Episode Transcript
Available transcripts are automatically generated. Complete accuracy is not guaranteed.
Speaker 2 (00:01):
Te cuento una historia curiosa. En el siglo pasado, un
psicólogo llamado Henry Harlow hizo un experimento con monos. Les
puso delante un artefacto raro, un artefacto en el que
había que sacar un pasador, mover una bisagra, en fin,
algo que sinceramente no servía para nada, un artefacto sin
ningún tipo de finalidad. Y no había premio por resolverlo
(00:24):
y no había castigo si no lo hacían, simplemente lo
dejó ahí. Y los monos se pusieron a trastear con
este artefacto hasta que lo resolvieron. Pero lo que dejó
descolocado a este investigador no fue que lo pudieran resolver.
Fue la actitud de los monos. Se lo estaban pasando bien.
(00:44):
Y esto era raro porque hasta ese momento se pensaba
que nos movían básicamente dos cosas. Sobrevivir o conseguir algo.
Podría ser comer, podría ser protegernos, reproducirnos, etc. Pero ahí,
en esa actividad, no había nada de eso. Solamente había curiosidad,
ganas de entender, el placer de hacer algo bien. Entonces
(01:06):
no le encontraban explicación. Durante miles de años los seres
humanos hemos estado centrados en sobrevivir. Y es normal, ¿no?
te mueres si no te refugias te mueres pero mucho
más adelante llegó la industria las fábricas los horarios los
jefes y ahí entró el sistema de oye si haces
esto cobras si no haces esto no cobras Y no
(01:30):
era un mal sistema para trabajos simples, para trabajos repetitivos.
El tema es que hoy ya no vivimos ahí. Hoy
la mayoría de nosotros ya no trabaja empujando nada. Piensa, decide, crea,
resuelve problemas, yo qué sé. Cuando trabajas solamente por el premio,
por el sueldo, haces lo justo. Cuando trabajas porque algo
(01:52):
te mueve por dentro, no hace falta que nadie te empuje.
Ahí está la clave de lo que te quiero contar hoy.
Si quieres una vida con energía, con foco, con dirección,
no persigas solamente incentivos externos. Encuentra algo que te rete,
algo que te haga querer mejorar, aunque nadie te lo
(02:13):
pida y aunque nadie te dé nada a cambio. Porque
cuando el motor es interno, lo bueno es que ya
no vas a depender de nadie. Planteate,¿ por qué hay
gente que hace las cosas sin que nadie le obligue
o sin que nadie le empuje a hacerlas. Porque si
el dinero fuera el motor real, el único motor, nadie
haría nada si el dinero no está presente. Y sin embargo,
(02:36):
esto es algo que pasa todo el tiempo, ¿verdad? Hay
gente que está estudiando por su cuenta una cosa, hay
gente que está mejorando sus habilidades, hay gente que se
complica la vida sin que nadie se lo pida. Como
hago yo en este podcast, por ejemplo. Claro, esto no
encaja en cómo nos han explicado el trabajo. Durante muchos
años nos han vendido la idea de que tú haces
(02:58):
una cosa y el otro te da algo. No lo
haces y no te lo da. Y esto funciona para cumplir,
para estar, para fichar. Pero a veces hacemos las cosas
simplemente porque nos llama algo por dentro, porque sentimos esa necesidad.
No porque sea rentable, no porque haya alguien que te
lo haya pedido. Y eso, curiosamente, suele ser lo que
(03:22):
más valor acaba creando. Te pongo un ejemplo. Wikipedia. En
Wikipedia hay gente que comparte conocimiento gratis. ¿Vale? Claro, cuando
alguien siente que lo que hace es suyo, pues lo
hace mucho mejor.¿ Cuál es el problema? Que hemos montado
un sistema en el que nada es de nadie. Y
(03:45):
luego nos extraña que la gente no esté implicada. No
es por falta de talento, es por falta de espacio.
Cuando tú a una persona le quitas su capacidad de decisión,
la curiosidad se va detrás. Cuando todo se reduce a
cumplir un horario o unos objetivos, nadie tiene ese tiempo
de explorar y de jugar. Todos hemos vivido alguna vez
(04:06):
esa sensación, ese momento en el que estamos tan metidos
en algo que perdemos hasta la noción del tiempo, ese
estado de flujo del que te he hablado alguna vez.
No miramos el reloj y no pensamos en ningún resultado,
simplemente estamos ahí. Pues ese estado de flujo no lo
provoca el dinero, ese estado de flujo lo provoca el sentido.
Mira a un niño jugar, da igual a qué. Ese
(04:28):
niño no está pensando en si lo está haciendo bien,
no está pensando en acabar el juego, no está pensando
en nada que no sea ese juego que tiene delante.
Entonces coge una cosa y la tira y la vuelve
a coger y la monta y la desmonta y a
lo mejor hasta se aburre y cinco minutos después está
con otra cosa. Pero no hay una estrategia ahí, no
hay un plan, no hay unos objetivos, no hay unas
(04:51):
recompensas y aún así esa actividad está generando una energía brutal.
Pasamos horas persiguiendo cosas que nos han impuesto otros y
a lo mejor tenemos que plantearnos el perseguir cosas que
nos imponemos nosotros mismos. Como los niños que están todo
el rato durante muchas horas persiguiendo cosas absurdas desde el
(05:13):
punto de vista de un adulto o intentándose subir donde
no pueden o repitiendo lo mismo una y otra vez.
sin que nadie les pague por ello, sin que nadie
les aplauda por hacerlo. Simplemente son cosas que les salen solas,
que les nacen y que les hacen disfrutar. Claro, aprendemos
a estudiar para la nota, aprendemos a trabajar por un sueldo,
(05:35):
aprendemos a esforzarnos para que alguien nos diga algo bonito.
Es muy cómodo. El problema es lo que se va
quedando por el camino. Se te va quedando por el
camino las ganas de probar cosas, de complicarte, de hacer
algo solamente porque sí. Quizás, quizás, hemos quitado demasiado espacio,
(05:56):
hemos quitado juego, hemos quitado el margen para equivocarnos sin
que pase nada. Porque cuando te dicen, si haces esto,
cobras esto, a lo mejor nuestra cabeza deja de mirar
alrededor y solamente se fija en el número, en el plazo,
en el objetivo y todo lo demás desaparece.¿ Y qué sucede?
(06:16):
Pues que pasan todas esas cosas que seguramente la mayoría
hemos visto. Gente que hace lo justo, gente que está
por cumplir. Y entonces llega alguien de recursos humanos generalmente
y dice hay que motivar más. Y se ponen premios
encima de los premios. Bonos, rankings, objetivos nuevos. Y cada
una de esas capas va tapando un poco más lo
(06:38):
que es verdaderamente importante. Cuando en realidad lo que nos
mueve de verdad como seres humanos es otra cosa mucho
más sencilla, no las recompensas. Es querer hacer algo mejor
de lo que lo hiciste ayer, porque te importa, algo
que te importa. Es sentir que lo que haces conecta
con algo real. Cuando alguien siente eso no hay que empujarlo,
no hay que motivarlo, no hay que ponerle una zanahoria adelante.
(07:01):
Cuando alguien siente eso funciona solo. Y cuando no lo
siente da igual lo que prometas. La mayoría de las
personas no están desmotivadas, están un poco anestesiadas en lo
que toca y sí, entregan y cumplen, pero no crecen
ahí dentro. Mira a alguien que pinta o que escribe,
da igual si escribe bien o escribe mal, se le
(07:23):
va la tarde, no mira el móvil, no está pensando
en terminar, está peleándose con algo que solamente él o
ella ven. O alguien que está practicando un deporte, por ejemplo. Imagínate,
él solo, un baloncestista, tirando a canasta, una y otra vez, fallando,
repitiendo el mismo tiro diez, cien veces. Eso es lo
(07:43):
que engancha de verdad. Sentir que todavía no has llegado
y que todavía tienes margen. Pero llegamos a la vida
adulta y alguien decide que todo eso hay que ordenarlo,
hay que medirlo, hay que convertirlo en objetivos y sin
querer lo matamos. Y llegas a un sitio y sabes
antes de sentarte en la silla que hoy no vas
(08:06):
a decidir nada, ni el cómo, ni el cuándo, ni
el por qué. Solamente vas a ejecutar. Claro, poco a
poco dejas de estar ahí del todo. No porque seas
un vago, es que ya te da igual. Entonces paras
un segundo y te aparece la típica pregunta,¿ esto para qué?
No cuánto gano, no cuánto me falta para acabar,¿ para
(08:27):
qué estoy haciendo esto que estoy haciendo todos los días?¿
Para qué estoy ejecutando esto? He visto a gente conseguir
justo lo que quería. Un puesto, reconocimiento, seguridad y aún
así vivir con una inquietud interna rara, difícil de explicar. Sí,
todo está bien, pero no del todo. En cambio ves
(08:48):
a otras personas que tienen vidas mucho más normales, más
apretadas incluso, pero que sienten que lo que hacen toca
algo más que su propia vida. Que sienten que lo
que hacen importa. Cuando eso falta... el trabajo se vuelve
una lista de cosas, una detrás de otra, que tienes
que ir haciendo. En cambio, cuando sabes por qué haces algo,
(09:10):
aguantas mucho mejor. Cuando alguien encuentra un sentido, no solamente
trabaja distinto, sino que también vive distinto. Por eso, quizá
la pregunta no es cómo nos motivamos más. La pregunta
sería dónde hemos dejado aquello que nos mueve. Porque cuando
algo nos mueve de verdad, no necesitamos motivación externa, no
(09:33):
necesitamos aplausos, el sentido no se negocia, no se impone
y no se compra. El sentido se encuentra o se pierde,
se tiene o no se tiene. Así que si algún
día notas que estás haciendo lo justo para cumplir, que
estás cumpliendo pero que no estás ahí, pregúntate¿ para qué?
(09:54):
Y cuando el motor vuelva a ser interno, no solamente
vas a trabajar distinto, sino que vas a vivir distinto
bueno espero que este episodio te haya inspirado y que
te lleves al menos una idea una que puedas poner
en marcha Y si quieres seguir profundizando en esta y
en muchas otras ideas, déjame contarte que tienes los libros
(10:16):
que escribo disponibles en Amazon. Son un compendio de las
ideas que explico en este podcast para que puedas tenerlas
por escrito, para que puedas repasarlas, para que puedas aplicarlas
en tu día a día y para que empieces a
dar pasos reales hacia esa vida que deseas. Te dejo
su enlace directo en la descripción de este episodio para
(10:37):
que puedas echarles un vistazo, por supuesto, sin ningún compromiso.
Muchas gracias de verdad por estar al otro lado. Si
este episodio te ha aportado algo de valor, te pido
por favor que lo compartas con otra persona a quien
también pueda ayudar. Suscríbete al canal, por supuesto, y sigue
al podcast en Instagram. Y ahora sí me despido. Un
(10:58):
fuerte abrazo y hasta la próxima.