Episode Transcript
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Speaker 2 (00:02):
La mayoría de las personas no se conocen a sí mismas.
No saben quiénes son. No saben cómo funcionan. Y por
eso viven en piloto automático. Por eso se levantan, reaccionan, repiten,
se enfadan, se justifican, duermen y vuelta a empezar al
día siguiente. Es como si, en lugar de pensar, reaccionaran.
(00:25):
Como si no eligieran, como si repitieran, como si vivieran funcionando.
Y claro, como no se conocen, se juzgan mal. Y
como se juzgan mal, también juzgan mal a los demás,
que es el principal problema. Cuando la gente dice, yo
soy así, o es que la gente es esto, o
es que el mundo está mal, o es que los
políticos son. No, no. Cuando no te conoces, eres peligroso
(00:49):
para ti y para los demás. No porque seas malo,
no porque seas un psicópata, sino porque no sabes de
lo que eres capaz ni para bien ni para mal.¿
Qué hace, por ejemplo, que una persona mate a otra?¿
Qué hace que una persona se meta en un río
helado para salvar a una persona que no conoce de nada?¿
(01:10):
Qué hace que un padre o una madre tenga que
decidir a cuál de sus hijos salva cuando hay un
incendio y una casa está ardiendo? Todo esto no es
cine ni Netflix. Estos son situaciones reales que se han
dado en la vida real, que pasan, que han pasado
y que seguirán pasando. Claro, la respuesta fácil, la que
(01:32):
tranquiliza a mucha gente, es que hay gente buena y
hay gente mala. Pero esto es infantil. Es cómodo, sí,
pero es mentira. La verdad es mucho más incómoda. Dentro
de ti, de mí, de nosotros, no hay una sola mente.
Dentro de ti no hay una sola personalidad. Dentro de
ti no hay un yo fijo. Tú no eres una cosa,
(01:56):
tú no eres así o asá, tú eres un sistema,
y yo y todos, un sistema lleno de programas mentales
que se van activando según la situación en la que
te encuentres, según el estrés que tengas, según el miedo
que tengas, según el contexto, según el cansancio, según el hambre,
según la presión, exactamente igual que tu móvil. Tú no
(02:18):
usas la cámara de tu móvil todo el día, no
usas el GPS de tu móvil todo el día. Cada
aplicación se abre cuando toca. Pues nuestra mente funciona exactamente igual.
Hay partes de nosotros que están diseñadas para sobrevivir, otras
partes que están diseñadas para proteger, otras para atacar, otras
para huir, otras para amar, etc. Lo dice la biología,
(02:41):
lo dice la neurociencia, lo dice la evolución. Nuestro cuerpo
está dividido en órganos y cada uno tiene su función.
No hay ningún órgano que lo haga todo. Pues nuestra
mente igual. El problema no es tener esas partes en
nuestra mente. El problema es que no las conocemos. Y
lo que no conocemos nos termina controlando. Por eso explotamos,
(03:03):
por eso hacemos daño, por eso nos autosaboteamos, por eso
decimos cosas que luego no queremos haber dicho, por eso
miramos atrás y pensamos...¿ Qué he hecho?¿ Qué narices he hecho?
Cuando entiendes esto, dejas de decir,¿ por qué soy así?
Y empiezas a decir, voy a pensar qué parte de
(03:26):
mí se ha activado ahora para que haya hecho esto.
Y ahí empieza el poder personal y ahí empieza la
responsabilidad y también, por supuesto, empieza la libertad. Porque cuando
sabes qué aplicación se ha abierto en tu cabeza, puedes cerrarla.
Y por primera vez en tu vida dejas de reaccionar
y empiezas a elegir. Pero déjame ir por partes. Primera
(03:49):
pieza clave, el módulo que detecta el dolor ajeno. Tenemos
un módulo para eso. No es ser sensible, es pura biología.
Está más que científicamente demostrado que cuando ves a alguien sufrir,
a otra persona, incluso a un animal, tu cerebro activa
las mismas zonas que cuando el dolor es tuyo. Por
(04:11):
eso hay gente que se echa a llorar viendo una
noticia triste, por ejemplo. Por eso hay gente que no
puede trabajar en un hospital o en una cárcel o
en el 112 Servicio de Emergencias de la Comunidad de Madrid.
Por eso hay gente que necesita mirar hacia otro lado.
No es porque sea gente fría. No es porque sean
malas personas. No es porque les falte empatía. Es porque
(04:35):
su sistema nervioso se satura. Se satura. Nos han dicho
desde siempre que tenemos que empatizar más, que tenemos que
sentir más, que tenemos que ponernos en el lugar del otro,
y eso está muy bien, pero nadie nos ha explicado
el precio de eso. Porque si solamente empatizas, terminas quemándote,
terminas agotándote y terminas vacío. Porque absorbes dolor y absorbes
(04:58):
angustia y absorbes miedo. Y el cuerpo pasa factura. Y
entonces pasa algo... perverso prácticamente. La persona más sensible es
la que más fácilmente acaba huyendo de ese tipo de situaciones.
No porque no le importen, sino porque no las puede aguantar.
Porque no puede más. Claro,¿ cuál es la alternativa? Hay
(05:19):
algo distinto a la empatía, que es la compasión. Que
no es lo mismo. La empatía es sentir el dolor
del otro como si fuera tuyo y la compasión es
querer aliviar ese dolor sin cargarlo en tu sistema. La
empatía dice... me duele contigo, la compasión dice, quiero ayudarte
(05:40):
a que te duela menos. Y cuando haces eso, tu
cerebro cambia de modo. Ya no solamente estás activando las
áreas del dolor, estás activando también los centros de recompensa. Placer, motivación, energía, sentido.
Por eso ayudar no te quita, sino que te devuelve.
(06:00):
Por eso hay personas que ayudan toda la vida y
pueden con ello y otras que no pueden con determinadas situaciones.
Empatizan demasiado. No es que unas sean mejores que otras,
no es que unas amen más. Es algo neurológico. Si
absorbes dolor, puedes terminar rompiéndote. En cambio, si actúas desde
la compasión, lo que va a pasar es que te
(06:21):
vas a fortalecer. Ahora vamos a la parte que nadie
quiere escuchar, la parte de la violencia, la violencia intrínseca
que tenemos dentro. Nos han contado una historia muy cómoda,
nos han dicho que los seres humanos somos violentos por
naturaleza y lo cierto es que hacer daño nos cuesta,
nos cuesta mucho más de lo que la gente cree.
(06:43):
Porque cuando hacemos daño a otra persona o a algo,
nuestro cuerpo entra en estrés. Nuestro pulso se acelera, nuestra
respiración se entrecorta, nuestra mente se resiste a eso. Por tanto,
la violencia en el ser humano no parece ser algo automático.
No nos sale gratis. Nuestro sistema nervioso sabe que algo
va mal cuando nos peleamos. Por eso tiemblas, sobre todo
(07:04):
la primera vez. Por eso dudas. Por eso hay gente
que siente náuseas. Por eso hay insomnio después. Pero el
peligro aparece la primera vez que cruzas esa línea. Si
cruzas esa línea de la violencia, la segunda vez cuesta menos.
Y la tercera cuesta aún menos. Y llega un punto
(07:24):
en el que seguir con la violencia es más fácil
que parar la violencia. No porque te hayas vuelto malo
ni te hayas convertido en un monstruo, sino porque nuestra
mente intenta protegernos de la culpa. Intenta justificar como modo
de anestesia. racionalizar como morfina para sobrevivir y sin darte
(07:49):
cuenta ya no estamos eligiendo estamos defendiendo aquello que hicimos
estamos defendiendo nuestra violencia fíjate que las grandes atrocidades del
mundo no empiezan siendo grandes atrocidades empiezan en pequeño y
se repiten y se repiten hasta que se normalizan y
se justifican y un día miras atrás y ya no
hay vuelta atrás y es una auténtica barbaridad Y ahora
(08:13):
añade otra capa a tu cerebro, el tribalismo. Tu cerebro,
el de todos, divide el mundo en dos categorías básicas,
nosotros y ellos. No porque el cerebro sea un ignorante,
ni un intolerante, ni un racista, sino porque durante miles
de años pertenecer a un grupo era sobrevivir. Tú solo
no durabas mucho, fuera de un clan ibas a morir enseguida.
(08:36):
Así que tu cerebro aprendió rápido. Los míos son seguridad
y los otros son una amenaza potencial. Te repito que
el cerebro no es racista por defecto, ni mucho menos.
El cerebro usa lo que tenga a mano para distinguir
entre los nuestros y los suyos. El idioma, el color
de piel, la camiseta de fútbol, la bandera... El problema
no es que tengamos ese sistema en nuestro cerebro. El
(08:57):
problema es que no sepamos que lo tenemos. Porque lo
que no ves te termina controlando. Es lo que le
pasa a toda esta gente intolerante y racista, por ejemplo.
No se trata de negar nuestra capacidad de violencia, tampoco.
Se trata de conocerla. Porque el que dice yo jamás
haría eso, a lo mejor es el más peligroso. No
(09:19):
porque lo vaya a hacer, sino porque no es consciente,
no está preparado para cuando la situación lo empuje a
hacer eso que ahora niega. Conocerte no es creer que
eres bueno. Conocerte es saber de qué eres capaz cuando
tengas miedo, cuando tengas hambre, cuando tengas presión, cuando tengas
(09:39):
a un grupo aplaudiéndote. Y solo quien se conoce de verdad...
se va a poder parar antes de cruzar determinadas líneas
que no se deberían cruzar nunca. Pero déjame seguir con
otro módulo, el módulo del cuidado. En situaciones normales, en
los seres humanos, el cuidado fluye. Porque hay tiempo, hay recursos,
(10:00):
hay margen. Pero cuando el contexto aprieta, por ejemplo cuando
falta alimento, o cuando estamos delante de un peligro real,
o cuando no hay salida, el cerebro cambia de modo.
No entra el amor romántico en ese tipo de momentos,
entra la supervivencia. Y la supervivencia es algo estratégico. Cuando
(10:22):
los recursos son tan limitados que ponen en juego nuestra supervivencia,
el cerebro va a priorizar. Y va a priorizar tu supervivencia.
No porque no quieras a los otros, no porque dejes
de amar a los que te rodean, sino porque tu
sistema está diseñado para salvar lo que puede de ti.
(10:43):
Y esto no te hace mala persona, esto te hace humano.
Luego hay héroes, por supuesto. Pero en situaciones extremas, el
cerebro normal no piensa en justicia, piensa en continuidad. Juzgar
desde el sofá es gratis. Decidir cuando todo se quema
no es gratis. Y la responsabilidad empieza cuando dejas de
(11:04):
exigir perfección a un sistema cerebral como el que tenemos,
que está diseñado pura y duramente para sobrevivir. Y ahora
déjame hablarte del módulo más inspirador de todos, que es
el módulo rescatador, que también lo tenemos. Ese momento en
el que alguien se levanta del asiento para ayudar cuando
(11:24):
todos los demás se han quedado sentados. Cuando alguien ayuda,
aunque no haya cámaras, por ejemplo, aunque no haya aplausos,
aunque no haya recompensa de ningún tipo. Ese modo de
que hace que alguien lo pierda todo por salvar la
vida a un desconocido al que no va a volver
a ver jamás, por ejemplo.¿ Qué dice la ciencia de
(11:47):
este modo? Pues que ayudar nos da placer real. Que
el cerebro se activa igual que cuando ganas un premio.
Se activa igual que cuando consigues algo importante. Se activa
igual que cuando cruzas una meta difícil. ¿Cómo? Con dopamina, oxitocina, sentido.
Tu cuerpo dice, esto que has hecho... es correcto. Y
(12:11):
no es que seas muy bueno, es que estás bien
diseñado y eres humano. Estamos diseñados para cooperar, estamos diseñados
para ayudarnos los unos a los otros y para sostenernos
en determinados momentos. Lo cierto es que nunca hemos sido
lobos solitarios como especie, nunca. Sobrevivimos porque compartimos comida, sobrevivimos
porque cuidamos a los heridos y nos cuidan cuando estamos heridos,
(12:34):
protegemos a los débiles, nos sale solo, ¿no? Sobrevivimos también
porque alguien se quedó cuando huir era más fácil. O sea,
el rescatador, el modo rescatador de nuestro cerebro no es
una anomalía, es también una función básica del sistema. Una más,
como todas las que hemos visto antes. Así que ya
lo sabes, eres complejo. de módulos que se activan según
(12:58):
el contexto en el que estés, según el miedo que tengas,
según la presión externa, según el cansancio, según el grupo
con el que estés, según la historia que te estés contando.
Y todo es cerebral. Tu cerebro explica tu comportamiento, pero
no lo decide por ti si tú eres capaz de
estar presente. Es decir, el problema no es tener estos impulsos.
(13:19):
El problema es no saber que los tienes incorporados de serie.
Porque como te decía antes, lo que no ves, manda.
Lo que no entiendes, te arrastra. Y lo que no nombras,
va a decidir por ti. Entonces, tenemos que sacar nuestra
parte adulta. Eres responsable de aquello que entrenas. Porque lo
que practicas se va a fortalecer. Siempre. Si practicas la huida,
(13:45):
te vas a volver un experto en huir. Si practicas
la excusa, te vas a volver brillante en justificarte. Si
practicas la violencia, la agresión, te vas a acostumbrar a
ella y te va a parecer normal. Si practicas el cuidado,
el modo rescatador, pues te va a salir solo. Si
practicas la valentía, pues se va a volver también tu
(14:05):
primera reacción. Pero lo que ignoras no desaparece. Lo que
ignoras te va a gobernar desde la sombra y te
va a hacer decir cosas que no piensas y te
va a hacer repetir historias que jurarías que ya has superado.
Conocerte no es excusarte. no es decir es que yo
soy así es que es mi carácter eso es rendirse
(14:28):
conocerte es tomar el control es darte cuenta de qué
módulo se ha activado en cada momento y decidir si
lo necesitas o no idealmente activar y desactivar a nuestro
antojo pero al menos conocerlo y cuando entiendes esto dejas
de simplificar al ser humano dejas de demonizar las cosas
dejas de idealizar las cosas también y empiezas a comprender
(14:52):
a los demás y a ti mismo y ya no
te preguntas qué diablos le pasa a esta persona sino
que te preguntas qué contexto ha activado qué módulo en
esta persona y a partir de ese punto ya no
vuelves a mirar al ser humano ni siquiera a ti
mismo de la misma forma Bueno, espero que este episodio
(15:14):
te haya inspirado y que te lleves al menos una idea,
una que puedas poner en marcha hoy mismo. Y si
quieres seguir profundizando, pues déjame contarte que tienes los libros
que escribo publicados en Amazon. Son un compendio de las
ideas que explico en este podcast.¿ Para qué? Para que
puedas tenerlas por escrito, para que puedas repasarlas, para que
puedas aplicarlas en tu día a día y para que
(15:36):
puedas dar pasos reales hacia esa vida que deseas. Te
dejo el enlace directo a mis libros en la descripción
del episodio para que les puedas echar un vistazo sin compromiso.
Y ahora sí, me despido. Un día más. Por supuesto,
si crees que este podcast te está ayudando, si crees
que lo que te he contado le puede hacer bien
(15:57):
a alguien, compártelo. Sigue al podcast en Instagram, por supuesto.
Suscríbete al canal y todas esas cosas. Nos vemos, si
Dios quiere, mañana. Un fuerte abrazo.
Speaker 3 (16:14):
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