Episode Transcript
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Speaker 2 (00:00):
Bienvenidos esta noche a Relatos del Lado Oscuro. Como les
habíamos preguntado hace un par de días, era nuestra intención
saber si compartíamos más relatos o tratábamos otro tema. Esto
deriva de una situación muy simple. Hemos recibido muchísimos relatos.
En el mes de julio del año 2021, nuestro correo electrónico
(00:21):
se ha llenado de relatos impresionantes, de vivencias, de situaciones paranormales.
que nos gustaría compartir con ustedes. Además, esta noche estamos
de plácemes. El día de ayer, viernes, cruzamos la barrera
de los 150 mil suscriptores, lo cual nos da mucho gusto.
(00:43):
No es que sea indispensable para nosotros. Es más, si
usted se fija, en ningún video invitamos a que aplique
la campanita y se suscriba. No, no es esa la idea.
Nosotros queremos estar con las personas que quieren estar, no
solamente hacer un clic y listo. pero finalmente hemos cruzado
(01:03):
esa barrera y nos da mucho gusto. Por eso esta
noche estamos celebrando, estamos de fiesta, estamos muy contentos y
tenemos todos los días relatos nuevos, impresionantes. Esto es un
asunto de aprender. Cada relato que nos llega, cada aportación
de una persona nos hace entender un nuevo aspecto, nos
hace ver algo que no conocíamos, nos hace encontrar una
(01:25):
justificación de algo que habíamos visto y Es algo muy
rico y muchas veces me dicen a mí no me
ha pasado nada grave. Es un detallito, sí, un detallito,
pero un detallito que no tenía que haber ocurrido, que
en un mundo físico, racional, científico, no tiene un motivo
para estar ahí. Ese ruidito, esa pluma que se cayó,
esa taza que se movió, no debería de haber ocurrido.
(01:48):
Por ello es tan interesante este tema de recibir relatos, leerlos,
tratar de entender, por supuesto. Habrá algunos que no podamos
hacer nada al respecto, que son impresionantes por sí mismos,
que habrá otros que nos llenan de dudas y hay
que preguntar y hay que buscar más respuestas. Y por
supuesto también no podemos compartirlos todos. Hay algunos de ellos
(02:12):
que son extraordinariamente personales, particularmente tristes, que no podríamos compartirlos
porque atañen a una persona en particular y no queremos
divulgar esa información. si no queremos ayudar a esa persona, acompañarle,
contestarle su correo, apoyarle de alguna manera, aunque lo reservemos
para nosotros. Así es que, sin más preámbulo y si
(02:33):
me lo permite, comenzamos. Relatos del lado oscuro. Fantasmas. Seres extraños.
Sucesos inexplicables. Perversidad humana. Historias que otras mentes prefieren ignorar.
(03:09):
Este primer relato nos lo ha compartido Laura. Ella vive
en la Ciudad de México y nos platica una historia
muy impresionante. Laura contrae matrimonio en algún momento hace algunos años.
Lo primero que ocurre es que, bueno, se casan, están
encantados de la vida, pero no tienen casa. Es un problema.
Ciertamente para un recién casado y su esposa o una
(03:31):
recién casada y su esposo, no tener casa es tremendo
porque tuvieron que irse a vivir a casa de la mamá,
de ella, que ya de por sí estaba llena de cosas.
Así es que llegan ahí y se tienen que meter
a vivir en la habitación que era de Laura. El
resto de la casa está ocupada por las cosas de
su familia. Así es que en una habitación sencilla donde
(03:53):
ella vivía, ahora están todas las cosas. Los muebles que
ya habían comprado, las cosas, los regalos de boda, todo
aquello está ahí apilado y para colmo de males. Les
llega un último regalo. Este último regalo es medio extraño.
Resulta ser que en casa de la suegra tenían un
espejo grande colgado en una pared. Pero es un espejo grande.
(04:18):
Por alguna razón se descolgó y ya no lo quiso
tener la señora y se lo regala al hijo. Por
supuesto que cuando llegan a aquella pequeña habitación en donde
ya hay un montón de cosas, bueno, pues el espejo
termina detrás de un montón de maletas ahí apilado. Pero
desde que llega el espejo, a Laura le ocurre algo
(04:40):
muy peculiar. Siente como una presión fuerte en el pecho
que no la deja dormir. Ella lo interpreta como que
es el frío y siempre ha padecido una poca de
alergia de la respiración. Así es que su primera impresión
es el frío. Pero es incómodo porque no puede dormir ahí.
(05:00):
Nunca le ha ocurrido eso. Esa es su casa, es
donde siempre ha vivido y obviamente le preocupa. Y llega
a tal punto aquella situación que la obliga a ir
a dormir al sillón de la sala. Y casualmente ahí
está bien, ahí puede descansar un poco, aunque no mucho.
Dos o tres meses después, la casa de ellos está
finalmente lista. Ya tienen casita.
Speaker 5 (05:22):
Perfecto.
Speaker 2 (05:24):
Van para allá, se mudan. Y por alguna razón, el
esposo de Laura coloca el espejo justo frente a la cama.
Está la camita y está por allá el espejo. No
me pregunte por qué lo ha puesto ahí. Sus razones tendrían.
El hecho es que, a partir de ese momento, hay
una situación rara. Sigue teniendo la sensación de la falta
(05:48):
de oxígeno, sigue teniendo esta opresión que no le permite respirar.
Pero una noche están ambos durmiendo y ella despierta cuando
comienza a escuchar unos susurros, como si alguien hablara muy bajito.
Ya sabe usted eso de que se oye que alguien
está hablando, pero no se entiende bien qué es lo
que está diciendo. Y de pronto Laura despierta, se incorpora
(06:11):
un poco en la cama, mira a su alrededor porque
le sorprende oír aquello. Y oh sorpresa, en el momento
en el que está haciendo esto, que se incorpora sobre
su cama, pasa por la puerta de la habitación una mujer,
es una mujer vestida de negro, solo Dios sabe qué,
entra a la habitación y está rezando, no está murmurando,
(06:35):
es una mujer que va rezando, lleva algo en las
manos similar a un rosario, pero más bien como cuentas,
como un collar de cuentas que va moviendo y Y
va moviéndose, está totalmente vestida de negro, no tiene nada más.
Y trae este collar que lo mueve, camina lento, muy lento, muy,
muy lento, como si fuera en una especie de procesión.
Ella lo comparaba con una novia que se acerca al
(06:57):
altar cuando camina de esta manera tan bonita. Sí, pero
es medianoche, están durmiendo y de pronto en su habitación,
todo cerrado, entra esta cosa negra que avanza y se pierde.
Se pierde, se queda ella paralizada. La pudo ver, la
pudo escuchar. Se paró frente al espejo. Estuvo un momento
(07:19):
ahí y es cuando desaparece, como si hubiera entrado al espejo.
Por supuesto, después de eso, Laura experimentaría ese fenómeno de
parálisis cada noche. Cada noche, a cierta hora de la
noche o en algún momento, se paralizaba. acompañado de esto
venían los susurros otra vez estas voces que parecían entrar
(07:42):
en la habitación que rodeaban el espacio que comenzaban a
saturar el ambiente y uno que otro ruido uno que
otro ruido y al despertar Laura como persona razonable como
lo haríamos usted o yo o cualquiera otra persona piensa
que todo eso ocurre en su mente se acaba de
casar es una casa nueva obviamente hay cosas que acomodarse
(08:04):
hay una relación nueva Y todo esto lo justifica como
estas pesadillas feas que tiene. Pero ella aseguraría, en todo
momento aseguraría, haber estado despierta cuando ocurren estas voces que
se mueven. Además hay una cosa muy rara. El espejo
siempre parece estar lleno de grasa. Como si estuviera en
una cocina y se salpicara, por más que lo limpia.
(08:24):
Trae la fibra esta para lavar trastos con detergente, intenta limpiarlo,
lo seca y en un rato más vuelve a estar
como si tuviera grasa pegada. Es una cosa muy fea.
Después comienzan a pasar cositas un poco más extrañas. De pronto,
ella está en su habitación con la puerta cerrada y
ve cómo gira la perilla y se abre la puerta.
(08:47):
Pero no hay nadie. Después venía este fenómeno. Conforme iban
pasando los días, ella fue notando que caminaba en alguna
parte de la casa y tras de ella una sombra.
Después caminaba hacia otra parte de la casa y la
sombra daba la vuelta y la seguía. Y esto se
iba volviendo un poco más. Las sombras... cruzaban de un
(09:08):
lado a otro de la casa. De pronto ella está
en la cocina preparando algo y cuando gira la cabeza
para buscar algún asunto o algo, la sombra pasa justo
a su lado y atrás de ella. Es una sensación espantosa.
No puede descansar, no puede dormir. Comienza a bajar de peso.
Está muy cansada. Este es un fenómeno interesante. No pierda
(09:30):
de vista cómo ha ido progresando, cómo ha ido avanzando
el fenómeno. Está muy cansada, muy, muy cansada. En cambio,
su esposo está normal, es un tipo normal, es una
persona simpática que no entiende bien por qué está tan cansada.
Por otra parte, Laura trabaja. Así es que cuando sale
del trabajo suele pasar a visitar a su mamá porque
(09:50):
allá están sus mascotas. Y cuando visita la casa de
su mamá, siempre se queda dormida en el sillón. Llega,
platica un poco, se siente y cuando se dan cuenta
está durmiendo. Cuando la mamá le dice, bueno,¿ vienes a
visita o vienes a dormir?¿ Qué está pasando? Ella no
puede explicarlo. No puede explicar por qué no puede dormir bien. Obviamente,
(10:13):
y usted lo sabe, alguien habrá hecho un chascarrillo. Así
es que noches de fiesta. No, no es eso. No
puede dormir. Simplemente no puede dormir y está teniendo problemas
en casa. Han comenzado a darse ciertos altercados con el esposo. Extraños,
muy extraños. porque era una pareja que tenía un periodo
(10:36):
de noviazgo muy bonito, se habían casado con todo el
gusto del mundo y de pronto comienzan con estas separaciones,
momentos de tensión, no quiere estar con él, prefiere estar
en casa de sus padres que estar allí. Llega un
punto y muy pronto en el que ya está tan
cansada ella que lo único que quiere es dormir, llegar
(10:56):
a su casa y tratar de dormir, pero no puede.
Él también comienza a vivir un punto raro, porque aquella
relación bonita y amable se rompe y empiezan a gritarse frecuentemente,
a tener discusiones sin ningún sentido, diariamente. Todo el tiempo
hay estas discusiones y entonces, para sumarse a todos estos
(11:17):
efectos de despertar en cuanto empieza a dormir y de
tener estas fricciones, este nerviosismo, comienza a escuchar el sonido
de un cerdo, el chillido de un cerdo cuando lo
van a matar, lo han oído. Lo han oído, es
un ruido espantoso. y comienza a escuchar ese chillido espantoso
a mitad de la noche, y enseguida los perros comienzan
(11:39):
a ladrar y a huyar a la distancia. Se escucha
cómo vienen todos los animales de la colonia ladrando y aullando,
acercándose a la casa de ella, y se escucha aquel
chillido horrible. Pero además el chillido puede durar media hora.
A mitad de la noche, en la madrugada, en el
silencio de una noche cualquiera, se escucha aquello horrible. Un
buen día, Laura llama por teléfono a su casero y
(12:00):
le pregunta, oiga, disculpe,¿ Quién tiene cerdos aquí? Se escuchan
cerdos cada noche.¿ Qué está ocurriendo? Y él se ríe
y le dice, no hombre, claro que no. Aquí no
hay eso. Lo está usted soñando. Lo está usted soñando.
Pero al mismo tiempo en casa había un profundo odio.
(12:23):
Comienza a surgir esto. El odio es hacia su pareja,
pero son recién casados. No pierda de vista eso. Son
una pareja bonita y ella comienza a odiarlo. Hay un
profundo resentimiento. Y cuando visita la casa de la madre,
ya ni siquiera quiere jugar con los animalitos, con sus mascotas.
Ya no quiere hablar con ellos. Ya no quieren el
trabajo peor. Cualquier cosa la hace estallar. Pierde el control.
(12:47):
Está demacrada. Un buen día viene, se acerca al espejo,
está en la oficina, está en el trabajo y Y
se observa cómo luce. Esas ojeras terribles. La cara está consumida.
Ha bajado de peso horriblemente. Las manos. Horribles. Y un
pensamiento constante la ha invadido. El pensamiento de que quiere
(13:10):
que su esposo esté muerto. Es un pensamiento recurrente. Las
demás personas que conviven con ella y que han convivido
con ella por algún tiempo no la conocen. Esta no
es
Speaker 5 (13:22):
Laura.
Speaker 2 (13:22):
Esto es Alguien más es una persona iracunda que no come, enferma,
visiblemente deteriorada en su salud, en su cuerpo, en todo.
Y no entiende por qué. Una de tantas tardes va
a visitar a su madre. La madre la recibe y
como siempre la hace pasar y la sienta. Te sientas
(13:43):
y ahora me dices qué te está ocurriendo. Esto no
eres tú. Qué está ocurriendo? La madre era una mujer
muy sensible. muy sensible porque toda la familia había sido
siempre muy sensible. El padre había sido un hombre que
percibía desde temprana edad cosas extrañas, pero un buen día
harto de esto se convirtió y se volvió un hombre
(14:05):
de fe y pudo controlar esos fenómenos que lo acechaban.
Entonces era una familia que tenía cierta experiencia en esto
y obviamente la madre al darse cuenta de este rompimiento,
de que esto que está aquí no es su hija,
la siente y le pregunta qué pasa. La chica se rompe,
finalmente termina por sacar todo aquello. Y explicar el odio,
(14:26):
las cosas que pasan, el no dormir, la mujer aquella
que entraba en la habitación, los susurros en la noche.
La madre no dice una palabra. Todo el tiempo la
está escuchando. Esta chica sigue hablando y sigue contando cosas
hasta que termina. Se le queda viendo. Y entonces la
(14:46):
madre le dice simplemente tienes que deshacerte. De esto. Cuando
la chica le dice que todo ha comenzado a partir
del famoso espejo, la mamá le dice tienes que deshacerte
del espejo. Es así de simple. Pero ella no puede.
No puede. Lo intenta, pero no puede. Pero además hay
(15:07):
otra cosa. No es simplemente deshacerse de los objetos. Había
que protegerla a ella. Por supuesto que vienen las sugerencias.
La mamá le sugiere que haga oración y que bendiga
las cosas y que las unja. Este es un asunto
poco conocido. Un poco más adelante le voy a decir.
(15:30):
El hecho es que la madre y el padre le
recomiendan que haga oración y que aplique aceite de olivo
en las puertas, las ventanas, los muebles, la cama y
el propio espejo por medio de una oración. Selle las habitaciones,
selle el lugar donde está y aleje estas presencias. No
(15:53):
es cualquier cosa. Créame que no es cualquier cosa. Se
requiere valor, se requiere mucha fuerza. Pero la situación no
es tan fácil. Terminada la plática, vuelve a casa. Por supuesto,
hay una pelea apenas llegar. Al día siguiente, cuando ella
viene saliendo del trabajo, intenta ir a la tienda a
comprar aceite de oliva para realizar aquella oración maravillosa. No
(16:15):
es exactamente un exorcismo, simplemente es una oración para sellar
su casa y proteger su casa. Entra a la tienda,
pero no logra comprarlo. No puede comprarlo. Usted pensará bueno,
porque no tiene dinero. No, no, no puede. Llega al
mueble y antes de que pueda tocarlo, algo le impide,
algo la mueve, algo la está controlando. No la deja comprarlo.
(16:35):
Entra en pánico. Entra en pánico al entrar a la
tienda y darse cuenta que no puede tomar la lata
de aceite. de aceite de oliva, del comestible, una cosa
completamente ordinaria. No puede. Al día siguiente lo vuelve a
intentar y peor aún, porque le viene este mareo, dolor
de cabeza y un acto de pánico. Apenas intentar entrar
(16:55):
a la tienda. No piense usted siquiera tocar la lata
de aceite. Entrar a la tienda le provoca pánico y
así pasan varios días. La situación dentro de la casa
es terrible, terrible. Un día vienen regresando del trabajo, como
de costumbre están peleando incluso en el taxi. Vienen en
un auto de alquiler, en un taxi y vienen discutiendo
hasta un punto en el que ella le dice deténgase,
(17:17):
por favor deténgase aquí, deténgase. El taxista se detiene, ella
saca dinero, le paga y se baja del auto. Acto seguido,
su marido se baja del auto y se le acerca
y sigue discutiendo y ella simplemente se voltea y le
dice por favor cállate, compra. una lata de aceite de
oliva en esa tienda el hombre se le queda viendo
(17:41):
sin entender qué pasa y ella le dice por favor
no hagas preguntas te lo suplico entra y compra una
lata de aceite de oliva yo no puedo entrar el
muchacho extrañado molesto peleado como quiera pero sorprendido por aquella
súplica entra a la tienda y compra una lata de
(18:01):
aceite de oliva y se lo da cuando llegan a
la casa Él le pregunta qué está pasando, pero ella
no le puede decir bien. Simplemente se rompe, le dice perdóname,
no te puedo decir qué es, algo me está pasando,
no sé qué es, pero debo hacerlo, debo hacer algo
para protegernos. Algo me está molestando terriblemente, me está destruyendo,
(18:21):
necesito tu apoyo. Él no es un creyente de nada.
Así es que tampoco tendría mucho sentido platicarle más cosas,
simplemente no lo tomaría y pensaría que estaba loca y
que por eso toda la relación espantosa que estaban teniendo
y nadie le va a creer, lo cual es muy común,
pero ahí no termina el asunto. Cuando llega la noche
(18:41):
se van a dormir y en esa madrugada nuevamente el cerdo,
el chillido del cerdo pegado a la ventana de ellos
donde no puede haber un cerdo. No había nada. Era
ese sonido horrible. Y enseguida el ladradero de perros, los
aullidos a la distancia, como si todo aquello se confabulara
en su contra. Esa noche fue terrible. Al amanecer siguiente
(19:03):
estaba igual. Dos o tres días después de haber comprado
la lata de aceite, ella se atreve a algo. Ese
día en la tarde no está su esposo. Así que
toma la lata de aceite. Toma su Biblia. E intenta
hacer oración. Pero no puede. No puede. No puede pronunciar
(19:25):
ni siquiera el Padre Nuestro. No puede pronunciar el Señor ayúdame. Nada.
No puede articular las palabras. Pero astutamente las dice en
su mente. Mentalmente comienza a hacer oración. Y entonces comienza
a escuchar como crujen puertas, pisos, los muebles. Como se
(19:46):
oye como si retumbara todo. Ella toma la Biblia. Y
narraba que al tomar la Biblia le parecía que fuera muy,
muy pesada. La mueve, la intenta abrir y pareciera que
estaban pegadas las hojas, que no se podían abrir. Pero
con esta oración que estaba siendo mentalmente constante, constante, finalmente
(20:06):
se abre aquello. Para este momento ella se ha puesto
un pañuelo en la cabeza, una especie de velo que
se ha asegurado con unos pasadores y tiene la Biblia.
Al llegar al Salmo 91, la Biblia se vuelve a abrir
libremente como si nada, como si estuviera igual que siempre.
Y ella va recuperando la palabra, va recuperando la palabra
(20:27):
y entonces va caminando, se acerca, toca la pared donde
hay la entrada de su habitación con el aceite, la
bendice y sigue caminando, sigue caminando. Va a una habitación,
sella la habitación por medio de una oración antigua que
es Yo sello esta habitación y pido que aquellas presencias
(20:50):
y expulsa lo que hubiera ahí y sella la ventana,
sella el mueble, sella el espejo, el famoso espejo. Pero
cuando se acerca al espejo con el aceite ya bendecido,
ya consagrado para ungir aquel objeto, De pronto las ventanas
comienzan a escucharse como si se fueran a romper, a
(21:11):
crujir literalmente. Y hay una serie de murmullos que se
le van acercando por todos lados y comienzan a rodearla, rodearla, rodearla.
Pero ella tiene el poder. El poder de la oración
y entonces el foco se le apaga, sale de la habitación,
el foco se prende, entra en otra habitación, se apaga
y es esta persecución. Pero ella va avanzando cada vez
(21:31):
que cierra un espacio, cada vez que sella una puerta,
aquello se va yendo. Aquello se va yendo y entonces
sigue con una parte de la oración que se conoce
como reprender, reprender a los demonios que estaban ahí y
va dirigiéndose a ellos uno, otro, otro, otro. Mientras esto ocurre,
(21:53):
la casa se inunda de un pestilente olor. Este olor
ya no era nuevo. Lo había percibido varias veces antes.
Se había sentido fuerte a pesar de que lavaba, ponía desinfectantes, aromatizantes.
El olor repentinamente volvía, pero en este momento toda la
casa está infestada. Este olor pútrido, drenaje y ella está sola.
(22:15):
Sola completamente. Solo está con la ayuda de allá arriba
y sigue adelante con esto. Cuando de pronto llega a
la puerta, va a sellar la puerta y siente como
algo la agarra del cabello y la jala hacia atrás.
Fuertemente se le cae. El velo que lleva este con
el que se ha cubierto, que es una antigua señal
de respeto. Ojo, los hombres se quitaban el sombrero y
(22:39):
las mujeres se ponían un velo. Era una señal de
respeto antigua, no es otra cosa. El hecho es que
se cae el velo porque la han jalado fuertemente. Ella
se levanta, se lo vuelve a poner y sigue sellando
la puerta. Se queda tirada en el piso después de
todo aquello, llorando, devastada, devastada, golpeada, herida. Cuando entra el esposo,
(23:04):
sin embargo, aquellos pensamientos de muerte, de destrucción se han ido.
Juntos pasarían una velada de pedir disculpas, llorar, abrazarse y
una profunda paz, profunda. El espejo, el espejo lo quitaron
de ahí. Lo envolvieron, lo guardaron y pasado algún tiempo,
(23:26):
cuando se volvieron a mudar de casa, se deshicieron de él.
Así de sencillo. De alguna forma o lo bajaron por
ahí en alguna parte o lo tiraron en algún lado.
El hecho es que se deshizo de aquello. Hubo algunos
incidentes muy pequeños posteriores que no tenían relación con aquello.¿
(23:47):
Qué era lo que había vivido esta mujer? Se preguntará.
Por supuesto, después de esto hubo un buen rato. en
el que ya la casa está tranquila, ya no hubo nada.
Se cambiaron de casa porque ahí no les permitían tener
las mascotas. En donde están, posterior a esto, todo fue
una buena vida. Laura nos ha confiado esto en el
norte de México, cerca de la frontera con los Estados Unidos.¿
(24:12):
Qué es lo que vivió Laura? Bueno, lo que vivió
Laura se podría decir que es un circundatio interno. Es
como se le conoce en la jerga coloquial o en
la jerga del exorcista. Así es como le denominan. No
es como tal un fenómeno de posesión. Simplemente está rodeada
(24:35):
de una serie de fenómenos que la van encaminando a eso.
El circundatio interno es un preludio. Así como hay un
circundatio externo que golpea cosas, tira objetos, cierra puertas y ventanas.
Este la afectaba a ella internamente trayéndole pensamientos. groseros, pensamientos
(24:55):
de muerte, pensamientos obscenos incluso, y había este sonido constante, constante.
Usted pensara,¿ por qué le hicieron eso? Eso es difícil
de saber. Es muy poco probable que fuera por una
intención directa. Simplemente aquello estaba ahí. De alguna forma estaba ahí.
(25:18):
Fue consagrado el objeto, pudiera haber sido que se haya
utilizado en alguna especie de reunión espiritista, en una reunión
de adivinación, en una ceremonia oscura. Los objetos como tal
no son poseídos, pero se pueden usar, quedan marcados, están
influenciados por aquello para lo que fueron usados. Por eso
(25:41):
es tan delicado comprar cosas en un mercado de pulgas,
por ejemplo, porque no sabemos de dónde viene o para
qué fue usado. Y a lo largo de los años
hemos tenido oportunidad de escuchar muchos relatos de personas que
se han enfrentado con el misterio a partir de comprar
algo así como esto. Haber recibido un bonito regalo que
(26:02):
a la póster probablemente estaba cargado. Y déjeme usted que
siga en el norte de la República Mexicana, una zona seca,
una zona que tiene incluso por ahí alguna región desértica,
una zona muy impresionante al caer la noche. Y Adolfo,
Adolfo nos platica una historia que escuchó del protagonista. Verá,
(26:27):
en una cierta región, en la meseta del Nayar, habitó
una tribu originaria conocida como los Cora. Los Cora es
una tribu muy antigua, un pueblo muy antiguo, pero todavía
en los años 50 y 60 era frecuente que en estas regiones
de la meseta del Nayar, toda esta sierra de Nayarit,
(26:48):
todo esto hubiera existido. habitantes de la etnia cora el
hecho es que un jesuita un fraile jesuita está por
ahí y es el capellán en una capilla rural en
una capilla alejada este hombre vive ahí en esa iglesia
pequeña y convive con los coras con los que se
(27:09):
entiende muy bien una cierta noche el cura ya cerró
la casa y se va a descansar de pronto le
tocan la puerta Era un jesuita, si es que son
muy entregados. Este hombre se levanta de donde estaba, abre
la puerta y se encuentra con un muchacho del pueblo Cora,
que está ahí parado, al que le llaman Juan. Se
(27:30):
le queda viendo y le dice, hola Juan,¿ qué se
te ofrece? Juan no contesta nada. El joven se queda
ahí parado viéndolo un instante y acto seguido da la
vuelta y se pierde en la oscuridad, en la lejanía,
se va hundiendo en la lejanía. A la noche siguiente,
aquel jesuita vuelve a cerrar la puerta, se mete a
(27:53):
su habitación. Muy entrada la noche, de pronto, tocan la puerta.
Se levanta, afuera reina un silencio impresionante. Es en un
lugar que tiene muy pocos habitantes, no hay industrias, no
hay carreteras, no hay nada. Así es que al abrir
la puerta, se asombra al ver nuevamente a aquel muchacho
(28:15):
de la etnia Cora, que está fuera de su puerta
mirándolo fijamente. A él, mirándolo. Le vuelve a preguntar,¿ qué
te ocurre, Juan? Pero no hay respuesta. El muchacho da
la vuelta y se pierde en oscuridad. Al amanecer, cuando
comienzan a llegar las personas para el servicio religioso, se
(28:36):
acerca con dos o tres conocidos y les dice, oye,¿
qué pasó con Juan?¿ Dónde está Juan?¿ Qué ha pasado
con él? Uno de los hombres mayores de aquel grupo,
De los Cora le dice, señor cura, nadie lo ha
visto en muchos días. Creemos que ya le pasó algo.
Pero creemos que lo que le pasó tiene que ver
(28:58):
con otro de los individuos ahí, que es brujo. Y
creemos que lo mató.
Speaker 5 (29:05):
Vaya cosa.
Speaker 2 (29:07):
Vaya cosa que me has dicho. El caso es que
aquel cura le pide a dos o tres de las
personas de la etnia que por favor le llamen al brujo.
que venga. El brujo viene. En aquellos años, en los años 50, 60,
los sacerdotes en las parroquias rurales, regionales, tenían mucho poder,
(29:28):
mucha influencia social. Así es que cuando llega el brujo,
el cura le dice, oye, necesito que hoy te quedes
a dormir aquí, porque en la noche va a venir
una persona que necesita de tu ayuda. Aquel hombre, incluso sorprendido,
se siente hasta importante. El señor cura me pide que
atienda a una persona. Bueno, va el cura, trae un petate,
(29:51):
que es una especie de cama de paja de palma tejida,
y lo coloca ahí, le da unas cobijas y se
va a su habitación. Al caer la noche, el cura
escucha nuevamente como tocan la puerta. pero él no se levanta.
Le había dicho al famoso brujo que si tocaban la
(30:12):
puerta él abriera. Cuando después de un rato se levanta,
observa al brujo caído en el piso, no se mueve,
no respira como si estuviera muerto y observa a Juan
afuera de la puerta mirándolo. Acto seguido se da la
vuelta y comienza a caminar. El señor cura sin pensarlo
(30:33):
dos veces, toma un quinqué de aceite y comienza a caminar.
siguiendo a Juan. Lo va acompañando hasta llegar muy lejos
fuera del pueblo, en medio de unos matorrales cerca de
una ladera y una cañada en donde se pierde el muchacho.
Regresa a la iglesia inmediatamente en donde revisa y efectivamente
el brujo estaba muerto. Hace venir a los demás miembros
(30:57):
de la etnia Cora que lo retiran de ahí. Murió.
Simplemente se murió. A la mañana siguiente, acompañado de tres
o cuatro de los muchachos de aquella etnia, camina hasta
el lugar donde vio por última vez a Juan y
les pide que busquen. Allá abajo, en la cañada, entre piedras,
medio oculto, estaba el cuerpo de Juan. Lo llevó de
(31:20):
regreso y le dio cristiana sepultura. Hubo su ritual funerario,
lo sepultaron en el cementerio y a partir de ahí
no volvió a aparecerse. Cabe señalar que nuestro amigo Adolfo
oyó esta leyenda o esta historia que no es leyenda
sino este relato un día que este jesuita fue a
(31:45):
ver a su mamá para ponerse de acuerdo sobre unas
misiones que hacían tenía relación la mamá con la iglesia
y ahí supieron
Speaker 5 (31:57):
lo que había ocurrido
Speaker 2 (32:00):
este es un fenómeno conocido como fantasma vengador hay buenas
historias en ese sentido Y esta es una de ellas
Speaker 5 (32:08):
créame.
Speaker 2 (32:09):
Y si usted me lo permite, la noche es joven,
así es que sigamos compartiendo algunos relatos. Alejandro González nos
platica un fenómeno interesante. Él vivía en el año 2003 en
un lugar conocido como Juchipila y vivía en una casa
muy sencilla. Era una casa de dos habitaciones con un baño.
(32:32):
Una familia pequeña, es el hijo único. Así que no
había mucho para dónde. Esa noche, de pronto, él la despierta.
Con cierta claridad distingue cómo entra un hombre alto. Es
un hombre alto que entra camino al baño y él
(32:54):
piensa inmediatamente. Es mi papá. Está sentadito en la cama viendo.
Es mi papá. El único problema es que el papá
no estaba en México. El papá trabajaba como bracero en
Estados Unidos. Muchísimas personas de Zacatecas y en particular de
Juchipila se iban a Estados Unidos a trabajar y solamente
(33:17):
venían una o dos veces por año. Así es que no,
no está su papá. Se queda pasmado. Le platica a
su mamá al otro día y empiezan así, pero pues
no pueden saber qué es. Dos años después volvería a
ocurrir lo mismo. A mitad de la noche, observa a
(33:38):
este hombre que pasa caminando. Es un hombre alto, delgado,
que pasa caminando. Ya para ese momento tenía unos 11 años.
Está sentado en su habitación, no está durmiendo. Estaba leyendo algo,
haciendo algo, cuando pasa el hombre caminando al baño. Al
año siguiente volvería a verlo. Pero no solo él. Varios
miembros de su familia que vivían en esa casa vieron
(33:59):
este fenómeno. No sabían quién era, no provocaba ningún daño,
no afectaba a nadie, no lastimaba a nadie. Simplemente estaba ahí.
Años después se irían a vivir a los Estados Unidos
con el papá y no sabrían realmente qué fue lo
que ocurrió en esa casa. Este es el clásico fantasma arraigado,
(34:21):
una presencia que repite una acción que no interactúa, que
no agrede a nadie, que simplemente repite una faena porque
hacía lo mismo. Salía de alguna parte, cruzaba y entraba
al baño y se perdía. Este tipo de fenómenos es
el clásico fantasma que las personas se sorprenden porque además
(34:43):
se manifiesta no solamente ante personas sensibles o que tengan
un poder mayor de percibir las cosas, sino ante cualquiera.
El fenómeno fue visto por él, por su mamá y
por algunos primos que llegaban a quedarse a dormir ahí.
Nadie sabía quién era, no lastimaba a nadie. Simplemente pasaba
(35:03):
y desaparecía. Seguramente muchas personas que me acompañan esta noche
en algún momento de su vida han sentido algo así.
No se preocupen. Quizá ni siquiera es una persona como tal.
Solamente un recuerdo. Un recuerdo tan fuerte que se quedó
atrapado no en las paredes como se cree. Simplemente se
(35:23):
quedó atrapado ahí en ese instante repitiendo algo. Difícil saber qué.
pero es una buena historia. Alejandro tendría por ahí otra
experiencia muy interesante porque él tenía una perrita que había
adoptado tiempo después cuando estaba viviendo en un departamento y
esta perrita era una perrita callejera, la había adoptado y
(35:45):
le había puesto una camita, le daba su muñequito de
peluche y la perrita venía jugando con él como loca
y hacía muchas cosas y cuando él llegaba a casa
estaba feliz de la vida, terminaba, ya se iba a
acostar él, la perrita iba a su camita que estaba
al pie de la cama y ahí se metía. Pero
aquella noche, en el 2018 de hecho, él escucha como la
(36:07):
perra comienza a ladrar y a chillar de forma muy
fuerte y muy rara, como si quisiera atacar a alguien,
pero al mismo tiempo hacia atrás, hacia atrás, haciéndose chiquita
con la cola entre las patas, sin dejar de moverse,
viendo como si alguien se acercara y lo fuera a atacar,
haciéndose para atrás, para atrás, para atrás. Él se incorpora
(36:27):
para ver de qué se trata, quizás se metió una rata,
quizás algo, Y en ese instante la puerta de la
habitación se abre y enseguida se azota violentamente. Él se
queda pasmado. Agarra a su perrita, la abraza y se
queda ahí el resto de la noche sin poder cerrar
el ojo. Dos o tres días después, a buscar una
(36:48):
nueva casa, porque aquella tenía algo muy raro.¿ Usted qué piensa?
Seguimos adelante. Mire, este relato nos lo ha compartido una
joven joven. de Aguascalientes, México, que nos ha pedido el anonimato.
Ella vivió una experiencia muy dura. En el año 2012, su
mamá está muy enferma, tiene un cuadro de depresión, de desnutrición,
(37:11):
de varias cosas que se le han conjuntado. Es noviembre
del año 2012. Ella la interna un domingo. No se ve mal.
De hecho, los primeros análisis no arrojan grandes problemas. Parece
que va a estar bien. Ella la cuida todo el día.
Pero al caer la noche tiene que volver a casa
porque tiene un bebé, una pequeñita de brazos. Así es
(37:34):
que tiene que volver a casa. Pagan por una enfermera
que la acompaña, una persona que la cuida en las noches,
lunes bien, martes bien. El miércoles cuando ella llega, se
percata de que la mamá comienza a tener alucinaciones. Es
algo que la preocupa enormemente porque asegura que el gato,
su gato, un gato que ya había muerto hacía tiempo,
(37:56):
está ahí con ella. Pero comienza a crecer aquello y
asegura que el gato entra y sale del cuarto. Le
llama la atención aquello. Ella piensa que se trata de medicamentos,
algún sedante, algo que le está afectando. Pero conforme va
(38:17):
pasando el jueves y el viernes, la situación se vuelve
más rara porque cuando llega el viernes en la mañana,
abre la puerta y su mamá está platicando con alguien.
Está platicando con alguien, pero no hay nada. Cuando entra
en la habitación no hay nadie. Y de hecho, cuando
ella entra, la mamá la regaña y le dice¿ por
(38:37):
qué no saludas a Esther? Pero Esther tenía ocho años muerta.
Obviamente ella se descontrola un poco porque esta mujer está
platicando como si estuvieran ahí. Ella se sienta, se pone
a leer, pero la mamá sigue platicando bajito como si
(38:58):
Si no quisiera que se dieran cuenta que está hablando
con alguien, como si le diera pena que supieran que
está hablando con alguien. Está consciente de que los demás
no están viéndolos, o por lo menos hay un momento
de lucidez en donde se da cuenta que aquello no
puede ser real. No pierda de vista eso. Al mismo
tiempo hay una sensación muy rara en la habitación. Ella
(39:20):
no puede decir exactamente cuál, pero es una sensación muy rara.
Al día siguiente, el sábado, A eso del mediodía, esta
chica se levanta porque está cansadona, quiere comer algo, no
ha comido, está ajobiada y le dice a su mamá, mamá,
(39:40):
voy a ir a comer algo, perdóname. La mamá le
dice enseguida, le habla y le dice, oye, por favor,
llévate a Esther. Ya no la aguanto. Todo el tiempo
me está diciendo que ya me vaya con ella, que
nos vayamos, que ya nos vayamos. Por favor, llévatela a
comer contigo. pero ella no ve a nadie, no hay tal.
Y se lo dice a la mamá, mamá, aquí no
(40:02):
hay nadie, solo estoy yo. La mamá se le queda
viendo con unos ojos que se abren muy grandes y
tras unos instantes de vacilación, de duda, le vuelve a insistir,
por favor, llévatela. El hecho es que para el domingo,
el domingo ella entra como siempre, saluda a las enfermeras,
(40:23):
Ya la conocen, tiene ahí una semana yendo diario todas
las mañanas, es una persona muy cortesa, así es que bueno,
saluda a todas, entra en la habitación y su primera
impresión es que hay alguien más, pero no una, sino
muchas personas más, hasta el punto en el que no
sabe si sentarse. La sillita está vacío, no se ve nadie,
pero pareciera que hubiera varias personas. Ella tiene esa sensación
hasta de contacto. La mamá la saluda y le dice pásate, pásate, vente, siéntate.
(40:51):
Pero ella le dice que no puede porque parece que
hay gente. Le dice sí, saluda a todos, saluda, saluda, saluda.
Ella se queda parada, muy preocupada y le dice a
su madre, sabes qué? Ahorita regreso, voy a salir a
prender un cigarro. La mamá le dice espera, espera. Fíjate
lo que son las cosas. Nunca nos visitan y ahora
(41:13):
están todos aquí. Está ahí tu tía, tu tío Pepe, Esther,
la abuela, mi papá. En el momento en el que
dice eso, la señora levanta la cara y se le
queda viendo con un semblante de absoluta claridad de que
lo que está diciendo parece increíble. Es una mirada de
(41:35):
asombro por lo que acaba de decir. Está consciente, está lúcida,
se acaba de dar cuenta de que le está diciendo
que ahí parados están personas muertas. Y ella sabe que
están muertas, pero las está viendo y está hablando con ellas.
Imagínese usted el pánico que siente en ese momento. Ella,
la mamá, la persona enferma. Al darse cuenta que están
(41:58):
estas personas ahí. De todos modos, ella la tranquiliza y
sale un momento. A eso de las nueve de la
noche está en la habitación. Todo tranquilo. dan las 10, 10.30 cuando
se abre la puerta y entra una enfermera. Se acerca,
(42:20):
revisa a la mamá. No es la enfermera de siempre.
Ella ya conoce al cuerpo de enfermeras de ese módulo,
de ese hospital. Esta es una mujer diferente. Es una
mujer bajita de pelo negro con un suéter negro o
algo que le cubre, que no saluda, no es cortés,
no es como las demás chicas que entran siempre muy amables.
Esta entró, tomó algo, tocó, hizo algo y se salió.
(42:43):
Pues Esta jovencita de la que le estoy hablando se
queda viendo y la mamá le habla y le dice
por favor ven, acércate, acércate rápido, ven. Cuando ella se
acerca le dice no dejes entrar otra vez a esa mujer.
Esa no es una mujer cualquiera, es un ave de
mal agüero. No la dejes entrar. Ella le dice tranquila mamá,
solo es la enfermera. No, no es la enfermera. Es
(43:04):
un ave de mal agüero. Instantes después, la mamá comienza
a tener problemas de respiración. Se empieza a sofocar. Le
habían dicho que estaba bien, pero se empieza a sofocar.
Ella sale rápido y le dice a la enfermera que
algo está ocurriendo. Inmediatamente llaman a los médicos, entran un
montón de personas, a ella la ponen afuera, cierran la
puerta y se quedan ahí un momento. Después de eso
(43:26):
sale el médico y le dice oiga, está muy mal,
se nos está yendo. No creo que dure mucho, está
muy mal. Ella entra y le habla a la mamá,
le dice tranquila, no te preocupes, todo va a estar bien.
La mamá se le queda viendo con una sonrisa rara,
(43:47):
como asintiendo como si ya lo supiera. Expiró en sus
brazos en ese momento. Ella cerró los ojos de su
madre tras que había muerto. Esta historia se le quedó
muy grabada, obviamente,
Speaker 5 (44:05):
muy grabada.
Speaker 2 (44:07):
Días después de aquello, ella comienza a llamar. Bueno, al
otro día comienza a llamar a los familiares para avisarles
del fallecimiento, lo que fuera. Y una de las personas
a la que le llama era una mujer que había
estado muy ligada a la familia, que había trabajado con ellos,
que había cuidado a toda la familia prácticamente. Cuando le
(44:28):
dice oiga, mire, soy fulana de tal, soy la hija
de la señora tal. Mi mamá falleció anoche, le estoy avisando.
Y aquella mujer con mucha calma le dice sí, sí,
no se preocupe, ya lo sé, ya lo sé. Ya
le habían avisado. Sí, sí, su abuela, su abuela me
había avisado y también su tía. Ambas, ambas vinieron a avisarme,
(44:49):
ambas vinieron. Se presentaron para decirme que ya, que ya
venían por su hija, que ya venían por su hija
y que ya iba a estar bien, que ya iba
a estar bien. Esta mujer no pudo decir nada. a
las mujeres a las que hacía referencia aquella señora, eran
mujeres que habían muerto hacía muchos años. Es una experiencia tremenda.
(45:13):
Nos han pedido guardar el anonimato, cambiar los nombres, no
dar los nombres. Solo damos como referencia que esto ocurrió
en Aguascalientes, México, en la parte central. Un fenómeno que
muchos cirujanos, que muchos especialistas, que médicos de emergencia han
conocido en viva voz. experiencias del hecho de muerte no
(45:35):
es lo mismo que las experiencias cercanas a la muerte
en donde una persona en un quirófano experimenta una visión
beatífica este tipo de experiencias del hecho de muerte tienen
esta connotación las personas saben que a las personas que
están viendo ya están muertas pero hay esta interacción eso
genera en ocasiones pánico pero después de un rato genera
(45:57):
mucha tranquilidad el saber que la partida está cerca pero
que no se va solo, que las personas que en
algún momento fueron importantes a las que se les quiso,
están ahí con uno. Me ha tocado escuchar de viva
voz esto, tanto de enfermeras como de médicos, como de familiares,
(46:19):
que han narrado este tipo de episodios en donde de
pronto una persona que está en su lecho de muerte, consciente, lúcida,
sin medicamentos que pudieran alterar la capacidad de percepción o
el razonamiento. Sin un estado de intoxicación que pudiera alterar
las funciones cognitivas, de pronto comienzan a ver delante de
(46:41):
sí a familiares ya fallecidos. Y saben que están fallecidos
y toman conciencia de eso. Pero quizá lo más sorprendente
es cuando relatan estar viendo a un familiar que les
está informando que está muerto, pero que ellos no tenían
manera de saberlo. Son experiencias tremendas, lo agradecemos enormemente. Esta
(47:03):
noche hemos tenido relatos de mucha variedad, de muchos temas.
Y esto es algo que hemos querido en este programa
en especial, en esta pequeña celebración de 150 mil suscriptores. Hemos
querido ir sumando relatos de diferentes temas, de diferentes personas
y de diferentes lugares. Y por eso les vamos a
compartir ahora mismo este relato narrado por el propio protagonista.
(47:29):
Vamos para allá.
Speaker 6 (47:32):
Bueno, mi historia es así. Soy Marcos de Tacuarembó, Uruguay.
Cuando era niño, tenía más o menos 12 años, así demoraba
en dormir, ¿no? Me he quedado con los ojos abiertos
en la oscuridad. Me he quedado ahí, pasaba un rato,
como media hora, hasta que me dormía. Pero una vez,
(47:52):
así de estar con los ojos abiertos en la oscuridad,
se me apareció un hombre... Un vestido de blanco, tipo
con un camisón al lado de mi cama. El hombre
me miraba fijo los ojos, me miraba serio, pero no
era algo terrorífico. Era una persona muy agraciada, aspecto fachero,
(48:17):
como se diría acá. Estatura Una estatura media Baja, pelo
negro Cabellos por encima de los ojos Me miraba Y
se tambaleaba Se tambaleaba por los costados Me miraba fijo
los ojos Pero no era nada aterrador Yo por ejemplo
(48:39):
Podía verle Llevaba como un camisón blanco Y yo podía
verle perfectamente Así el cuello Que era bien cerradito en
las manos hasta donde le llegaban las mangas, lo pliegue,
que creaba esa especie de camisón blanco que tenía así,
las sombras que generaba. No le pude ver los pies
(49:01):
porque justo estaba contra mi cama. Entonces ahí me empezó
a latir el corazón, no porque fuera una persona aterradora,
sino porque sabía que eso no era normal. Entonces me
acuerdo que me senté en la cama, me tapé con
la frazada y digo, eso no está ahí. Y cuando
me descubrí, miré y seguía el hombre mirándome. Y ahí
(49:24):
me volví a tapar, mi corazón latía fuerte, me destapé
y seguía. Y a la tercera vez que me destapé,
ya no estaba más. Ahí sí me acosté en la
cama pensando en lo que había visto y me dormí. Pero, repito,
no fue nada aterrador, así digo, es un aspecto muy agradable, así.
(49:47):
Solo que me queda la duda porque no hablé con
él y no lo toqué. Estuve cerca de tocarlo, así
que no sé si fue una alucinación de cuando yo
era niño, ¿no? Ahora soy ateo, no creo nada de eso.
No sé si es una alucinación, una alucinación totalmente real,
porque era algo, era como ver a una persona cualquiera, así, ¿no?
(50:14):
Y el segundo caso que me pasó era cuando se
aproximaba Navidad. Acá tenía la costumbre de poner una esponjita
de aluminio, prenderle fuego y rebolearla. Así, sacudirla, rebolearla, girarla.
Y eso era la costumbre de Navidad que teníamos en
mi pueblo. Y yo principalmente. Y una vez estaba en
(50:36):
mi patio, había un montón de hojas que mi madre
acumuló para quemar después. Y yo me empecé a reubliar
esponjita así. Y a lanzar chispas para todos lados. Y
de repente veo una mujer gorda con un pañuelo en
la cabeza. Que se mete en mi patio así. Rompe
la madera así que era como un cerco. Y se
(51:00):
pone frente al fuego en aquello que había acumulado mi madre.
Está ahí la abuela. No de importancia. Y seguí. Después
cuando mi madre sale para afuera. Para el fondo. Ve
y dice... Marcos,¿ por qué prendiste ese fuego? Y yo
le digo, no, pero si fue la abuela la que
prendió ese fuego. Dice, pero si tu abuela está en
otra ciudad. Y cuando empecé a pensar, no tenía nada
(51:23):
que ver con mi abuela. Así, mi abuela era totalmente
flaca y aquella era una mujer gorda, no tenía nada
que ver, pero yo así... Dije, es la abuela, es
la abuela Catalina, y como que, ta, seguí en las mías,
(51:43):
como que no me explico eso. Y ahí estaría la evidencia,
el fuego. Pero como yo estaba revoleando, girando esponjita de aluminio,
tirando chispas para todos lados, pude haber sido yo el
que ocasionó el fuego. Entonces, de nuevo,¿ eso era real?
Me quedé con la duda, si eso era real. o no,
(52:07):
o solo una especie de delirio.
Speaker 2 (52:20):
Qué le ha parecido a usted? A veces nos gusta
mucho escuchar los relatos en la viva voz de las personas.
Y si bien este no es un relato impactante, horroroso,
sí nos deja con una enorme pregunta.¿ Quién era¿ Qué
hace ahí?¿ Por qué se quedó ahí tanto tiempo? Buena
(52:42):
pregunta que no podemos resolver. Y queremos ahora un saludo interesante. Verá,
Estefanía Altamira, ella nos platica que su abuelo, don José Altamira,
tiene 87 años y tiene... un celular nuevo.¿ Y por qué
tiene un celular nuevo? Porque se lo pidió a Estefanía
(53:05):
para podernos acompañar. Y también una computadora tipo laptop. Don
José Altamira lo necesita para poder ver los relatos de
lado oscuro y escucharnos. Esto nos ha llenado de emoción
porque él casi no puede ver, ya no puede leer,
ya muchas cosas se van demeritando, pero en este caso
(53:26):
los videos son se le asemejan a las historias que
él escuchaba, las historias de miedo que escuchaba cuando era
joven en el radio. Ambos se sientan a escucharnos y
don José Altamira se prepara a la usanza de antes,
se viste, se peina y se prepara para escucharnos. Está
(53:48):
pendiente de los días de transmisión. Y se sienta con
toda tranquilidad a escuchar y recordar al día siguiente. Es
tema de conversación lo que hayamos platicado aquí. Y eso
no sabe cómo nos emociona. Le mandamos un fuerte abrazo,
don José, un fuerte abrazo. Y por supuesto también un
(54:08):
enorme abrazo a Estefanía por haberse atrevido a contarnos, por
animarse a contarnos esto que nos hace sentir muy contentos,
muy satisfechos de un trabajo que hemos querido realizar. que
hemos apreciado que nos gusta hacer por esto, por la cercanía,
porque está usted con nosotros. No estamos hablando al éter,
(54:28):
le estamos hablando a don José, le estamos hablando a
la señora Denise, le estamos hablando a la señora Norma,
le estamos hablando a estas personas que se han juntado
con nosotros a compartir esto que hemos encontrado y que
esta noche estamos platicando. Son cosas que nos gustan mucho
y que nos gusta compartir y también queremos mandar algunos saludos.
(54:51):
Pedro Jesús Gómez Moyano. Él nos escucha mientras hace guardia
en un hospital en Londres, en Inglaterra. Protéjase mucho que
sé que por ahí ha llovido muy fuerte. Interesante eso.
Netsua Sewell. Ella nos escucha con sus compañeros del hospital.
Son varios trabajadores de un hospital y nos acompañan juntos.
(55:11):
Imagínese usted. Y bueno, acá tengo. Rafael Góngora y Sandra
Guevara son pareja. Hugo Sánchez y Estelita López, desde Corrientes,
en Argentina. Verónica Flores y Jesús Rea, que viven en
un rancho en Carolina del Norte, en los Estados Unidos.
Reina González, que saluda a Ernesto Zinzún, que están en Missouri,
(55:32):
en los Estados Unidos. Karina de Ezer Sarte y su
esposo Vladimir Mesa. Elidia Linares y Gustavo Góngora, En el
Valle de Coachela, en California, en los Estados Unidos. Ramón
y Cris, que están en Monterrey, en México. Tengo Jorge
Mier y Terán. Jorge A. Mier y Terán. Saluda a
(55:57):
su esposa Fátima Castillo Albarrán, que están en la Ciudad
de México. Les mandamos un abrazo hasta allá. Juan Manuel
Jara y su novia Ceci, que nos escuchan en Córdoba, Argentina.
Les mandamos un abrazo a ambos. Gracias por acompañarnos. Y bueno,
después de algunos saludos, seguimos. Sí, no nos vamos a
ir todavía. Si usted pensaba que ya era el final
y buenas noches y lo demás. No, porque tenemos todavía
(56:20):
muchos otros relatos. Y mire este Marta Elena Mamani Moyericona.
Ella nos escribe y nos cuenta en Bolivia la paz.
Tengo mucho respeto por la muerte. Después de esta hay
vida sin duda, incluyendo muchas que andan por ahí penando
por el mundo. Tuve una prima. Tenía unos 17 años, muy jovencita,
(56:44):
pero a esa corta edad esperaba su segundo hijo. Murió
en el parto. Tristemente murió en el parto. Nos había
prometido visitarnos, pero nunca lo hizo. Me sentí muy mal.
Yo sí le esperaba, pero nunca vino. En la noche
del velorio, a mitad de la noche, sentí como si
(57:07):
alguien muy cansado Hubiera entrado alguien que caminaba muy cansado.
Escuché la respiración en mi oído. Estaba despierta. Mientras escuchaba esto,
los perros aullaban y no me pude mover. Simplemente no
me pude mover. Aquello me tocó la frente. Sentí esa mano,
(57:31):
una mano delgada, fría, tocándome la frente por más de
tres minutos. Yo solamente pude hacer oraciones. Recé un padre nuestro.
Y entonces comenzó a escucharse como aquella persona, muy cansada,
iba saliendo, arrastrando los pies tranquilamente. Poco a poco los
(57:54):
aullidos de los canes, de los perros que vivían por ahí,
fueron siguiendo la partida de aquella persona. Al despertar lo
comenté con mi madre. Y ella lo que me dijo
fue que vino a cumplir su promesa y a despedirse.
No hacen daño. Solamente a veces quieren comunicarse. Un relato triste.
(58:20):
Ciertamente un relato triste. Pero que tiene mucho que ver
con lo que ha dicho. Hay un fenómeno que es
el pacto. Pacto de muerte. Cuando una persona... con otra
persona establece un cierto pacto de te voy a venir
a ver, el primero que muera que venga a ver
al otro y el primero que fallezca que venga a
(58:41):
informar cómo es aquello. Hay muchas historias al respecto, pero
esta además es muy triste. Una persona tan joven, con
tantas preocupaciones, que está dejando atrás un bebé con una
vida prometida por delante. Es un relato muy grato. Muchas
gracias Marta Elena. Lo apreciamos. Este otro relato también es
muy interesante. Verónica Zavala vive en los Estados Unidos, pero
(59:07):
durante muchos años vivió en Guanajuato y vivía en la
casa de los abuelos. La casa de los abuelos era
una casa muy sencilla, un par de habitaciones y un
espacio común. En una de las habitaciones vivían el abuelo
y la abuela, en otra de las habitaciones la mamá
y Verónica. porque su papá estaba en los Estados Unidos
(59:29):
trabajando y solamente venía de vez en cuando. Cuando venía,
ocupaban él y su mamá la casa de atrás, porque
habían construido ahí una pequeña casa o una casa en
la parte de atrás del mismo predio y a ella
le quedaba la habitación sola. Así es que los papás
en la casa de atrás, ella con los abuelos en
la casa de adelante, pero en una habitación sola. Ella
(59:50):
cuenta que una cierta noche, mientras estaba su papá de visita,
Ese día ella comenzó a sentir algo raro. Comenzó a
oír primero
Speaker 5 (01:00:01):
los perros. Aullaban, aullaban.
Speaker 2 (01:00:06):
Le dio miedo. Así es que se metió a la
cama y se tapó hasta arriba con las cobijas. Pero
aquello seguía. Y entonces oyó algo que caminaba afuera de
la habitación. Poco a poco, poco a poco iba caminando.
Escuchaba los pasos en las piedritas afuera de su habitación.
Lo que pensó fue bueno, pues está allá afuera afortunadamente.
(01:00:28):
Pero de pronto aquello se metió a la casa y
vino caminando, acercándose a su habitación. Ella siguió pensando qué
bueno que no entró a mi habitación, pero entonces de
pronto entra a la habitación y ella escucha claramente cómo
aquello se acaba de meter a la habitación, brinca, prende
la luz y no hay nada. Pero no se le
(01:00:48):
ocurre hablarle a los abuelos. Lo que hace es salir
y meter el perro. Pero el perro no quiere entrar,
entonces ella lo carga, prácticamente lo carga y lo quiere
meter a su cuarto, pero el perro gruñe, se hace
para atrás, asustadísimo, comienza como a querer rascar como algo.
Así es que ella entra en pánico y se sale
y detrás de ella va el perro y se sale afuera.
(01:01:12):
Y está todo claro. Está la noche preciosa, clarísima. Sol,
lo único que es ese ruido feo de los perros aullando. Corre, va,
toca la puerta de la casa de sus papás. Su
mamá abre y toda enojada le dice¿ qué está pasando?¿
Qué haces aquí?¿ Por qué te saliste? Ella le dice mamá,
me espantaron.¿ Cómo te van a espantar? No sé cuánto.
(01:01:33):
Y de pronto el papá se asoma y le dice
por favor, no te preocupes. Ve con ella, acuéstense allá.
Cuando ya regresan, está la luz prendida, el perro se
queda por allá afuera. La mamá se va a acostar
y la niña le dice oye, deja que me duerma
en la misma cama que tú. Bueno, pues a ver,
métete ya a la cobija. Están ahí, ella no puede
(01:01:55):
conciliar el sueño porque está muy nerviosa. En ese momento
entra el papá, toca la puerta, se acerca y dice
están bien, están bien, todo tranquilo, ya están más a gusto. Sí, sí,
ya todo bien, todo bien. Y él entonces dice bueno,
si no les preocupa, bueno, yo me quedo aquí y
se mete en la otra cama. Todo es felicidad. Al
día siguiente o unos días después, el papá vuelve a
(01:02:17):
los Estados Unidos. Este señalar. que algún tiempo después Verónica
Zavala platicando de aquel incidente con su mamá se quedaba
preguntándose qué había pasado y la mamá lo que le
dijo fue no te preocupes mucho porque tu papá se
fue a acostar con nosotros porque también lo asustaron esa
(01:02:39):
misma noche lo que sea que andaba ahí también lo
asustaron un buen día agarraron todas sus cosas y se
fueron a Estados Unidos porque en esa casa no se
podía estar de tanto espanto como le decía esta noche
Tenemos relatos de diferentes temas y este que le voy
a contar ahora tiene que ver con el tema de brujería.
(01:03:02):
Vamos a tener otro episodio de ese tema particular, pero
este caso es muy interesante porque reúne dos elementos. La
brujería o la creencia en la brujería y las operaciones psíquicas.
Es un tema bien controversial. Verá en el norte de México,
en Monterrey, Nuevo León, una chica de unos 20 años se
(01:03:24):
le ve rara. Comienzan a notar que tiene mucho desánimo.
Comienzan a notar que se le ve descompuesta, perdida. De
pronto se le va completamente. De pronto se le ve
involucrada con personas poco recomendables. Sus respuestas no son muy adecuadas.
(01:03:48):
La madre se preocupa. Se preocupa porque es una persona
que conoce de muchos temas importantes. Y se da cuenta
que su hija tiene un problema. Así que preguntando por
aquí y por allá, una conocida suya en un hospital,
a donde llevan a esta chica a hacer estudios, les
(01:04:10):
recomienda visitar una curandera. Los estudios, por supuesto, arrojaron que
todo estaba perfectamente normal. Fisiológicamente, la joven no tenía ningún problema,
pero internamente se sentía muy rara. Y así lo declaraba,
como si algo terrible le hubiera ocurrido. El hecho es
(01:04:30):
que en la desesperación, como cualquiera de nosotros, deciden acudir
con la curandera. Esta mujer era una mujer muy peculiar.
La describen como una mujer que si uno se la
encuentra caminando en la calle, piensa que es una señora
que va al mercado. El pelo es normal, pintado de
color rojo, lleva pantalones, tenis y una blusa blanca. Sin mangas,
(01:04:56):
completamente sin mangas, es decir, es corta a la altura
del hombro y cerrada. Cuando llegan, apenas llegar, se sientan
a platicar un poquito. Ya se conocen de alguna forma
porque ha habido una presentación por parte de la conocida
del hospital. Esta mujer les dice literalmente. Si están dispuestas
(01:05:20):
a una operación. Aquello les asombra una operación. Ten en
cuenta que inclusive para llegar a la consulta de esta mujer,
todo había salido mal desde descomposturas de coche, que no
consiguieran coche, que no hubiera quien las llevara, que no
quisiera ir nadie, que a mitad del camino se perdieran,
pero no llegaran. Así es que finalmente cuando llegan allá,
(01:05:41):
esta mujer lo que les dice es bueno, están dispuestas.
Necesito que entren ustedes dos, es decir, la mamá y
la hermana con ella. Tienen que entrar y ayudarme. Y
También deben estar conscientes de que esto puede ser terrible.
(01:06:04):
Voy a necesitar que hagan oración y que me ayuden.
Habían llevado algunas cosas que les habían pedido vía telefónica, alcohol,
diferentes elementos. Esto ocurría en la casa, en una casa.
Hay una mesa, hay unas sillas. No es un templo,
no es nada, es una casa. Estando ahí, la mujer
(01:06:24):
le pregunta a la chica afectada de qué lado quieres
que te hagamos la operación. Obviamente hay un nerviosismo tremendo,
una operación en una mesa y no hay nadie más.
Y no se imagine usted que es todo oculto, sin luces. No, no,
es en una casa común y corriente con luces, una
mesa con las patas. Es decir que no hay cosas abajo,
(01:06:48):
no hay un faldón oculto, un mantel, nada. Es una mesa.
La chica dice bueno, pues por la espalda no quiero ver.
Se espanta, piensa que me van a hacer, me van
a abrir en canal y sin anestesia. Y además esta
mujer saca de allí unas tijeras, unas tijeras grandes, toscas
(01:07:08):
que lava con el alcohol. Tira aquello y la chica
se tiende y dice ten calma, ten calma, mija. Ustedes
dos pongan las manos aquí y van a hacer presión,
van a empujar. como si estuvieran exprimiendo algo, como si
estuvieran empujando para que salga algo.
Speaker 5 (01:07:28):
Bueno,
Speaker 2 (01:07:29):
la mamá de la chica se voltea para otro lado
y está rezando. Aquella mujer toma las tijeras, pero no corta,
solamente hace un rasguño. Un rasguño en esta forma. Toma
un trapo con el líquido que ha preparado y lo limpia.
Limpia la superficie. Acto seguido comienza a hacer una oración rara, inusual.
(01:07:51):
Y les dice no dejen de presionar, no dejen de presionar.
Por favor, que nadie deje de presionar. Las dos empujen, empujen, empujen.
En ese instante comienza a reinar un olor. Horrible. Y
el olor viene de la hermana que está ahí acostada,
de la joven que está ahí acostada. Es un olor
penetrante a podrido. Algo podrido, algo que se descompone, un
(01:08:14):
animal muerto, algo asqueroso. Pero cuando llegaron no olía a
eso y esta mujer no se ha ido por ahí
a ninguna parte. No ha ido a traer una cubeta misteriosa,
no ha hecho nada raro. Todo lo que ha ocurrido
ha ocurrido frente a ellas. Han visto las manos todo
el tiempo. Han visto a esta mujer sin mangas todo
el tiempo que está como metiendo las manos y de
(01:08:35):
pronto jala algo. Y son pelos, cabello, cabello humano, negro, sucio,
revuelto con algo y sigue adelante. Pero el olor es
terrible y el olor viene de ahí y sigue como rascando,
como escarbando. Y entonces saca lo que parece ser una
(01:08:57):
rata muerta. Todo esto lo saca frente a ellas y
lo arroja en una bolsa. Después de un rato termina
de sacar todo aquello y el olor es horrible. No
lo pueden creer lo que acaban de ver. Esta mujer
amarra aquello y les dice, bueno,¿ quieren que se lo
(01:09:18):
devolvamos a quien lo hizo? No, no, no, no, no.
Ahí muere, muere. O sea, ya con eso.¿ Quieren saber
quién lo hizo? Bueno, pues sí. Es una mujer con
estas características así y así y les describe a una
mujer de pelo negro largo. cualquiera de nosotros, usted o yo,
se hubieran dado la vuelta y se hubieran salido enojadísimos
(01:09:40):
pensando que todo era una vacilada. Porque no conocen a
esa mujer y lo que les está diciendo podría ser
cualquiera persona. Pero entonces continúe y les dice, bueno, esta
mujer lo que hizo fue una venganza. Y se voltea
y le dice, tu esposo, tu esposo tenía otra mujer
(01:10:00):
y la dejó. Y hay una sensación muy rara ahí
Y a partir de ahí esta mujer lanzó algo para afectarlo.
Ella es la consentida. Ella es a la que más
quiere y casualmente es muy débil. Mírale las manos y
se voltea y le dice a la hermana que está
de pie y dice a ver, enséñame las tuyas. A
(01:10:21):
ti no te va a pasar nada. Todas tus venas
están cruzadas. A ti nadie te puede hacer nada. Tú
estás protegida de origen, pero ella no. Terminaron aquellos, salieron
de ahí muy sorprendidas, muy descontroladas, porque obviamente de lo
que vieron, olieron y todo eso. A partir de ese momento,
la chica que estaba afectada aparentemente se recupera por completo
(01:10:45):
y no vuelve a tener ni los episodios aquellos que
parecía que estaba flotando en la nada. No vuelve a
tener los episodios de malestares, debilidad, dolores de cabeza, nada.
Es de señalar que algún tiempo después. en una confrontación,
llamémoslo de esa forma, aquel hombre terminó reconociendo que efectivamente
(01:11:06):
había conocido a una mujer, no había sido su amante,
en eso se había equivocado la hechicera, la había conocido
antes de que nacieran las hijas, esta mujer había insistido
en repetidas ocasiones en que volviera con ella y nunca
lo aceptó. Finalmente lo amenazó, que se arrepentiría con lo
(01:11:28):
que más le doliera.¿ Cómo era la mujer? De cabello negro,
bajita y con una fama larga de bruja.¿ Qué le
parece a usted? Es una cirugía psíquica, pero al mismo
tiempo se combina con brujería. Por eso es que la
hemos querido compartir esta noche con ustedes. Y bueno, estamos
(01:11:49):
conscientes de que el programa va un poco largo y
no queremos quitarles el sábado completo. Así es que solo
me resta Enviar un par de saludos más antes de despedirnos.
Queremos mandar muchas felicitaciones para Ana Escano y Paula Ávila Michel.
Estas chicas nos escuchan y resulta que el día de
su cumpleaños, que ya fue hace muchos días, dejaron a
(01:12:11):
los invitados para venir a escuchar el programa y luego
ya se fueron otra vez con los invitados y no
pudimos felicitarlas en ese momento y nos da mucha pena.
Cumplieron años por ahí del 3 de julio. Janet Rodríguez cumplió
años el 24 de julio. Perla Banda, también el 26, por ahí,
y no pudimos felicitarle. En cuanto a Alejandra Pesé, ella
(01:12:34):
cumplió el 28 de julio. Está muy cerquita, así es que
estamos muy a tiempo. Para Paulina Agüero, ella cumple años mañana,
primero de agosto, así es que le mandamos un fuerte abrazo.
Y María de Jesús Martín del Campo, felicita a su
hija Mari. Ella cumplió también el 28 de julio. Y no
pudimos felicitarla a tiempo. Tony Luke cumple ahorita. Está en cumpleaños.
(01:12:59):
Así es que hay que mandarle un fuertísimo abrazo a Tony.
David Reyes para el 11 de agosto. Hay tiempo para felicitarlo
por ahí. En fin. Muchísimas gracias por la confianza de
compartirnos tantos y tantos relatos. Es algo que apreciamos mucho.
Nos sorprendemos cuando encontramos algo y lo compartimos y lo
revisamos entre todos y vemos que las cosas que las
(01:13:22):
personas han vivido. Nos sorprende porque se podría creer que
esto no ocurre tan frecuentemente, que esto son cosas que
solamente por ahí de vez en cuando le pasan a alguien,
pero nos damos cuenta por el volumen de información que
nos llega, por el número de relatos que nos envían,
por las experiencias que han vivido tan variadas, pero que
tienen que ver con temas paranormales. Nos damos cuenta que
(01:13:44):
hay algo más y que este algo más es mucho
más frecuente de lo que nos imaginábamos. Lo dejo con
un gran relato y le invito a que lo escuche
hasta el final, le va a gustar. Buenas noches y
que descansen en paz.
Speaker 4 (01:14:05):
Buenas noches, quiero contarles sobre la experiencia vivida por una
tía abuela materna, aquecida allá por los años 40 en Ojo Caliente, Zacatecas,
que era un pueblo del México rural de aquellos tiempos. Bien,
esta tía, que se llamaba Ángela, Solo tuvo dos hijos.
La hija estaba casada y el hijo soltero vivía con ella.
(01:14:28):
Una tarde, la tía Ángela estaba sentada en el patio
de su casa remendando ropa. Tenía en una mesita su
costurero con todos los implementos para dicha labor y, por supuesto,
unas tijeras. Como ya paraba la tarde, decidió parar su
labor y comenzó a guardar sus cosas. Pero las tijeras
no aparecieron. Las buscó por todas partes y nada. Incluso
(01:14:52):
contaba que había sacudido sus enaguas por si las tenía
atoradas ahí. Labor inútil. Las tijeras no aparecieron. Entró a
su cuarto y encendió el quinqué porque ya había oscurecido.
Iba a guardar la ropa remendada cuando de pronto se
apagó el quinqué. Lo encendió nuevamente y otra vez se apagó.
(01:15:15):
Esto lo hizo un par de veces más. y la
última sintió claramente que alguien sopló para apagar la llamita.
Buscó una vela porque pensó que ya no servía su
aparato y cuando iba a encenderla, no encontró los cerillos,
siendo que los había dejado junto al quinqué. Como en
la oscuridad no había mucho que hacer, decidió acostarse. Se
(01:15:37):
quedó dormida y despertó al oír que la llamaban por
su nombre. Ángela, Ángela. Ella pensó que era su hijo
Luis y le pidió que la dejara descansar y que
se acostara él también. Pero nadie le respondió y se
volvió a adormecer. Al poco rato, se despertó porque de
(01:15:58):
nuevo escuchó que la llamaban. Se sentía enojada porque pensaba
que su hijo o alguno de sus otros familiares le
estaban jugando una broma pesada. Por fin, intrigada, se levantó
y en la semioscuridad buscó al bromista para darle su merecido.
pero no había nadie, estaba sola. Mi tía abuela se
(01:16:19):
quedó sentada en su cama, empezó a rezar y al
poco rato escuchó la puerta de la calle abrirse. Era Luis,
que llegaba. Cuando entró al cuarto, su hijo le preguntó
por la vela y el quinqué y la tía le
dijo que estaban en la mesa, pero que se le
habían perdido los cerillos. Hablaron un poco más y se acostaron.
(01:16:39):
Durante la noche, ella se despertó al oír que alguien
le susurraba al oído, Ángela, Ángela, saca el litro. Se
incorporó porque pensó que su hijo era quien le hablaba,
pero lo vio dormido tranquilamente y pensó que se había
tratado de un sueño. Así transcurrieron varios días donde a
(01:17:00):
la tía se le extraviaban o le cambiaban de lugar
algunas cosas como un cuchillo o un traste. Encontró la
caja de cerillos aquella pero con todos los cerillos quemados.
En las noches le apagaban la vela o su quinqué.
y no dejaba de oír aquel susurro cuando ya estaba acostada. Ángela, Ángela,
(01:17:21):
saca el litro. Un poco intrigada, fue a ver al
señor cura y le contó todo lo que había pasado
hasta entonces. El sacerdote le dio un crucifijo romano, papel,
un tintero y una pluma, y le pidió que pusiera
todo aquello en una mesa, que no tuviera miedo, y
que le dijera a aquella alma que le escribiera en
(01:17:41):
el papel lo que quería o necesitaba. Al llegar la noche,
Ángela hizo como le dijo el padre y dijo en
voz alta. A ver, criatura, me dijo el señor cura
que te deje esto para que escribas qué quieres y
me dejes de dar lata. Se acostó a dormir y
nada sucedió esa noche. Pasaron algunas noches y las cosas
(01:18:05):
que le dio el padre siguieron intactas y el papel
en blanco. pero despertaron la curiosidad del hijo que le
preguntó qué era todo aquello, y ella le contó todo
lo que había pasado hasta el momento.¡ Ay mamá! le dijo,
a lo mejor nomás ha imaginado esas cosas. La tía
le contestó que a lo mejor sí, se estaba volviendo loca.
(01:18:26):
Días después, ella encontró el papel con lo que quizá
era la petición de aquel ser, pero como mi pobre
tía no sabía leer ni escribir, lo rompió y se
olvidó del asunto. Cuando fue a entregar las cosas que
el cura le prestó, éste le preguntó qué había pasado,
y la tía le respondió que encontró en el papel
(01:18:47):
unas marcas como de zapatitos, que creyó que no eran nada,
y lo rompió y lo tiró a la basura.¡ Pero mujer!
le dijo el padre, deberías haberme traído la hoja para
que yo viera si era escritura o no. ¡Ay, señor cura, dispénseme!
Yo pensé que nomás le iba a quitar el tiempo.
(01:19:09):
El sacerdote solo movió la cabeza y le dijo, bueno,
a ver si no te molesta más. Pasaron unos días
en calma y una noche que Luis había llegado tomado
en la madrugada, la sed lo despertó y le pidió
a su mamá su soda. Su soda era un refresco
con alcohol que la tía le preparaba cuando había agarrado
(01:19:30):
la borrachera dos o tres días. Ángela le contestó que
olvidó la botella de soda en la cocina junto al metate,
que fuera por ella. Al salir del cuarto, Luis vio
con la luz de la luna a un hombre parado
en la puerta de entrada que le hizo señas con
una mano que le pareció muy blanca. Recordaba después que
(01:19:50):
era un hombre vestido con un traje de catrina antiguo
y sombrero alto, de copa. Ya no llegó a la cocina.
Se regresó con su mamá y como pudo la despertó
porque iba trabado del susto que se llevó. Mi tía
se alarmó. Pensó que su hijo tenía una congestión alcohólica.
Encendió el quinqué, le preguntó qué le pasaba y Luis
(01:20:11):
solo señalaba hacia la puerta. Quería hablar, pero no podía.
Tenía las quijadas trabadas. Estaba pálido como la cera y
no fue sino después de un rato que recuperó el
habla y dijo. Creo que vi al condenado difunto. Le
contaba a mi mamá que se le bajó la cruda
de golpe y durante varios días estuvo enfermo. Adelgazó y
(01:20:33):
se desmejoró del susto. La tía, ya cansada y enojada
por ver enferma a su hijo, le dijo al difunto
un día, que estuvo especialmente molesto, Mira, criatura, ya ponte
en paz. Déjame mis tijeras, porque seguro tú las tienes.
Ponlas en el lugar donde está eso que quieres que saque.
Así descansas tú y descanso yo. Aquí hago un paréntesis
(01:20:56):
para mencionar que debido a circunstancias de la vida, Ángela,
que vivió la revolución de niña, había perdido padre, marido,
y otros hijos. No era una persona que se asustara fácilmente. Era,
como muchas mujeres mexicanas, aguerrida, valiente, práctica. Además, tenía cierto don,
(01:21:17):
facilidad o proclividad, no sé cómo decirlo, a ver y
escuchar ciertas cosas que el común de la gente no.
Pasan unos días en completa calma, al punto que la
tía se preguntó si el difunto había decidido dejarla en paz.
pero una tarde que regaba sus plantas y macetas,¿ qué vio?
(01:21:38):
Sus tijeras clavadas en forma de cruz en la barda,
atrás de las plantas. Las recogió, las limpió, y al
día siguiente les contó a los vecinos que vivían al
otro lado de la barda toda la historia, y lógicamente,
aquellos se escarbaron de su lado de la barda para
ver qué encontraban. Gracias por ver el video. Gracias por
(01:22:23):
ver el video.