa de voluntariado
en Israel. Con sus características de 1,50m de altura, cabello
rubio y ojos azules, se ganó el apodo cariñoso de
Lala entre el grupo de amigos cercano. Su vida era
la típica de una estudiante universitaria con sueños de futuro.
(02:26):
Combinaba sus estudios con tertulias con amigos y fines de
semana de fiesta. La relación con su novio, Jesse Wolf,
era cercana. Él no estaba presente aquella noche, pero su
ausencia es parte del nudo que enreda la investigación. El 2
(02:48):
de junio del año 2011... Era una noche de verano. Las
calles estaban llenas de estudiantes, celebrando el cierre del semestre
y las siestas improvisadas que marcaban el pulso de una
ciudad joven y ruidosa. Lauren tenía 20 años, no era una excepción.
Había terminado sus exámenes y esa noche tenía ganas de salir.
(03:13):
se puso un top blanco, sin mangas, unos pantalones negros
y dejó su teléfono móvil y su cartera en su
apartamento antes de salir. Eso en principio no parecía extraño,
ya que iba a encontrarse con amigos y con gente
de confianza. Pero esa decisión marcaría una diferencia crucial en
(03:36):
las horas siguientes. Poco después de la una y media
de la madrugada, Lauren entró en el bar Kilroy Sport
con Corey Rosman, un compañero de fiesta habitual. Ella ya
había consumido algo de alcohol, probablemente en un apartamento previo,
(03:56):
y aunque en apariencia seguía siendo una noche común, algo
no estaba bien. Lauren tenía una enfermedad cardíaca hereditaria, el
síndrome del cute largo. que es una enfermedad que afecta
al ritmo cardíaco, sobre todo si se combinan medicamentos como
(04:17):
clonazepam con alcohol o estimulantes. Esto no era un detalle menor,
pero esa noche nadie parecía estar pendiente de ello. A
las 2 y 27 de la mañana, la cámara de seguridad del
bar registró a Lauren saliendo del local. Iba descalza, había
perdido los zapatos en una especie de patio de arena
(04:40):
interior del propio bar. Tampoco llevaba con ella el teléfono,
ni la cartera, ni sus llaves. Corey Rossman la acompañaba
y sostenía su bolso. Después de salir del bar, Ambos
caminaron en dirección a los apartamentos donde Rosman vivía con
(05:01):
otros compañeros. El trayecto duró unos minutos y en el
camino un estudiante llamado Zatch se cruzó con ellos. Notó
que Lauren caminaba con dificultad, desorientada. Le preguntó si necesitaba ayuda.
Ella contestó que no. Alrededor de las dos y media
(05:24):
de la madrugada, Lauren entró con Rossmann en su apartamento. Allí,
según los testimonios, ocurrió un altercado. Un compañero de Lauren,
posiblemente el novio de una de sus amigas, discutió con Rossmann,
le dio un golpe en la cara y, según Rossmann,
le causó una pérdida de memoria parcial. A partir de ahí,
(05:48):
los recuerdos que él tiene de esa noche son difusos.
Dice que no sabe qué pasó con Lauren después, aunque
algunos testimonios lo contradicen. En cualquier caso, desde ese punto,
la secuencia se vuelve más confusa. Se sabe que Lauren
vomitó dentro del edificio y que fue ayudada por Mike,
(06:11):
otro conocido. Él la acompañó hasta la salida y afirma
haberla visto irse con Rossman. Pero aquí es donde entra
en juego Jay, un amigo de ambos, que vivía a
unas pocas calles. Según Mike, Rossman decidió llevar a Lauren
(06:31):
al apartamento de Jay. En su testimonio, Jay afirma que
Lauren llegó desorientada, que estaba inestable y que él insistió
en que se fuera a dormir. La conversación fue breve.
Él no la acompañó. Dijo que la vio salir de
su apartamento alrededor de las cuatro y media de la madrugada.
(06:54):
Esa fue oficialmente la última vez que alguien vio a
Lauren con vida. El punto en el que desaparece del
radar es entre las 4.30 y las 4.35 de la madrugada. Las
cámaras de seguridad que la habían captado caminando por la
ciudad en momentos anteriores ya no registran su presencia. Y
(07:18):
Laure ya no volvió a su casa, ni recogió su teléfono,
ni su bolso, ni sus llaves. Pero a mediodía, el
personal del bar, Kilroy, llamó al número de contacto que
figuraba en su documentación. Respondió Jesse, el novio de Lauren.
Fue él quien notificó la desaparición a la policía, poco
(07:40):
después de las 2 de la tarde. El informe inicial fue
frío y genérico. Persona desaparecida, estudiante universitaria, última vez vista
en la madrugada del 3 de junio, sin pertenencias. Pero a
medida que las horas avanzaban, el caso comenzó a mostrar
(08:01):
sus grietas. No sólo por la falta de pistas, sino
porque las personas que la acompañaron esa noche ofrecieron versiones contradictorias,
incompletas o directamente evasivas. Y porque el corazón de un
campus universitario plagado de cámaras, testigos, vecinos y luces Nadie
(08:23):
supo explicar qué ocurrió con Lauren entre las 4.30 de la
madrugada y las horas siguientes. Fue una noche que empezó
como tantas otras. Una joven que sale a celebrar el verano,
confiada y rodeada de gente conocida. Una sucesión de pasos
(08:43):
entre apartamentos, calles y bares. Pero esa secuencia tan común
se interrumpe bruscamente. Y en ese silencio, y en esa rendija,
es por donde se escapa la certeza y comienza el
verdadero misterio. La desaparición de una persona no siempre genera
(09:06):
una alarma inmediata. A veces se asume que alguien ha
pasado la noche en otro lugar, que volverá más tarde,
que ha perdido el móvil o simplemente que necesita tiempo.
Pero en el caso de Laure, algo se sentía extraño
desde el principio. La primera persona que notó que algo
no encajaba fue su novio. Jesse no había salido con
(09:30):
Laura en la noche anterior. Se habían mensajeado poco antes
de que ella entrara en el Kilroy. Él sabía que
ella iba a ir con amigos, que bebería y también
era conocedor de su problema cardíaco. No se alarmó de
inmediato cuando no recibió respuesta por la mañana. Pero cuando
(09:51):
recibió la llamada del personal del bar informándole de que
estaba allí su bolso y su teléfono, sin que nadie
hubiera pasado a recogerlo, es cuando Jesse supo que algo
no iba bien. Ese mismo viernes, día 3 de junio, Jesse
contactó con las amigas de Lauren y comprobó que ninguna
(10:14):
tenía noticias de ella. Nadie la había visto desde la madrugada.
Incluso algunas no sabían que no había vuelto a su casa.
La respuesta de la familia fue inmediata. Charlene y Robin,
los padres de Lauren, vivían en Nueva York. Cuando recibieron
(10:35):
la llamada de Jesse y luego hablaron con la policía,
no lo dudaron. Tomaron el primer vuelo y esa misma
noche llegaron a Indiana. Desde ese momento, se quedarían allí
durante semanas, en un hotel cercano, junto a los investigadores.
(10:55):
La policía tomó el caso con seriedad desde el principio.
Había antecedentes en la zona de desapariciones breves, relacionadas con
excesos nocturnos o situaciones voluntarias. Pero este caso era diferente.
Lauren había desaparecido sin llevar ni el móvil ni las llaves.
No había indicios de que quisiera alejarse voluntariamente. Era vulnerable
(11:19):
desde el punto de vista físico y, según sus padres,
no tenía antecedentes de fugas ni problemas emocionales severos. Todo
apuntaba a que algo había sucedido esa madrugada y que
su entorno más cercano era la clave para entenderlo. Durante
(11:41):
las primeras 48 horas, se interrogó a todos los jóvenes que
estuvieron con ella la noche anterior. Corey Rossman, Mike Bette
y Jay. Ninguno fue acusado formalmente. Todos prestaron declaración voluntaria.
Pero desde el inicio, algo en sus testimonios generaba dudas.
(12:05):
Corey Rosman, por ejemplo, aseguró haber recibido un golpe dentro
del edificio de sus apartamentos y dijo no recordar nada
de lo que ocurrió después. Ese punto fue confirmado por
otros testigos. Pero dejaba una zona ciega en el relato.
Según su versión, no sabía cómo había vuelto a su
(12:26):
apartamento ni qué hizo Lauren después de que él perdiera
el conocimiento. Por su parte, Mike contradijo ligeramente esa versión.
Dijo haber ayudado a Lauren después del altercado, haberla visto
vomitar en el pasillo y que finalmente ella decidió seguir
su camino junto con Corey. Jay afirmó recibir a Lauren
(12:55):
en su apartamento cerca de las 4 de la madrugada, que
ella quería continuar la noche. que incluso intentó llamarla para
que se quedara, pero que finalmente salió caminando sola. Dijo
haberla visto desde la ventana mientras se alejaba, descalza y
en dirección a la avenida. Ese, según él, fue el
(13:19):
último momento en el que alguien la vio. Desde el
punto de vista de la investigación, ninguna de estas versiones
podría ser verificada de manera rotunda. No había imágenes de
cámaras que registraran a Laure después de las 2.50 de la mañana,
cuando aparece en un callejón cercano a los apartamentos de
(13:43):
Rossman caminando descalza. Las cámaras de la zona no captaron
su presencia. En la esquina donde dijo Jay, Era como
si en cuestión de minutos una joven saludable, visible y
rodeada de gente se hubiera disuelto en el aire. En paralelo,
(14:05):
la policía comenzó a revisar grabaciones de cámaras de seguridad
de negocios cercanos, cámaras de tráfico, registros de autobuses y
taxis y cualquier material que pudiera ayudar a reconstruir los
pasos de Lauren. El campus fue peinado varias veces, se
(14:26):
rastrearon los alrededores de los apartamentos y en especial el
área del río y los descampados del norte de la ciudad.
Voluntarios comenzaron a unirse a la búsqueda, compañeros de universidad, vecinos,
desconocidos que habían escuchado la noticia y las redes sociales
(14:46):
se llenaron de imágenes con el rostro de Lauren. Se
creó una página oficial en Facebook. y se compartieron actualizaciones constantes.
Pero cada día que pasaba sin noticias, se volvía más inquietante.
No había rastro físico, ni una prenda, ni una señal
(15:07):
de lucha, ni una pisada sospechosa, nada. Y lo más
desconcertante era que en una ciudad universitaria, densamente poblada, con cámaras,
faroles y movimientos incluso de madrugada, Nadie más viera ni
oyera nada. En cuestión de dos horas, entre las dos
(15:28):
y media y las cuatro y media de la madrugada,
los registros se interrumpían. Y entre esos silencios aparecían contradicciones
sutiles en los relatos de los implicados. Ninguno de los
tres jóvenes que estuvieron con ella esa noche fueron considerados
sospechosos formalmente. Pero con el paso del tiempo y a
(15:52):
medida que la familia Speeder comenzó a expresar públicamente sus dudas,
las sospechas sobre el entorno de Lauren se volvieron cada
vez más presentes en la opinión pública. Jesse, el novio,
nunca fue considerado parte del grupo de riesgo. Estaba en casa,
ajeno a los hechos. Pero el grupo de amigos, de
(16:15):
la fiesta y los apartamentos cercanos... Aquellos con los que
Lauren estuvo bebiendo, caminando y finalmente desapareciendo, quedaron marcados por
un halo de sospecha que todavía hoy no se ha disipado.
La mañana del 4 de junio, la ciudad ya era otra.
(16:36):
Las autoridades habían activado recursos de búsqueda a gran escala.
Se imprimieron miles de folletos con la imagen de Lauren.
Se coordinaron equipos de rastreo con perros. Se ofrecieron recompensas
por información. Los medios nacionales ya habían hablado del caso.
Y sin embargo, seguíamos en el mismo punto. Una joven
(17:00):
desaparecida sin testigos, sin evidencias forenses y sin una explicación convincente.
Era el inicio de una búsqueda que no terminaría en días,
ni en semanas, ni en meses. Pero también para muchos
fue el momento en que comenzó otra desaparición, la de
(17:22):
la confianza en los relatos. Porque una cosa estaba clara
desde el principio. Aquella noche alguien sabía más de lo
que decía. Desde el primer día, la policía actuó con rapidez.
Se revisaron cámaras de seguridad en negocios cercanos. taxis, autobuses
(17:43):
y tráfico. Se patrullaron calles, descampados, y se organizaron equipos
con perros de rastreo. Una semana después, en áreas rurales,
incluso se buscó en el vertedero de la localidad, donde
se analizaron más de 4.100 toneladas de basura, sin encontrar indicios.
(18:06):
Mientras tanto, se interrogó varias veces a los tres hombres
que estuvieron con ella aquella madrugada. Corey sostuvo que su
memoria se había interrumpido tras recibir un golpe. Sin embargo,
más tarde se reveló que hizo llamadas desde el teléfono
de Jay a un amigo del instituto aproximadamente a las 3
(18:26):
de la madrugada, lo cual sugiere que su conciencia era
más activa de lo que él había dicho. Michael indicó
que encontró a Lauren vomitando y en estado grave dentro
del apartamento. pero que a pesar de ello, ella insistió
en regresar sola a su casa. Michael nunca la acompañó
(18:47):
más allá de la puerta. Más tarde, llamó Jay para
pedirle ayuda. Jay recibió a Lauren alrededor de las tres
y media de la madrugada y notó que tenía un
golpe debajo de su ojo, pero no hubo explicación de
cómo lo obtuvo. De ahí en adelante, las versiones son contradictorias.
(19:11):
Jay afirmó haber visto a Lauren salir del apartamento hacia
las cuatro y media de la madrugada. Describió una figura
caminando hacia el sur, pero no hay vídeos ni testigos
que corroboren ese momento. Los investigadores avanzaron profundamente. pese a
(19:33):
las contradicciones en obtener resultados. Se publicaron imágenes de un
camión blanco visto dos veces en esa zona en la madrugada,
con un objeto voluminoso en la caja que algunos interpretaron
como un posible cuerpo. La policía identificó al propietario y
rápidamente lo descartó como sospechoso. En redes sociales y foros
(20:00):
se acumulaban las teorías Algunos sugerieron que la combinación de alcohol,
cocaína y clorazepam con su condición cardíaca pudo causarle una
sobredosis fatal y que los chicos habrían entrado en pánico
y ocultado los hechos. Esta hipótesis nació de rumores y
(20:21):
del testimonio de un preso llamado Corey, quien afirmó haber
presumido conocer a quienes hicieron eso. Según contó un compañero
de celda, pero no hay pruebas verificables y esa versión
alimentó aún más la desconfianza. Cuando habían pasado cinco años
(20:41):
desde la desaparición, los Speeder habían recibido más de 3.000 pistas,
pero solo unas 100 se consideraron accionables. Se ofreció una recompensa creciente.
Tiendas y carteles cubrieron la ciudad y se lanzó un
sitio web para reunir datos. Y aún así Las piezas
(21:03):
decisivas nunca llegaron. En junio del año 2013, la madre y
el padre de Lauren demandaron a Corey, a Mike y
a Jay por negligencia en el cuidado de su hija,
al suministrarla alcohol cuando estaba visiblemente ebria. En el año 2015,
(21:23):
la demanda fue rechazada en apelación. El juez indicó que
no había evidencia suficiente para probar una cadena casual directa
Con los años, la ciudad se cansa, las fuerzas se
desmoralizan y la familia mantiene la lucha. La policía rechazó
(21:43):
liberar más vídeos de seguridad o compartir ciertos detalles. Las
teorías siguieron multiplicándose entre sobredosis accidental, intervención de extraños en
la calle o encubrimiento por parte del grupo. En foros
se cuestionó seriamente por qué no se había hecho polígrafo
(22:04):
completo o qué pasó dentro del apartamento esa madrugada. Hoy,
más de una década después, el caso permanece abierto. La
familia sigue exigiendo que se liberen las grabaciones y que
terceros que pudieran saber algo se atrevan a hablar. Las
(22:27):
autoridades cerraron gradualmente los centros de búsqueda activa a finales
del año 2011. Se siguió recibiendo pistas, pero sin hallazgos relevantes.
Y un cuerpo fue recuperado en el río Falk Creek,
pero horas después fue descartado. En el año 2015 surgió otra
(22:50):
línea potencial. El caso de Hannah Wilson, otra estudiante de
la Universidad de Indiana que desapareció tras visitar Kilroy. Aunque
Daniel Messel fue culpado por la muerte de Wilson, la
policía indagó si existía una conexión con la desaparición de Laurie.
Tras el análisis, se concluyó que no había vínculo entre
(23:13):
ambos casos. En el año 2016, el FBI y la policía
local llevaron a cabo una redada en Indiana, en una
propiedad vinculada a Justin Ward, un delincuente sexual convicto. Utilizaron
perros y excavaron un granero. Además, remolcaron un camión blanco
(23:37):
asociado a la propiedad. Al día siguiente, repitieron la acción
en otra casa vinculada a su familia. no se encontraron evidencias.
En mayo del año 2024 se publicó un libro basado en
miles de páginas de documentos policiales, entrevistas reabiertas y material
(24:02):
no divulgado públicamente. Cohen relató cómo Corey hizo una llamada
a las 3 de la madrugada y contactó a una mujer.
Su madre confirmó luego que Corey la había advertido sobre
hablar del caso porque el FBI escuchaba. Se señalan inconsistencias
(24:25):
evidentes en entrevistas iniciales y revela que muchos testigos nunca
fueron consultados y critica la ausencia de cooperación entre policías
estatales y agentes privados contratados por la familia. Durante más
(24:45):
de una década, una joven de apenas 20 años, estudiante de diseño,
con una vida entera por delante, desaparece en una ciudad
universitaria del medio oeste estadounidense. Tras una noche que parecía
no tener nada extraordinario. Desde entonces, ni un solo día
(25:06):
ha pasado sin que su familia, especialmente su madre, mantenga
activa la búsqueda, la memoria y la exigencia de la verdad.
Lo que sí hay es una serie de interrogantes que
han resistido al tiempo. Preguntas como¿ qué ocurrió realmente entre
las cuatro y media y las cinco y media de
(25:27):
la madrugada del 3 de junio del año 2011?¿ Por qué nadie
vio ni escuchó nada?¿ Y por qué los últimos hombres
que la vieron viva han dicho tan poco o han
mantenido versiones contradictorias?¿ Por qué nadie, ni siquiera después de
tantos años, ha dado un paso al frente con una
(25:49):
nueva información? En muchas de las desapariciones, con el tiempo
aparece una pista, un objeto, un resto, algo que permite
reconstruir al menos parte de la historia. Pero en este
caso no ha sido así. La ausencia fue absoluta. Y
eso es quizá lo que hace más insoportable su peso.
(26:13):
No hay nada tangible sobre lo que hacer duelo, ni
certeza con la que hacer justicia. Solo hay una fecha,
un nombre y una imagen fija. La figura de Lauren
se ha convertido en símbolo del dolor de los padres
que buscan, de la fragilidad de la seguridad en los
espacios juveniles, de los límites del sistema judicial cuando no
(26:36):
hay pruebas materiales y del vacío que deja no solo
la muerte, sino el no saber. Tal vez, como ha
dicho su madre en una entrevista reciente, la respuesta no
está ya en la justicia formal, sino en el acto
humano de recordar, de seguir preguntando, de no resignarse al olvido.
(26:59):
Porque cuando una comunidad o una sociedad se niega a
aceptar que una persona simplemente desaparezca, entonces, aunque el caso
esté sin resolver, no está cerrado. Hasta aquí el episodio
de hoy. Si te ha gustado, suscríbete y comparte este
(27:20):
espacio con quienes creen que estas historias merecen ser contadas.
Gracias por acompañarme y nos vemos en el siguiente episodio
de Dosier Criminal. Pero recuerda que mientras falte una respuesta,
la historia no ha terminado.